Saturday, September 30, 2017

Juan José Sebreli entrevista a Carlos Alberto Montaner


ORGANIZACIÓN MADRES Y MUJERES ANTI-REPRESION POR CUBA (M.A.R)


Sylvia Iriondo, presidenta


Movidas por los trágicos eventos de más de cinco décadas de tiranía, por la me­mo­ria de innumerables mártires, por el sacrificio de miles de combatientes, pri­sio­neros políticos, opositores y activistas pro-derechos huma­nos, por el alto costo en vidas humanas de un pueblo forzado a lanzarse al mar en frágiles balsas, lle­van­do como única posesión la esperanza y como única protección la misericordia de Dios, ante éste cúmulo de sufrimiento y dolor de la nación cubana, nos ­sentimos obligadas a unirnos. Así se funda en Miami en 1994 Madres y Mujeres Anti-Represión por Cuba (M.A.R), como orga­ni­zación sin fines de lucro 501c3, constituida por un grupo de mujeres comprometidas a trabajar juntas para ayudar a restaurar las libertades y derechos funda­mentales en Cuba. M.A.R. abo­ga por el respeto a los derechos humanos.

La organización se de­dica a pro­­mover los valores democráticos y a des­pertar conciencias sobre la realidad ­cu­­bana, participando en numerosos foros interna­cionales para recabar solidaridad con el movimiento de oposición interna. El espíritu patriótico de las mujeres cubanas a lo largo de la historia de Cuba es el ejemplo que guía a M.A.R a contribuir activamente en la lucha por una Cuba libre, democrática y soberana. Madres y Mujeres Anti-Represión Por Cuba (M.A.R.) tiene capítulos en Miami y Puer­to Rico y cuenta con cientos de mujeres entre sus directoras y miembros.



Friday, September 29, 2017

El Palladium en acción

Imágenes de archivo del afamado club de baile del cual hablábamos semanas atrás y que marcó la historia de la música cubana en la Gran Manzana.

Wednesday, September 27, 2017

El alzamiento de "La chambelona"

En este año se conmemora el centenario del llamado alzamiento de La Chambelona por parte de militantes del Partido Liberal Cubano contra lo que consideraban un fraude electoral del presidente Mario García Menocal en las elecciones de 1917. A continuación les presentamos un fragmento de la conferencia pronunciada días atrás por el escritor Vicente Echerri en el local de la Unión de Ex Presos Políticos Cubanos en Union City, NJ.


Saturday, September 23, 2017

De banderas y símbolos


El periódico español El País pierde una magnífica oportunidad de ahondar en las antiguas conexiones entre el independentismo catalán y el cubano a partir del origen y diseño de la estelada. (Y también, dichos sea de paso, entre el vasco y el cubano: alguna vez Sabino Arana y sus seguidores se disfrazaron de mambises, y no es una metáfora). Optan por el titular sesgado “La ‘estelada’ una bandera de inspiración colonial” cuando muy bien pudieron decir “La ‘estelada’, una bandera de inspiración cubana, anexionista y proyanki”.   

Thursday, September 21, 2017

SALVADOR LARRÚA Y LAS RUTAS HISTÓRICAS DE LA FLORIDA*

Por Eduardo Lolo

Hurgar en el tiempo y revelar lo olvidado u oculto requiere capacidad intelectual, paciencia, focalización y hasta una pizca de buena suerte a la hora de sumergirse en viejos archivos de folios carcomidos de tiempo. Dar a conocer lo descubierto de una forma seria y amena al mismo tiempo que cautive por igual a eruditos y lectores no especializados, demanda un cuarto elemento tan determinante como los anteriormente señalados: vocación literaria apareada al talento. La conjunción de todo ello se manifiesta de una primera lectura de Don Pedro Menéndez de Avilés: el Adelantado de la Florida, del Dr. Salvador Larrúa-Guedes.
         La dedicación de Larrúa a la historia floridana no es nada nuevo. Sus estudios se centran, fundamentalmente, en la raíz hispana del actual estado norteamericano; raíces llenas de heroísmo, sueños de aventureros, misiones místicas, choques ‒la mar de las veces sangrientos‒ de civilizaciones disímiles y la visión adelantada de unos hombres de tenacidad a toda prueba. Por esa dedicación a desempolvar exitosamente el génesis hispano de la Florida es que el autor ha recibido importantes reconocimientos de la propia España tales como la Cruz Oficial de la Real Orden de Isabel la Católica, la Cruz de Caballero de Justicia del Capítulo de Fernando VI, el grado de Comendador de Número de la Imperial Orden Hispánica de Carlos VI, etc. De ahí que no sorprenda que el libro que comentamos haya sido publicado por el Centro de Documentación Histórica de la Florida Colonial.
         Don Pedro Menéndez de Avilés: el Adelantado de la Florida consta de 15 capítulos y 7 anexos. Es una biografía que se nutre de lo ya conocido, a lo que el autor añade lo descubierto en sus investigaciones en archivos coloniales y crónicas olvidadas. Cada aporte del biografiado a su tiempo, cada éxito o fracaso en su odisea, sus luchas y requiebros aparecen conectados de forma tal que, a pesar del carácter gigantesco del personaje, queda siempre, en primer plano, la persona. Y en ello considero reside el principal logro del libro. A veces, con el paso del tiempo, la misma obra de los hombres que soñaron en grande los convierte en estatuas de rigidez histórica. La vida, convertida en epopeya, tiende a despojarla del hálito siempre asociado a la duda, enemigo primado del héroe y contrincante de su primera batalla. Pero en esta biografía se conjura ese despojo: más allá de los honrosos títulos otorgados al personaje queda siempre, en primer plano, Pedro Menéndez, el rebelde adolescente devenido en aventurero que alcanza su punto culminante como ser humano mediante el sufrimiento inextinguible por la desaparición del hijo. Con independencia de todas las justificaciones ideológicas y religiosas de su gesta floridana, está la esperanzadora búsqueda del vástago perdido, que el afligido padre supone se encuentra en la península infestada de aborígenes belicosos y europeos enemigos tan peligrosos como los cocodrilos que afloraban a cada paso. No hay curva en el camino por hacer que el pesaroso padre no escudriñe en su búsqueda; es la pregunta que siempre hace a quienes encuentra. Larrúa nos recuerda, reiteradamente, esa epopeya pecho adentro, tanto o más heroica que la de la espada, por estar desprovista de título alguno.
         El historiador, sin embargo, no se circunscribe a relatar la biografía del Adelantado. El telón de fondo a su aventura devenida en proeza alcanza, a veces, un justificado primer plano, pues sin aquel no habría podido existir esta. La naturaleza hostil que recibía a los sorprendidos colonizadores españoles, las cruentas batallas de fuente ideológica contra los hugonotes, y los casi siempre inútiles intentos evangelizadores de jesuitas y franciscanos enfrascados en la conquista de almas, ocupan un espacio similar a los esfuerzos por sobrevivir o dominar la primera. Larrúa no minimiza las matanzas ejecutadas y sufridas por todos los bandos, según las peripecias bélicas de encuentros y desencuentros. Sin llegar a los extremos de las conquistas de México y el Perú, la Florida tuvo su cuota de sangre derramada, con la particularidad de que la europea fue, a veces, obra de las hostilidades entre los propios europeos. No es de extrañar, entonces, que algunas páginas de este libro sangren historia en vez de registrarla, pues tal parece que de tanto leer y releer crónicas contemporáneas a los hecho que narra, Larrúa no ha podido evitar ser influenciado por las mismas. ¿O estamos en presencia de un venturoso recurso estilístico premeditado?
         Paralelamente a la intensificación de la barbarie arriba referida –y aunque parezca una paradoja–, los europeos impusieron una ideología que prohibía la antropofagia, el homicidio ritual, el incesto y otras aberraciones sociales comunes en las civilizaciones indígenas. Pero, más importante que todo ello, trajeron unas lenguas provistas de la más poderosa de las herramientas del hombre: la palabra escrita, con todas las implicaciones culturales, sociales, económicas y científicas que tal herramienta trae aparejadas.
         El contrasentido, sin embargo, no se detiene ahí. Aquellos europeos (pocos) y aborígenes (en multitudes) que murieron durante el proceso de colonización, lo hicieron sin saber que daban vida, con sus muertes, a un hombre nuevo (que es algo mucho más importante que un Nuevo Mundo) el cual habría de sustituir en el continente, como fuerza social, a unos y otros. De esa sangre derramada y combinada surgirían, a corto plazo, un Inca Garcilaso de la Vega, una Sor Juana Inés de la Cruz; y a largo plazo, un Hidalgo, un Bolívar, un Martí, un Darío, y todos nosotros, los criollos. De manera tal que cada 12 de octubre celebramos, también, el Nacimiento de América como tal, ya que aunque Colón erró su camino a las Indias, abrió –sin saberlo ni proponérselo– el que condujo a la creación del hombre americano. De acuerdo con lo anterior, la polémica efemérides se torna entonces la celebración de un parto. Sangriento y lleno de dolores y sentimientos encontrados como todo parto; pero con el final –siempre asombroso– de una nueva vida lograda.
Los doctores Salvador Larrúa y Eduardo Lolo
         Los anexos de Pedro Menéndez de Avilés: el Adelantado de la Florida constituyen otro acierto de la biografía que anuncia el título, en tanto la rebasan cronológicamente o complementan con alegatos y documentos originales, según el caso. Del Adelantado se adelanta, entonces, parte de la historia posterior al biografiado y hasta sus propias palabras en la reproducción de su Memorial para la creación del Sistema de Flotas, el testimonio de uno de sus subordinados en la odisea floridana, y la descendencia del personaje biografiado en una muy detallada relación.
Pero, más allá del ruido de sables iracundos y el silbido de flechas desconcertantes, queda el asombro del encuentro entre el Uno y el Otro, paradójicamente siempre plural y beligerante en direcciones múltiples en que el Uno y el Otro hasta se combatían a sí mismos. Esa visión inicial del Otro quedó determinada por dos elementos condicionantes: por un lado, la imagen físico-social real del aborigen americano, nada homogénea; por el otro, la herencia cultural del vidente europeo, de indiscutibles raíces medievales, donde aún quedaba sin delinear la frontera entre ciencia y magia, entre lo posible y lo imposible. En ese confín apenas esbozado quedó ubicado, señoreando, lo nuevo en tanto que desconocido, que en la América de fines del siglo XV significaba todo, desde el canto sorprendente de un ave de colores alucinantes hasta el enigmático discurso de bienvenida (o rebeldía) de un cacique semidesnudo, a veces tan sorprendente y alucinante como el canto y los colores del ave que herían las visiones de estreno europeas.
Por lo anterior quiero destacar, como elemento final, que no podía faltar en la saga del Adelantado Pedro Menéndez de Avilés uno de esos hechos históricos insólitos de tiempos de la Colonia que de alguna forma habrían de preludiar el realismo mágico que caracterizaría la literatura hispanoamericana siglos después. De todos es conocido que Cristóbal Colón tiene dos sepulcros ocupados: uno en Sevilla (España) y otro en Santo Domingo (República Dominicana), siendo honrado en ambos lugares a pesar de que resulta imposible que un mismo cuerpo se encuentre sepultado en dos mausoleos a miles de kilómetros de distancia uno del otro. Con relación a Pedro Menéndez sucedió algo igualmente fuera de lo común. Por expresa voluntad del Adelantado su cadáver fue enterrado en Avilés, en una especie de vuelta total de la noria de su vida. Pero una vez exhumados sus restos, en vez de desecharse el viejo ataúd, por expresa solicitud americana este fue regalado por el Alcalde de Avilés a la ciudad de San Agustín, en la Florida. En estos momentos, debidamente restaurado, el sarcófago vacío se encuentra expuesto (“para asombro y gozo de los visitantes”, según Larrúa) donde en 1565 el Adelantado asistiera a la primera misa en tierras floridanas para proceder a la fundación de la ciudad más antigua de lo que hoy llamamos Estados Unidos. Sus restos reposan en Avilés, pero basta la sombra pertinaz de su cuerpo inerte en un viejo ataúd para mantener su presencia en tiempo y espacio en el peldaño esencial de su epopeya: la Florida. En Europa descansan sus cenizas; en América, el hálito tenaz de su gesta.


*Publicado originalmente en la Revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (RANLE), Vol. V. No10, 2016. Págs. 357-361.


Wednesday, September 20, 2017

COMITÉ DE SOLIDARIDAD POR UNA CENTRO AMERICA DEMOCRATICA Y SU BRIGADA #1 OLIVER NORTH

Por Lorenzo Cariaga 
Teniendo conocimiento del establecimiento de un régimen pro comunista en Nicaragua encabezado por Daniel Ortega y, conociendo, además, que habían fundado un frente anti sandinista en territorio nicaragüense, encabezado por Adolfo Calero, decidimos reunirnos en New Jersey y fundar una agrupación para luchar contra el sandinismo, aliado de la dictadura de los hermanos Castro. En la reunión participamos, por Cuba:  Luis Israel Abreu, Pedro González, Rigoberto Peguero, Nicolás Caner, Humberto Alvarado, Tomas Diaz, y el que suscribe, Lorenzo Cariaga, entre otros. Por parte de Nicaragua estuvieron presente Irene Boden Leacock, Guillermo “Willy” Brandt y Luis Espinosa. Dicha reunión tuvo lugar el 22 de julio de 1985. Después de analizar cuidadosamente los pros y contras, creamos una agrupación llamada “Comité de Solidaridad por una Centroamérica Democrática” (CSCD) habiendo sido elegido Luis Israel Abreu Coordinador con sus correspondientes secretarías. Yo fui nombrado Jefe Militar de la agrupación con la encomienda de crear un grupo de acción capaz de reclutar combatientes para enviar a Nicaragua. Por esta época, 1985, yo formaba parte del ejecutivo de la Asociación de Expresos Políticos Cubanos, Zona Norte; del Movimiento Revolucionario 30 de Noviembre “Frank País” y de la logia Federación de Masones “Cuba Primero”. 
Durante algún tiempo estuvimos realizando actividades de diferente índole, entre ellas, una manifestación a Washington donde nos encontramos con Adolfo Calero quien presidia el Frente Democrático Nicaragüense, más conocido por “los Contras” que había fundado en 1983. Este encuentro fue muy fructífero pues de él salió el compromiso de coordinar esfuerzos para luchar por Nicaragua y por Cuba. Con esto en mente creamos una brigada de combate llamada “Brigada #1 Oliver North”, adjunta al CSCD.  Esto ocurrió el 7 de mayo de 1987 habiendo sido nombrado yo Jefe Militar de la Brigada y Nicolás Caner, Jefe de Inteligencia.  Se acordó nombrarme Jefe Militar debido a mi experiencia en la lucha contra el comunismo en Cuba donde cumplí varios años de prisión. En 1970 salí de Cuba como refugiado político estableciendo mi residencia en la zona de New Jersey/New York. Una vez creada la Brigada #1 Oliver North, establecimos contacto con varios activistas por la democracia. Entre ellos, Amada Celaya, alcaldesa de la Costa Atlántica en Nicaragua. También contábamos con colaboradores en Santo Domingo, Honduras, El Salvador, Puerto Rico y varios países más. En cuanto a las actividades más sobresalientes que realizamos en la época se encuentran el envío de una comisión a Honduras encabezada por el que suscribe para reunirnos con comandantes de la resistencia nicaragüense en ese país centroamericano y otra, la que más dificultades nos trajo, fue la de abrir un campamento de entrenamiento militar en la finca de José “Pepín” del Rio en Bordentown, al sur de New Jersey. Sin embargo, la apertura de dicho campamento, aunque solamente de entrenamiento, trajo como consecuencia que el congresista Robert Torricelli, quien se manifestaba a veces partidario de los regímenes totalitarios, denunciara el campamento que poco después fue clausurado. No obstante, el daño no fue tan grande ya que poco después, en 1990, el régimen sandinista convocó a elecciones habiendo sido electa como presidenta la opositora Violeta Chamorro, cuyo esposo, Pedro Joaquín Chamorro había sido asesinado en 1978. Fue en ese entonces, año 1990, que el Comité de Solidaridad por una Centroamérica Democrática suspendió sus actividades. Este gobierno democráticamente elegido fue sustituido por otro gobierno democrático, presidido por Arnoldo Alemán hasta que, inexplicablemente, volvieron al poder los sandinistas encabezados por Daniel Ortega, quien hasta la fecha, 2017, es presidente-dictador de Nicaragua. 



GRAFICAS RELACIONADAS CON LA BRIGADA #1 OLIVER NORTH  




                   De izquierda a derecha, Adolfo Calero, Guillermo Brandt y Lorenzo Cariaga





         De izquierda a derecha, visibles, Nicolás Caner, Rafael Miolán, Lorenzo Cariaga y Humberto Alvarado.


                         Lorenzo Cariaga jefe militar de la Brigada #1 Oliver North




  
 Haciendo ejercicios militares sobre una cuerda amarrada a dos árboles, de adelante hacia atrás: Dennis Romero, Ignacio Cordero y Lorenzo Cariaga

Casa del Preso, PPHC, Miami










El Palladium Ballroom


Por Enrique Del Risco
El Palladium Ballroom tiene un bien ganado reconocimiento en la difusión de los ritmos afrocubanos primero en Nueva York y luego en el resto del mundo hacia mediados del siglo pasado. No es que fuera ni el primero ni el único de los clubes que abrieron su escenario en la ciudad a dichos ritmos y sus más importantes cultivadores. Otros como La Conga, The China Doll, The Park Palace y The Park Plaza existían desde antes en el barrio conocido como Spanish Harlem. O incluso hacia finales de 1946 La Conga se trasladó a Broadway y la calle 52. Pero fue el Palladium, con su ubicación estratégica en pleno corazón de Manhattan y su exquisita cartelera de estrellas de la música del momento el que permitió integrar diferentes personas de todas las clases sociales y grupos étnicos (sobre todo caribeños, afroamericanos, italoamericanos y judíos) de la ciudad atraídos por la música y el baile para convertirse en epicentro de lo que luego se conocería como la mambo craze o la fiebre del mambo, una fiebre que arrastraba lo mismo a bailadores que a músicos de la talla de Erroll Garner, Count Basie o Charlie Parker. Y a través de la música y el baile el Palladium se convirtió, sin pretenderlo demasiado (y no sin prejuicios y fricciones), en festivo -y efímero- modelo de integración social y racial.
Muchos factores confluyeron en este fenómeno que van desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la decadencia del jazz –ya lanzado en las experimentaciones del bebop- como género bailable, el nuevo impulso de la emigración puertorriqueña la ciudad y el éxito súbito y arrollador del mambo primero y luego del cha cha cha. La conversión del Palladium como centro de ese fenómeno se asocia con el promotor musical boricua Federico Pagani quien según el investigador Vernon Boggs 1948 convenció al dueño del Palladium, Max Hyman y a su esposa Ann, -heredera de la fortuna de los fabricantes de elevadores Otis- de que dedicara una matiné dominical a la música latina. En cambio el venezolano César Miguel Rondón ofrece en The Book of Salsa una versión algo distinta: en 1947 el Palladium estaba en plena decadencia y su manager contactó a Pagani para que lo ayudara a atraer nuevos bailadores al salón. Sobre todo latinos aunque dicho manager temiera que, además de los latinos “los negros también vinieran a Broadway con, pensaba él, todos sus malos hábitos, cuchillos e impulsos incontrolados” (Rondón.1)

Los primeros en debutar fueron los integrantes del experimentado Machito & his Afrocubans y el resultado fue arrollador. Ante el éxito de aquella primera matiné las orquestas dedicadas a los nuevos ritmos afrocubanos progresivamente pasaron a invadir el resto de la programación del Palladium. El principal atractivo del salón de baile, sus orquestas más constantes, además de Machito & his Afrocubans y las de los boricuas Tito Rodríguez y Tito Puente conocidas en su conjunto como “Los Tres Grandes” (The Big Three). Pero no se limitaba a ellas. Usualmente cada noche tocaban dos orquestas. Por el escenario del Palladium pasaron las orquestas y conjuntos más importantes de la música bailable de la época como los boricuas Daniel Santos, Cortijo, Ismael Rivera, Tommy Olivencia, Eddie y Charlie Palmieri, César Concepción y Noro Morales, el dominicano Joseíto Mateo, el catalán Xavier Cugat o los cubanos Celia Cruz, La Sonora Matancera, Beny Moré, Arsenio Rodríguez, José Fajardo, la Orquesta Aragón, Dámaso Pérez Prado, La Lupe, José Curbelo, Desi Arnaz, Miguelito Valdés, Rolando Laserie y Vicentico Valdés.  
La presencia de tales músicos y el ambiente frenéticamente festivo del lugar atraían a muchas de las estrellas más importantes del mundo del espectáculo. Entre los habituales del Palladium se encontraban Marlon Brando, Bob Hope, Lena Horne, Duke Ellington, Henry Fonda, George Hamilton, Sammy Davis, Jr. y Frank Sinatra.

Pero el éxito del Palladium también se debe en gran medida a la afluencia de los mejores bailarines profesionales de la ciudad y al entusiasmo de los aficionados al baile. Bailarines como el legendario Pedro “Cuban Pete” Aguilar, Millie Donay, Augie y Margo Rodríguez, Charlie Arroyo compartían cartel con las más afamadas orquestas y fijó un modo de disfrutar aquellos ritmos. 
Millie Donay y Pedro “Cuban Pete” Aguilar

Otro bailador, José Torres, describe el ambiente del club así:
“Nuestro Palladium tenía una inmensa pista de baile con un escenario bajo y una larga barra. Seis columnas de madera sostenían el techo evitando que saliera volando hasta Broadway cuando aquellas orquestas de mambo empezaban a sonar. […] El público nunca era exclusivamente latino. Pronto se estableció un patrón de asistencia. Los miércoles por la noche cuando “Killer Joe” Piro daba lecciones de baile el público era judío e italiano. El viernes era para los puertorriqueños. El sábado para los hispanos de todos los orígenes y el domingo para los negros americanos” (Boggs.129)
William Klein: Crowd, Palladium Ballroom, New York, 1956
 El Palladium se encontraba en un -hoy inexistente- edificio de la esquina noreste de 53 y Broadway. Su dirección exacta era 1698 Broadway en el segundo piso de un edificio ocupado en su planta baja por una droguería de la cadena Rexall. Durante los años cincuenta del pasado siglo fue una referencia tanto para la difusión de ritmos bailables como el mambo y el cha cha cha como para la noche neoyorquina en general. Al punto que era común que en las películas de la época se asociara una noche de placer en Nueva York con la visita a alguno de los salones de baile de música latina. Porque el éxito del Palladium impulsó la aparición de otros centros nocturnos asociados a la música latina o a que otros clubes ya existentes abrieran sus puertas a los nuevos ritmos. A unas decenas de metros del Palladium aparecieron el hoy extinto club Chateau Havana-Madrid Club, en 1650 Broadway y el principal referente de la gastronomía cubana en Manhattan Victor’s Café.
El cantante Tito Rodríguez actuando en el Palladium
Sin embargo a mediados a mediados de la década de 1960 los gustos habían cambiado y las nuevas dinámicas del mundo del entretenimiento hicieron impacto en el Palladium. A eso se añadieron los efectos de la pérdida de la licencia para expender licores a raíz de un allanamiento policial en 1961. Esas circunstancias fueron decisivas en la progresiva decadencia del lugar. Con el tiempo su dueño Max Hyman decidió cerrar el Palladium, hecho que finalmente ocurrió el primero de mayo de 1966 (aunque otras fuentes sitúan el cierre, unas semanas antes, el 13 de abril) y vender su propiedad. El cierre del Palladium significó una gran pérdida para los bailadores de la ciudad y al coincidir con el cierre del primer Birland y otros clubes (The Onyx, Cubop City) de la calle 52 según afirma Vernon Boggs en su libro Salsiology: Afro-Cuban Music and the Evolution of Salsa in New York City marcó –al menos momentáneamente- un declive para el jazz y la música latina en Nueva York. En los setentas una nueva locura, la de la salsa, partiría en todas direcciones para contagiar a los bailadores con sus ritmos pero incluso entonces la capital del mundo no volvería a vibrar al unísono como los hizo en los años en los que el Palladium reinaba sobre la noche neoyorquina.

Imagen reciente de la esquina de Broadway y la 53, donde antes estuvo el Palladium Ballroom

Bibliografía
Boggs, Vernon. Salsiology: Afro-Cuban Music and the Evolution of Salsa in New York City. Westport, CT, Greewood Press, 1992.
Rondón, César Miguel Rondón. The Book of Salsa: A Chronicle of Urban Music from the Caribbean to New York City. Chapel Hill, The University of North Carolina Press, 2008.

Saturday, September 16, 2017

NUEVO LIBRO DE GUSTAVO PÉREZ FIRMAT

Por E.L.

Acaba de aparecer la antología Sin lengua, deslenguado de nuestro colega el Dr. Gustavo Pérez Firmat. Se trata de una selección que, tal y como se anuncia en el texto de la contraportada, “recoge poemas escritos originalmente en español o en inglés, de los que se ofrece versión bilingüe, y poemas que combinan el español con el inglés o, incluso, poseen algunos detalles de spanglish.” La compilación toma en cuenta poesías y prosas poéticas aparecidas desde 1987 hasta 2016, en orden cronológico, por lo que es posible seguir paso a paso el desarrollo poético del autor durante casi 30 años.

La antología fue editada por Yannelys Aparicio y Ángel Esteban, con una Introducción de un alto nivel académico que prepara con sus análisis e informaciones tanto al lector conocedor de la obra de Pérez Firmat como al que se sumerge por primera vez en la creación de quien muchos consideran el mejor escritor cubano-americano de su generación. Complementan dicha destacada Introducción una muy bien escogida bibliografía y más de 160 notas al pie de página que logran aumentar el nivel de receptividad de los lectores con sus oportunas aclaraciones y pertinentes explicaciones.

Sin lengua, deslenguado aparece bajo el sello de la editorial española Cátedra, del Grupo Anaya. Esta casa editora fue fundada en 1973 y publica, fundamentalmente, clásicos literarios en español y obras de humanidades. Cátedra se especializa por la seriedad, el profesionalismo y la profundidad de sus ediciones, sin por ello dejar de apelar al lector no especializado. Muchos profesores de estudios hispánicos de todo el mundo suelen preferir las ediciones de Cátedrapara sus clases. De ahí que esta muestra antológica ha de tener tanto uso en las aulas universitarias en cursos de literatura hispana en los EE.UU. como en las sesiones de lecturas de quienes siguen de cerca la literatura cubana del exilio y sus avatares lingüísticos.

¡Nuestra felicitación al Dr. Gustavo Pérez Firmat por esta nueva entrega, la que hacemos extensiva a Yannelys Aparicio y Ángel Esteban!