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Friday, November 22, 2024

1959 Cuba, el ser diverso y la Isla imaginada

1959  Cuba, el ser diverso y la Isla imaginada  

PREFACIO (Segunda edición)

Por Manuel Gayol Mecías

EL ser humano es impredecible, de él nunca se sabe nada definitivo hasta que no muere. De cierta manera, a los pueblos les sucede algo parecido en cuanto a sus etapas históricas, tiempos en los que han tenido deslumbrantes embelesos y terribles incertidumbres. La Historia asimismo viene a ser impredecible, más cuando se trata de un pueblo oprimido por una dictadura como la cubana, que ha llegado a 65 años de una estupidizante existencia y de una continuidad bochornosa.

No obstante, a pesar de la tardanza, el pueblo, ¡al fin!, se ha quitado la máscara. En efecto, millones ya han dejado a un lado la complacencia y han alzado su voz. Los vientres vacíos, los cuerpos enfermos, cientos de muertos por la pandemia del covid-19 y por las guerras extranjeras. También las juergas y riquezas desmedidas como burla de la casta dominante. ¡Todo esto y mucho más ha llevado a Cuba al desastre total! El castrismo solamente ha dado lugar a las casuchas malolientes; a falsear las escalinatas del Alma Mater; a desechar las pérgolas medievales y crear los solares pestilentes en los viejos palacios coloniales.

En estos últimos cinco años, la represión se ha hecho mucho más cruel contra las manifestaciones pacíficas de los millones que ya piden libertad, comida y electricidad, de los que quieren abrazar una vida de solvencia económica, una vida acorde con los verdaderos derechos humanos… El cubano, entre un sinfín de cosas, solo ha contado con la represión, la discriminación y las más grandes miserias humanas.

Por eso este libro se rehace de nuevo, con la esperanza de que pueda ser consultado y comprendido aún más, de que —en alguna medida— pueda aclarar el fenómeno de lo incierto, al menos llegar a ideas diferentes para intentar articular mejor lo real-imaginario de un absurdo histórico. ¡A veces la Historia es tan ilusoria y ficticia!, ¡Tan injustamente quimérica!, más cuando es envilecida con mitos y emblemas, con promesas que nunca se han cumplido. Ciertamente, el castrismo ha creado un Espejismo, una imaginación desfasada de la realidad corpórea.

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En mucho, este proyecto vuelve a satisfacerme no solo por ser Historia real, sino asimismo porque constituye una especie de vademécum, aun cuando no de poco volumen, que pueda alcanzar su lugar en las bibliotecas y librerías, principalmente, en la Colección Especial de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio (AHCE), y así poner a disposición de los académicos y de los demás investigadores y lectores en general, los aspectos imaginativos y físicos de los cubanos para un análisis más esclarecido y profundo de su identidad, junto a nuevas observaciones que expliquen mucho mejor el fenómeno que ha ocurrido en Cuba a partir de 1959.

Justamente, entre tantas cosas, este libro quiere indagar en el sortilegio de la imaginación de los cubanos; investigar la relación entre la diversidad y la transculturación y al mismo tiempo tratar de crear una fuerza de ideas, un convencimiento de fe, una posibilidad de entendimiento y una esperanza de justicia. Espero que mi intención, ahora, sea un ajuste del buen decir; una ensayística narrada, mejor descrita en su revisión, mejor conformada en su coherencia. ¡Quiero que su lectura así anime el deseo de libertad! ¡Y que ese deseo se haga inquebrantable de una manera definitiva!

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La claridad de las mentes es una certeza de esperanza en toda evolución. Aun cuando el tiempo demore esa su experimentada presencia. Sabía y sé que siempre ha de llegar El justo tiempo humano, como una vez escribió Heberto Padilla, y por su libro Fuera del juego le condenaron. Pero el tiempo camina con nuestro ser y hace que los otros seres y las cosas tomen siempre su lugar. La Historia es así, es la vida misma. Es el exacto y preciso tiempo en la medida de sus cambios.

Todo momento tiene un lugar en la Historia. Tiene una generación presente, como la realidad de los sueños que es factible porque además tiene su instante, su oportunidad y situación.

De aquí que la adición de algunos temas posibilite la manera de fortalecer aún más las sustanciales ideas que he tratado de desarrollar. Entre ellos, espero que el “Exordio”, con su acápite sobre la imagen, se haga más explícito. Que la corrección de los textos y el incremento de las notas, y las citas coadyuven a una mayor claridad y que, en resumen, la ampliación de la bibliografía general proyecte una viabilidad investigativa. En el caso de esta última (la bibliografía, digo), las nuevas entradas añadidas tienen el propósito de ofrecer no solo la posibilidad de profundizar sobre los problemas de Cuba y, de esta manera, que se reconozca el esfuerzo ingente de los miembros de la AHCE, mediante la incorporación de aquellos trabajos que puedan dar un acercamiento nuevo a la problemática de 65 años de dictadura en nuestra Isla, sino que todo ello sea además la evidencia de un embrión en crecimiento y representatividad cada vez mayor de la disidencia, tanto del exilio como de la activa opresión de un nuevo modo de destierro y expatriación dentro de la propia Isla; y que así, este catálogo de obras se convierta en una muestra fehaciente de que la literatura y, por ende, toda la cultura cubana han sido siempre una sola y nunca han estado dividida en dos orillas diferentes. De manera que esta bibliografía ha sido extraída también de los últimos tres anuarios de la Academia (5, 6 y 7), con el propósito de que todo ello apunte a una precisión siempre necesaria, a un logro que, por estas nuevas referencias, haga más útil este trabajo.

De hecho, estoy seguro de que todavía queda mucho por decir. Pero me complacería que este libro pudiera servir de consulta a todo aquel que busque algo que ilumine el camino para la investigación de un fenómeno que realmente tiene su singularidad, algo que dio lugar al aquelarre de un hecho que ha denigrado el alma de la Patria, el comienzo de un año (1959) que trajo la oscuridad a la Historia no solo de Cuba, sino de gran parte del mundo.

Es el hecho de señalar, con rigor crítico, los 65 años de latrocinio que la dictadura castrista ha impuesto —sin misericordia alguna— a un pueblo engañado y explotado hasta la saciedad… Y hasta cierto punto intentar aportar un tanto de luz para acercarnos a lo que pasó, y por qué fue de la manera en que sucedió.

Gracias por leerme,

MGM
 

Saturday, November 2, 2024

COMIENZA SU SEGUNDA DÉCADA LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.


Por Eduardo Lolo y Octavio E. de la Suarée.

La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE) es una corporación sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, registrada en el estado de Nueva Jersey en 2014, que tiene como objetivo primordial "evitar que los hechos históricos de Cuba y sus exilios se conviertan en leyendas dejando un registro fidedigno de los mismos ‒sin censuras ni manipulaciones demagógicas‒ con el fin de que nunca pierdan su condición de historia", según se destaca en su Blog. Se fundó sobre la base estatutaria de la Academia de la Historia de Cuba (AHC), establecida en La Habana el 20 de agosto de 1910. Fue una de las primeras academias de su tipo en Latinoamérica, solo precedida por las de Venezuela, Argentina, Colombia y Perú. La creación de dicha Academia primigenia se produjo a un año de la restauración de la República de Cuba tras la segunda intervención norteamericana. Luego, a la llegada de Fidel Castro al poder, en su afán por demoler todas las instituciones republicanas, borrar la historia y construir una nueva Cuba de estilo soviético, una de dichas organizaciones a eliminar fue la AHC. Una publicación gubernamental asevera que “El propio año 1959 se produce la salida definitiva del local que ocupó la corporación durante casi tres décadas para instalarse, junto a la Academia Nacional de Artes y Letras y la Academia Cubana de la Lengua, según estaba previsto, en el Palacio del Segundo Cabo, que por poco tiempo fue conocido como el Palacio de las Academias.”[1] Y cierto que fue por poco tiempo, pues luego de los desahucios forzados y sus reubicaciones en espacios menores en el susodicho palacio, el gobierno clausuró la AHC en 1962 sumiéndola en la ilegalidad e incautando, sin compensación alguna, todos sus fondos, equipos, archivos, documentos y bienes que pasaron a ser propiedad del Estado socialista. La propia publicación castrista justificó el cierre y expolio forzados de la AHC y otras academias por “el contexto de la transformación radical del escenario político, económico, social e ideológico del país, que terminó en definitiva por conformar una nueva reorganización institucional en la que entidades del tipo de las tradicionales academias existentes en Cuba no tenían cabida.”[2]

Más recientemente, luego de estabilizar y mantener el control absoluto de la sociedad cubana y con el objetivo de crear una imagen internacional más propensa a ser aceptada, el gobierno cubano ha vuelto a permitir las academias, convertidas en cajas de resonancia de la propaganda política del Estado totalitario, ahora bajo la falsa fachada de organizaciones no-gubernamentales (ONG) que le permite al gobierno cubano solicitar y recibir fondos económicos de instituciones supranacionales.

La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE), fiel heredera de la Academia de Historia de Cuba arrasada en 1962 por el Totalitarismo, tiene entre sus fines esenciales los de conjurar académicamente la falsificación de la Historia de Cuba por parte de la historiografía del Gobierno totalitario de Cuba y registrar los avatares del Exilio por este provocado. Para dar a conocer sus labores y las obras de sus asociados y colaboradores, la AHCE edita en la red el Blog https://blogacademiaahce.blogspot.com/), publica una revista impresa (Anuario Histórico Cubanoamericano, disponible en Amazon.com), ofrece los servicios de una editorial, y organiza actos, conferencias, congresos, etc. Tiene su sede central en New York-New Jersey y cuenta con capítulos en varios estados de los EE. UU. con 5 o más académicos numerarios. Forman parte de esta, además, miembros correspondientes en diversos países de Latinoamérica y Europa.

Su Junta Directiva fundacional estuvo formada por Eduardo C. Lolo (presidente), Israel Abreu, (vicepresidente), Octavio E. de la Suarée (secretario), Roland J. Bosch (tesorero), Fidel González y Alberto Yannuzzi (vocales), y Antonio A. Acosta (asesor). Cada cinco años se convocan y efectúan elecciones para presidente y vicepresidente, quienes pueden optar una sola vez por la reelección para un segundo período consecutivo. La composición de la Junta Directiva ha evolucionado con las nuevas circunstancias epocales. Por las mismas razones, los Estatutos fueron debidamente actualizados en el año 2024.

Se han celebrado dos Congresos trienales: El primero se celebró en el William V. Musto Cultural Center de Union City (NJ) en septiembre de 2018 y tuvo como título “Salvando la Historia de Cuba desde el Exilio”; el segundo se llevó a cabo en octubre de 2023 en la Biblioteca Pública JFK de Hialeah (FL) bajo el lema de “La República de Cuba (1902 -1958)” Ambos congresos contaron con la asistencia de numerosos académicos de diversos estados y países, así como colaboradores y personalidades invitados. Todas las ponencias fueron luego publicadas en el Anuario Histórico Cubanoamericano.

Como la AHCE no es una organización de masas, sino de carácter meritorio, como corresponde a toda institución académica, quien aspire a su membrecía necesita:

a) Ser autor/a, compilador/a o editor/a individual o colectivo de, al menos, tres trabajos publicados (libros, videos, filmes, etc.) de temática histórica cubana o relacionada directamente con el desarrollo cultural cubano y/o el exilio presente o de épocas anteriores. O, en su defecto, haber participado en el trabajo de campo durante el proceso de investigación de, al menos, tres piezas publicadas relacionadas directa o indirectamente con la historia de Cuba, su cultura y/o sus exilios. Las publicaciones pueden ser físicas, auditivas, visuales, digitales, etc. En todos los casos la seriedad profesional y el ideario democrático y anti totalitario del aspirante son elementos esenciales que tomar en cuenta.

b) Presentar su solicitud de membrecía y CV con el compromiso de cumplir los Estatutos de la institución. Si tres miembros activos avalan su solicitud, esta pasa a votación por los miembros de la Junta Directiva, cuya decisión por mayoría simple de votos es inapelable.

c) El pase de Académico Electo a Académico Numerario o Correspondiente tiene lugar en un Acto de Investidura siguiendo los procedimientos tradicionales en las academias constituidas.

La AHCE exhorta y promueve a sus asociados registrar, investigar y evaluar académicamente los hechos históricos de Cuba y sus exilios poniendo a su disposición la publicación de sus investigaciones y evaluaciones en el Blog, otras vías cibernéticas y, en caso de obras mayores, por una Editorial que ya ha publicado, además del Anuario Histórico Cubanoamericano –aceptado como miembro pleno del Council of Editors of Learned Journals desde 2017– libros de importancia dentro de la historiografía cubana, todos disponibles en Amazon. Comienza su segunda década de vida con el siguiente Fondo Editorial. 
Para más información, pulse en el título correspondiente.

 


Cuba, el ser diverso y la isla imaginada(Intuiciones VI),
de Manuel Gayol Mecías, en una segunda edición (2024) en conjunto con la Editorial Ilíada, de Alemania.

 


El asesinato de la Historia o Crimen en el OccidenteExpress. Con otras reflexiones acerca del tiempo aún no perdido
(2024), de Eduardo Lolo.

 


 
Gargantas sofocadas: La alianza de José Martí conlos negros. (2024), de Miguel Cabrera Peña.

 





La polémica Chibás–Sánchez Arango, contribución ala historia partidaria política en Cuba (2024), de
Octavio E. de la Suarée.

 




La familia Borrero: crónica de tres generacionessucesivas de mujeres y hombres de letras que fueron el orgullo de Cuba
(2023), de Octavio E. de la Suarée.

 




Socioperiodismo.
(Reproducción facsimilar de la primera edición de 1948) (2022), de Octavio de la Suaree. (2022).

 




Un huésped no invitado. La voz tangencial el indioen la literatura hispana.
Segunda edición (2023), de Eduardo Lolo.

 




Baltasar, drama oriental en cuatro actos y enverso, de Gertrudis Gómez de Avellaneda.
(2da reproducción facsimilar de la primera edición de 1858). (2022). Estudio preliminar de Eduardo Lolo.

 


Versos Sencillos, de José Martí.
(Reproducción facsimilar de la primera edición de 1891). Introducción de Eduardo Lolo. (2021).

 


Doce veces el Caribe: Ensayos críticos
(2020), de Grisel Maduro y Octavio E. de la Suarée.

 





Aurelio de la Vega, Impresiones desde la distancia/ Impressions from Afar (2020), de
Manuel Gayol Mecías.

 




Cuba: Salto a la Edad Media (2020), de
Roberto Álvarez Quiñones.

 





Panorama de ensayos (2020),
Ellen Lismore Leeder.

 




Agustín Acosta y Oscar Fernández de la Vega, doscubanos ejemplares: Poesía, magisterio y deber
(2020), de Jesse Fernández.

 


Las trampas del tiempo y sus memorias
(Segunda edición) (2020) de Eduardo Lolo.

 



The Capture of Havana (2019)
, de Thomas Lismore.

 


Poetas cubanos en Nueva York. Estudios críticos:1978-2018.
(2019), de Octavio E. de la Suarée.

 



En el país de las mujeres sin senos
(Reproducción facsimilar de la primera edición de 1938) (2018), de Octavio de la Suarée.

 




La porcelana en el escaparate
(Reproducción facsimilar de la primera edición de 1927), de Octavio de la Suarée (2017).





La AHCE guarda en sus archivos ejemplares de todas sus publicaciones con el fin de hacerlos llegar a una nueva Academia de la Historia de Cuba realmente heredera de la original. Traspaso que ha de llevarse a cabo tan pronto como esta pueda iniciar sus labores en una República de Cuba libre del totalitarismo y verdaderamente democrática.

Mientras tanto, continuaremos trabajando como hasta ahora POR CUBA SIEMPRE, tal y como reza nuestro nuevo lema en sustitución del que habíamos copiado del de la AHC de 1910.

Monday, August 5, 2024

Ciencia ficción y distopía como umbrales del siglo XXI: A propósito de “Los dioses imaginarios”, de Manuel Gayol Mecías


Por Octavio de la Suareé

Profesor Emérito
William Paterson University

Con el sugestivo título de Los dioses imaginarios: Historia mítica de un mundo paralelo: Marja y la isla de Sin Al-Uz, el conocido escritor y editor de las ediciones Palabra Abierta, Manuel Gayol Mecías, da a conocer con esta entrega su décima aportación a la ya larga serie de Crónicas Marjianas. Y, tal como es de esperarse, esta obra vuelve a captar la atención del lector apegado a la literatura hispanoamericana por numerosos motivos, entre los que sobresalen los siguientes: En primer lugar, porque el autor continúa desarrollando su preferencia por y dominio de la literatura de ciencia-ficción, tan popularizada hoy día, compartiendo muchos de los atributos ya establecidos por los pioneros H. G. Wells, E. M. Forster, Shirley Jackson e Isaac Asimov, entre otros, y creando a su vez nuevas características.

De similar interés, nos hallamos aquí con el siempre atractivo tema de la historia de Cuba, y, en especial, desde el momento en que sus nuevos gobernantes deciden borrar por completo el pasado de la isla y dejar que el futuro se disuelva en promesas irrealizables. Sus propósitos eran perpetuar aquellos momentos del presente que cumpliesen con sus funestos ideales políticos que no eran otros que el de establecer el primer gobierno comunista en el hemisferio occidental. Por último, esta originalísima narración sobresale por el empleo del humor, la ironía y el sarcasmo de los que hace gala su narrador cuando convierte un ya olvidado caso político del pasado siglo en un llamativo relato contemporáneo, mientras se burla de un gran número de los protagonistas de esta semblanza.

Que Manuel Gayol Mecías haya decidido utilizar este popular género narrativo como vehículo para lidiar con un tema controvertido que desató pasiones extremas en su momento, no debe tomar a nadie de sorpresa si se considera que tanto los defensores como los críticos del cambio de gobierno efectuado no han variado un ápice su actitud y continúan tan firme en sus convicciones como lo estaban hace ya sesenta y cinco años.

Enfrentado, pues, a una situación en extremo ilógica para un ser racional y civilizado, el artista encuentra campo fértil expresándose de un estilo literario muy apropiado para lo fantástico y humorístico, como se observa, por ejemplo, en los apodos con los que califica al tirano de turno: el Líder Supremo, el Innombrable, Falexdel, el Endemoniado, Grandpa Luchero, etc.

En esta audaz y entretenida crónica, Manuel Gayol decide limitarse solo a un período cercano antes de iniciar la trama del libro, o sea, a los años 2020, 2021 y 2022, que incluye los disturbios espectaculares del 11 de julio, y que aparecen señalados con los números 2010, 2011 y 2022. Esta imagen de disfunción o distraibilidad con las fechas le viene de perillas al novelista, pues si, por un lado, se concentra en los treinta y seis meses inmediatos antes de la impresión del tomo en 2023, por otro, quiere hacernos comprender que este juego de luces, de reflejos y de fechas se refieren por igual a la larga extensión que llevan los arribistas de la intolerancia manipulando la verdad de los hechos y subyugando al sufrido pueblo cubano. Más claro no pudiera haberse expuesto el mensaje y así lo declara con ímpetu lírico el mismo historiador, o como él mismo se autotitula, el Copista. Dice así:

Esta es la insólita historia, o parodia, de los dioses imaginarios,

que llegaron a ese mundo

para hacerlo feliz y organizar así las mentes

de los humanos.

Y del pueblo que permitió el orden

de las cosas al revés

y de los personajes creados por una

realidad divina,

en medio de la confusión…” (1)

Comienza de este modo la “parodia de los dioses imaginarios”, texto compuesto de un prólogo, diez capítulos con nueve “respuestas rápidas” intercaladas, un epílogo y un glosario, que, no obstante, fue inspirado en hechos verídicos, con situaciones y personajes de ficción, que no dejan de ser reales. La misma dedicatoria a George Orwell confirma la veracidad de los sucesos ocurridos ya que, desde el siglo anterior, con la publicación de 1984 y Rebelión en la granja, el socialista demócrata nos prevenía sobre “la verdad terrible de los totalitarios mundos del odio” que ya se destacaban en el panorama mundial y que se adivinan en la realidad actual.

Como puro asunto de ciencia ficción que es, además de un indudable toque poético, no es insólito observar que muchas de las principales características de este subgénero sobresalen a primera vista, incluyendo la inventiva humana, el interés en el discurso científico y tecnológico y su impacto en la vida de los seres humanos, la poderosa imaginación, la aventura espacial, los fenómenos naturales imprevistos, realidades y mundos paralelos, la inteligencia artificial, la robótica, sociedades y futuros distópicos, viajes interestelares o en el tiempo, culturas alienígenas, dilemas físicos de la realidad conocida, la creación de descripciones especulativas, et al, ya que todo esto y aún más se incluye en esta modalidad. En resumen, cualquier tema que plantee una diégesis ficcional “sostenida en la extrapolación (exagerado, supuesto, teórico) del discurso de la ciencia y la tecnología puede pertenecer a esta especie narrativa” como a la vez poseer cierto margen de predicción tecnológica, ya que esta especie indaga en los sueños y fantasías del ser humano que la ciencia se empeña en hacer realidad, como ya destacaron Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges en su momento (2).

Por su parte, Gayol Mecías empieza su fantástica épica explicando cómo los dioses imaginarios capitales, que son los que ocupan altos niveles de poder, entablan relaciones con los seres humanos, que en un primer tiempo fueron los seres genésicos. Estos últimos, dentro del mundo corpóreo, se encuentran en transición entre los primates y los humanos, aunque siempre están caracterizados por una evolución gradual y con una mentalidad fácil de controlar. Padecían, al parecer, del gen de la idiotez, resume el escritor con un dejo de sarcasmo. Son seres insensibles, amantes del sexo, que recordaban poco o nada de lo que sucedía ayer o en el pasado, y así resultaban poco dados al afecto…eran “hombres intrépidos, de poco seso aún, pero de fogosa voluntad”, concluye sobre los habitantes de esta leyenda. Debido a su estado, y no contentos con su lento desarrollo, los dioses imaginarios les pidieron ayuda a los dioses mesiánicos, unos dioses muy fanáticos, radicales e intransigentes, para destruir y reconstruir el planeta, y con ello crear una nueva clase de individuo. Así se hizo y la catástrofe fue inmensa. (3)

Los nacidos de esta confabulación son individuos verdaderamente reales, corpóreos, pero por sus nombres se transforman en personajes de ficción y están todos anexos entre ellos ya que viven en Sin Al-Uz, cuya capital, por más señas, era la Ciudad del Faro o Al Naa-Baah, como explica Manuel Gayol. Esta relación es de vida o muerte, de amor y odio y proviene de crónicas anteriores, y de una profecía de fuego que empezó a cumplirse por iniciativa de Hildegarda, prima de Alejandra, y fue cuando se construyeron túneles como residencias para los isleños, los espejos se convirtieron en puertas de cristal estelar que conducían a un mundo ficticio, una forma de vivir imaginando las cosas y los seres de una manera idílica, como si la vida fuera al revés de lo que se notaba físicamente, o sea, lo opuesto de lo que se conocía de las personas de carne y hueso.

Manuel Gayol Mecías

Es así que mediante el empleo de los dos mundos paralelos en el desarrollo de esta historia mítica, el mundo de Marja, por un lado, y la Isla de Sin Al-Uz, por otro —y fijémonos de paso en la neología, el simbolismo y los juegos verbales—, el narrador, o su alter ego en esta parodia, introduce a Alejandra, biznieta del Navegante y tía de su sobrino Joel Merlín, personajes claves en este relato épico, quien descubrió desde sus primeros años que los espejos contenían un mundo interior que funcionaba al revés de aquel exterior, en el que ella vivía. Y lo descubrió porque se dio cuenta de que el gato que se hallaba a su lado derecho en el espejo se veía al lado izquierdo y con la grandiosa forma de un jaguar. “Entonces metió la mano en el azogue y pudo acariciar al animal que ronroneó, salió del espejo y se acercó más a ella”. Fue de esta manera que Alejandra, o mejor dicho, los dos seres frente al espejo, la persona real y su imagen, o bien la diestra y la siniestra, comprendió que “los espejos eran una puerta de entrada a una dimensión paralela, que lo real estaba en que todas las cosas tuvieran dos lados, porque en ello existía la armonía de las diferencias” (4), concepto en parte asociado a lo ya expuesto por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas.

Poco después, la joven se entera de las aventuras de su antepasado, Zacarías Adonáis Merlín de Cornillot, mejor conocido por el Navegante, quien hereda una cuantiosa fortuna gracias a su media hermana que se lo notifica, pero también se olvida de cumplir una promesa indispensable para el disfrute de la misma y que ella le había exigido. Ésta consiste en sufragar la libertad de unos cimarrones que fallecerían si no fuesen rescatados. Más aún —le aclara—, que si no llegase a cumplir esa condición impuesta, padecería una maldición que siempre traería el fuego, la división, el odio y la miseria no solo para su familia, sino por igual para su pueblo, y es así que se efectúa la transición de la noche a la mañana en donde ellos residían, termina explicándole Alejandra a su sobrino Joel Merlín. Como resultado de su olvido, esa isla pierde los beneficios disfrutados por sus habitantes de haber sido una de las naciones más avanzadas del continente, que incluían, según la Organización de Naciones Unidas en 1956, un bajo nivel de analfabetismo (23%), el disfrute de poseer un médico por cada 980 habitantes; una cama de hospital por cada 190 personas, todas cifras superiores a muchos otros países. Y de acuerdo a datos de la Cámara de Comercio de In Al-Uz en 1957, la isla tenía 147,742 automóviles, el triple que Chile (47,950), casi el doble que Colombia (84,500), 13 veces más que Costa Rica (10,985) y 17 veces más que Panamá (8,232). En total, el país mostraba 196,902 vehículos automotores, uno por cada 29 habitantes, el mayor promedio de Hispanoamérica. Era la capital también un centro financiero de envergadura con 62 diferentes bancos, con unas 330 oficinas en toda la isla, etc. (5)

Marja, la Seráfica, por último, es el símbolo del pueblo cubano como espíritu celeste que forma su primer coro, contempla directamente a Dios y canta su gloria, y a quien la nueva situación imperante la hace arrastrarse como jinetera en la sociedad para poder sobrevivir. Ella está al tanto de todas las anécdotas que Alejandra le ha contado a su sobrino Joel y siempre la encontramos rodeada de familiares y amigos, entre los que se destacan Joel y Gladys, Sísifo y Alicia, y por otro lado Mito Vidal, el Fabulador, Lúcido Dante, alias el Transmigrador, Hermes, el guarachero, Zafi, y otros muchos más. Todos ellos se ven tratando por cualquier medio posible de escaparse de aquel infierno creado por los dioses mesiánicos e históricos y dirigido por Falexdel, el Gran Timo-nel, apodo atribuido a la persona que guía una nave como jefe de Gobierno y por igual por haber establecido el gran timo o engaño con que confundió al confiado pueblo.

Esta parodia mitológica está a la vez vinculada con la distopía, o sea, esa visión horripilante de la sociedad humana en la que, dicho de un modo simple, las cosas salen muy mal. Estas distopías ofrecen panoramas desoladores, poco atractivos, en los que el ser humano arruina su existencia o/y no logra estabilizar la sociedad lo suficiente como para llevar adelante una vida apacible. En general, son exposiciones terribles de una sociedad futura que, por desgracia, ya ocurre hoy día en ciertos lugares, en los que se deshumaniza a las personas y se experimenta una situación indeseable, ya sea una dictadura perfecta, una guerra sin fin o un mundo posapocalíptico. Muestra así una sociedad totalmente despegada de la actual que conocemos, con cambios específicos y dramáticos entre los que sobresalen los abusos, la imposibilidad de la ciudadanía de criticar el gobierno, el no poder abandonar la isla legalmente, el no poder disfrutar de necesidades básicas, alimentos nutritivos, primeros auxilios, libertad de expresión, derechos humanos, derechos civiles, etc. (6).

Esta isla caribeña va a sufrir una trasformación drástica con la llegada del año 1959, ocasionada por el vacío que se forma al abandonar el poder el ambicioso dictador, Fulgencio Batista, que se había instalado con un golpe de estado y establecido la supresión de las libertades civiles. Su sucesor toma poco después las riendas del gobierno, apoyado mayormente por una sociedad que anhelaba el retorno a sus instituciones democráticas y a la tranquilidad, después de haber sufrido siete años caóticos. Sin embargo, sus ciudadanos pronto van a despertar de su embeleso, al darse cuenta de que no solo habían cambiado un tirano por otro, sino que, por igual, la nueva dictadura con su ideología totalitaria iba a convertirse en una tenaz pesadilla por más de sesenta y cinco años de duración hasta el momento, al establecer la primera nación totalitaria en América. En esta tesis de ciencia ficción y distopía, con historias paralelas reales y míticas, el creador va a emplear símbolos e imágenes apropiados para sintetizar estos pasados tres años y cómo los actores principales de este drástico cambio se las arreglaron para destruir las instituciones del país mientras el pueblo consentía tales desmanes, motivados quizás por ignorancia, dejadez y, hasta quizás, envidia, al ver sufrir la desgracia de otros mejor situados que ellos. Y el principal personaje es, como es de esperarse, el mismísimo pueblo cubano que, en medio de su total incultura sobre el pasado y la actuación del nuevo dictador, se deja engatusar por su líder, semejante a lo sucedido en la tristemente célebre Alemania nazi de los años 30, y no puede o no sabe reaccionar al ver cómo le van quitando sus derechos civiles uno por uno (la libertad de prensa, la libertad de asociación, la libertad de movimiento, el derecho a pensar libremente y de expresarse, el sufrir verse vigilado de continuo por los Comités de Defensa de su vecindario establecidos por la “Robolución”, etc.).

Es a la vez interesante y provechoso comprender que Manuel Gayol Mecías ya había hurgado en la cuestión del ser cubano con antelación y había publicado su avispado 1959. Cuba, el ser diverso y la Isla imaginada, volumen donde analiza a fondo la personalidad del cubano típico y las características negativas de que padece como ser humano, entre ellos el choteo, la falta de seriedad, la falta de respeto señalada por el filósofo Jorge Mañach y su falta de responsabilidad, entre otras.

Si por una parte, el narrador nos deleita con su fantástico y original universo mágico en diez capítulos, al recrear la funesta historia de esa isla cuyos ciudadanos sufrían por su ignorancia al dejarse cautivar ante cualquier flautista de turno, por otro, demuestra con lujo de detalles los abusos cometidos contra el indefenso pueblo por el totalitario gobierno castro-comunista con nueve “Respuestas Rápidas” que evidencian su único propósito que es el de mantenerse en el poder a toda costa. Sus temas específicos varían, pero a la vez, todos ellos subrayan la intolerancia general contra cualquier ciudadano que demuestre iniciativa y se quiera separar de la norma establecida por ellos.

Veamos algunos ejemplos: “El gordito y sus alumnos” trata del asesinato de un profesor de matemáticas por sus propios estudiantes al querer abandonar el país; y en El “músico” se va para la Yuma (USA), las turbas organizadas por el gobierno encierran a la víctima en un barril herméticamente sellado y lo ruedan a patadas calle tras calle hasta que la víctima fallece de un ataque cardíaco.

En “Lo mejor del dragón está en el fuego” nos hallamos frente a un mitin de repudio contra una familia entera que planeaba abandonar el país; esta se defiende lo mejor que puede contra la multitud que los ataca y termina siendo detenida cuando ya no pueden defenderse más y es llevada a juicio, un juicio ficticio por atentar “contra el pueblo”, para no saberse nunca más de ella.

En el “Maelstrom” se narra el triste suceso de un pequeño remolcador que intentaba abandonar el país con setenta y dos personas a bordo el 13 de julio de 1994 y fueron bloqueados por cuatro embarcaciones gubernamentales que “embistieron con sus respectivas proas al remolcador fugitivo con la intención de hundirlo, al mismo tiempo que les lanzaban manguerazos de agua a presión a todas las personas que se encontraban en la cubierta del mencionado bote, incluyendo mujeres y niños”. Resultado: 41 muertos, de los cuales 10 eran menores de edad.

En la próxima sección, “Los tres negritos”, un grupo de diez pasajeros entre los que se encontraban los tres conspiradores, trata de desviar el rumbo de la lancha de Regla hacia el norte y fueron detenidos por las autoridades, al quedarse la embarcación sin gasolina y terminaron en la cárcel. Al día siguiente, los padres de los tres responsables por el asalto fueron notificados que “a las diez de la mañana fueran al cementerio a recoger los restos de los tres cadáveres”. Como bien subraya el historiador de este estudio, se puede consultar el artículo publicado por Lázaro Javier Chirino en #CyberCuba del 18 de abril de 2019, donde se encuentran los nombres de los fusilados, los condenados a cadena perpetua y los sentenciados a diferentes penas, entre ellas la máxima de 30 años. Y resume Gayol Mecías con esta ironía situacional: “Intelectuales de todo el mundo protestaron ante tal atropello por parte del régimen cubano; pero, asimismo, puede verse la lista de los intelectuales de la Isla que —presos del miedo tal vez— firmaron una carta apoyando el asesinato perpetrado por dicho régimen…” (7).

De la viñeta sobre lo acontecido al General 8A, a “James Bond” y al editor-jefe de los videos, basta señalar que es muy probable que participasen en la distribución de drogas colombianas que enviaban a los Estados Unidos durante varios años con el visto bueno de los líderes del gobierno, hasta que los Estados Unidos reunió las pruebas necesarias para procesarlos. En el juicio ficticio llevado a cabo en Cuba se les condenó al fusilamiento, que se llevó a cabo de inmediato, sin que se llegara a procesar a los verdaderos culpables, los hermanos Castro, sin cuya anuencia no se puede hacer absolutamente nada en la Cuba totalitaria. Más adelante, el editor-jefe de los vídeos del proceso amaneció muerto muy convenientemente en un accidente automovilístico pocos días después.

Y, por último, “Los misiles del diablo”, cuenta la tragedia de las dos avionetas indefensas de la organización Hermanos al Rescate, conducida por sus pilotos conocidos como los Ángeles del Cielo, llamados así por haber rescatado numerosos náufragos. La tragedia ocurrió un triste 24 de febrero cuando patrullaban las aguas del Mar Caribe en busca de frágiles embarcaciones de cubanos que huían en precarias lanchas construidas a mano y que fueron atacadas en aguas internacionales por dos migs comunistas cuando aquéllos trataban de socorrer a una balsa en el mar picado. Los cuatro tripulantes de las dos indefensas avionetas perecieron de inmediato.

En resumen, esta extraordinaria y amena aportación a los sucesos que tienen lugar en este país aún después de transcurrido más de medio siglo, ofrece una verdadera y completa síntesis de los abusos del poder del castro-comunismo, aclara cualquier confusión que pueda existir todavía y recupera la verdad histórica. No hay duda de que el lector disfrutará su lectura. Por último, esta fina edición incluye un completo Glosario al final de la obra que contiene un reportaje detallado sobre el universo real imaginario de Manuel Gayol Mecías y de los participantes de esta tragedia.

¡Bienvenidos, pues, al universo real e imaginario de Manuel Gayol Mecías!

BIBLIOGRAFÍA

(1). Gayol Mecías, Manuel. Los dioses imaginarios (Historia mítica de un mundo paralelo, Marja y la Isla de Sin Al-Uz). Middletown, DE: Palabra Abierta, Neo Club Ediciones, 2023, página 5.

(2). Wikipedia. La enciclopedia libre. Cf. también Gallardo, Eduardo y Guillam Sánchez (2003). ¿Qué es la ciencia ficción? Por igual, ver, entre otros, Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel (1940); los ensayos “El primer Wells” y “La literatura fantástica” de Jorge Luis Borges, su libro Ficciones (1944) y las narraciones “There are More Things”, “Utopía de un hombre que está cansado” y “El libro de arena”. Asimismo, The Book of Fantasy (1940), Silvina Ocampo, Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

(3). Gayol Mecías, Manuel. Los dioses imaginarios…, páginas 38-39.

(4). Ibid, página 133.

(5). Ibid, páginas 92-93.

(6). La Britannica Dictionary (www.britannica.com). Cf. a la vez Claeys, Gregory. Dystopia: A Natural History (2017).

(7). Gayol Mecías, Manuel. Los dioses imaginarios…, página 107, cita # 23.

[Enero de 2024]

©Dr. Octavio de la Suarée
Profesor Emérito
William Paterson University

 


Wednesday, July 31, 2024

Ivette Fuentes de la Paz en la paciente espera de su luz*

Por Manuel Gayol Mecías

¿Podría la belleza salvar el alma? Más específicamente, ¿podría la belleza literaria de un libro, salvar el alma?

El alma cuando está sola se puede marchitar. Es por lo general, lo que sucede con muchas plantas delicadas, que si no se atienden y se dejan a la más terrible soledad, pierden su belleza y hasta su sombra.

El alma si no es fuerte, si no cuenta con una esencia de gran energía espiritual, lo más probable es que sucumba ante los arrebatos irracionales del ego que la increpa, que la induce a entregarse al mundanal ruido de los oropeles. El alma entonces perdería su sombra.

Sin embargo, entre los aspectos del alma se encuentra la necesidad ineludible de amar y ser amada. Y es lo que le vale al alma para salvarse. Esto es lo que otorga un libro de relatos como El buscador de sombras de nubes, de Ivette Fuentes de la Paz. Amar la vida, estimular al lector en la potencialidad de vivir, y sentir que la vida la puede amar a ella, y de hecho, al lector, como una búsqueda incesante, recíproca, de libertad y amor, como acontecía con la Maga (de Rayuela), cuando se perdía entre las calles para cruzarse con Oliveira mediante el azar; así vivieron un tiempo en París, perdiéndose y reencontrándose por las calles de la Ciudad Luz.

El alma de esta escritora cubana está volcada en este libro de relatos en busca del lector perdido; en busca también de su sombra como identidad, porque cuando se posee sombra se tiene corporeidad; se tiene una existencia mortal que aspira a la belleza eterna de cada alma; se tiene el sentir de ser carne y de ser divino.

Este cuaderno de relatos que hoy presentamos tiene esencias del alma de Ivette Fuentes encerradas en sus 118 páginas de textos; historias compaginadas y entrelazadas por palabras gustosas, por personajes extraordinarios que van de la ternura al dolor y de este al deslumbramiento, y por sueños de historias que comienzan en este mundo y terminan en la región de lo inefable.

Leer este libro es encontrar un camino hacia el verdadero reino de uno mismo; es llegar a esa belleza interior que todos tenemos en nuestro más remoto fondo y sentir la luz; y sentir además que son las palabras las que nos llevan hacia esa Imago personal que se nos descubre en un momento que aparenta ser fugaz pero que es eterno, indeleble; el momento de la develación de nuestro ser que se abre a la vida.

Este es un libro que siempre es presente y que, por tal, es eterno; perdura ante toda época y todo cambio de estilo; ante toda oscuridad y ante toda luz porque está hecho de la luz misma que surge de lo más profundo de Ivette Fuentes. Es poesía y narrativa, y es deseo perenne de volver a empezar siempre. El que ama la pintura, amará este cuaderno porque habla de los colores del alma; esa complejísima mezcla de matices que desborda la imaginación y solo se puede sentir y no explicar. El que ama la música, amará estos cuentos porque en ellos hay un ritmo poético de marcado acento angélico, delicado marcar de sílabas, palabras que se unen a otras con el sentido de lograr la verticalidad del texto, en el que la noción del tiempo humano se difumina para dar paso al continuo de un afecto tan sonoro como la melodía misma del universo.

Todo lo que entrega este cuaderno es sensibilidad; entrega una paz inquietante, una tristeza deslumbrante y un goce de esperanza por los amores perdidos. Nos hace reivindicar nuestra dignidad como seres humanos cuando nos da el derecho a la belleza; aun cuando estemos solos sabremos que algún día alcanzaremos la sublimación del presente eterno, del sosiego magnífico, del estado inquebrantable del alma redimida. Nosotros, al leer El buscador de sombras de nubes, hallamos la posibilidad de reivindicar a personajes históricos como María Antonieta; de facilitarle al pintor la “secreta combinación” de los colores; de darle la vida a un hombre con la muerte; de que la niña, en un círculo de sombra, encuentre a su padre; de que “la planta y la mariposa sean la materia de sus recuerdos”; y, entre tantas cosas más, de darle esperanzas al “buscador de sombras de nubes que pisa el borde de su cuerpo”, y se queda solo, eterno, en la paciente espera de su luz.



*Estas palabras del autor fueron escritas para la presentación del libro de Ivette Fuentes de la Paz, El buscador de sombras de nubes y otros cuentos, en el Primer Festival Vista del Arte y la Literatura Independiente de Miami, en diciembre de 2014.

©Manuel Gayol Mecías. 

 

Ivette Fuentes de la Paz, de lo humano a lo inefable de la belleza


Por Manuel Gayol Mecías

Leer El buscador de sombras de nubes y otros cuentos, de Ivette Fuentes de la Paz, es hacer contacto con la potencialidad de su alma y sentir una corriente de gratitud con la vida. Es sentir, por encima de todo, la otra dimensión del bien-estar. Ese deseo de ella de darse al mundo (al lector-otro), al modo de un Juan Salvador Gaviota que aletea en los cielos de la ternura.


Ivette nos propone un viaje inverso hacia nuestra íntima región más transparente, y lo hace mediante su palabra cálida, segura, precisa, de un tono poético que podría llamarse salvífico, en lo espiritual, porque con su manera de contar logra atrapar la belleza de todo mundo interior. Cada vocablo parece haber sido empleado para estremecer la sensibilidad del lector, para persuadirlo de que la vida tiene su magia profunda en cada acto que hagamos. Y que cualquier evento, histórico o no, por intrascendente que parezca, contiene su momento sublime de salvación.

En este libro hay un delicado ritmo poético, cadencia suave en todos los cuentos, como fábulas de contenidos y significados debido a un léxico preciso que brota natural, con la espontaneidad de un creador sincero. Son breves relatos que además de contar historias muestran con fina prosa la atmósfera poética de un sensible goce ante la vida.

Sin dejar de ser su propio y delicado estilo personal, en el sustrato de su discurso Ivette Fuentes proyecta, por momentos, ligeros atisbos de esa ternura que podemos encontrar en la poesía y narrativa de Eliseo Diego, en la que los objetos se penetran de humanidad. Pero sucede también que su dimensión interior (la de Ivette) rebasa toda influencia.

En efecto, la fuerza de su concepto de belleza —muy singular— fluye desde el primer relato, “Nombrar las cosas”; que deviene el significado humano de los objetos mismos, creando así un resplandor de sensibilidadesen nuestro entorno. Pero es que el ser de esta ensayista y narradora —creadora por encima de todo— es profundamente poético; su naturaleza está signada por esa luz que yace en una vasta intimidad. De hecho, Ivette toca las cosas con su palabra y las humaniza pero al mismo tiempo les otorga el sentido de lo inefable.

Uno de los relatos que va de la angustia a la revelación salvífica es “María Antonieta”, que nos habla del momento crucial antes de su ejecución, ella (la archiduquesa de Austria) ya se ha separado de su cuerpo y de su propia historia; y se ha salido de lo mundanal, de la peste y de la bajeza humana. Es un símbolo del alma en una mujer que se despoja de la podredumbre con la que han querido cubrirle la vida. En este mínimo relato, la Revolución y el populacho se convierten en una masa inaudible, a pesar de su inmisericordia vociferante, y es entonces cuando yo —como lector— solo siento una descomunal proyección de dignidad humana.

La personalidad en Ivette Fuentes asimismo es fantástica, las peripecias por viajar y sentir el mundo, los proyectos acerca de la vida y la obra de José Lezama Lima, su búsqueda de una libertad sin fronteras, incluso el sufrimiento por las circunstancias que le han atenazado la existencia y los disgustos por la mediocridad que la ha intentado aplastar sin lograrlo, todo esto se conjuga en ella creándole un aura de magia y realismo, de supremo interés crítico por la vida y por la condición humana. Su amor obsesivo por el hijo lejano crea en ella verdaderos tintes de estoicismo que luego se traducen en una extraordinaria sensibilidad existencial y al mismo tiempo creativa.

Pero Ivette también está ligada indefectiblemente a la dimensión de los libros y de lo imaginario; se acompaña así no solo de un acervo asombroso de experiencias enriquecedoras y vitales para su propia creación, sino además de vastos conocimientos culturales y espirituales demostrados en sus libros de ensayos, conferencias y trabajos especializados. Todo ello le permite re-crear el mundo a la imagen y semejanza de su intimidad, en una singular mezcla de poesía y filosofía con una proyección tan creativa que talmente parece sacada de diversos momentos de su iluminación. Al menos, intenta hacer con las palabras de los seres y las cosas lo que Dios hizo con el hombre.

Ivette Fuentes de la Paz

Leer entonces este hermoso cuaderno de cuentos, aun cuando sea en el género, su primera incursión en libro, más que entenderlo, es en realidad sentir la pasión de Imago. De aquí que estos relatos, en su brevedad y concisión, den la imagen de un destello, un chispazo de infinitud que, incluso, a veces, atemoriza. En “El Ángel Perverso” sucede esa inquietante belleza, en la que nos quedamos absortos en la descripción de algo que puede ser definitivamente aterrador. Y es esa figura de un ángel la que puede inferirnos el momento decisivo de aquellos que hemos sido o no elegidos. “El ángel allí está… Prepara las armas en el festón de la pompa, las dagas se limpian, ocultas en el juego, en la metáfora de la paz, prepara sus dardos. Comienza de nuevo a mirar” ¿Será el Ángel de la Muerte?

El discurso narrativo de esta creadora —quien siempre ha sido conocida como ensayista y conferencista— es sorprendente, porque refleja tanta madurez estética y estilística que logra convertir sus cuentos en un canto a la esperanza, repito, a la esperanza de que el ser humano tiene salvación. Y la salvación —que es observarse a sí mismo, encontrarse uno mismo en toda la plenitud del goce interior, que a su vez resulta ser el mundo divino de la no-forma— viene por una bella humanidad espiritual. Es en este sentido un encuentro no con lo mundano que carga con arrogancia el ego irracional del mundo, sino un encuentro con el alma en su camino hacia el Espíritu, hacia el Ser. Es el poder de la palabra poética, ansiedad palpitante que se pierde en la infinitud de un universo (En este libro lo eterno es la palabra en sí misma). Ivette logra hacer feliz al lector que aspira a la potencialidad de ser redimido por la belleza. Sus cuentos son hermosos poemas que desdoblan lo mejor de cada uno en la posible energía del ámbar que poseemos, incluso en el reencuentro con la propia iluminación interior.

Cada una de las oraciones es un verso, es la composición de una imagen diversa, y todas conforman un conjunto irrompible, una unidad inefable que se va conjugando, entrelazando con otros pulsos polares. Estos cuentos se eslabonan a modo de una malla invisible que aprisiona su propio universo. Van del detalle espléndido de cualquier alma a la sólida imagen del Espíritu acogedor.

Pero el equilibrio es otra suerte de magia, dimensiones diferentes de las tangiblemente conocidas. Es el otro escenario, dentro del cuadro, donde “el buscador de sombras de nubes… Hacia el ocaso se lanza a caminar. Sigue el rastro de las nubes que le muestra el hilo de sus pasos”. El cuadro, la tela, el óleo, la figuración de su sombra, la transparencia de su propio cuerpo, todo ello se aferra a él y no le dejan encontrar los bordes de otra sombra.

¿Hablaríamos además de reencarnación, o de historias paralelas de una misma mujer, o simplemente de un deseo de sentirse amada? Esta mujer invisible lo es porque es su ser quien busca a su Maestro, quizás al modo de Margarita, la de Bulgakov, o quizás su alma discurre entre las épocas en las que cambian las formas, pero nunca la esencia. “La mujer invisible o los secretos del mirar atento” es un relato de magnitud insondable, en el que las ansias de la entrega estallan en una precisa y sensible galería de palabras, frases, imágenes, en un ejemplo de lo que podría ser el amor inmortal.

Así, desde los románticos franceses y alemanes hasta nuestros días, este libro nos presenta su impronta de honda humanidad y de una belleza tan espiritual como poética en medio de la más terrible soledad. Y la soledad está enmarcada por el cuaderno mismo. En este sentido, el alma de la autora, y cada uno de los narradores de estos cuentos, no atinan a otra cosa que saber que su sino es ser espejo; o mejor, ser el paisaje de sus nubes y que son ellas las que proyectan las sombras fuera del cuadro. No obstante, el alma de Ivette Fuentes de la Paz sabe que su paciencia es infinita y seguirá buscando su sombra; como el Sísifo de otro mito, seguirá buscando su sombra, a pesar de todo.

©Manuel Gayol Mecías.