Thursday, August 20, 2026

DEL ALMENDARES AL GUADALQUIVIR: EL PABELLÓN DE LA REPÚBLICA DE CUBA EN LA EXPOSICIÓN IBEROAMERICANA DE SEVILLA, 1929 (*)

 Cristóbal Garau Rodríguez  

El diseño del Pabellón de la República de Cuba estuvo a cargo del prestigioso arquitecto Evelio Govantes y Fuertes y del talentoso escultor Félix Cabarrocas y Ayala. 

El Venerable Félix Varela y Morales, el principal fundador de la identidad cubana, en su obra Elenco de 1816, escribió que “[u]n magnífico edificio nunca pudo provenir de la aglomeración desarreglada de diversos materiales…”

Viajemos, pues, desde el río Almendares en La Habana hasta el río Guadalquivir en Sevilla, para visitar una obra de gran mérito de la arquitectura cubana, poco conocida, por haber sido ejecutada en el extranjero y olvidada con el paso del tiempo, si bien, parte de ella perdura hasta hoy.

En los años de 1929 a 1930, el Reino de España presentó, simultáneamente, dos exhibiciones internacionales, en plena crisis económica mundial, algo bastante insólito: la Exposición Internacional de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla, a la que este artículo se refiere y más preciso aún, al Pabellón de la República de Cuba en ésta última.

La que fuera en otros tiempos la rica ciudad de Sevilla entró en el siglo XX con una estructura atrasada, sin apenas desarrollo industrial y un desarrollo urbanístico insuficiente. Para tratar de contrarrestar estas deficiencias, se celebró la “Exposición de Productos Sevillanos e Industrias Agrícolas, Vinícolas y Mineras” en 1905. Esta dio paso a la celebración de la “Fiesta de España en Sevilla” en 1908, de la que surgió la idea de la exposición iberoamericana, impulsada por la necesidad que la sociedad española de su época sentía por estrechar lazos con la América hispana. En 1914, don Federico de Amores y Ayala, conde de Urbina, se encargó de la organización, pero el proceso se dilató hasta 1925, cuando se acordó el nombre de “Exposición Iberoamericana”.

El estilo de la arquitectura expuesta en la exposición se ciñó dentro del movimiento regionalista, una corriente procedente del eclecticismo del siglo XIX. Los países tuvieron dos alternativas, encargar el pabellón a un arquitecto propio o al comité organizador. Las naciones de Argentina, Cuba, Chile, México, Perú, Portugal y Uruguay eligieron la primera alternativa, mientras que las naciones de Colombia y Guatemala eligieron la segunda. Esta interesante mezcla dio por resultado verdaderos referentes de arquitectura neocolonial como los pabellones de Argentina y Uruguay; de arquitectura neoindigenista como los pabellones de México y Perú y alguna que otra arquitectura de vanguardia como el pabellón de Chile, de estilo Decó.

España cursó al gobierno cubano la primera invitación en 1911 pero recibió una respuesta evasiva, dado la cierta inestabilidad política en la isla causada por la segunda intervención estadounidense y el corto plazo desde la instauración de la república. Cuba, al fin, aceptó participar en 1926, primero con un edificio provisional, y después, con uno permanente y otro provisional. El 22 de diciembre de 1927, el gobierno cubano promulgó una ley que asignó 50,000 pesos cubanos (equivalente hoy a $710,000 dólares) para cubrir los gastos de su participación y, en 1928, amplió la cantidad a 160,000 pesos cubanos (equivalente hoy a $2,307,200 dólares). El comité organizador, por su parte, ofreció un terreno de 7,000 m2: 2,000 m2 para edificar y 5,000 m2 para jardines con plantas tropicales, situado en la Avenida de la Reina Victoria, haciéndose la entrega oficial de la parcela el 9 de junio de 1928, en acto solemne, al embajador de Cuba en España, el Sr. Mario García Kohly. Por invitación de Don Nicolás Díaz Molero, alcalde de Sevilla, el coronel Enrique Quiñones Rojas, comisionado general del gobierno de Cuba para la Exposición y el capitán Julián Martínez Castells, comisionado técnico y substituto del comisionado general, hicieron la presentación oficial del anteproyecto. La decoración artística del decorado fue confiada a José Hurtado de Mendoza.

El diseño del Pabellón de la República de Cuba estuvo a cargo del prestigioso arquitecto Evelio Govantes y Fuertes y del talentoso escultor Félix Cabarrocas y Ayala y el proyecto de construcción fue realizado por miembros del ejército cubano al mando de los ingenieros militares Luis Hernández Savio y Alfonso González del Real, terminándose las obras el 24 de abril de 1929.

Evelio Govantes y Fuertes fue un arquitecto e ingeniero civil cubano, nacido en La Habana, Cuba, en 1886 y fallecido en la Florida, EE. UU., en 1981. Cursó estudios de arquitectura e ingeniería en la Universidad de La Habana, graduándose de Ingeniería Civil y Arquitectura en 1907. Fue miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba, presidente de la Comisión de Historia, Ornato y Urbanismo de La Habana, secretario de la Junta de Inspección de la Universidad de La Habana y miembro de la Comisión de Arqueología, Urbanismo y Monumentos.

Por su participación en importantes proyectos en Cuba, fue designado Director de Obras Públicas Municipales de 1913 a 1925 y, con posterioridad, fue nombrado Jefe de Fomento Municipal en La Habana. En este cargo, diseñó un plan de obras públicas de gran impacto que incluyó, por vez primera, la restauración de edificios públicos erigidos, durante la colonia, en la Plaza de Armas, como el Templete en la calle Baratillo #1, el Palacio del Segundo Cabo en la calle O’Reilly #4 y el Palacio de los Capitanes Generales en la calle Tacón #4. Por su iniciativa, la Plaza de Armas y la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana en la calle Empedrado #158 (Plaza de la Catedral) fueron declaradas Monumento Nacional; se eliminó el tendido eléctrico aéreo en la zona histórica de la ciudad para ser sustituido por el cableado soterrado, y se promovió la idea de devolver a las calles de La Habana los nombres coloniales que pervivían en la memoria y uso de sus habitantes. Además, recomendó enfáticamente a la escuela de ingenieros y arquitectos de la Universidad de La Habana que estudiaran los edificios “genuinamente cubanos’ para la creación de un estilo nacional.

Félix Cabarrocas y Ayala fue un escultor y dibujante cubano, nacido en Santa Clara, Cuba, en 1887 y fallecido en La Habana, Cuba, en 1961. Cursó estudios en la Facultad de Letras y Ciencias, Escuela de Letras y Filosofía, de la Universidad de La Habana, graduándose, con premio en Dibujo Lineal y Natural, en 1910. También fue miembro de Mérito de Escultura de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba. Fue jefe del Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de La Habana en 1925. Siempre tuvo un extremo cuidado ético en nunca presentarse y firmar como arquitecto ningún plano o publicación y rechazó, por no creer merecerlo, el título Honoris Causa que la Universidad de La Habana le propuso.

Proyectó, en solitario, la sede de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana en 1921. En 1917, reinició el proyecto del Capitolio Nacional de Cuba, situado en las calles Paseo del Prado, Dragones, San José e Industrias, con Mario Romañach, padre, cuyo primer diseño fue realizado en 1910 por los arquitectos Eugenio Rayneri Sorrentino y su hijo, Eugenio Rayneri Piedra, con una nueva versión de cambios sustanciales, como la escalera y el pórtico monumentales, terminados en lo alto con cúpula y la adición de los hemiciclos en los extremos. Entre sus obras escultóricas se encuentran: las Cariátides, piedra (con colaboración de Evelio Govantes), que sustentan la logia superior de una logia doble, en el edificio de la sociedad Unión Club, en la avenida Malecón #17, en 1924; la capilla de Nicolás Rivero y Muñiz, Conde del Rivero, director del Diario de la Marina, en la Necrópolis de Colón, con la única escultura yaciente  de un templario franciscano, en 1925 y el Monumento a las Víctimas de la explosión del acorazado Maine (las dos últimas, con colaboración de Moisés de Huerta) en la avenida Malecón y calle Línea, en El Vedado, en 1925. Un proyecto poco divulgado, de la década de 1920, fue una edificación llamada Edificio Corporativo, en el Paseo del Prado de La Habana, que nunca se construyó, pero que fue un adelanto de lo que mucho más tarde conoceríamos como edificio de propiedad horizontal (condominio) y que ofrecía toda una infraestructura para resolver las necesidades de los residentes.

El 1 de mayo de 1961, como un capricho del destino, el cortejo fúnebre que conducía hacia la Necrópolis de Colón sus restos mortales, fallecido dos días antes, se detuvo frente al Monumento a las Víctimas del acorazado Maine, cuando se procedía a la eliminación, por parte del gobierno comunista, del águila de bronce que lo remataba.

En las primeras décadas del siglo XX tuvo lugar en Cuba un proceso de renovación arquitectónica antes de iniciarse el Movimiento Moderno, que partiendo del eclecticismo desembocó en el estilo neocolonial, tendencia precursora de la búsqueda de una arquitectura nacional.  Dicho sea de paso, todo esto se realizó sin tener que endilgarles una guayabera y un sombrero de yarey a las nuevas edificaciones.

La prensa española de la época comentó, con descortesía y desprecio, que Cuba, al principio, participó con cierto “complejo de inferioridad”, alegando no tener una típica arquitectura nacional, pero se olvidan de señalar que fue el comité organizador quien impuso estas condiciones arquitectónicas. Es cierto que Cuba no tenía una arquitectura autóctona de valor, en contraste con otras naciones hispanoamericanas, pero el barroquismo cubano, aunque sublimemente diluido, aún existía a principios del siglo XX, convirtiéndose en la semilla que, al cabo de los años, sería reconocida como “el alma de la cubanidad” en la evolución de su arquitectura. Es evidente que, en esta obra, los arquitectos, en vez de copiar las fórmulas extranjeras importadas, se decantaron, con gran acierto, por la arquitectura vernácula adaptada a los medios disponibles, tanto constructivos, como en el uso de materiales autóctonos de fácil acceso y manipulación.

Hacia mediados de la década de 1920, la sociedad de Govantes y Cabarrocas estaba ya bien establecida en Cuba. De 1924 a 1927, acometieron la obra de la residencia para el doctor Juan Pedro y Baró y su esposa, Catalina Lasa y del Río Noriega, en la calle Paseo #406, en El Vedado. En 1925, continuó el proyecto del Capitolio Nacional, acentuando la importancia de la escalera y adosándole a los pórticos laterales grandes pilastras y haciendo la cúpula más clásica. En 1928, realizaron el proyecto para la construcción del barrio obrero Ludgardita, nombrado en honor de Lutgarda Morales y Yanes, madre del entonces presidente de Cuba General Gerardo Machado y Morales, en el área industrial, próximo al aeropuerto de Rancho Boyeros, establecido en 1929, en el municipio de Santiago de las Vegas. Este proyecto, el primero de su tipo que se construyó en Hispanoamérica, incluyó cien viviendas con sus correspondientes servicios de colegio, estación de ferrocarril, guardería, hospital, iglesia, oficina de correos, parques, teatro, etc. En 1928, también proyectaron el Pabellón de la República de Cuba, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, que fue galardonado con el Gran Premio.

El proyecto para la Exposición estaba compuesto por dos edificaciones: una permanente de 30 por 10 metros, que perdura hasta hoy, y otra provisional de 45 por 30 metros, demolida al finalizar la exhibición. La primera se hizo con cimientos y muros de hormigón que soportan a muros de carga de ladrillo en la fachada, contando la principal con jácenas metálicas perpendiculares y losas de hormigón; en el centro y en los laterales, las cubiertas son de teja española sobre tablas y los balcones formados por columnas salomónicas torneadas. El interior estaba compuesto por dos plantas y un mirador, siguiendo de este modo el esquema propio de villa y estando dotado de diversos elementos típicos de la arquitectura cubana, como, por ejemplo, el portal de la entrada, una gran arcada realizada con piedras traídas de las canteras cubanas de Jaimanitas, así como la escalera de caoba que parte del vestíbulo, y el mirador, junto con todos los elementos, como artesonados, balcones, barandas, rejas, etc. realizados con maderas nobles cubanas. En el exterior de la entrada, a mano izquierda, estaba situada una reproducción exacta de la ancestral fuente del convento de Santa Clara de Asís del siglo XVII, situado en la calle Cuba #602; un edificio de dos plantas y gruesas paredes de tapias y rafas, que encierra, dentro de sus muros, los vestigios de la ciudad primitiva, y entre ellos, las primeras manifestaciones de civilización y urbanismo. Fue la primera fuente pública, no solo de Cuba, sino de las Américas, con todos sus servicios derivados para los menesteres de una ciudad naciente.

La distribución interior del edificio permanente era muy sencilla. En la planta baja, se instaló un gran vestíbulo, que se integra tras el portal con elementos cubanos, con columnas parecidas a las de las casas del Marqués de Arcos, de la calle Mercaderes #16 (Plaza de la Catedral) y del Marqués de Almendares, de la calle Compostela #651-657 y con ventanas de estilo camagüeyano. Desde el vestíbulo, y tras una doble arcada, arranca la impresionante escalera donde se puede contemplar un magnífico mascarón tallado, coronado por un farol y que da acceso al primer piso. Bajo ella, en el ala izquierda, se ubicaron varias salas y dependencias dedicadas a los productos del país, como los perfumes y jabones, el tabaco y el ron de caña, el alcohol y las conservas alimenticias, el carey y las pieles trabajadas. También en la planta baja, había un auditorio y estaban las oficinas de la Comisión. En una de las salas había una biblioteca de más de cuatro mil volúmenes de autores cubanos o sobre asuntos de Cuba. En la planta alta se hallaban la sala de fiestas y las exposiciones de los ministerios de Comunicaciones, Gobernación, Guerra, Marina y Obras Públicas.  Además, había una urna de cristal con arena de playa del lugar donde, se creía entonces, ocurrió el primer desembarco del Almirante Cristóbal Colón. Una segunda escalera, que partía de la planta alta, llevaba al mirador, pudiéndose contemplar un artesonado colonial, además de un plano en relieve del distrito central de La Habana. Igualmente, aquí se exponía una selección de monedas que iban desde la época colonial hasta esa fecha, maquetas y planos de obras realizadas por el gobierno en distintas zonas de Cuba, y gráficos y fotografías de la Marina de Guerra y de los cuerpos militares.

La decoración contaba con cuadros de pintores cubanos de la época que fueron pensionados por el gobierno, donde el sitio de honor estaba reservado para el patriarca Leopoldo Romañach y Guillén, así como con un busto del apóstol cubano José Martí y Pérez, otro del Padre Bartolomé de las Casas, un tercero del presidente de la república, General Gerardo Machado y Morales, en la sala de fiestas, y un retablo cerámico con la Virgen de la Caridad del Cobre.

El edificio provisional, demolido al finalizar la exposición, se construyó detrás del edificio permanente con una altura igual a la planta baja. En él sobresalían, una vez más, las maderas nobles empleadas: ácana, caoba, chicharrón, júcaro, majagua, moruro, ocuje, sabicú, sangre de doncella y yaba. Contaba con un patio central, de estilo camagüeyano, rodeado por galerías corridas con una original columnata de sencilla apariencia, y se accedía a él por una puerta en la fachada principal que daba a un vestíbulo de grandes dimensiones. En este edificio se mostraron las exposiciones de las secretarías de Agricultura, Comercio, Hacienda, Sanidad (la primera en el mundo) y Beneficencia y Trabajo. Más de una veintena de casas tabacaleras tenían sus vitrinas y aparadores con adecuadas alegorías y, algunas, como la afamada Gener, en un sobrio y elegante templete de estilo clásico, en mármol y bronce, al que daban acceso tres escalones alfombrados, y en el interior del cual, sobre un zócalo también de mármol, se alzaba una vitrina de bronce cincelado con cristales, en cuyo interior eran presentados sus productos. También, había una fábrica de tabaco en la que se mostraba un tabaco de aproximadamente 2.60 m. de largo y 55 kg. de peso, y en la que lo producido se regalaba entre el público. Además, había una maqueta de un trapiche para enseñar cómo se elaboraba el azúcar de caña, y una exhibición de frutas, para cuya elaboración había un mostrador con sus aparatos y cámaras frigoríficas, donde se repartían gratuitamente degustaciones. Asimismo, había exposiciones de diferentes industrias y de los servicios Postales, de Telégrafos, de Ferrocarriles y Marítimos, con un mapa en relieve de Cuba que mostraba dónde estaban las líneas telefónicas, telegráficas y ferrocarrileras, con un pequeño tren en movimiento; y varias maquetas, como una finca agrícola con útiles modernos para el cultivo de la caña de azúcar, o el edificio del Capitolio Nacional, que estaba en construcción en La Habana en aquel entonces.

Tras décadas de ser propiedad del Consulado cubano y posteriormente cedido al Ayuntamiento de Sevilla, el edificio precisó de una intensa restauración dada su continuada falta de mantenimiento. En 1983, ya como sede del Patronato Municipal de Vivienda, luego Emvisesa, el arquitecto sevillano Francisco Torres Martínez remodeló y amplió el Pabellón, recuperando el desaparecido edificio provisional que se encontraba en la parte trasera durante la Exposición, demolido poco después, y conectó los dos edificios por una pasarela. En 1990, pasó a ser la Delegación de Gobernación. Actualmente es la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo de la Junta de Andalucía, que, bochornosamente, no permite la entrada a turistas.

Hoy día, en el Paseo de la Palmera #28, semi-escondida entre la exuberante vegetación procedente del continente americano, compuesta de washingtoneas, palos borrachos, tipuanas y dombeyas, esta elegante obra de Govantes y Cabarrocas, que se destacó por el alarde de magnificencia en su construcción, grandeza en su traza y riqueza de los materiales empleados, perdura llena de sensualidad criolla, en un estilo neocolonial sin frivolidades, una arquitectura que hace poesía y que canta jubilosamente su tradición cubana.

Fuentes:

  1. http://www.arquitecturacuba.com/2015/04/felix-cabarrocas-ayala-en-la-memoria.html#!/2015/04/felix-cabarrocas-ayala-en-la-memoria.html
  2. https://books.google.com/books?id=yXSgMn6LjWcC&pg=PA258-IA255&lpg=PA258-IA255&dq=felix+cabarrocas&source=bl&ots=taa1Vx1IQ4&sig=izd_CZfPrUqCGvebOUYHPMYCvT8&hl=en&sa=X&ved=0ahUKEwjBnO_VgdbZAhVqslQKHTeEAVk4FBDoAQg6MAQ#v=onepage&q=felix%20cabarrocas&f=false
  3. http://www.cubanartnews.org/es/news/collectors_and_collections_evelio_govantes-999/1254
  4. Echeverría, AIA, Alfredo D., “La Promesa Incumplida, Coloquio sobre arquitectura y vivienda en Cuba”, Alexandria Library Publishing House, Miami, Florida, USA, 2012, isbn 9781477529409.
  5. https://www.ecured.cu/Evelio_Govantes_Fuertes
  6. http://www.encaribe.org/es/article/felix-cabarrocas-ayala
  7. García Santana, Alicia, “30 maravillas del patrimonio arquitectónico cubano”, Ediciones Polymita, Ciudad de Guatemala, 2012, isbn 9789929807846
  8. Gómez Díaz, Francisco, “De Forestier a Sert, Ciudad y Arquitectura en La Habana (1925-1960), Abada Editores, S.L., Madrid, Reino de España, 2008, isbn 9788496775404.
  9. http://habanadeco.com/chicago-art-deco%20society-havana.pdf
  10. http://www.habanaradio.cu/articulos/capilla-del-conde-rivero-cuartel-n-o-cuadro-8-zona-de-monumentos-de-primera-cementerio-de-colon/
  11. Hyde, Timothy, “Constitutional Modernism: Architecture and Civil Society in Cuba 1933-1959”, University of Minnesota Press, 2013, isbn 9780816678112.
  12. http://www.opushabana.cu/index.php/articulos/4159-felix-cabarrocas-ayala-en-la-memoria
  13. http://postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com/2017/09/pabellon-de-cuba-en-la-exposicion.html
  14. http://www.sevillasigloxx.com/2008/04/la-exposicin-iberoamericana.html
  15. http://sevillasigloveinte.blogspot.com/2008/04/la-exposicin-iberoamericana.html
  16. http://sevillaciudad.sevilla.abc.es/reportajes/bellavista-la-palmera/cultura-bellavista-la-palmera/pabellon-de-cuba-el-oculto-palacio-de-la-caoba-de-sevilla/
  17. http://taniaquintero.blogspot.com/2013/10/govantes-y-cabarrocas-i.html
  18. https://www.unaventanadesdemadrid.com/otras-comunidades/sevilla-exposicion-iberoamericana-1929.html
  19. https://www.unaventanadesdemadrid.com/otras-comunidades/sevilla-exposicion-iberoamericana-1929-ii.html

(*) Discurso de investidura a la membresía de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio pronunciado por el autor en la Biblioteca Pública del Este de Los Angeles, California. Publicado originalmente en el Anuario Histórico Cubanoamericano #2 (2018): págs. 108-119.

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