Por Octavio de la Suarée

La
reciente aparición de la tercera tirada de esta ya popular muestra
de la poesía femenina cubana de Estados Unidos no es de sorprender por el bien merecido mérito de estas creadoras,
pero a la vez requiere que se le informe al lector del interesante proceso de
su concepción, que ya va en camino de su cuarta década, y que es el siguiente.
La
primera muestra de la obra de estas cinco jóvenes poetas independientes que
residen en el área metropolitana de Nueva York-Nueva Jersey comienza en 1988,
cuando la editorial Betania publica su original antología de Poetas cubanos
en Nueva York. De entre los 28 escritores incluidos en ella, 18 hombres y
diez mujeres, ya resaltan los nombres de Magali Alabau, Alina Galliano, Lourdes
Gil, Maya Islas e Iraida Iturralde, y otros que alcanzarán renombre por igual
(Reinado Arenas, Rafael Bordao, Isel Rivero, José Corrales, Reinaldo García
Ramos, etc.).
Quizás por esta razón es que no pasa mucho tiempo antes de que la editorial
reconozca la importancia de la voz femenina en la gran metrópolis
estadounidense y en la lírica moderna, y tres años después, en 1991, Betania
publica Poetas cubanas en Nueva York sobre la obra de estas cinco poetas
exclusivamente, que son Alabau, Galliano, Gil, Islas e Iturralde. En el
pormenorizado y esclarecedor prólogo de este ejemplar, la profesora e
investigadora Perla Rozencvaig señala varios puntos de convergencia entre estas
artistas que tienen en común el ser mujeres de la misma generación, el haber
salido de Cuba todavía muy jóvenes, el haberse formado y el haber publicado por
primera vez en Estados Unidos, el hecho de escribir en castellano, de ser todas
residentes del área metropolitana de Nueva York y de producir textos «rebosados
de imágenes alusivas a un centro distante».
La segunda edición de la poesía de estas cinco escritoras reunidas por sí solas en un texto es a la vez la primera instancia en que su obra se da a conocer no solo con el original y llamativo título de Indómitas al sol: Cinco Poetas cubanas de Nueva York. Antología crítica (2011) —impresión que, dicho sea de paso, fue agotada—, sino también con el contenido del libro que fue ampliado y reforzado por varias contribuciones críticas que iluminan y enriquecen su contenido, incluyendo un prólogo de Odette Alonso Yodú, ensayos de Elena M. Martínez y Perla Rozencvaig y un estudio epigonal de Mabel Cuesta. Contiene, asimismo, una elegante portada denominada Memorial X de la conocida artista Gladys Triana, a la cual nos referiremos más adelante.
Según
el colega Carlos Manuel Estefanía en su reseña «Indómitas al sol (3ra edición):
una constelación crítica de poesía cubana en la diáspora», aparecida en Cuba
Nuestra Digital, el 21 de julio de 2026, la segunda edición de Indómitas
al sol fue per se una publicación digital del año 2025 y esta
tercera versión acaba de ver la luz el pasado 11 de julio de 2026. Fue
publicada por la misma Editorial Betania en coedición del Centro Cultural
Cubano de Nueva York y presenta «la mirada antológica y el trabajo crítico
reunidos durante casi dos décadas en torno a una misma promesa: que la poesía
escrita desde fuera de la Isla no es un eco menor, sino un espacio cultural
propio».
En
el prólogo de la obra, titulada «Una estrella de cinco puntas. Mis poetas de
Nueva York», Odette Alonso Yodú alude al establecimiento de la poesía femenina
cubana y del destierro con la conocida composición «Al partir», de Gertrudis
Gómez de Avellaneda, en un proceso repetido en el que las diferentes
migraciones han extendido la cultura cubana hacia el exterior juntándose sobre «la
tierra común de los recuerdos y los sueños, que es la materia que habita y da
forma a nuestra poesía».
Alonso
Yodú recuerda a la vez que en los planes de estudio de las universidades
cubanas desde 1962 están excluidos todos los autores que en algún momento de
los últimos 50 años decidieron abandonar la represión totalitaria de la isla de
Cuba, de la misma manera que se desconoce totalmente la obra de poetas cubanos
publicada fuera de la Isla.
La investigadora Elena M. Martínez trae a colación a la escritora Marjorie Agosín y su obra Always from Somewhere Else. A Memoir of My Chilean Jewish Father, donde presenta la desubicación del pueblo judío y de su identidad escindida y asociada con varios lugares. Ahí estudia el motivo del espacio, sea interior, exterior, geográfico o literario, como parte esencial de la identidad y la búsqueda de su voz lírica en los poemas de las cinco escritoras. Así señala lo que califica como poética del ambiente en la poesía de Magali Alabau, y cómo su empleo de la palabra «exilio» posee un sentido existencial más que político.
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| Magaly Alabau (1945) |
Sus personajes femeninos están siempre en movimiento, en viaje
constantes, como se observa en su obra Hemos llegado a Ilión, donde recrea el
conocido mito de Perséfone y Démeter en el que la madre reconoce existir en un
lugar por completo diferente al aceptar la desaparición de su hija. De la misma
forma, los mismos cambios geográficos que se experimentan a todo lo largo de la
leyenda apuntan hacia la soledad, el sufrimiento y la marginalidad de los personajes.
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| Maya Islas (1947) |
Maya Islas y Alina Galliano comparten la visión poética de Octavio Paz en la función de la poesía de enseñar el otro lado de las cosas, lo que califica de lo «maravilloso cotidiano», no la irrealidad, sino la realidad del mundo. Galliano exhibe personajes que van de un lado a otro con frecuencia a la vez que emplea imágenes del neobarroco en su notable gusto por lo cubano. Para Alina Galliano —destaca Elena M. Martínez— «la memoria, el cuerpo femenino, la sensualidad, así como las geografías exóticas y lo cósmico, son parte integral de las señas de identidad de su poética».
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| Alina Galiano (1950-2017) |
Iraida Iturralde comparte por igual la atracción por lo barroco, pero pronto evoluciona a una poesía más depurada, más directa y más testimonial, en donde el espacio resulta, en sus propias palabras, «un albergue colmado de prodigios». Y Lourdes Gil, por último, se distingue por el empleo de una compleja imaginería de conceptos, cultismos, referencias a autores y las preocupaciones del oficio del poeta; en resumen, como señala Martínez, «el viaje metafórico, ya sea temporal o espacial, nos dan las claves de su escritura».
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| Iraida Iturralde (1954) |
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| Lourdes Gil (1950-2023) |
La lírica de Maya Islas y su recuerdo de la patria perdida se encuentran matizados por referencias a diversas obras de arte contemporáneo, producto quizás de su convencimiento de que la recuperación de la Isla solo sería posible por medio de la literatura.
Por
último, Iraida Iturralde concuerda con Maya Islas cuando nos da entender que
todo puede ser posible a través de la imaginación poética, pero, asimismo, nos
sugiere la necesidad de que siempre tenemos que defender la dignidad y la
justicia de todos los seres humanos.
Mabel
Cuesta cierra el libro con el llamativo título de su enjundioso estudio «Pasajeras
indómitas en el carro del sol», parodia del atrevido viaje mitológico de
Faetón, audacia atenuada aquí, no obstante, por el conocimiento, la prudencia y
la humildad de estas pasajeras líricas del texto. En él, Cuesta se dirige tanto
al viaje transcultural de las poetas cubanas de Nueva York como a su
multiplicidad. De Magali Alabau precisa la intención expresionista con su uso
de dobles, de distorsión, de lo feo, de la alteridad, de la sombra y del
ritual. Referente a Lourdes Gil enfatiza su barroquismo, lo personal, el uso de
la lejanía, la otredad, el mito, la voz descentralizada, la reconstrucción de
lo histórico, el afán narrativo del pasado, su empleo de citas, etc. Maya Islas
—nos dice— emplea técnicas expresionistas de fragmentación, el collage
modernista, el surrealismo, los arquetipos de la diosa y la madre, el tiempo, y
nos cuenta también de su función misionera.
Sobre
Alina Galliano, Cuesta revisa En el vientre del trópico y cómo el libro
se extiende hacia lo infinito, tal una larga búsqueda de razones que den
sentido a nuestro fatídico destino. Y, finalmente, de Irida Iturralde, nos
advierte de cómo la poeta se aventura en los diálogos con la divinidad y el
exilio de diferente modo. Haciendo uso de un tono muy íntimo, su
estrategia mayor «consiste en establecer constante asociaciones entre lo
privado y lo público. Lo que podría ser un elemento conector entre ellas,
deviene diferencial, ya que para esta última poeta la intimidad discursiva
tiene casi siempre una contraparte humana».
Una
observación necesaria de aclarar es el haber omitido el nombre de la conocida
artista Gladys Triana, autora de Memorial X (2009) y de Homenaje a
Alexandra Exter, bellas pinturas que engalanan Indómitas al sol (2011) y
Poetas cubanas en Nueva York (1991), por haberla confundido con otra poeta
cubana de mérito, Gladys Zaldívar.
En
resumen, esta edición de la Editorial Betania es otro cuidadoso y muy elegante
ejemplar de su Colección Antologías y fue coeditada con el apoyo del Centro
Cultural Cubano de Nueva York. El libro cuenta a la vez con una detallada y
selecta bibliografía donde aparecen no solo las obras completas de cada autora
por separado, sino también una bibliografía general donde se incluyen reseñas,
comentarios, presentaciones y artículos sobre la poesía de cada una de ellas.
¡Enhorabuena sea!
Indómitas al sol: Cinco poetas cubanas de Nueva York. Antología crítica de Felipe Lázaro, antologador (Editorial Betania, Madrid, 2026)
Disponible en Amazon
Tomado de Diario de Cuba
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