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Saturday, October 13, 2018

Una nota

El Periódico Cubano publica una nota sobre el fallecido miembro de esta Academia Dr. Antonio A. Acosta que reproducimos a continuación:
Union City, N.J., 10 de octubre, 2018: Graduado en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana, el Dr. Antonio Acosta ejerció como maestro en las escuelas públicas en la Cuba de Ayer y ocupó cargos pedagógicos en la escuela privada Havana Military Academy, de Marianao, así como en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado (de La Habana), y también en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de La Habana, hasta 1963, cuando renunció, inconforme por el sistema autócrata que se implantaba en la Isla; abandonándolo todo, partió al duro exilio.
En los Estados Unidos obtuvo un diploma de Master en la Montclair State University del estado de Nueva Jersey. Su saber le hizo recorrer el país, impartiendo conferencias en numerosas instituciones en varios estados, mientras ascendía a director del departamento de lenguas extranjeras en el Emerson High School en Union City, la pequeña ciudad en Nueva Jersey mejor conocida como el Miami –o la capital del Exilio– del Norte de los EE.UU.
El Dr. Acosta, nacido en La Habana en 1929, falleció el pasado 29 de septiembre en Union City, en donde residió por décadas junto con su esposa Ana “Cuqui” Cueto de Acosta, también escritora. Fue Académico Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y también de la Real Academia Española, así como miembro de la Academia Cubana de la Historia en El Exilio, en cuyo ejecutivo también participó desde su fundación.
Su legado intelectual, además de años de enseñanza, se recopilan en obras como: “Mis poemas de otoño”, “Imágenes”, “La inquietud del ala”, “Dimensión del alba”, “Raíz de flor y café”, “Cuba y la dictadura”, y el más reciente “Cuando queda el sueño”.
Según declaró al PERIODICO CUBANO desde Nueva Jersey el profesor Rolando Alum, Jr., antropólogo en Nueva Jersey, el Dr. Acosta fue, además, un verdadero organizador comunitario, siempre preocupado por la educación de la juventud. Por su parte del Dr. Octavio de la Suarée, del William Paterson University y dirigente de la Academia de la Historia Cubana en el Exilio, comentó acerca de los esfuerzos de Acosta por aclarar la veracidad de la historia cubana, tan tergiversada por el régimen totalizante que impera en Cuba.

Wednesday, October 3, 2018

Un homenaje


En homenaje al doctor Antonio A. Acosta reproducimos acá la introducción que le hiciera Eduardo Lolo a su último libro publicado De la soledad a tus orillas (Antología poética 1985-2012):
 
INTRODUCCIÓN DE LA SOLEDAD A TUS ORILLAS, DE ANTONIO A. ACOSTA

Por Eduardo Lolo


Toda antología es, por su propia naturaleza, una obra inconclusa. Pero es también un cántico a dos voces, en que el antologador se empina para intentar alcanzar la estatura del antologado, aunque nunca lo logre. La inconclusión referida parte del hecho de que para identificar verdaderamente el alma de un poeta (punto de partida y llegada de la poesía) se hace necesario viajar por su obra toda, incluyendo aquellos versos engavetados que su propio autor, por una razón u otra, no diera a conocer. Nunca hay versos sobrantes en la obra de un poeta, como no hay olas excesivas en la mar o nubes sin rumbo en el horizonte. Todo poeta es igual a la suma total de sus versos, contentivos del conjunto de sus luces y sus sombras. Por tal razón, ninguna antología puede superar la condición de penumbra.
Puebla esa penumbra, como huésped agradecido, la figura en forma de intención del antologador. Gracias a su trabajo, la respuesta del lector se convierte en creación a partir de lo ya creado. Hay angustia y desgarramiento en toda labor de selección; pero también campos nuevos a descubrir al compás de la mirada ajena. El compilador puede saltar tiempos y distancias, uniendo lo que originalmente se encontraba distante; se trata, como es lógico, de la misma obra con antelación conocida y, paradójicamente, de una nueva obra. De ahí el dúo resultante, el trazo a dos tonos, y la mirada dual de toda antología.
En la selección que sigue de la obra poética de Antonio A. Acosta he tratado de ser lo más riguroso posible, desechando mis propios intereses, gustos personales e historias comunes. La lira de Acosta se caracteriza por una amplia gama de tonalidades que van del verso rimado y medido al verso libre, de las formas cultas a las populares, del amplio paisaje al retrato individual, del trópico a la nevada, de la pérdida a la esperanza. He intentado seleccionar ejemplos de cada uno de sus mundos y sus épocas, haciendo hincapié en aquellos versos que trascienden el momento, por muy importante que este haya sido para el poeta o su lector afín. Pues es el caso que una antología de tiempos disímiles tiene que trascender todos los tiempos; de lo contrario, no es más que un compendio de ocasión para tertulia de amigos. De la soledad a tus orillas (título que tomo de uno de sus versos) es una antología confeccionada con la mayor seriedad, como bien merece un poeta de la trayectoria de Antonio A. Acosta. Comprenden esa trayectoria cientos de composiciones recogidas en publicaciones periódicas y libros que se destacan tanto por su nivel estético como por la postura ética del autor. No en balde los prestigiosos premios recibidos y los elogios de críticos de envergadura que han juzgado sus versos.
Complementan el recorrido poético del autor antologado sus éxitos profesionales y sus fracasos históricos. De los primeros son de destacar sus estudios académicos tanto en Cuba como en los Estados Unidos y su labor pedagógica en varios países. Como educador, se destacó en niveles disímiles: desde la escuela primaria hasta la universidad. Cuando el verso, cansado, se retiraba a recobrar fuerzas, lo sustituía la prosa periodística, de igual verticalidad histórica. La palabra integral, del hálito a la consigna, comparten pluma y vida en Antonio A. Acosta.
Su fracaso histórico, (des)vivido conjuntamente por varias generaciones de cubanos, se hizo también poesía: la pérdida de la libertad patria, el destierro desgarrador, y el exilio aparentemente sin fin, van formando en la poesía de Antonio A. Acosta todo un canto donde se combinan el dolor amargo y la ira justa, la nostalgia agónica y la esperanza lúcida: luz tenaz de trópico sobre la nieve. La cubanía persiste en la poesía de Acosta aunque las huellas de su autor sobre el suelo natal hayan quedado para siempre huérfanas. Cronológicamente, el poeta ha vivido más tiempo en los Estados Unidos que en Cuba; poéticamente, no ha partido todavía.
Presento entonces al lector una selección poética de Antonio A. Acosta formada por versos que están aquí y son allá. Cada poema es un camino, y cada camino una ruta con un solo destino: la sombra eterna de un naranjo rodeado de gardenias, en el solar primado del poeta, ubicado en un Pinar del Río cada vez más lejano en tiempo y espacio, pero tenazmente siempre más cercano en el espacio sin tiempo de la poesía.

Nueva York, verano de 2014.

(Acosta, Antonio A. De la soledad a tus orillas. Antología poética 1985-2012. Selección e Introducción de Eduardo Lolo. Fairview, NJ: Antonio A. Acosta & CreateSpace, 2015. Págs. 11-13)

Despedida ayer al doctor Antonio A. Acosta



Monday, October 1, 2018

El Funeral del Dr. Antonio A. Acosta

 A los miembros de la AHCE que se encuentran en la zona se les avisa que el funeral de nuestro querido miembro fundador, Dr. Antonio A. Acosta, va a tener lugar mañana martes 2 de octubre, de 4 a 9 PM en

Morgado Funeral Home
525 45th Street
Union City, NJ 07087
Tlf. (201) 867-0820

Saturday, September 29, 2018

Fallece en Nueva Jersey el escritor y profesor Antonio A. Acosta

Dr. Acosta (centro) rodeado de participantes en el Primer Congreso de la AHCE. Septiembre, 201

La noticia de la muerte de nuestro querido colega Antonio A. Acosta tal y como apareció en el sitio de Radio Televisión Martí firmada por Luis Leonel León: El profesor universitario, poeta y periodista cubanoamericano Antonio A. Acosta falleció este sábado en Nueva Jersey Tenía 89 años. Acosta nació el 1ro de septiembre de 1929 en la más occidental de las provincias de Cuba, Pinar del Río. Graduado de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana, ejerció como maestro en escuelas públicas de Cuba, en la Havana Military Academy y el Instituto del Vedado. En 1963 renunció a su puesto de profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Habana, por no aceptar el sistema comunista impuesto en la isla. Tres años y medio más tarde arribó como exiliado a Estados Unidos.
Desarrolló una larga carrera educativa, que incluyó todos los niveles enseñanza, tanto en tanto en Cuba como en EEUU, donde obtuvo una maestría en Literaturas Hispánicas y Educación con grado de excelencia en Montclair State University. Durante décadas se dedicó a promover la cultura hispana en EEUU, fundamentalmente en diferentes centros docentes. Enseñó en Montclair State University, Rutgers University, Essex County College, William Paterson University, Mercy College, Hudson Community College, La Guardia Community College y fue el jefe del Departamento de Lenguas Extranjeras de Emerson High School en Union City, Nueva Jersey. Publicó una decena de volúmenes de versos: Mis poemas de otoño, Imágenes, La inquietud del ala, Dimensión del alba, Raíz de flor y café. También ensayos como García Lorca-genio y voz, y Cuba y la dictadura. Su libro más reciente se titula Cuando queda el sueño. "Su raíz campesina determinó su amor a los campos cubanos como se refleja en sus versos", manifestó su amigo y colega Eduardo Lolo. “El Dr. Acosta fue honorable miembro fundador de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE), donde se desempeñó como miembro de su Junta Directiva con el cargo de Tesorero hasta su repentino fallecimiento hoy sábado. Siempre será recordado por nosotros. Gloria de Cuba. Descanse en paz”, expresó el Dr. Lolo, presidente de la AHCE.
Más de treinta antologías, en español e inglés, recogen poemas suyos. Dictó numerosas conferencias sobre literatura, educación e historia. Como periodista Acosta fue asiduo colaborador de importantes publicaciones hispanas.
Por sus poemarios y trabajos periodísticos Acosta ganó diversos reconocimientos, entre ellos: Premio poético José Martí (Asociación Literaria Copahai de Nueva York), Premio de poesía Eugenio Florit (Círculo de Cultura Panamericano), Premio de poesía negra Alfonso Camín (Cuadratura del Círculo Poético Iberoamericano de California), Premio Rubinstein Moreira en el 16 Concurso Internacional de Poesía.
Al momento de su deceso era Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), entre otros títulos meritorios. Fue miembro destacado de un gran número de instituciones culturales: Academia de Artes, Ciencias y Letras de París, Colegio de Periodistas de Cuba, Círculo Panamericano de Cultura, Asociación Prometeo de Poetas Españoles (miembro de número), Academia Poética Darío Espina (miembro de honor), Asociación Cultura y Paz de Madrid, Cuadratura del Círculo Poético Iberoamericano (miembro de honor), Academia Ponzen de Portugal, Ediciones Rondas de Barcelona (ex corresponsal), Revista Canarias Puente entre dos Continentes (ex corresponsal), Asociación Atenea de Miami, Academia Poética de Nápoles y Catania (académico de honor) y el PEN Club de Escritores Cubanos del Exilio, entre otras. Le sobreviven Ana Cueto-Acosta, su viuda, y otros familiares.
(Redactado por Luis Leonel León con información de AHCE y ANLE)

FALLECE EL DR. ANTONIO A. ACOSTA

Siento informar que en el día de hoy, 29 de septiembre de 2018, falleció repentinamente el profesor, poeta y periodista Antonio A. Acosta, miembro fundador de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. donde se desempeñó como miembro de su Junta Directiva con el cargo de Tesorero hasta su deceso. El Dr. Acosta había nacido en la provincia de Pinar del Río (Cuba) el 1 de septiembre de 1929, de raíz campesina, lo que determinó su amor a los campos cubanos como se refleja en sus versos. Graduado de la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana, desarrolló una larga carrera educativa tanto en Cuba como en los Estados Unidos, que incluyó todos los niveles enseñanza. Llegó al exilio en 1966, luego de haber renunciado 3 años antes a su puesto de profesor en la Universidad de La Habana por no aceptar el sistema comunista implantado en la Isla. En los Estados Unidos obtuvo un Máster y continuó su dedicación a la formación de las nuevas generaciones. Su labor en la promoción de la cultura hispana en los Estados Unidos fue desarrollada, fundamentalmente, en los salones de clases de diferentes centros docentes tales como la Emerson High School en Union City, Montclair State University, Rutgers University, Essex County College, Mercy College, William Paterson University, etc. Como poeta, es autor de una decena de poemarios y como periodista fue asiduo colaborador de importantes publicaciones hispanas. Su poesía ha recibido importantes galardones y aparece en más de 30 antologías, tanto en español como en inglés. Al momento de su deceso, entre otros títulos meritorios, era Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Le sobrevive su dedicada esposa, la Sra. Ana Cueto-Acosta, y otros familiares. Que en Paz Descanse. Siempre será recordado.



Dr. Eduardo Lolo, Presidente





Foto donde aparece el Dr. Acosta, sentado, rodeado de algunos de los participantes del Primer Congreso de la AHCE el pasado 15 de septiembre en el último acto público de la Academia del que tomó parte.

Monday, August 27, 2018

INTRODUCCIÓN DE LA SOLEDAD A TUS ORILLAS, DE ANTONIO A. ACOSTA


Por Eduardo Lolo
Toda antología es, por su propia naturaleza, una obra inconclusa. Pero es también un cántico a dos voces, en que el antologador se empina para intentar alcanzar la estatura del antologado, aunque nunca lo logre. La inconclusión referida parte del hecho de que para identificar verdaderamente el alma de un poeta (punto de partida y llegada de la poesía) se hace necesario viajar por su obra toda, incluyendo aquellos versos engavetados que su propio autor, por una razón u otra, no diera a conocer. Nunca hay versos sobrantes en la obra de un poeta, como no hay olas excesivas en la mar o nubes sin rumbo en el horizonte. Todo poeta es igual a la suma total de sus versos, contentivos del conjunto de sus luces y sus sombras. Por tal razón, ninguna antología puede superar la condición de penumbra.
Puebla esa penumbra, como huésped agradecido, la figura en forma de intención del antologador. Gracias a su trabajo, la respuesta del lector se convierte en creación a partir de lo ya creado. Hay angustia y desgarramiento en toda labor de selección; pero también campos nuevos a descubrir al compás de la mirada ajena. El compilador puede saltar tiempos y distancias, uniendo lo que originalmente se encontraba distante; se trata, como es lógico, de la misma obra con antelación conocida y, paradójicamente, de una nueva obra. De ahí el dúo resultante, el trazo a dos tonos, y la mirada dual de toda antología.
En la selección que sigue de la obra poética de Antonio A. Acosta he tratado de ser lo más riguroso posible, desechando mis propios intereses, gustos personales e historias comunes. La lira de Acosta se caracteriza por una amplia gama de tonalidades que van del verso rimado y medido al verso libre, de las formas cultas a las populares, del amplio paisaje al retrato individual, del trópico a la nevada, de la pérdida a la esperanza. He intentado seleccionar ejemplos de cada uno de sus mundos y sus épocas, haciendo hincapié en aquellos versos que trascienden el momento, por muy importante que este haya sido para el poeta o su lector afín. Pues es el caso que una antología de tiempos disímiles tiene que trascender todos los tiempos; de lo contrario, no es más que un compendio de ocasión para tertulia de amigos. De la soledad a tus orillas (título que tomo de uno de sus versos) es una antología confeccionada con la mayor seriedad, como bien merece un poeta de la trayectoria de Antonio A. Acosta. Comprenden esa trayectoria cientos de composiciones recogidas en publicaciones periódicas y libros que se destacan tanto por su nivel estético como por la postura ética del autor. No en balde los prestigiosos premios recibidos y los elogios de críticos de envergadura que han juzgado sus versos.

Complementan el recorrido poético del autor antologado sus éxitos profesionales y sus fracasos históricos. De los primeros son de destacar sus estudios académicos tanto en Cuba como en los Estados Unidos y su labor pedagógica en varios países. Como educador, se destacó en niveles disímiles: desde la escuela primaria hasta la universidad. Cuando el verso, cansado, se retiraba a recobrar fuerzas, lo sustituía la prosa periodística, de igual verticalidad histórica. La palabra integral, del hálito a la consigna, comparten pluma y vida en Antonio A. Acosta.
Su fracaso histórico, (des)vivido conjuntamente por varias generaciones de cubanos, se hizo también poesía: la pérdida de la libertad patria, el destierro desgarrador, y el exilio aparentemente sin fin, van formando en la poesía de Antonio A. Acosta todo un canto donde se combinan el dolor amargo y la ira justa, la nostalgia agónica y la esperanza lúcida: luz tenaz de trópico sobre la nieve. La cubanía persiste en la poesía de Acosta aunque las huellas de su autor sobre el suelo natal hayan quedado para siempre huérfanas. Cronológicamente, el poeta ha vivido más tiempo en los Estados Unidos que en Cuba; poéticamente, no ha partido todavía.
Presento entonces al lector una selección poética de Antonio A. Acosta formada por versos que están aquí y son allá. Cada poema es un camino, y cada camino una ruta con un solo destino: la sombra eterna de un naranjo rodeado de gardenias, en el solar primado del poeta, ubicado en un Pinar del Río cada vez más lejano en tiempo y espacio, pero tenazmente siempre más cercano en el espacio sin tiempo de la poesía.


Nueva York, verano de 2014.

(Acosta, Antonio A. De la soledad a tus orillas. Antología poética 1985-2012. Selección e Introducción de Eduardo Lolo. Fairview, NJ: Antonio A. Acosta & CreateSpace, 2015. Págs. 11-13)