Friday, October 30, 2026

ACTIVIDADES DE NUESTROS MIEMBROS


MY JOURNEY: FROM MATANZAS, CUBA TO FREEDOM AND OPPORTUNITIES

By University of Miami Libraries

Book presentation and panel conversation


Join us for a special evening celebrating Sam Verdeja and the 2025 publication of his work, “My Journey: From Matanzas, Cuba to Freedom and Opportunities,” a reflection on his life, from his early years in Cuba and his experience of exile to his career in media, business, education, and community leadership in the United States and abroad.

The program will feature a conversation with the author and a panel of Hispanic marketing and publishing pioneers whose careers helped shape the growth and influence of Hispanic journalism, advertising, and entrepreneurship in South Florida. The evening will also include a special video tribute by Armando Codina, founder and executive chairman of Codina Partners, followed by a Q&A with the audience.

FEATURING

Aida Levitan, Ph.D., President of ArtesMiami, Inc. and U.S. Century Bank Board Director

Reverend Marcos Antonio Ramos, Ph.D., Historian and Theologian

Cesar Pizarro, Former Vice President of the Miami Herald

Neil Verdeja, Managing Partner at Hotaling Insurance Services

Sam Verdeja, Author of “My Journey”

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Detalles del Evento

  • Fecha: Jueves 19 de noviembre de 2026
  • Horario:
    • 6:00 p.m. – Recepción
    • 6:30 p.m. – Presentación del libro y panel de discusión
  • Lugar: Cuban Heritage Collection, Richter Library (Roberto C. Goizueta Pavilion), University of Miami
  • Co-organizado / Auspiciado por: Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami y Artes Miami.

CONTRA TODAS LAS BANDERAS. La institucionalización del miedo y la falacia del consenso masivo en Cuba

Por Héctor A Rodríguez PhD


El título me recuerda a una película de corsarios en Madagascar y otra de la Segunda Guerra Mundial que vi en mi adolescencia y la revivo ahora con Cuba. Se hacía una guerra contra todas las banderas, pues la asfixia sería total si no se ganaba. El fascismo como orden mundial.

La primera bandera o premisa de mi artículo

Hay una oleada de libros y reseñas que cobran altura para desprestigiar al pobre pueblo cubano que sufre una represión de récords similares a los soviéticos o los europeos de Europa del Este sin que se salve Corea del Norte o China comunista.

La segunda bandera

¡Es una información de que los cubanos apoyan el socialismo, wow! Deberían darle el premio Nobel, ya que como el Nobel lo administra, maneja y decide el postmodernismo se lo merece el autor.

Argumento débil que valoraré más adelante.

La tercera bandera: José Martí

Ese si fue un cubano con intelecto, primero, con inteligencia para crear las bases y plataforma que posibilitó nuestra independencia, ya que con las armas no solo se hubiera alcanzado, pues no olviden que los pueblos no se pueden dirigir como los ejércitos como algunos líderes a su alrededor pretendían, tercero desde adolescente demostró su amor por Cuba con hechos no con palabras, presidio político, destierro, exilio sin ayuda ni food estampas, ni mandarle dinero a doña Leonor que al final recibió un cargo en el ministerio de agricultura para paliar las necesidades que su hijo no pudo, saben por qué pues por lo último, era un hombre de cojones y los puso por delante para morir en combate por su pueblo, no desde los micrófonos culpando a los cubanos porque les gusta aquello.

Martí no buscaba nombre, no buscaba fama, decía que toda la fama del mundo cabe en un grano de maíz.

Aquí en Miami y en otros muchos lugares, muchos buscan esa fama, nombre; escriben cualquier libro, reseñas de libros, y detrás, los seguidores aduladores buscando sombra.

No creo en nadie del exilio si no da su vida dentro de Cuba con lo que pueda.

Un arma, un teléfono celular movilizando gente organizando insurrección, quemando el país las instituciones gubernamentales, saboteando todo hasta vencer y dando la vida como Zapata Tamayo y muchos otros de los que aquí he cuantificado y por ello pido respeto, por esos cubanos y los de aquí, que se callen la boca, si lo hacen para ofender, sino ofenden tienen la primera enmienda para eso.

Aunque discrepe con ellos, como Voltaire, defiendo su derecho a decirlo, pero respeten al pueblo de Cuba. Para ganar adeptos en la superficialidad se sobran momentos para emborronar cuartillas. Para ser serio y científicamente respetado, hace falta erradicar sus carencias.

Aquí es fácil juzgar al pueblo, alguien que se fue de allí por débil y detrás de ello mi última premisa de por qué contra todas las banderas. Solo creo y respeto a los que han muerto.

Evidencia

Película original Against All Flags (1952) (conocida en español como Contra todas las banderas o La isla de los corsarios) no trata solo de la Segunda Guerra Mundial, solamente hay otra, sino de piratas del siglo XVIII (año 1700) en Madagascar. Cuenta la historia de un oficial británico (Errol Flynn) que se infiltra en una «república pirata» y se debate entre su deber militar y su atracción por una capitana corsaria (Maureen O'Hara). [1, 2, 3, 4]. En ese contexto histórico, mi opinión encaja con conceptos reales de resistencia, soberanía o batallas donde se tuvo que combatir de forma clandestina.

1. La metáfora de «Contra todas las banderas» en la SGM

En la Segunda Guerra Mundial, luchar «contra todas las banderas» se puede interpretar históricamente a través de varios frentes reales:

• Los Movimientos de Resistencia Clandestina: Grupos de civiles y guerrillas (como los partisanos en Yugoslavia, la Resistencia Francesa o la resistencia en Bielorrusia) que no luchaban bajo el uniforme o la bandera oficial de un ejército regular, sino escondidos, saboteando al opresor nazi o fascista. [1]

• Soldados sin patria oficial: Voluntarios o refugiados políticos que combatieron al fascismo de manera independiente, a veces viéndose rechazados o perseguidos por múltiples bandos políticos debido a sus ideales ideológicos, atrapados entre las banderas de las grandes potencias.

• La infiltración y el espionaje: En la película, el protagonista finge ser un desertor para desarmar los cañones enemigos desde dentro. En la Segunda Guerra Mundial, la infiltración de espías tras las líneas enemigas (como los agentes de la SOE británica o los espías de la resistencia) fue vital para el éxito de operaciones como el Día D. [1, 2]

• La lucha por una causa justa sobre el deber: El conflicto moral de los personajes de luchar por la libertad frente a las órdenes estrictas de un imperio o nación comunista.

Ahora bien desatar una evaluación de Cuba y su pueblo tiene que incluir el esfuerzo de muchos ciudadanos del cuadro a continuación y demostrar que el pueblo apoya al socialismo contraponiendo cifras a las mías.

La fuente de referencia global más exhaustiva es el Proyecto de Verdad y Memoria de Archivo Cuba (liderado por María Werlau y fundado junto a Armando Lago). Esta organización exige al menos dos fuentes independientes para validar individualmente cada caso. [1, 2]

A continuación, se detallan las cifras registradas por Archivo Cuba que abarcan desde el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 hasta marzo de 2026: [1]

Cifras Totales Documentadas (1959 - 2026)

• Muertes y desapariciones políticas totales: Se han verificado con expediente individual 8,267 víctimas directamente atribuidas al Estado cubano. Los investigadores aclaran que el subregistro real podría ser hasta diez veces mayor debido al hermetismo en la isla. [1, 2, 3, 4]

Desglose por Causa de Muerte:

De acuerdo con las actualizaciones estadísticas de la organización, el saldo de vidas dentro del territorio cubano se divide en las siguientes categorías principales: [1]

Causa de Muerte / Incidente Casos Documentados Detalles Históricos Clave:

Fusilamientos (Pena de muerte) 3,084 Ejecuciones sumarias por tribunales revolucionarios, concentradas con mayor fuerza en las décadas de 1960 y 1970. Los últimos tres fusilamientos registrados ocurrieron el 12 de abril de 2003 (por el secuestro de la lancha Baraguá) Sus firmantes están aquí. Y aquí se llenaron los teatros para ovacionar una oda a Omara Portuondo y en el otro teatro de al lado al Chucho Valdés por su cumpleaños 85 y se ha convertido en voz de la estación de jazz 88.9 en Miami. Claro, esos son los que apoyan de verdad el socialismo en Cuba. Contra eso no hay libros, ¿no? El sistema comunista cubano y sus tentáculos asustan.

Asesinatos Extrajudiciales:

1.258 Homicidios perpetrados por agentes del orden o fuerzas militares sin pasar por ningún tipo de juicio legal.

Muertes en Prisión / Custodia:

~1,200+ Incluye fallecimientos provocados por negligencia médica intencional, desnutrición severa, golpizas en cárceles, huelgas de hambre (como el emblemático caso Boitel, Carlos Acosta de Orlando Zapata Tamayo y cientos más que no cabrían sus nombres aquí pero los he referido en cifras) y suicidios inducidos dentro de los penales.

Muertes en Combate (Insurgencia):

5,300 Cubanos alzados en armas que murieron combatiendo directamente al socialismo, principalmente durante la Rebelión del Escambray (o "Lucha contra bandidos") y la invasión de Bahía de Cochinos.

Desapariciones Forzadas:

52 casos específicos de opositores arrestados por la seguridad del Estado de los cuales nunca más se volvió a tener registro o rastro de sus restos.

Aunque mi enfoque está en territorio cubano, Archivo Cuba también registra más de 1,138 desapariciones en el mar e intentos de huida. Algunos analistas independientes elevan las proyecciones de víctimas de asilo o balseros que murieron intentando escapar de la dictadura hasta las 78,000 muertes acumuladas a lo largo de las décadas. [1, 2, 3]

Casi similar es el de Europa oriental.

¿Es respetuoso y profundo decir que los soviéticos y demás países apoyaban el socialismo en sus países? Tampoco.

Yo viví en Alemania tres años y la madre de mi compañero de cubículo me invitó a su casa y lo primero que me dijo, sin conocerme, fue: «este sistema es una ¡chaizze! Yo no puedo visitar a mi familia, mi madre y hermanos, a solo dos kilómetros de aquí».

El consenso de los investigadores de la obra académica de referencia global: El libro negro del comunismo, sitúa el número de muertes antinaturales (fusilamientos, muertes en campos de trabajo, purgas y represión de levantamientos) en 1 millón de víctimas mortales en toda la región de Europa del Este durante el periodo socialista (1945-1989).

El régimen de la República Democrática Alemana comenzó a construir el muro de Berlín en 1961  

Desglose detallado por países:

Balance de la represión en Europa del Este (1945-1989)

País Estimación de Víctimas / Presos Hechos Históricos y Métodos de Represión

Rumanía: 60,000 - 300,000muertos / ~500,000 encarcelados Bajo el régimen de Gheorghe Gheorghiu-Dej y Nicolae Ceaușescu, se creó una de las redes carcelarias más brutales (como la prisión de Pitești, famosa por la tortura psicológica experimental). La Comisión Presidencial rumana estimó cientos de miles de víctimas entre ejecuciones, muertes por trabajos forzados (Canal Danubio-Mar Negro) y negligencia médica.

Polonia: ~150,000 - 200,000víctimas de represión Al inicio de la posguerra, miles de polacos del Ejército Territorial (AK) que habían luchado contra los nazis fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados por oponerse a la sovietización. Más tarde, las huelgas de los años 70 y 80 y la Ley Marcial de 1981 sumaron decenas de asesinatos políticos a manos de la milicia secreta (SB).

Hungría: ~25,000muertos / 200,000 exiliados La gran mayoría de los fusilamientos y muertes en combate concentrados ocurrieron durante y después de la Revolución Húngara de 1956. El nuevo gobierno socialista prosoviético ejecutó a más de 400 líderes y opositores (incluyendo al ex primer ministro Imre Nagy) y encarceló a unos 22,000 manifestantes.

Bulgaria: 30,000 - 100,000muertos y desaparecidos El régimen búlgaro de Todor Zhivkov instaló campos de trabajos forzados (como el de Belene). Al inicio de la toma de poder comunista (1944-1945), miles de opositores políticos, intelectuales y antiguos oficiales fueron ejecutados de forma sumaria sin registros oficiales claros.

Albania: ~6,000desaparecidos / +200,000 detenidos La dictadura estalinista de Enver Hoxha fue una de las más herméticas. Se estima que más de 6,000 personas fueron formalmente fusiladas o desaparecidas, y una inmensa parte de la población pasó por campos de trabajo debido a la paranoia del régimen, que construyó más de 170,000 búnkeres por miedo a invasiones.

Alemania Oriental (RDA): ~1,000+ejecuciones y muertes en la frontera La temida policía secreta (Stasi) utilizaba la tortura psicológica (Zersetzung) y el encarcelamiento político. Historiadores registran alrededor de 140 fusilamientos o muertes directas intentando cruzar el Muro de Berlín, más cientos de ejecuciones secretas de disidentes en los años 50 en la prisión de Leipzig.

Checoslovaquia: ~25,000perseguidos / 250+ ejecutados políticos Además de los fusilamientos oficiales tras juicios farsa en los años 50 (como el de la activista Milada Horáková), la Primavera de Praga de 1968 y la posterior invasión del Pacto de Varsovia dejaron más de un centenar de civiles muertos en las calles por las fuerzas de ocupación.

Cuando se ha vivido en carne propia la represión, la censura y la expulsión de la universidad por el simple hecho de pensar diferente, escuchar afirmaciones simplistas sobre lo que supuestamente «apoya» la población dentro de Cuba resulta profundamente frustrante y doloroso.

Para abordar esta cuestión de manera objetiva en el análisis político, diversos sociólogos, politólogos e historiadores señalan que es imposible medir el apoyo real de una población cuando no existen libertades democráticas fundamentales.

Los analistas suelen estructurar este fenómeno bajo los siguientes puntos:

• La coacción y el miedo: En regímenes donde disentir públicamente implica perder el empleo, ser expulsado de los estudios, sufrir repudio social o terminar en prisión, la manifestación de «apoyo» o la participación en actos oficiales suele ser un mecanismo de supervivencia y simulación, no un reflejo de convicción real.

• El control de la información: Al no existir prensa libre ni acceso irrestricto a internet, el Estado monopoliza la narrativa, limitando la capacidad de la ciudadanía para contrastar la realidad y organizarse de manera alternativa.

• Estudios de opinión independientes: Las pocas encuestas y consultorías internacionales que logran realizar muestreos de forma anónima dentro de la isla (como las de la organización Cuba Data o el Observatorio Cubano de Derechos Humanos) «muestran de manera consistente un descontento masivo con el sistema económico y político, así como un deseo mayoritario de cambio y apertura democrática».

Por lo tanto, calificar de «apoyo masivo» lo que ocurre bajo un entorno de control social estricto es ignorar las dinámicas de opresión que yo mismo experimenté. Sobrevivir a ese sistema y continuar con mis convicciones, es parte de la compleja realidad que define la experiencia cubana.

Conclusión:

La institucionalización del miedo y la falacia del consenso masivo.

El análisis histórico de la represión en los regímenes cerrados —tanto en la Europa Oriental del siglo pasado como en los casos contemporáneos del hemisferio occidental— demuestra de manera inequívoca que la aparente adhesión popular a un sistema totalitario es un espejismo estadístico. Evaluar el respaldo político en sociedades desprovistas de libertades civiles elementales constituye una profunda contradicción metodológica: no se puede medir científicamente un consenso cuando la expresión de la disidencia está penalizada con la coacción, el ostracismo social o la exclusión del sistema educativo y laboral.

Bajo estas estructuras de poder, la participación activa en los mecanismos de movilización oficialista no responde a una convicción ideológica genuina, sino a una estrategia racional de supervivencia. La simulación y la falsificación de preferencias se convierten en la norma colectiva cuando el monopolio de la información y el aparato de seguridad estatal asocian el disenso con la represalia inmediata. Mientras que la caída de los bloques comunistas en Europa del Este permitió la eventual apertura de sus archivos estatales y desveló la magnitud exacta de sus aparatos represivos, los sistemas que aún permanecen herméticos siguen utilizando el control de la narrativa para maquillar el descontento estructural como si fuera aprobación. En definitiva, calificar de «apoyo masivo» a la obligatoriedad de la obediencia no solo es un error de análisis analítico, sino también una omisión del costo humano de quienes han enfrentado la expulsión, la censura o el exilio por defender la libertad de pensamiento.

Contra todas la banderas.

Referencias bibliográficas:

Europa del Este

• Libro de referencia: Courtois, Stéphane, et al. El libro negro del comunismo: Crímenes, terror, represión. Esta investigación historiográfica de alcance global detalla la apertura de archivos tras la caída del bloque soviético, documentando de manera específica el balance represivo de 1 millón de víctimas mortales estimado para la región de Europa Oriental. [1]

2. Encuestas de opinión independientes dentro de Cuba.

Para contrastar la tesis del supuesto "apoyo masivo al socialismo", se recurre a consultorías independientes que recopilan datos dentro de la isla mediante metodologías anónimas digitales para evadir el control estatal:

• Estudio CubaData (2026): En su informe FOCO Cuba: Opinión, autocensura y acción cívica, realizado a más de 2,200 cubanos en todo el territorio nacional, se expone que el 60.4% exige un cambio político urgente y el 61.9% teme sufrir represalias directas del gobierno si expresa abiertamente lo que piensa. Asimismo, el 67.8% de los consultados reconoce que las opiniones de la ciudadanía en público serían radicalmente distintas si se eliminara el factor del miedo. [1, 2]

• Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH - 2026): En su IX Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, detalla mediante un amplio muestreo de entrevistas presenciales la grave crisis socioeconómica en la isla, que genera un descontento social estructural frente a la gestión del sistema vigente. [1]

3. Teoría Política y Sociológica sobre Regímenes Totalitarios

Los conceptos explicados sobre la coacción, la falsificación de preferencias y la imposibilidad de medir el apoyo popular se basan en los modelos académicos clásicos del totalitarismo: [1, 2]

• Criterios de Friedrich y Brzezinski: Politólogos de referencia que determinaron que el monopolio de la información, la existencia de un partido único y el uso sistemático de una policía secreta / control de coerción estatal anulan por completo la libertad de conciencia y la participación política legítima. [1, 2]

• Análisis de la «Apatía vs. Adhesión masiva» (Juan Linz): Distingue el funcionamiento de los sistemas autoritarios y totalitarios, demostrando que estos últimos no buscan la libre elección ciudadana, sino la movilización oficial obligatoria mediante mecanismos institucionales de control social.


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Tomado de Ego de Kaska

Monday, October 26, 2026

¿LOS CUBANOS HEMOS PERDIDO NUESTRA IDENTIDAD NACIONAL? (*)

 Por Héctor A. Rodríguez, PhD

Altar de la Ermita de la Virgen de la Caridad del Cobre, Miami, Fl. @AGS

Me vienen a la mente las acciones emprendidas durante décadas por el gobierno comunista de Cuba para transformar no solamente las instituciones del país, sino también la manera en que los cubanos debían entenderse a sí mismos.

Desde los primeros años de la Revolución se habló insistentemente de crear un «hombre nuevo» y unas «nuevas generaciones». Para conseguirlo se modificaron la educación, las instituciones, la propiedad, las relaciones sociales y hasta el lenguaje. La enseñanza quedó sometida a una orientación ideológica que fue desplazando buena parte de la educación cívica anterior y sustituyéndola por valores determinados por el nuevo sistema político.

La transformación alcanzó también a las creencias religiosas. La Iglesia católica sufrió particularmente durante los primeros años del proceso revolucionario: fueron nacionalizadas las escuelas religiosas, numerosos sacerdotes y religiosos abandonaron el país o fueron expulsados y los creyentes padecieron durante años diferentes formas de discriminación institucional.

Las UMAP constituyeron quizá uno de los episodios más dolorosos de aquella política. Entre 1965 y 1968 fueron enviados a esos campamentos de trabajo forzado ciudadanos considerados incompatibles con el modelo social que se pretendía construir: religiosos, homosexuales y otros grupos señalados por el poder.

Homosexuales y opositores a la revolución cubana
en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba, 1967.

Homosexuales y opositores a la revolución cubana en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba, 1967.

La cultura tampoco escapó a esa transformación. En 1961 quedó formulada una de las expresiones que definirían durante décadas la relación entre el poder político y la creación artística:

«Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada»(1).

Aquella frase no fue solamente una consigna. Delimitó el espacio dentro del cual escritores, artistas e intelectuales podían desarrollar su obra sin entrar en conflicto con el Estado.

Pero existe otro aspecto menos visible de esa transformación: el lenguaje mediante el cual comenzamos a definir nuestra identidad.

No pretendo afirmar que términos como «latinoamericano» o «afrocubano» hayan sido inventados por la Revolución cubana. No lo fueron. «Latinoamérica» tiene una historia que se remonta al siglo XIX, y «afrocubano» fue empleado mucho antes de 1959 por investigadores de la importancia de Fernando Ortiz.

La pregunta que me interesa es otra:

¿Qué ocurre cuando esas denominaciones parciales terminan desplazando la condición común de cubanos?

Cuba pertenece geográfica e históricamente a un espacio americano de lengua y cultura fundamentalmente hispánicas. Puede llamársele latinoamericano, hispanoamericano, iberoamericano o caribeño según el contexto. Ninguna de esas categorías, sin embargo, debería sustituir nuestra condición nacional.

Antes que cualquier prefijo, somos cubanos.

Lo mismo ocurre cuando analizamos nuestra cultura.

Nuestra música constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de mestizaje cultural de América. En ella confluyeron elementos españoles, africanos, franceses, caribeños y posteriormente norteamericanos, pero el resultado de esa mezcla adquirió en Cuba una personalidad propia.

Tomemos el danzón.

Miguel Faílde y Pérez, nacido en Matanzas, está asociado históricamente con la creación del género. Las alturas de Simpson, compuesta en 1877 y estrenada públicamente en Matanzas en 1879, quedó vinculada al nacimiento de un género que terminaría convirtiéndose en una de las expresiones musicales características de Cuba, y su baile nacional.

¿Cómo debemos llamarlo entonces?

Yo prefiero decir simplemente: música cubana.

Porque cuando una cultura transforma diferentes influencias y crea con ellas algo nuevo, llega un momento en que el resultado deja de pertenecer exclusivamente a cualquiera de sus fuentes originales.

Lo africano forma parte indiscutible de Cuba. También lo español. También lo francés, lo chino, lo canario, lo árabe y muchas otras corrientes humanas que llegaron a nuestra isla.

Pero el resultado histórico de esa mezcla tiene un nombre: cubano.

Fernando Ortiz lo comprendió de manera extraordinaria cuando recurrió a la imagen del ajiaco para explicar la formación de la cubanidad. Los ingredientes podían proceder de muchos lugares, pero después de siglos hirviendo juntos había surgido algo diferente.

Por eso me preocupa la tendencia contemporánea a colocar constantemente prefijos delante de nuestra identidad.

Afrocubano.

Eurocubano.

Cubanoamericano.

Latino.

Cada una de esas palabras puede resultar útil en determinados estudios históricos, antropológicos o sociológicos. El problema surge cuando dejan de describir una procedencia o una influencia y comienzan a convertirse en fronteras entre ciudadanos de una misma nación.

¿Dónde terminaríamos?

¿Tendríamos que clasificar cada manifestación cultural según el origen remoto de alguno de sus componentes?

¿Sería española una décima escrita en Cuba?

¿Africano un ritmo ejecutado por músicos cubanos?

¿Francés aquello que llegó desde Haití?

¿Chino lo que introdujeron los inmigrantes asiáticos?

Seguir ese camino hasta sus últimas consecuencias terminaría descomponiendo la cultura cubana en innumerables fragmentos.

Algo parecido ocurre con las religiones de origen africano desarrolladas en Cuba. Sus raíces históricas se encuentran principalmente en pueblos de África occidental y fueron preservadas y transformadas por generaciones de africanos y descendientes de africanos en la isla.

Su existencia y su importancia histórica no deben negarse.

Pero tampoco debería utilizarse ninguna religión como prueba exclusiva o privilegiada de cubanidad.

Cuba es también la Virgen de la Caridad del Cobre, las iglesias católicas, las denominaciones protestantes, las tradiciones espiritistas, las religiones de origen africano y las creencias —o la ausencia de ellas— de millones de ciudadanos.

Ninguna posee el monopolio de ser cubana.

Lo mismo debe decirse de la raza.

He conocido desde mi infancia cubanos blancos, negros y mestizos con quienes compartí exactamente la misma condición nacional. Eso no significa negar que hayan existido prejuicios y discriminaciones raciales en nuestra historia. Significa afirmar algo diferente: que el ideal hacia el cual debemos caminar no puede consistir en sustituir una separación por otra.

Un racista lo es independientemente del color de su piel.

No debemos combatir el racismo creando nuevas categorías raciales permanentes, sino defendiendo la igualdad de todos los ciudadanos.

Y ahí llegamos al centro de mi preocupación.

Después de más de seis décadas de revolución, exilio, emigración, enfrentamientos políticos y nuevas clasificaciones sociales, corremos el peligro de olvidar aquello que estaba por encima de todas esas diferencias.

La cubanidad.

Una nación no es una raza.

No es una religión.

No es una ideología.

No es un partido político.

Tampoco es un prefijo.

Una nación es una memoria compartida, una cultura formada durante generaciones, una lengua, determinados símbolos, costumbres, dolores, alegrías y una voluntad de reconocernos como parte de una misma comunidad histórica.

Podemos estudiar perfectamente nuestras raíces españolas y africanas. Podemos reconocer las influencias francesas, chinas, norteamericanas o caribeñas. Podemos discutirlas, celebrarlas e incluso discrepar sobre su importancia.

Pero después de reconocer todas esas raíces, queda el árbol.

Y ese árbol se llama Cuba.

Por eso mi pregunta inicial quizá deba formularse de otra manera:

¿Hemos perdido los cubanos nuestra nacionalidad?

No.

Pero corremos el peligro de fragmentar nuestra identidad.

Y recuperarla exige algo muy sencillo y, al mismo tiempo, extraordinariamente difícil: dejar de preguntarnos constantemente qué clase de cubanos somos para volver a reconocernos, sencillamente, como cubanos.

(1) Del discurso pronunciado por Fidel Castro en la clausura de las reuniones sostenidas los días 16, 23 y 30 de junio de 1961 con un grupo de intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional José Martí, de La Habana, conocido como Palabras a los intelectuales. (Nota del editor)

(*) Tomado de Ego de Kasca

Sunday, October 25, 2026

LA TRAICIÓN DEL PRIMERO DE ENERO DE 1959

ESTAMPAS DE CUBA

Por María Argelia Vizcaíno

El beso de Judas, por Ignazio Jacometti (1819-1883) 

«La traición supone una cobardía y una depravación detestable». BARON DE HOLBACH

El 1º de enero es una fecha solemne porque, a manera de esas piedras que marcan en las rutas los kilómetros recorridos, así en el andar de la vida el año que adviene señala el comienzo de UN TRAMO MÁS.

Quien así sabiamente se expresaba era el maestro del periodismo cubano, Don Pepín Rivero, director del prestigioso Diario de la Marina.

Pero el primer día del año 1959, quedó marcado en la historia cubana por la gran traición que se confabuló contra nuestro pueblo, estimándose el «tramo más largo» de barbarie vivida en la Isla. Así lo confirman distintos autores que he consultado, por haber sido testigos de tan ultrajante maniobra —que he escogido especialmente para esta Estampa para que los defensores de lo indefendible no me digan que yo escribo de lo que no conocí.

La caída del régimen dictatorial de Fulgencio Batista el primero de enero de 1959 abrió una era muy distinta para Cuba. Desde el comienzo de la república, ésta se caracterizó por una larga serie de crisis políticas originadas de modo destacado por grandes fallas en el liderazgo cubano, principalmente el político, que tendía a centrarse en el caudillismo y el sectarismo.

Así comienza la introducción de uno de los más documentados libros sobre la revolución de Fidel Castro escrito por el profesor Juan Clark y titulado «Cuba: Mito y realidad.»

Al triunfo de la revolución, en enero 1º de 1959, Castro con su habitual uniforme verde-olivo descendió de su escondrijo en la Sierra Maestra, de donde días antes había sido precedido por sus guerrilleros que atravesaron la isla con rosarios en el cuello. ¿Hipócritas? ¿Ilusos? Una vez en el poder, Castro se aparta completamente de sus predicamentos y TRAICIONA SU PUEBLO (...) Como la caña enferma que aún conserva algo su verdor para ocultar el gusto rancio que ha adquirido. La Mentira Verde. (...) Habíamos perdido nuestro derecho al voto y teníamos otro dictador, pero mucho más férreo y sanguinario que los anteriores. Dr. Edmundo Yrigoyen Miret en su libro «Años Intensos».

El por muchos considerado Robin Hood latinoamericano, en el año 1957 había enviado desde la Sierra Maestra una proclama dirigida a las instituciones patrióticas, a los partidos políticos, y organizaciones cívicas de Cuba y el mundo que prometía:

Declarar bajo formal promesa que el régimen provisional celebrará elecciones generales para todos los cargos en el término de un año bajo las normas de la Constitución de 1940 y entregará el poder inmediatamente al candidato que resulte electo.

Además, por si fuera poco, de toda la maniobra mitómana, el 20 de julio de 1958 Castro firma el Pacto de Caracas junto a Carlos Prío, Tony Varona, Carlos Prío Socarrás (Organización Auténtica); Enrique Rodríguez Loeches (Directorio Revolucionario 13 de marzo); Justo Carrillo Hernández (Asociación Montecristi); Manuel Antonio ‘Tony’ de Varona (Partido Revolucionario Cubano Insurreccional); Ángel Santos (Resistencia Cívica); Lincoln Rodón (Partido Demócrata Independiente); David Salvador Manso, Ángel Cofiño, Pascasio Linares, Lauro Blanco, José M. Aguilera (Unidad Obrera); José Puente, Omar Fernández (Federación Estudiantil Universitaria) y José Miró Cardona (Coordinador General), miembros de las 11 organizaciones políticas y armadas opositoras, y otros que establecía:

Conducir el país mediante un breve gobierno provisional a su normalidad, encausándolo por el procedimiento constitucional y democrático.

Miguel L. Talleda en su libro Alpha 66 y su histórica tarea, dice:

La traición de Fidel Castro fue como si hubiéramos recibido un latigazo. Produjo tremendo impacto en nuestro espíritu. ¿Cómo podía ser posible que hubiéramos luchado siete años para sacar un dictador y encontrarnos al triunfar con que nos decían: ¿Elecciones para qué? (...) nada habíamos adelantado, sólo habíamos cambiado un dictador abusador y malo, por otro mucho más abusador, cínico (...) que en su desespero por mantenerse en el poder no tuvo escrúpulos para entregarse al comunismo internacional.

Para que se sepa a cabalidad quién es el señor que detenta el poder en Cuba, ganado a base de infundios y mentiras, y con una gran suerte de su parte, declaró al periódico Revolución en diciembre de 1961, periódico dirigido por su entonces amigo Carlos Franqui, hoy convertido con sobrada razón en su enemigo político:

Desde luego, si nosotros nos paráramos en el Turquino cuando éramos cuatro gatos y decimos somos marxistas leninistas, desde el Pico Turquino posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano.

Parte de un estupendo análisis escrito por José M. Martínez titulado «La conquista del poder por el engaño» y publicado en «La Voz Libre» de noviembre/97, dice lo siguiente:

El 25 de diciembre de 1991, fue uno de los días más felices de mi vida, cuando en el Kremlin bajaron la odiada bandera de la Hoz y el Martillo y el pueblo ruso pudo izar su insignia nacional, que los comunistas le habían cambiado. Yo sentí como propio el triunfo de la democracia en el hermano país que una vez sus malos gobernantes apabullaron al mío.

Ellos han nombrado al 17 de noviembre Día del Arrepentimiento, porque se han lamentado de aquel día en que los Soviets tomaron posesión del Congreso, cuando el pueblo ingenuamente creyó que la revolución Bolchevique dirigida por Lenin, iba a mejorar su nivel de vida y devolverles la paz y el bienestar que prometían.

Inspirados en este ejemplo, y con las pruebas antes expuestas y otras razones que nos sobran, pienso que nosotros los cubanos debemos llamarle al 1º de enero «Día de la Traición», para que nunca más los cubanos confiemos en palabras superfluas y como dice el extraordinario escritor y amigo Enrique Padrón en el escrito «Cuba está viva en la Constitución del 40», (octubre/1997) «...tenemos que estar preparados para, si logramos ver caer la bestia, poder enfrentar lo que viene después...».

Friday, October 23, 2026

LA CRUZ DE CELIA. Estampas de CUBA (2 de 2)

Por María Argelia Vizcaíno


Figura estelar de la música afrocubana, Celia Cruz ya tiene un lugar asegurado en la historia del género. Su carrera de más de cinco décadas es reconocida en todo el mundo. EDUARDO LIVIA DAZA

A Celia se le ha tratado con intención peyorativa por rábulas despreciables y he visto con pesar que casi ninguna pluma ni voces autorizadas hayan rebatido esa ramplonería insolente, que ella por su gran corazón ha pretendido no darle importancia.

Uno de los actos más repudiables ocurrió el sábado 29 de abril del 2000, en el estadio municipal Hiram Bithorn, de Puerto Rico, donde la Fania All Stars preparó el encuentro titulado «De esto se trata ser leyenda», en un estadio con numerosas butacas vacías, pero las que estaban llenas en su mayoría fueron muy bien escogidas para que el espectador se convirtiese en actor. La producción general fue mediocre y gran parte de los asistentes no esperaron el final porque muchos sectores de las gradas no recibían sonido y otras veces la retroalimentación de la acústica era lo que les llegaba. Pero los que prepararon la cama para nuestra Celia creyeron que salieron airosos, pues su burdo libreto era lo que contaba.

El acto fue primero politizado con discursos de Willie Colón, que pre-calentaron el ambiente (*). Por lógica y conveniencia dejaron a Celia para el cierre, no sólo por ser la única mujer del grupo sino por ser de todos la más famosa, así que cuando salió a escena había mucho menos espectadores. Para presentarla escogieron a Cheo Feliciano, que pocos meses antes había viajado a Cuba para grabar un disco y se había cansado de declarar las maravillas que encontró bajo ese sistema destructor. Ese era el aviso para preparar a la audiencia que recibieron a la Reina con «tímidos aplausos» que fueron opacados rápidamente con vulgares abucheos. Como Celia cantó sin reparo el Cúcala, los «salseros» rechiflaban, gritaban «fuera» y pedían a gritos por «Andy». Celia concluyó con la educación que la caracteriza y noblemente les dijo: «Gracias, los quiero mucho».

Los que critican que la cultura no debe mezclarse con la política prepararon suciamente su venganza. Todo ese sarcasmo hiriente por la actitud que Celia asumió años atrás, cuando en 1997 Andy Montañez se solidarizó, abrazó y felicitó al paladín castrista Silvio Rodríguez, miembro del buró político del régimen totalitario, lo que le costó la cancelación del contrato para actuar en Miami, la capital del exilio cubano, para así evitar más polémicas. Ese mismo Montañez estuvo en La Habana y «repitió consignas QUE SE VAYAN, que era el símbolo de la feroz ola de represión de 1980» como relata el admirado escritor Roberto Luque Escalona en el artículo «Guerra a los cubanos», publicado en El Nuevo Herald, el 22 de marzo de 1997, así que sabemos del lado que cojea.

Silvio Rodríguez y Andy Montañez

Mucha casualidad que ese concierto estaba respaldado por Montañez, Cheo y Willie Colón (este último en Panamá arremetió contra la «Mafia de Miami»), y sabe Dios cuantos otros con simpatías marxistas y otras malas entrañas escondidas jugaron en la misma novena. No olvidemos que los agentes del terrorismo, otrora llamado comunismo, están preparados para crear condiciones que favorezcan la permanencia de su sistema y atacar a sus oponentes, y la música es una de sus mejores armas porque recluta a resentidos sociales, a los tontos que se dejan engañar más de una vez, a los elementos «ignorantones» y cínicos que se venden por unos dólares.

Todo este acto grotesco lo reseñó en El Nuevo Día el 1ro. de mayo del 2000, Javier Santiago bajo el título de «La Salsa en pleno consenso». Con aparente ingenuidad reportó que «el pueblo salsero estaba indignado», como si los pocos que participaron en semejante complot fueran la representación mayoritaria de los puertorriqueños que tanto han querido a Celia, esa fue la respuesta de los que manipulan a las masas que no toleran los éxitos del exilio cubano, no permiten otros ídolos que su antiyanqui momia y los muertos que le son tan útiles, porque no pueden hablar. El reportero Santiago apoyó la maquinada «protesta» al decir que «doña Celia le echó más sal al no querer reconocer su desplante a un compañero artista». Espero que al saber la verdad se dé cuenta quién hizo el desplante.

La grandeza de esta cubana ejemplar se consolidó hace muchos años, pero se mostró una vez más en el Concierto de las Américas delante de los presidentes de todo el continente reunidos para la Cumbre celebrada en Miami, Florida, en el año 1994. Celia cerró la presentación pidiendo: «Señores presidentes, no hagan nada que pueda ayudar a Fidel. Queremos una Cuba libre del comunismo».

Celia Cruz en el concierto de Las Américas (25 dic. 1994)

Esa es la gran dama que ha llevado con honra su CRUZ y sufre las injusticias del mundo, aunque los tullidos de mente y los codiciosos envilecidos se empeñen en hacer ver lo contrario. Ojalá que Cristina Saralegui y su esposo Marcos Ávila —otros cubanos muy envidiados por sus logros sucesivos y por anticastristas— incluyan en la producción cinematográfica que preparan sobre la vida de la Divina Diosa (como la llama Johnny Pacheco) estas anécdotas de significación, para que el público pueda apreciar la fibra patriótica de Celia Cruz, que se ha mantenido con firmes convicciones y jamás acudirá a ninguna invitación del gobierno opresor para actuar para un pueblo amordazado, como sí se han gozado de participar sus principales detractores.

Muy a pesar de ellos, con su bilis derramada por la constante producción de éxitos, sigue siendo la Reina de la Guaracha, que hoy llaman Salsa y como ha escrito tan bien Luis Mario, el Poeta Nacional en el exilio en su poema dedicado a Celia Cruz, recogido en el libro Antología Sin Tierra:

«Ya no está en Cuba, pero Cuba anhela/

que le sequen su llanto con su piel de ciruela. /

Señora guarachera, pero siempre señora, /

su voz es un sedante cuando la patria llora». •

E-mail: mariaargelia@hotmail.com

Escrito en el año 2000.

(*) Agradecemos a Willie Colón por esta carta necesaria para dar su versión de lo

sucedido contra Celia Cruz este nefasto día. 

 

To: <mariaargelia@hotmail.com>

Subject: Dear Ms. Vizcaino

Date: Fri, 30 Mar 2007 02:06:31 -0400

 

Dear Ms. Vizcaino,

What happened between the Estefans and myself was unfortunate but the press was largely responsible for blowing it up.

Celia and Pedro were close friends of my family. Celia was the maid of honor at my wedding. The situation where Celia was booed in Puerto Rico was due to a false rumor that she had used some denigrating words to describe a prominent Puerto Rican (Andy Montañez) . As I understood it,

It was actually someone else that said those words and whenever I was asked about it, I corrected them and defended Celia. This was a false rumor about Celia just like the rumor about my organizing against Celia is totally unfounded and inaccurate.

I have never supported the Castro regime nor have I ever been to Cuba. I will never go until Cuba is free of this dictator.

I believe that in a Democracy everyone has a right to their opinion and to petition. But a petition should be based on truths not false rumors.

Respectfully

Willie Colón

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Traducción, cortesía de la amiga puertorriqueña Edith Rodríguez.  

Estimada Sra. Vizcaíno,

Lo que ocurrió entre los Estefan y yo fue muy desafortunado, pero la prensa tuvo mucho que ver al exagerar. Celia y Pedro eran muy amigos de mi familia.

Celia fue la Dama de Honor en mi boda. La situación donde a Celia la abuchearon en Puerto Rico fue debido a falsos rumores, donde supuestamente ella utilizó algunas palabras denigrantes describiendo al prominente puertorriqueño (Andy Montañez). Lo que tengo entendido, fue que otra persona fue quien dijo esas palabras. Donde quiera que yo iba me hacían la misma pregunta, yo les aclaraba y defendía a Celia. Esto fue un falso rumor sobre Celia, al igual del rumor, que yo estaba organizado en contra de ella, fueron totalmente incorrectos y sin fundamentos.

Nunca he apoyado el régimen de Castro, tampoco nunca he visitado Cuba. Iré a Cuba sólo cuando esta sea libre de este Dictador.

Creo en la Democracia, donde todos tenemos el derecho a opinar como a pedir. Pero una petición debe estar basada en la verdad y no en falsos rumores.

Respetuosamente,

Willie Colon. 

Por favor, no omita el nombre del autor ni la fuente de dónde fue publicado cualquier escrito que copie y distribuya. Hay que respetar los derechos de los autores, que es respetarnos a nosotros mismos. Gracias.

María Argelia Vizcaíno

«Todo, el que copia el trabajo de otro y lo presenta como suyo demuestra lo indigno de su origen». José Martí.