Las manos que mecen la economía cubana
Por Pedro Corzo
El sistema cubano ha estado
históricamente sostenido sobre una imponente mentira y un fabuloso fraude en el
que todos los uniformados han cumplido un rol muy importante.

Soldados cubanos en Angola.
@Fuente externa. Foto de Ernesto Fernández
En las últimas semanas un número
importante de compatriotas ha demandado a quienes componen los institutos
armados de Cuba, que actúen cívicamente y derroquen el castrismo, una salida
honorable para quienes han sido la verdadera columna del totalitarismo insular.
Los que han padecido el castrismo
dentro de la Isla siempre pudieron apreciar que un oficial de la seguridad del
estado disfrutaba de más prerrogativas que su par de cualquier otro cuerpo
armado, aunque mostrara una menor graduación. La policía política era una
especie de aristocracia con capacidad para intimidar a muchos generales y
doctores, diría el novelista Carlos Loveira.
No obstante, el proceso contra el
general Arnaldo Ochoa y otros oficiales demostró que, aunque la policía
política era la que mostraba los dientes a la población, siempre presta para
desgarrar a la oposición sin considerar edad o sexo, era verdaderamente el
ejército la columna vertebral del totalitarismo.
“El carnicero de Artemisa”
Altos funcionarios como Ramiro Valdés,
“El carnicero de Artemisa” quien valiera como uno de los principales
confabulados entre los Castro y Hugo Chávez, forjó un aparato de alta
eficiencia represiva, pero con un elevado poder corrosivo que se evidenció en
un proceso en el que, si bien, el fusilado de mayor graduación fue un general
del ejército, la mayoría de los encartados provenían de las altas esferas del Ministerio
del Interior, siempre vinculados a tramas de tráficos que el régimen perseguía
públicamente pero que promovía en silencio para obtener ganancias que eran
ilícitas en la ilegalidad socialista.
El sistema cubano ha estado
históricamente sostenido sobre una imponente mentira y un fabuloso fraude en el
que todos los uniformados han cumplido un rol muy importante, por eso, me
sorprendería que actuaran en contra del nocivo entramado que han ayudado a
construir, los militares cubanos han sido tan nefasto para el país como los
propios cuerpos de seguridad.
No se debe olvidar que el presente
aparato militar cubano fue creado por los Castro en 1959, tal y como hizo
Fulgencio Batista en 1933 después de los sucesos del 4 de septiembre,
interesante, en aquel momento ambos déspotas disfrutaban de amplio respaldo
popular para construir sus guardias pretorianas y desmontar las fuerzas armadas
que encontraron cuando tomaron el poder.
"La reconcentración impuesta por Fidel y Raúl"
El ejército de los Castro ha sido más
despiadado y violatorio de la dignidad humana que cualquier otra fuerza militar
que haya operado en la República, comparable a las huestes de Valeriano Weyler
que en los noventa del siglo XIX impuso la reconcentración campesina, gestión
repetida en los sesenta y setenta del siglo pasado por Fidel y Raúl.
Además, no debemos pasar por alto que
como la sociedad cubana está militarizada, más del 70 % de la alta dirigencia
isleña es de extracción castrense, e igualmente un número considerable de
miembros del Comité Central del Partido son militares.
Por otra parte, y muy importante, los
apetitos imperiales de los Castro siempre fueron satisfechos por los militares
que, de manera encubierta, o actuando como gendarmes internacionales,
intervinieron en tres continentes sin que se produjera ningún cuestionamiento a
los dictados del tirano.
“GAESA maneja sectores claves de la economía”
Un aspecto notable es la importante
vinculación de los militares cubanos en negocios de gran rentabilidad como lo
ha venido haciendo desde su constitución el Grupo de Administración
Empresarial, más conocido como GAESA un conglomerado de empresas que maneja
sectores claves de la economía que incluye el turismo, comercio
minorista, finanzas y telecomunicaciones, un grupo de militares que manejan
miles de millones de dólares sin una fiscalización verdadera porque ellos
son la máxima autoridad del país, a la vez que operan los servicios
de inteligencia y seguridad.
Las fuerzas armadas castristas, esto tal vez no sea correctamente político, pero me cuesta calificarlas como de Cuba, aparentan una inquebrantable lealtad, motivada, quizás, por devoción a la memoria del “máximo líder”; otros por la pasión que les embargó cuando cumplían funciones pretorianas a miles de millas de las costas de Cuba, sin que falten quienes sirvan por convicciones políticas y, para no incurrir conscientemente en una injusticia, es probable que no falten los que están a la espera del momento oportuno para exclamar ¡Basta! y derroquen la tiranía, o lo más probable, los generales, doctores y sus proles, interesados en disfrutar las riquezas robadas a plenitud, sean los que actúen gracias a una oportuna conciencia de compromiso con los derechos humanos y la democracia.
Muy buen trabajo de nuestro amigo Pedro Corzo
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