Por María Argelia Vizcaíno

G. G. Frías y el avestruz. Cualquier semejanza no es pura coincidencia.
En
abril de 2019, el comandante Guillermo García Frías (de los llamados «histórico») estuvo
participando en el programa oficialista de la televisión nacional de Cuba «Mesa
Redonda» que el régimen cubano estaba trabajando en el «cultivo del avestruz»[1]. Así mismo, CULTIVO, en lugar de decir «cría».
Explicó
que sería la mejor alternativa para la producción y distribución de carne, ya
que esta ave producía «más carne que una vaca» y tenía tantas propiedades igual
que la carne de jutía.
El
pueblo cubano en cuanto se enteró del disparate, primero se ofendió, pero
después se multiplicaron los memes o fotomontajes con la imagen del avestruz,
de jutías y la de García Frías.
Dando
el beneficio de la duda, a lo mejor el comandante se confundió con el helecho
de avestruz (Matteuccia Struthiopteris), arbusto que se distingue por hojas
talladas, que su nombre se debió a la similitud de las mismas similares a una
pluma de avestruz, que cuando se secan y se usan en el diseño de ramos y
decoración del hogar. Por eso quizás, en lugar de criar avestruz, dijo
cultivar.
Pero
sabiendo que el llamado «comandante de la revolución» García Frías, es casi
analfabeto, que, de arriero de mulas, pasó en 1959, por su fidelidad a los
Castro, al puesto de jefe del Ejército de Occidente, también el de
vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, ministro de
Transporte, asignándole la Fundación y dirección de la Empresa Nacional para la
Protección de la Flora y la Fauna.
Informa
Andy P. Villa, (autor del libro: «Memorias de 100 y Aldabó, la prisión más
temible de Cuba»), que García Frías es la única persona en Cuba que se le
permite poseer espacios para subastar valiosos ejemplares equinos de pura
sangre (algunos importados de Venezuela que fueron robados a sus legítimos
dueños), también en su espaciosa finca localizada en la carretera a Managua,
ser el único en poseer vallas para peleas de gallos finos, «donde se recaudan
apuestas que, por debajo de la mesa, al año suman entre 100 y 150 000 dólares»[2].
En
la finca también tenían un quiosco, cerca de la valla de gallos, para la venta
de calzado femenino de importación, que en 1991 costaban desde $20.00 USD en
adelante, y se vendían a las esposas de los personajes del gobierno que allí se
reunían y a las jineteras que acompañaban a los extranjeros, en su mayoría
mexicanos. Todo era penado por la «ley revolucionaria» con altas condenas de
cárcel ya sea por: «Tenencia ilegal de divisas; Peleas de gallos prohibidas; y
juego y apuestas ilícitas»[3].
Pero
el comandante García Frías estaba por encima de la ley, como toda la cúpula
gobernante.
Esta
riqueza les asegura a sus herederos llevar una vida de comodidades, nada
imaginable para el pueblo cubano, como ha demostrado Alexander Otaola en unos
de sus populares programas «Hola Otaola», con fotos de los autos de lujo que
maneja el joven Jorge Alejandro de Cárdenas García, uno de los nietos, hijo de
Loreta García, la primogénita de Guillermo García Frías y otra foto junto a uno
de sus caballos pura sangre.
En
muchos gobiernos del mundo sus dirigentes son multimillonarios, pero eso no
debe ocurrir en Cuba donde supuestamente se hizo una revolución socialista para
que todos fuéramos iguales. Esto me recordó el libro «Rebelión en la Granja»,
de George Orwell (ideal para conocer la falsedad de los sistemas socialistas),
que los cerdos que usurpan el poder político en la granja entre sus primeras
leyes aseguran que: «Todos los animales son iguales», pero poco después la
cambian. Y se lee reescrita: «Todos los animales son iguales, pero algunos son
más iguales que otros», para de esta forma asegurar los intereses de la clase
que ostenta el poder y de forma perpetua.
Con
ese tipo de ignorantes se ha forjado ese gobierno dictatorial, no importa que
casi no sepan leer ni escribir, ni entiendan de economía, producción, ni la
diferencia de cultivar y criar, mientras sean fieles a su Partido Comunista,
Comité Central y a los Castro y sus monigotes.
Desde
esa disertación de García Frías en la Mesa Redonda (llamada por el pueblo
irónicamente Mesa retonta) se le llama comandante avestruz, además de la
mención de su «cultivo», es porque este tipo de ave no voladora esconde la
cabeza, para que no vean su vida de millonario corrupto, pero él es incomible.
El avestruz y la jutía
Cortesía
de apreciado amigo Cástulo Gregorisch, quien nos envía esta poesía acorde con
el tema, 15 de abril, 2019.
Brillante
la solución
que
propone García Frías,
para
mitigar la hambruna
de
un pueblo que se desangra
por
la falta de comida,
darle
“avestruz” y “jutía”.
Primero
le dieron “claria”
con
un poco de “moringa”,
también
harina de “soja”
con
azúcar y agua fría,
y
alguno que otro mejunje
para
engañar la barriga.
Contando
sesenta años
de
insensata carestía,
se
muere el pueblo de hambre,
todo
es pura catibía,
con
cascarita de piña
y
un centenar de mentiras.
La
cúpula gobernante,
Castro,
Canel y familia,
viven
como millonarios
no
sufren la carestía,
las
barrigas se les hinchan
llenas
de buena comida.
No
conocen el avestruz,
no
conocen la jutía,
a
no ser cuando Raúl,
empedernido
borracho
como
todos ya sabemos,
le
chupa el rabo a la misma . . .
Nota: Este artículo completo forma parte del libro de la autora María Argelia Vizcaíno «Cocina Cubana: Tradiciones y degeneraciones», historia del nacimiento, evolución y casi perdida cocina típica cubana, pp 278-280.
[1] Cubanet (10 de febrero, 2022).
Guillermo García Frías, el «comandante avestruz», cumple 94 años,
www.cubanet.org/noticias/guillermo-garcia-frias-el-comandante-avestruz-cumple-94-anos/,
consultado el 16 de marzo, 2022.
[2] Villa, Andy P. (1 de agosto, 2012).
Comandante Guillermo García con “Finca y todo” gracias a “su Revolución”.
[3] Ídem. Villa, Andy P. (1 de agosto, 2012).
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