Tuesday, November 3, 2026

«UNA ESTRELLA DE CINCO PUNTAS»

 Por Octavio de la Suarée

La reciente aparición de la tercera tirada de esta ya popular muestra de la poesía femenina cubana de Estados Unidos no es de sorprender por el bien merecido mérito de estas creadoras, pero a la vez requiere que se le informe al lector del interesante proceso de su concepción, que ya va en camino de su cuarta década, y que es el siguiente.

La primera muestra de la obra de estas cinco jóvenes poetas independientes que residen en el área metropolitana de Nueva York-Nueva Jersey comienza en 1988, cuando la editorial Betania publica su original antología de Poetas cubanos en Nueva York. De entre los 28 escritores incluidos en ella, 18 hombres y diez mujeres, ya resaltan los nombres de Magali Alabau, Alina Galliano, Lourdes Gil, Maya Islas e Iraida Iturralde, y otros que alcanzarán renombre por igual (Reinado Arenas, Rafael Bordao, Isel Rivero, José Corrales, Reinaldo García Ramos, etc.).

En el prólogo, titulado «Por suelo extraño: Poetas cubanos en Nueva York», el profesor y crítico José Olivio Jiménez destaca varios elementos importantes de la labor de estas poetas que se necesita destacar. Dice así: «La mujer parece recibir doblemente el impacto del destierro, puesto que dentro de la dinámica de una sociedad machocéntrica tiene que defender —además del aislamiento que significa el ser poeta y exiliada— la legitimación de una voz propia y de una imagen que no le venga impuesta por los hombres. En tal sentido es de celebrar el buen número de poetas mujeres que aparecen en esta antología».

Quizás por esta razón es que no pasa mucho tiempo antes de que la editorial reconozca la importancia de la voz femenina en la gran metrópolis estadounidense y en la lírica moderna, y tres años después, en 1991, Betania publica Poetas cubanas en Nueva York sobre la obra de estas cinco poetas exclusivamente, que son Alabau, Galliano, Gil, Islas e Iturralde. En el pormenorizado y esclarecedor prólogo de este ejemplar, la profesora e investigadora Perla Rozencvaig señala varios puntos de convergencia entre estas artistas que tienen en común el ser mujeres de la misma generación, el haber salido de Cuba todavía muy jóvenes, el haberse formado y el haber publicado por primera vez en Estados Unidos, el hecho de escribir en castellano, de ser todas residentes del área metropolitana de Nueva York y de producir textos «rebosados de imágenes alusivas a un centro distante».

La segunda edición de la poesía de estas cinco escritoras reunidas por sí solas en un texto es a la vez la primera instancia en que su obra se da a conocer no solo con el original y llamativo título de Indómitas al sol: Cinco Poetas cubanas de Nueva York. Antología crítica (2011) —impresión que, dicho sea de paso, fue agotada—, sino también con el contenido del libro que fue ampliado y reforzado por varias contribuciones críticas que iluminan y enriquecen su contenido, incluyendo un prólogo de Odette Alonso Yodú, ensayos de Elena M. Martínez y Perla Rozencvaig y un estudio epigonal de Mabel Cuesta. Contiene, asimismo, una elegante portada denominada Memorial X de la conocida artista Gladys Triana, a la cual nos referiremos más adelante.

Según el colega Carlos Manuel Estefanía en su reseña «Indómitas al sol (3ra edición): una constelación crítica de poesía cubana en la diáspora», aparecida en Cuba Nuestra Digital, el 21 de julio de 2026, la segunda edición de Indómitas al sol fue per se una publicación digital del año 2025 y esta tercera versión acaba de ver la luz el pasado 11 de julio de 2026.   Fue publicada por la misma Editorial Betania en coedición del Centro Cultural Cubano de Nueva York y presenta «la mirada antológica y el trabajo crítico reunidos durante casi dos décadas en torno a una misma promesa: que la poesía escrita desde fuera de la Isla no es un eco menor, sino un espacio cultural propio».

En el prólogo de la obra, titulada «Una estrella de cinco puntas. Mis poetas de Nueva York», Odette Alonso Yodú alude al establecimiento de la poesía femenina cubana y del destierro con la conocida composición «Al partir», de Gertrudis Gómez de Avellaneda, en un proceso repetido en el que las diferentes migraciones han extendido la cultura cubana hacia el exterior juntándose sobre «la tierra común de los recuerdos y los sueños, que es la materia que habita y da forma a nuestra poesía».  

Alonso Yodú recuerda a la vez que en los planes de estudio de las universidades cubanas desde 1962 están excluidos todos los autores que en algún momento de los últimos 50 años decidieron abandonar la represión totalitaria de la isla de Cuba, de la misma manera que se desconoce totalmente la obra de poetas cubanos publicada fuera de la Isla.

La investigadora Elena M. Martínez trae a colación a la escritora Marjorie Agosín y su obra Always from Somewhere Else. A Memoir of My Chilean Jewish Father, donde presenta la desubicación del pueblo judío y de su identidad escindida y asociada con varios lugares. Ahí estudia el motivo del espacio, sea interior, exterior, geográfico o literario, como parte esencial de la identidad y la búsqueda de su voz lírica en los poemas de las cinco escritoras. Así señala lo que califica como poética del ambiente en la poesía de Magali Alabau, y cómo su empleo de la palabra «exilio» posee un sentido existencial más que político. 

Magaly Alabau (1945)

Sus personajes femeninos están siempre en movimiento, en viaje constantes, como se observa en su obra Hemos llegado a Ilión, donde recrea el conocido mito de Perséfone y Démeter en el que la madre reconoce existir en un lugar por completo diferente al aceptar la desaparición de su hija. De la misma forma, los mismos cambios geográficos que se experimentan a todo lo largo de la leyenda apuntan hacia la soledad, el sufrimiento y la marginalidad de los personajes.    

Maya Islas (1947)

En nítido contraste se presentan los poemas de Maya Islas, en donde los protagonistas encuentran fortaleza en su soledad y en la aventura de su viaje camino hacia la luminosidad y la transparencia.  Sus sujetos femeninos, en constante movimiento y transformación, anhelan identificarse con el paisaje natural, el cosmos y el universo como objetivo primordial en su búsqueda hacia la plenitud por medio de un viaje cósmico. En Merla, uno de sus más recientes poemarios, la artista parece encontrar su estructura más idónea en la brevedad y el círculo, una vez despojada de las constricciones del tiempo y del espacio.

Maya Islas y Alina Galliano comparten la visión poética de Octavio Paz en la función de la poesía de enseñar el otro lado de las cosas, lo que califica de lo «maravilloso cotidiano», no la irrealidad, sino la realidad del mundo. Galliano exhibe personajes que van de un lado a otro con frecuencia a la vez que emplea imágenes del neobarroco en su notable gusto por lo cubano.   Para Alina Galliano —destaca Elena M. Martínez— «la memoria, el cuerpo femenino, la sensualidad, así como las geografías exóticas y lo cósmico, son parte integral de las señas de identidad de su poética».

Alina Galiano (1950-2017)

Iraida Iturralde comparte por igual la atracción por lo barroco, pero pronto evoluciona a una poesía más depurada, más directa y más testimonial, en donde el espacio resulta, en sus propias palabras, «un albergue colmado de prodigios».  Y Lourdes Gil, por último, se distingue por el empleo de una compleja imaginería de conceptos, cultismos, referencias a autores y las preocupaciones del oficio del poeta; en resumen, como señala Martínez, «el viaje metafórico, ya sea temporal o espacial, nos dan las claves de su escritura».

Iraida Iturralde (1954)

Perla Rozencvaig, por su parte, en su estudio «Revalorización de una poética en cinco movimientos», subraya la protección que destacara José Olivio Jiménez sobre el empleo que el idioma español les ofrecía a estas autoras y que les permitía compartir "la ilusión de no haber perdido del todo su conexión con la patria distante, la cual recatan en cinco corpus de poemas modulados en todos distintos". Trae a colación el ensayo «The Splendor and the Squalor of Exile», de Josef Wittlin, autor polaco establecido en Nueva York, que acuñara la palabra «destiempo» para referirse al fenómeno comunicativo «que se instaura en la escritura del poeta desplazado de su centro genésico», y que en el caso de estas escritoras la Isla se muestra como sujeto directo y enmascarado. Magali Alabau —continúa Rozencvaig— fue la única de las cinco artistas que pasó su adolescencia en Cuba, y es por eso que sus recuerdos son más desoladores. En el caso de Alina Galliano, cuyos poemas sobresalen por su diálogo con una oyente enigmática, o quizás su alter ego, ese centro sensual aparece siempre en fuga y deformado por los reflejos de cristal que abundan en su obra. La obra de Lourdes Gil, por su parte, nos presenta su sufrida alienación de la isla a la vez que la vemos disfrutar de un campo de visión más extenso en su residencia en Estados Unidos.
Lourdes Gil (1950-2023)

La lírica de Maya Islas y su recuerdo de la patria perdida se encuentran matizados por referencias a diversas obras de arte contemporáneo, producto quizás de su convencimiento de que la recuperación de la Isla solo sería posible por medio de la literatura.

Por último, Iraida Iturralde concuerda con Maya Islas cuando nos da entender que todo puede ser posible a través de la imaginación poética, pero, asimismo, nos sugiere la necesidad de que siempre tenemos que defender la dignidad y la justicia de todos los seres humanos.

Mabel Cuesta cierra el libro con el llamativo título de su enjundioso estudio «Pasajeras indómitas en el carro del sol», parodia del atrevido viaje mitológico de Faetón, audacia atenuada aquí, no obstante, por el conocimiento, la prudencia y la humildad de estas pasajeras líricas del texto. En él, Cuesta se dirige tanto al viaje transcultural de las poetas cubanas de Nueva York como a su multiplicidad. De Magali Alabau precisa la intención expresionista con su uso de dobles, de distorsión, de lo feo, de la alteridad, de la sombra y del ritual. Referente a Lourdes Gil enfatiza su barroquismo, lo personal, el uso de la lejanía, la otredad, el mito, la voz descentralizada, la reconstrucción de lo histórico, el afán narrativo del pasado, su empleo de citas, etc. Maya Islas —nos dice— emplea técnicas expresionistas de fragmentación, el collage modernista, el surrealismo, los arquetipos de la diosa y la madre, el tiempo, y nos cuenta también de su función misionera. 

Sobre Alina Galliano, Cuesta revisa En el vientre del trópico y cómo el libro se extiende hacia lo infinito, tal una larga búsqueda de razones que den sentido a nuestro fatídico destino. Y, finalmente, de Irida Iturralde, nos advierte de cómo la poeta se aventura en los diálogos con la divinidad y el exilio de diferente modo.  Haciendo uso de un tono muy íntimo, su estrategia mayor «consiste en establecer constante asociaciones entre lo privado y lo público. Lo que podría ser un elemento conector entre ellas, deviene diferencial, ya que para esta última poeta la intimidad discursiva tiene casi siempre una contraparte humana».

Una observación necesaria de aclarar es el haber omitido el nombre de la conocida artista Gladys Triana, autora de Memorial X (2009) y de Homenaje a Alexandra Exter, bellas pinturas que engalanan Indómitas al sol (2011) y Poetas cubanas en Nueva York (1991), por haberla confundido con otra poeta cubana de mérito, Gladys Zaldívar.    

En resumen, esta edición de la Editorial Betania es otro cuidadoso y muy elegante ejemplar de su Colección Antologías y fue coeditada con el apoyo del Centro Cultural Cubano de Nueva York. El libro cuenta a la vez con una detallada y selecta bibliografía donde aparecen no solo las obras completas de cada autora por separado, sino también una bibliografía general donde se incluyen reseñas, comentarios, presentaciones y artículos sobre la poesía de cada una de ellas.

¡Enhorabuena sea!


Indómitas al sol: Cinco poetas cubanas de Nueva York. Antología crítica de Felipe Lázaro, antologador (Editorial Betania, Madrid, 2026)

Disponible en Amazon

Tomado de Diario de Cuba

Lector, si dejas tu comentario, los algoritmos posicionarán mejor las entradas de este blog. Si tienes dudas pregunta y si tienes certezas compártelas. 

Friday, October 30, 2026

ACTIVIDADES DE NUESTROS MIEMBROS


MY JOURNEY: FROM MATANZAS, CUBA TO FREEDOM AND OPPORTUNITIES

By University of Miami Libraries

Book presentation and panel conversation


Join us for a special evening celebrating Sam Verdeja and the 2025 publication of his work, “My Journey: From Matanzas, Cuba to Freedom and Opportunities,” a reflection on his life, from his early years in Cuba and his experience of exile to his career in media, business, education, and community leadership in the United States and abroad.

The program will feature a conversation with the author and a panel of Hispanic marketing and publishing pioneers whose careers helped shape the growth and influence of Hispanic journalism, advertising, and entrepreneurship in South Florida. The evening will also include a special video tribute by Armando Codina, founder and executive chairman of Codina Partners, followed by a Q&A with the audience.

FEATURING

Aida Levitan, Ph.D., President of ArtesMiami, Inc. and U.S. Century Bank Board Director

Reverend Marcos Antonio Ramos, Ph.D., Historian and Theologian

Cesar Pizarro, Former Vice President of the Miami Herald

Neil Verdeja, Managing Partner at Hotaling Insurance Services

Sam Verdeja, Author of “My Journey”

-------------------------------------------------------------------

Detalles del Evento

  • Fecha: Jueves 19 de noviembre de 2026
  • Horario:
    • 6:00 p.m. – Recepción
    • 6:30 p.m. – Presentación del libro y panel de discusión
  • Lugar: Cuban Heritage Collection, Richter Library (Roberto C. Goizueta Pavilion), University of Miami
  • Co-organizado / Auspiciado por: Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami y Artes Miami.

CONTRA TODAS LAS BANDERAS. La institucionalización del miedo y la falacia del consenso masivo en Cuba

Por Héctor A Rodríguez PhD


El título me recuerda a una película de corsarios en Madagascar y otra de la Segunda Guerra Mundial que vi en mi adolescencia y la revivo ahora con Cuba. Se hacía una guerra contra todas las banderas, pues la asfixia sería total si no se ganaba. El fascismo como orden mundial.

La primera bandera o premisa de mi artículo

Hay una oleada de libros y reseñas que cobran altura para desprestigiar al pobre pueblo cubano que sufre una represión de récords similares a los soviéticos o los europeos de Europa del Este sin que se salve Corea del Norte o China comunista.

La segunda bandera

¡Es una información de que los cubanos apoyan el socialismo, wow! Deberían darle el premio Nobel, ya que como el Nobel lo administra, maneja y decide el postmodernismo se lo merece el autor.

Argumento débil que valoraré más adelante.

La tercera bandera: José Martí

Ese si fue un cubano con intelecto, primero, con inteligencia para crear las bases y plataforma que posibilitó nuestra independencia, ya que con las armas no solo se hubiera alcanzado, pues no olviden que los pueblos no se pueden dirigir como los ejércitos como algunos líderes a su alrededor pretendían, tercero desde adolescente demostró su amor por Cuba con hechos no con palabras, presidio político, destierro, exilio sin ayuda ni food estampas, ni mandarle dinero a doña Leonor que al final recibió un cargo en el ministerio de agricultura para paliar las necesidades que su hijo no pudo, saben por qué pues por lo último, era un hombre de cojones y los puso por delante para morir en combate por su pueblo, no desde los micrófonos culpando a los cubanos porque les gusta aquello.

Martí no buscaba nombre, no buscaba fama, decía que toda la fama del mundo cabe en un grano de maíz.

Aquí en Miami y en otros muchos lugares, muchos buscan esa fama, nombre; escriben cualquier libro, reseñas de libros, y detrás, los seguidores aduladores buscando sombra.

No creo en nadie del exilio si no da su vida dentro de Cuba con lo que pueda.

Un arma, un teléfono celular movilizando gente organizando insurrección, quemando el país las instituciones gubernamentales, saboteando todo hasta vencer y dando la vida como Zapata Tamayo y muchos otros de los que aquí he cuantificado y por ello pido respeto, por esos cubanos y los de aquí, que se callen la boca, si lo hacen para ofender, sino ofenden tienen la primera enmienda para eso.

Aunque discrepe con ellos, como Voltaire, defiendo su derecho a decirlo, pero respeten al pueblo de Cuba. Para ganar adeptos en la superficialidad se sobran momentos para emborronar cuartillas. Para ser serio y científicamente respetado, hace falta erradicar sus carencias.

Aquí es fácil juzgar al pueblo, alguien que se fue de allí por débil y detrás de ello mi última premisa de por qué contra todas las banderas. Solo creo y respeto a los que han muerto.

Evidencia

Película original Against All Flags (1952) (conocida en español como Contra todas las banderas o La isla de los corsarios) no trata solo de la Segunda Guerra Mundial, solamente hay otra, sino de piratas del siglo XVIII (año 1700) en Madagascar. Cuenta la historia de un oficial británico (Errol Flynn) que se infiltra en una «república pirata» y se debate entre su deber militar y su atracción por una capitana corsaria (Maureen O'Hara). [1, 2, 3, 4]. En ese contexto histórico, mi opinión encaja con conceptos reales de resistencia, soberanía o batallas donde se tuvo que combatir de forma clandestina.

1. La metáfora de «Contra todas las banderas» en la SGM

En la Segunda Guerra Mundial, luchar «contra todas las banderas» se puede interpretar históricamente a través de varios frentes reales:

• Los Movimientos de Resistencia Clandestina: Grupos de civiles y guerrillas (como los partisanos en Yugoslavia, la Resistencia Francesa o la resistencia en Bielorrusia) que no luchaban bajo el uniforme o la bandera oficial de un ejército regular, sino escondidos, saboteando al opresor nazi o fascista. [1]

• Soldados sin patria oficial: Voluntarios o refugiados políticos que combatieron al fascismo de manera independiente, a veces viéndose rechazados o perseguidos por múltiples bandos políticos debido a sus ideales ideológicos, atrapados entre las banderas de las grandes potencias.

• La infiltración y el espionaje: En la película, el protagonista finge ser un desertor para desarmar los cañones enemigos desde dentro. En la Segunda Guerra Mundial, la infiltración de espías tras las líneas enemigas (como los agentes de la SOE británica o los espías de la resistencia) fue vital para el éxito de operaciones como el Día D. [1, 2]

• La lucha por una causa justa sobre el deber: El conflicto moral de los personajes de luchar por la libertad frente a las órdenes estrictas de un imperio o nación comunista.

Ahora bien desatar una evaluación de Cuba y su pueblo tiene que incluir el esfuerzo de muchos ciudadanos del cuadro a continuación y demostrar que el pueblo apoya al socialismo contraponiendo cifras a las mías.

La fuente de referencia global más exhaustiva es el Proyecto de Verdad y Memoria de Archivo Cuba (liderado por María Werlau y fundado junto a Armando Lago). Esta organización exige al menos dos fuentes independientes para validar individualmente cada caso. [1, 2]

A continuación, se detallan las cifras registradas por Archivo Cuba que abarcan desde el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 hasta marzo de 2026: [1]

Cifras Totales Documentadas (1959 - 2026)

• Muertes y desapariciones políticas totales: Se han verificado con expediente individual 8,267 víctimas directamente atribuidas al Estado cubano. Los investigadores aclaran que el subregistro real podría ser hasta diez veces mayor debido al hermetismo en la isla. [1, 2, 3, 4]

Desglose por Causa de Muerte:

De acuerdo con las actualizaciones estadísticas de la organización, el saldo de vidas dentro del territorio cubano se divide en las siguientes categorías principales: [1]

Causa de Muerte / Incidente Casos Documentados Detalles Históricos Clave:

Fusilamientos (Pena de muerte) 3,084 Ejecuciones sumarias por tribunales revolucionarios, concentradas con mayor fuerza en las décadas de 1960 y 1970. Los últimos tres fusilamientos registrados ocurrieron el 12 de abril de 2003 (por el secuestro de la lancha Baraguá) Sus firmantes están aquí. Y aquí se llenaron los teatros para ovacionar una oda a Omara Portuondo y en el otro teatro de al lado al Chucho Valdés por su cumpleaños 85 y se ha convertido en voz de la estación de jazz 88.9 en Miami. Claro, esos son los que apoyan de verdad el socialismo en Cuba. Contra eso no hay libros, ¿no? El sistema comunista cubano y sus tentáculos asustan.

Asesinatos Extrajudiciales:

1.258 Homicidios perpetrados por agentes del orden o fuerzas militares sin pasar por ningún tipo de juicio legal.

Muertes en Prisión / Custodia:

~1,200+ Incluye fallecimientos provocados por negligencia médica intencional, desnutrición severa, golpizas en cárceles, huelgas de hambre (como el emblemático caso Boitel, Carlos Acosta de Orlando Zapata Tamayo y cientos más que no cabrían sus nombres aquí pero los he referido en cifras) y suicidios inducidos dentro de los penales.

Muertes en Combate (Insurgencia):

5,300 Cubanos alzados en armas que murieron combatiendo directamente al socialismo, principalmente durante la Rebelión del Escambray (o "Lucha contra bandidos") y la invasión de Bahía de Cochinos.

Desapariciones Forzadas:

52 casos específicos de opositores arrestados por la seguridad del Estado de los cuales nunca más se volvió a tener registro o rastro de sus restos.

Aunque mi enfoque está en territorio cubano, Archivo Cuba también registra más de 1,138 desapariciones en el mar e intentos de huida. Algunos analistas independientes elevan las proyecciones de víctimas de asilo o balseros que murieron intentando escapar de la dictadura hasta las 78,000 muertes acumuladas a lo largo de las décadas. [1, 2, 3]

Casi similar es el de Europa oriental.

¿Es respetuoso y profundo decir que los soviéticos y demás países apoyaban el socialismo en sus países? Tampoco.

Yo viví en Alemania tres años y la madre de mi compañero de cubículo me invitó a su casa y lo primero que me dijo, sin conocerme, fue: «este sistema es una ¡chaizze! Yo no puedo visitar a mi familia, mi madre y hermanos, a solo dos kilómetros de aquí».

El consenso de los investigadores de la obra académica de referencia global: El libro negro del comunismo, sitúa el número de muertes antinaturales (fusilamientos, muertes en campos de trabajo, purgas y represión de levantamientos) en 1 millón de víctimas mortales en toda la región de Europa del Este durante el periodo socialista (1945-1989).

El régimen de la República Democrática Alemana comenzó a construir el muro de Berlín en 1961  

Desglose detallado por países:

Balance de la represión en Europa del Este (1945-1989)

País Estimación de Víctimas / Presos Hechos Históricos y Métodos de Represión

Rumanía: 60,000 - 300,000muertos / ~500,000 encarcelados Bajo el régimen de Gheorghe Gheorghiu-Dej y Nicolae Ceaușescu, se creó una de las redes carcelarias más brutales (como la prisión de Pitești, famosa por la tortura psicológica experimental). La Comisión Presidencial rumana estimó cientos de miles de víctimas entre ejecuciones, muertes por trabajos forzados (Canal Danubio-Mar Negro) y negligencia médica.

Polonia: ~150,000 - 200,000víctimas de represión Al inicio de la posguerra, miles de polacos del Ejército Territorial (AK) que habían luchado contra los nazis fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados por oponerse a la sovietización. Más tarde, las huelgas de los años 70 y 80 y la Ley Marcial de 1981 sumaron decenas de asesinatos políticos a manos de la milicia secreta (SB).

Hungría: ~25,000muertos / 200,000 exiliados La gran mayoría de los fusilamientos y muertes en combate concentrados ocurrieron durante y después de la Revolución Húngara de 1956. El nuevo gobierno socialista prosoviético ejecutó a más de 400 líderes y opositores (incluyendo al ex primer ministro Imre Nagy) y encarceló a unos 22,000 manifestantes.

Bulgaria: 30,000 - 100,000muertos y desaparecidos El régimen búlgaro de Todor Zhivkov instaló campos de trabajos forzados (como el de Belene). Al inicio de la toma de poder comunista (1944-1945), miles de opositores políticos, intelectuales y antiguos oficiales fueron ejecutados de forma sumaria sin registros oficiales claros.

Albania: ~6,000desaparecidos / +200,000 detenidos La dictadura estalinista de Enver Hoxha fue una de las más herméticas. Se estima que más de 6,000 personas fueron formalmente fusiladas o desaparecidas, y una inmensa parte de la población pasó por campos de trabajo debido a la paranoia del régimen, que construyó más de 170,000 búnkeres por miedo a invasiones.

Alemania Oriental (RDA): ~1,000+ejecuciones y muertes en la frontera La temida policía secreta (Stasi) utilizaba la tortura psicológica (Zersetzung) y el encarcelamiento político. Historiadores registran alrededor de 140 fusilamientos o muertes directas intentando cruzar el Muro de Berlín, más cientos de ejecuciones secretas de disidentes en los años 50 en la prisión de Leipzig.

Checoslovaquia: ~25,000perseguidos / 250+ ejecutados políticos Además de los fusilamientos oficiales tras juicios farsa en los años 50 (como el de la activista Milada Horáková), la Primavera de Praga de 1968 y la posterior invasión del Pacto de Varsovia dejaron más de un centenar de civiles muertos en las calles por las fuerzas de ocupación.

Cuando se ha vivido en carne propia la represión, la censura y la expulsión de la universidad por el simple hecho de pensar diferente, escuchar afirmaciones simplistas sobre lo que supuestamente «apoya» la población dentro de Cuba resulta profundamente frustrante y doloroso.

Para abordar esta cuestión de manera objetiva en el análisis político, diversos sociólogos, politólogos e historiadores señalan que es imposible medir el apoyo real de una población cuando no existen libertades democráticas fundamentales.

Los analistas suelen estructurar este fenómeno bajo los siguientes puntos:

• La coacción y el miedo: En regímenes donde disentir públicamente implica perder el empleo, ser expulsado de los estudios, sufrir repudio social o terminar en prisión, la manifestación de «apoyo» o la participación en actos oficiales suele ser un mecanismo de supervivencia y simulación, no un reflejo de convicción real.

• El control de la información: Al no existir prensa libre ni acceso irrestricto a internet, el Estado monopoliza la narrativa, limitando la capacidad de la ciudadanía para contrastar la realidad y organizarse de manera alternativa.

• Estudios de opinión independientes: Las pocas encuestas y consultorías internacionales que logran realizar muestreos de forma anónima dentro de la isla (como las de la organización Cuba Data o el Observatorio Cubano de Derechos Humanos) «muestran de manera consistente un descontento masivo con el sistema económico y político, así como un deseo mayoritario de cambio y apertura democrática».

Por lo tanto, calificar de «apoyo masivo» lo que ocurre bajo un entorno de control social estricto es ignorar las dinámicas de opresión que yo mismo experimenté. Sobrevivir a ese sistema y continuar con mis convicciones, es parte de la compleja realidad que define la experiencia cubana.

Conclusión:

La institucionalización del miedo y la falacia del consenso masivo.

El análisis histórico de la represión en los regímenes cerrados —tanto en la Europa Oriental del siglo pasado como en los casos contemporáneos del hemisferio occidental— demuestra de manera inequívoca que la aparente adhesión popular a un sistema totalitario es un espejismo estadístico. Evaluar el respaldo político en sociedades desprovistas de libertades civiles elementales constituye una profunda contradicción metodológica: no se puede medir científicamente un consenso cuando la expresión de la disidencia está penalizada con la coacción, el ostracismo social o la exclusión del sistema educativo y laboral.

Bajo estas estructuras de poder, la participación activa en los mecanismos de movilización oficialista no responde a una convicción ideológica genuina, sino a una estrategia racional de supervivencia. La simulación y la falsificación de preferencias se convierten en la norma colectiva cuando el monopolio de la información y el aparato de seguridad estatal asocian el disenso con la represalia inmediata. Mientras que la caída de los bloques comunistas en Europa del Este permitió la eventual apertura de sus archivos estatales y desveló la magnitud exacta de sus aparatos represivos, los sistemas que aún permanecen herméticos siguen utilizando el control de la narrativa para maquillar el descontento estructural como si fuera aprobación. En definitiva, calificar de «apoyo masivo» a la obligatoriedad de la obediencia no solo es un error de análisis analítico, sino también una omisión del costo humano de quienes han enfrentado la expulsión, la censura o el exilio por defender la libertad de pensamiento.

Contra todas la banderas.

Referencias bibliográficas:

Europa del Este

• Libro de referencia: Courtois, Stéphane, et al. El libro negro del comunismo: Crímenes, terror, represión. Esta investigación historiográfica de alcance global detalla la apertura de archivos tras la caída del bloque soviético, documentando de manera específica el balance represivo de 1 millón de víctimas mortales estimado para la región de Europa Oriental. [1]

2. Encuestas de opinión independientes dentro de Cuba.

Para contrastar la tesis del supuesto "apoyo masivo al socialismo", se recurre a consultorías independientes que recopilan datos dentro de la isla mediante metodologías anónimas digitales para evadir el control estatal:

• Estudio CubaData (2026): En su informe FOCO Cuba: Opinión, autocensura y acción cívica, realizado a más de 2,200 cubanos en todo el territorio nacional, se expone que el 60.4% exige un cambio político urgente y el 61.9% teme sufrir represalias directas del gobierno si expresa abiertamente lo que piensa. Asimismo, el 67.8% de los consultados reconoce que las opiniones de la ciudadanía en público serían radicalmente distintas si se eliminara el factor del miedo. [1, 2]

• Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH - 2026): En su IX Informe sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, detalla mediante un amplio muestreo de entrevistas presenciales la grave crisis socioeconómica en la isla, que genera un descontento social estructural frente a la gestión del sistema vigente. [1]

3. Teoría Política y Sociológica sobre Regímenes Totalitarios

Los conceptos explicados sobre la coacción, la falsificación de preferencias y la imposibilidad de medir el apoyo popular se basan en los modelos académicos clásicos del totalitarismo: [1, 2]

• Criterios de Friedrich y Brzezinski: Politólogos de referencia que determinaron que el monopolio de la información, la existencia de un partido único y el uso sistemático de una policía secreta / control de coerción estatal anulan por completo la libertad de conciencia y la participación política legítima. [1, 2]

• Análisis de la «Apatía vs. Adhesión masiva» (Juan Linz): Distingue el funcionamiento de los sistemas autoritarios y totalitarios, demostrando que estos últimos no buscan la libre elección ciudadana, sino la movilización oficial obligatoria mediante mecanismos institucionales de control social.


Lector, si dejas tu comentario, los algoritmos posicionarán mejor las entradas de este blog.  

Tomado de Ego de Kaska

Monday, October 26, 2026

¿LOS CUBANOS HEMOS PERDIDO NUESTRA IDENTIDAD NACIONAL? (*)

 Por Héctor A. Rodríguez, PhD

Altar de la Ermita de la Virgen de la Caridad del Cobre, Miami, Fl. @AGS

Me vienen a la mente las acciones emprendidas durante décadas por el gobierno comunista de Cuba para transformar no solamente las instituciones del país, sino también la manera en que los cubanos debían entenderse a sí mismos.

Desde los primeros años de la Revolución se habló insistentemente de crear un «hombre nuevo» y unas «nuevas generaciones». Para conseguirlo se modificaron la educación, las instituciones, la propiedad, las relaciones sociales y hasta el lenguaje. La enseñanza quedó sometida a una orientación ideológica que fue desplazando buena parte de la educación cívica anterior y sustituyéndola por valores determinados por el nuevo sistema político.

La transformación alcanzó también a las creencias religiosas. La Iglesia católica sufrió particularmente durante los primeros años del proceso revolucionario: fueron nacionalizadas las escuelas religiosas, numerosos sacerdotes y religiosos abandonaron el país o fueron expulsados y los creyentes padecieron durante años diferentes formas de discriminación institucional.

Las UMAP constituyeron quizá uno de los episodios más dolorosos de aquella política. Entre 1965 y 1968 fueron enviados a esos campamentos de trabajo forzado ciudadanos considerados incompatibles con el modelo social que se pretendía construir: religiosos, homosexuales y otros grupos señalados por el poder.

Homosexuales y opositores a la revolución cubana
en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba, 1967.

Homosexuales y opositores a la revolución cubana en la Unidad Militar de Ayuda a la Producción de Cuba, 1967.

La cultura tampoco escapó a esa transformación. En 1961 quedó formulada una de las expresiones que definirían durante décadas la relación entre el poder político y la creación artística:

«Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada»(1).

Aquella frase no fue solamente una consigna. Delimitó el espacio dentro del cual escritores, artistas e intelectuales podían desarrollar su obra sin entrar en conflicto con el Estado.

Pero existe otro aspecto menos visible de esa transformación: el lenguaje mediante el cual comenzamos a definir nuestra identidad.

No pretendo afirmar que términos como «latinoamericano» o «afrocubano» hayan sido inventados por la Revolución cubana. No lo fueron. «Latinoamérica» tiene una historia que se remonta al siglo XIX, y «afrocubano» fue empleado mucho antes de 1959 por investigadores de la importancia de Fernando Ortiz.

La pregunta que me interesa es otra:

¿Qué ocurre cuando esas denominaciones parciales terminan desplazando la condición común de cubanos?

Cuba pertenece geográfica e históricamente a un espacio americano de lengua y cultura fundamentalmente hispánicas. Puede llamársele latinoamericano, hispanoamericano, iberoamericano o caribeño según el contexto. Ninguna de esas categorías, sin embargo, debería sustituir nuestra condición nacional.

Antes que cualquier prefijo, somos cubanos.

Lo mismo ocurre cuando analizamos nuestra cultura.

Nuestra música constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de mestizaje cultural de América. En ella confluyeron elementos españoles, africanos, franceses, caribeños y posteriormente norteamericanos, pero el resultado de esa mezcla adquirió en Cuba una personalidad propia.

Tomemos el danzón.

Miguel Faílde y Pérez, nacido en Matanzas, está asociado históricamente con la creación del género. Las alturas de Simpson, compuesta en 1877 y estrenada públicamente en Matanzas en 1879, quedó vinculada al nacimiento de un género que terminaría convirtiéndose en una de las expresiones musicales características de Cuba, y su baile nacional.

¿Cómo debemos llamarlo entonces?

Yo prefiero decir simplemente: música cubana.

Porque cuando una cultura transforma diferentes influencias y crea con ellas algo nuevo, llega un momento en que el resultado deja de pertenecer exclusivamente a cualquiera de sus fuentes originales.

Lo africano forma parte indiscutible de Cuba. También lo español. También lo francés, lo chino, lo canario, lo árabe y muchas otras corrientes humanas que llegaron a nuestra isla.

Pero el resultado histórico de esa mezcla tiene un nombre: cubano.

Fernando Ortiz lo comprendió de manera extraordinaria cuando recurrió a la imagen del ajiaco para explicar la formación de la cubanidad. Los ingredientes podían proceder de muchos lugares, pero después de siglos hirviendo juntos había surgido algo diferente.

Por eso me preocupa la tendencia contemporánea a colocar constantemente prefijos delante de nuestra identidad.

Afrocubano.

Eurocubano.

Cubanoamericano.

Latino.

Cada una de esas palabras puede resultar útil en determinados estudios históricos, antropológicos o sociológicos. El problema surge cuando dejan de describir una procedencia o una influencia y comienzan a convertirse en fronteras entre ciudadanos de una misma nación.

¿Dónde terminaríamos?

¿Tendríamos que clasificar cada manifestación cultural según el origen remoto de alguno de sus componentes?

¿Sería española una décima escrita en Cuba?

¿Africano un ritmo ejecutado por músicos cubanos?

¿Francés aquello que llegó desde Haití?

¿Chino lo que introdujeron los inmigrantes asiáticos?

Seguir ese camino hasta sus últimas consecuencias terminaría descomponiendo la cultura cubana en innumerables fragmentos.

Algo parecido ocurre con las religiones de origen africano desarrolladas en Cuba. Sus raíces históricas se encuentran principalmente en pueblos de África occidental y fueron preservadas y transformadas por generaciones de africanos y descendientes de africanos en la isla.

Su existencia y su importancia histórica no deben negarse.

Pero tampoco debería utilizarse ninguna religión como prueba exclusiva o privilegiada de cubanidad.

Cuba es también la Virgen de la Caridad del Cobre, las iglesias católicas, las denominaciones protestantes, las tradiciones espiritistas, las religiones de origen africano y las creencias —o la ausencia de ellas— de millones de ciudadanos.

Ninguna posee el monopolio de ser cubana.

Lo mismo debe decirse de la raza.

He conocido desde mi infancia cubanos blancos, negros y mestizos con quienes compartí exactamente la misma condición nacional. Eso no significa negar que hayan existido prejuicios y discriminaciones raciales en nuestra historia. Significa afirmar algo diferente: que el ideal hacia el cual debemos caminar no puede consistir en sustituir una separación por otra.

Un racista lo es independientemente del color de su piel.

No debemos combatir el racismo creando nuevas categorías raciales permanentes, sino defendiendo la igualdad de todos los ciudadanos.

Y ahí llegamos al centro de mi preocupación.

Después de más de seis décadas de revolución, exilio, emigración, enfrentamientos políticos y nuevas clasificaciones sociales, corremos el peligro de olvidar aquello que estaba por encima de todas esas diferencias.

La cubanidad.

Una nación no es una raza.

No es una religión.

No es una ideología.

No es un partido político.

Tampoco es un prefijo.

Una nación es una memoria compartida, una cultura formada durante generaciones, una lengua, determinados símbolos, costumbres, dolores, alegrías y una voluntad de reconocernos como parte de una misma comunidad histórica.

Podemos estudiar perfectamente nuestras raíces españolas y africanas. Podemos reconocer las influencias francesas, chinas, norteamericanas o caribeñas. Podemos discutirlas, celebrarlas e incluso discrepar sobre su importancia.

Pero después de reconocer todas esas raíces, queda el árbol.

Y ese árbol se llama Cuba.

Por eso mi pregunta inicial quizá deba formularse de otra manera:

¿Hemos perdido los cubanos nuestra nacionalidad?

No.

Pero corremos el peligro de fragmentar nuestra identidad.

Y recuperarla exige algo muy sencillo y, al mismo tiempo, extraordinariamente difícil: dejar de preguntarnos constantemente qué clase de cubanos somos para volver a reconocernos, sencillamente, como cubanos.

(1) Del discurso pronunciado por Fidel Castro en la clausura de las reuniones sostenidas los días 16, 23 y 30 de junio de 1961 con un grupo de intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional José Martí, de La Habana, conocido como Palabras a los intelectuales. (Nota del editor)

(*) Tomado de Ego de Kasca