Showing posts with label Néstor Carbonell. Show all posts
Showing posts with label Néstor Carbonell. Show all posts

Thursday, August 13, 2026

LA CONSTITUCION DE 1940: CLAVE PARA LA LIBERTAD DE CUBA (*)

Por Néstor Carbonell Cortina

Me complace y me honra participar en este gran foro patriótico –feliz iniciativa de Héctor Lans—, que se celebra con la esperanza de un pronto amanecer de libertad en Cuba

Se me ha pedido que comente, con perspectiva histórica, las razones expuestas por nuestros distinguidos panelistas a favor de un marco constitucional, durante la transición a la democracia en Cuba, basado en los preceptos fundamentales y aplicables de nuestra Constitución de 1940. 

Pero antes, un breve preámbulo de cómo se logró esa Constitución que hoy celebramos, después de un período de enorme inestabilidad, tras el derrocamiento de Machado en 1933, con 8 presidentes en 6 años. 

Entre los factores que más contribuyeron al éxito de la Constituyente de 1940, figuran: el Pacto de Conciliación entre dos enemigos acérrimos—Fulgencio Batista y Ramón Grau San Martín—propiciado por el presidente Laredo Bru poco antes de que se celebrara la constituyente.

El otro factor positivo fue la presidencia de Carlos Márquez Sterling, quien con gran autoridad y destreza parlamentaria logró agilizar los debates entre los 77 delegados de la Constituyente. 

El tercer factor de importancia fue la Comisión Coordinadora que presidió José Manuel Cortina, integrada por 17 de los líderes más influyentes, quienes lograron el consenso y la aprobación de la mayoría de los preceptos fundamentales en las asambleas plenarias de la Constituyente.

Y el último factor influyente, que realmente fue de suerte, fue haber podido controlar a las turbas, atrincheradas en el hemiciclo del capitolio, con el propósito de echar abajo la Constituyente el día de la inauguración cuando hablaba Cortina.  Este trató de serenarlas apelando a la solidaridad nacional, pero no tuvo éxito.  Entonces, con el índice acusador, se impuso Cortina con el grito que llegó a ser emblemático: ¡LOS PARTIDOS, FUERA, LA PATRIA, DENTRO!

Todos estos factores contribuyeron a que se aprobara la Constitución de 1940, que, aún con sus defectos, balanceó los amplios derechos sociales otorgados con la defensa irreductible de los derechos individuales; impulsó el desarrollo económico del país, e introdujo el sistema semi-parlamentario para atemperar el autoritarismo de los presidentes.

¿Por qué debemos apoyarla ahora, ante la posible redención de Cuba?

Primero: Porque la Constitución de 1940 es la legítima Carta Magna de la República. Fue aprobada libremente por  los representantes electos de todos los partidos y sectores del país, y no ha sido abrogada ni reformada democráticamente. Sólo ha sido suplantada por la fuerza.  

Segundo: Su articulado está enraizado en nuestra historia, afincado en leyes complementarias, y esclarecido por la jurisprudencia cubana anterior al régimen comunista. Aunque no todos sus preceptos serían aplicables durante la provisionalidad, como los Derechos Individuales consagrados en el Título IV de la Constitución, los de imposible cumplimiento podrían suspenderse o ajustarse a las realidades imperantes hasta que el pueblo decida en las urnas si desea actualizar la Constitución o sustituirla.  

Tercero: Fue la Constitución de 1940 el documento unificador en la lucha contra la dictadura de Batista y el régimen comunista de los hermanos Castro.

Cuarto: Ella ha continuado siendo invocada hasta estos días por las principales organizaciones cívicas y patrióticas en Cuba y el exilio.

 Quinto: Su prestigio ha sido reconocido por la Comisión International de Juristas de las Naciones Unidas. Cito: “La Constitución de 1940 se caracteriza por traducir un equilibrio excepcional entre las estructuras republicanas, liberales y democráticas y los postulados de justicia social y promoción económica.”

Relevantes precedentes constitucionales proceden de tres países europeos que, tras liberarse de la dominación soviética,  pudieron aplicar en la transición a un estado de derecho los preceptos aplicables de sus históricas constituciones democráticas. Me refiero a los casos de Estonia, Lituania y Latvia, que nos arrojan luz para la transición en Cuba.

Un caso desafortunado fue el de Checoslovaquia en su tránsito a la democracia. Por no haber podido resolver una intensa controversia constitucional, se produjo la disolución del país como tal y su división en dos naciones: la República Checa y Eslovaquia. Esto provocó la renuncia inmediata del insigne Presidente de Checoslovaquia, Václav Havel. 

Y al hablar de constituciones, ¿cómo ha podido este gran país, que nos abrió sus brazos, mantener la suya, a pesar de sus imperfecciones, durante 238 años? Pues reformándola con 27 enmiendas, incluyendo las 10 primeras que consagraron el Bill of Rights, y otras que llegaron a resolver la crisis candente de la esclavitud que desató la guerra civil.

Gracias en gran parte a esa Constitución actualizada, los Estados Unidos han podido superar sus crisis y alcanzar los más altos niveles de progreso y bienestar.

En conclusión ¿qué enseñanzas nos ofrecen todo lo expuesto a los que seguimos luchando para que cese la tiranía comunista y pueda iniciarse la transición a la democracia representativa? ¿Qué debemos hacer?

Ante todo, deponer ambiciones personales, conciliar diferencias tácticas o de criterios, y unirnos bajo la legítima Constitución de 1940, que le abriría a la Patria que sufre horizontes de paz, libertad y progreso.  

Quiera Dios que pronto llegue ese día para que los cubanos puedan enarbolar la Carta Magna de 1940 frente al Capitolio Nacional,  y jurar solemnemente que nunca más ningún déspota o demagogo habrá de usurpar la voluntad soberana del pueblo, y nunca más el dominio de las armas habrá de prevalecer sobre el imperio de la Constitución y de las leyes.

¡FE Y ADELANTE!     

Tomado de: Diario Las Américas

Artículos relacionados

El Grito de Libertad (11-J) y la Constitución Legítima de Cuba 

CUBA: ¿HACIA DÓNDE VAMOS? 

SIMBOLOS DE LA CUBA ETERNA 

Para obtener la Constitución de la República de Cuba de 1940 pinche aquí: Constitución de la República de Cuba en pdf

 

La Constitución de 1940 obra cumbre de la
República, de Néstor Carbonell Cortina.

Monday, May 25, 2026

CUBA: ¿HACIA DÓNDE VAMOS? (*)

Por Néstor Carbonell Cortina (**)

Cuba está al borde del colapso. Los apagones, la miseria y el sufrimiento forman parte de la  vida cotidiana. Sin embargo, acontecimientos recientes ofrecen esperanzas de libertad para la isla  cautiva, pero insumisa.

Ruinas del “Central Gregorio Arleé Mañalich” (Mercedita), en Melena del Sur,
provincia de Mayabeque, Cuba. @Cuba Sindical

El Presidente Trump impulsó el proceso de liberación en diciembre de 2025 al invocar la Doctrina Monroe, reafirmando esencialmente la preeminencia de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental. Luego, en enero, declaró un estado de  emergencia nacional para imponer, mediante aranceles punitivos, un bloqueo petrolero contra Cuba por su “alianza con potencias hostiles y actores malignos” y por “albergar fuerzas militares y de inteligencia en la isla”.

Asimismo, le confió a su altamente calificado y respetado Secretario de Estado, Marco Rubio, la misión de desarrollar e implementar un plan integral para la liberación de Cuba.

Los comentarios recientes de Trump sobre Cuba nos indican cómo está viendo la situación.  Dijo él que Cuba es un Estado fallido, a punto de caer. Señaló que se están llevando a cabo negociaciones con funcionarios cubanos de alto nivel —principalmente familiares o representantes de Raúl Castro. Añadió que ellos parecen estar en disposición de llegar a un acuerdo que le permita a Estados Unidos ejercer gran influencia sobre la transición en Cuba. El tiempo dirá si los hechos concuerdan con esas palabras. Y, en lo que parecen ser concesiones preliminares, el régimen anunció la liberación de 2,010 prisioneros cubanos (no está claro si incluyen a los 1,200 presos políticos), y aprobó reformas económicas que permiten a los exiliados cubanos invertir y poseer negocios en la isla  

Si bien Cuba, bajo el régimen comunista de los Castro, ha sido un fracaso en casi todo sentido, hay que reconocer que ha logrado subyugar a la nación durante más de 67 años, y embaucar a muchos presidentes de Estados Unidos,  Y en cuanto a quien realmente representa al régimen en la actual negociación, se trata de uno de los hermanos responsables de la tiranía, del terrorismo    y de múltiples crímenes de lesa humanidad. Quizás no haya otra alternativa que Raúl en las actuales circunstancias, pero para alcanzar los objetivos deseados, Washington deberá negociar con firmeza e impedir la permanencia en el poder del déspota, de su familia y de sus secuaces.

Destacados exiliados cubanos, muchos de los cuales abandonaron la isla sin recursos y luego prosperaron en Estados Unidos, están dispuestos a invertir en Cuba y contribuir a su reconstrucción. Pero recordando las duras enseñanzas del pasado, sólo arriesgarán su capital ganado con esfuerzo si la libertad vuelve a imperar en la isla bajo un estado de derecho. El secretario Rubio parece compartir esa condición. “No se puede arreglar la economía”, dijo, “si no se cambia el sistema de gobierno”.

@Fuente externa

La historia demuestra que los hermanos Castro se han valido de reformas económicas revocables  para obtener concesiones de Estados Unidos y prolongar su tiranía, mientras se enriquecen ellos, sus familias y sicarios.  Tras el colapso de la Unión Soviética y la pérdida de su principal fuente de ingresos y subsidios en 1991, Fidel Castro dolarizó la economía e introdujo algunas reformas  de mercado. Les permitió a empresas agrícolas estatales crear cooperativas, les otorgó licencias a negocios por cuenta propia, e invitó a grandes corporaciones internacionales a invertir en Cuba. Pero la aparente apertura económica fue breve. Renuente a permitir que el capitalismo socavara su régimen, Fidel Castro pronto restableció rígidos controles estatales.

Luego, en 2015, el presidente Obama decidió llegar a un entendimiento con Cuba ofreciéndole incentivos y financiamiento al régimen bajo Raúl, considerado más pragmático que Fidel. Obama restableció relaciones diplomáticas, eliminó a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo, intercambió prisioneros políticos y flexibilizó las restricciones a las inversiones estadounidenses y empresas mixtas  en Cuba. Se esperaba que estas concesiones impulsaran la expansión del sector privado y, eventualmente, liberalizaran el régimen. Esta ilusión fue rápidamente tronchada por Raúl Castro. Ante el Séptimo Congreso Comunista, afirmó: “No somos ingenuos”, y añadió que “fuerzas externas poderosas” esperaban “crear agentes de cambio para ponerle fin a la revolución”.

Obama y familia pasean por La Habana Vieja, Cuba
@Fuente externa

Esperemos que quienes tratan hoy de negociar la libertad de Cuba no dependan de supuestas reformas fácilmente reversibles para abrir la economía y aliviar la penuria del pueblo cubano.

Si bien la crisis humanitaria en Cuba es una gravísima tragedia que hay que resolver cuanto antes, ella no es la única razón urgente para erradicar la tiranía totalitaria. Existe también la necesidad imperiosa de contrarrestar la amenaza real del régimen a la seguridad de Estados Unidos y de las Américas, en connivencia con China, Rusia, Irán y organizaciones narcoterroristas. Dicha alianza no es un simple consorcio competitivo, sino un eje de fuerzas agresivas y malignas a sólo 90 millas de nuestra costa

Según informó en diciembre de 2024 el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), China opera actualmente cuatro bases de espionaje electrónico en Cuba capaces de recopilar inteligencia de señales (SIGINT) sobre la costa sureste de Estados Unidos, una zona repleta de bases militares, centros de mando de combate, instalaciones de lanzamiento espacial y áreas de pruebas militares. También pueden monitorear movimientos navales en el Atlántico y el Golfo de México. La mayor de estas bases, en Bejucal, cerca de La Habana, cuenta con tecnología para interceptar y potencialmente interferir comunicaciones satelitales estadounidenses, transmisiones militares y datos de lanzamientos espaciales.

Además, la Policía Armada de China (PAP), que ayudó a sofocar las protestas de Hong Kong en 2019, entrenó a la Brigada Nacional Especial de Cuba, o “Boinas Negras”, para reprimir el levantamiento cívico del 11 de julio de 2021 en toda la isla. Estas fuerzas ahora intentan liquidar las crecientes protestas en Cuba, que Estados Unidos deberían apoyar con inteligencia, recursos y acceso a Starlink.

@Fuente externa

Cuba también figura entre las prioridades geoestratégicas de Vladimir Putin, junto con Nicaragua y Venezuela. Según informes confiables, las Fuerzas de Defensa Aeroespacial de Rusia operan en estos países estaciones terrestres de doble uso del sistema GLONASS (Sistema Global de Navegación por Satélite), utilizadas para  recopilar inteligencia y monitorear operaciones militares estadounidenses. La estación en Cuba está ubicada en el Instituto de Astronomía Aplicada en La Habana.

Mientras tanto, el régimen cubano continúa compartiendo con China y Rusia información clasificada de inteligencia y militar de Washington, como la que obtuvo durante muchos años gracias a dos de los espías más perjudiciales de Estados Unidos: Ana Belén Montes y el embajador Víctor Manuel Rocha,  Cuba también apoya la guerra de Rusia en Ucrania, facilitando el reclutamiento de unos 15.000 cubanos para luchar allí a favor de Moscú.

Todos estos factores demandan una estrategia bien integrada para llevar a cabo la liberación de Cuba con el respaldo del Congreso, el apoyo del sistema interamericano (OEA), y la  participación democrática cubana. El liderazgo estadounidense, que algunos llaman América Primero, es esencial, pero no debe ser América A Solas, porque es muy probable que se requieran  acciones colectivas —diplomáticas, económicas y militares— bajo el Tratado de Río de Janeiro para alcanzar nuestro objetivo en Cuba.

Los próximos pasos que dé Estados Unidos serán cruciales. A continuación van algunas ideas sobre las tres fases clave de la estrategia y sus respectivos fundamentos legales.

FASE I – Comprometernos con la libertad de Cuba y con la seguridad de Estados Unidos y las Américas.

Dado que las negociaciones actuales, por si solas, quizás no logren la liberación de Cuba y la retirada de las potencias enemigas de la isla, la administración de Trump debería aplicar la Resolución Conjunta del Congreso (Ley 87-733), firmada por el presidente Kennedy el 3 de octubre de 1962, justo antes de la Crisis de los Misiles. Esta establece, en parte:

Estados Unidos está decidido a:

a) impedir por cualquier medio necesario que el régimen marxista-leninista en Cuba extienda sus actividades agresivas o subversivas a cualquier parte del hemisferio;
b) prevenir en Cuba la creación o el uso de cualquier capacidad militar apoyada externamente que ponga en peligro la seguridad de Estados Unidos; y
c) trabajar con la OEA y con cubanos amantes de la libertad para apoyar las aspiraciones del pueblo cubano de autodeterminación.

FASE II – No suspender o levantar el embargo estadounidense hasta que se cumplan las condiciones prescritas en la Ley.

Según la Ley LIBERTAD de 1996 (Ley Helms-Burton), Estados Unidos no puede suspender o levantar el embargo a menos que el gobierno cubano cumpla ciertas condiciones, entre ellas la liberación de todos los presos políticos, el respeto de los derechos humanos, la legalización de la actividad política, la disolución del aparato represivo de seguridad del Estado, la resolución de reclamaciones estadounidenses por propiedades confiscadas y el compromiso con elecciones libres, entre otras.

FASE III – Establecer las instituciones cubanas necesarias para la paz, la libertad y la seguridad.

La transición hacia una Cuba libre y democrática debe comenzar con un gobierno provisional de unidad nacional, excluyendo a la familia Castro y a funcionarios con antecedentes criminales, que se rija por una nueva Constitución con todas las garantías necesarias. Los cubanos no tendrían que improvisar, ya que pueden, y deben, restablecer las partes aplicables de su legítima Constitución de 1940, que fue el eje de la lucha contra Batista y Castro. Bajo esa Constitución, el gobierno provisional desmantelaría el aparato totalitario, iniciaría la privatización y el resurgimiento de la economía con capital y tecnología extranjeros, promovería la regeneración moral del país,  y sentaría las bases de  una nueva era con elecciones libres y un estado de derecho.

Si avanzamos con prudencia, determinación inquebrantable y justicia, podremos liberar a Cuba y restaurar la paz y la seguridad en este hemisferio. No perdamos esta gran oportunidad. ¡Fe y Adelante!

(*) Tomado de Diario de las Américas

(**) Abogado, ejecutivo de empresa, escritor y militante de la libertad. Nació en La Habana, Cuba, en 1936. Se graduó en 1957 de Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva en La Habana. Al año siguiente, obtuvo una maestría en leyes en la Universidad de Harvard. Más información del autor aquí.

Monday, March 30, 2026

NÉSTOR CARBONELL: "Que renazca la Cuba martiana con todos y para el bien de todos" (*)

El abogado y escritor Néstor Carbonell estudia y reflexiona con rigor acerca de las consecuencias de los dolorosos acontecimientos de 1959

Por William Navarrete

Ronald Reagan y Néstor Carbonell en la Casa Blanca
@Fuente externa

KEY BISCAYNE – En otros tiempos hubiera conocido a Néstor Carbonell Cortina en Cuba. Vivimos en el mismo barrio habanero de Miramar, a apenas una cuadra de distancia. Eso no pudo suceder porque él salió de la Isla al exilio ocho años antes de yo nacer. Lo más curioso es que las casas de sus padres y tíos, colindantes unas con otras y en frente del monumento decorativo de La Copa en la Quinta Avenida esculpido en piedra de Jaimanitas por José Oliva Michelena y donado por Carlos Miguel de Céspedes fueron convertidas en los años posteriores a la salida de la familia Carbonell y Cortina en una escuela de enseñanza primaria. Esa escuela se llamaba Vo-Thi-Thang (y creo que ya tampoco existe), en honor a una supuesta heroína vietnamita encarcelada y dada por muerta durante la guerra hasta que reapareció después e, incluso, visitó aquel centro educativo cuando yo todavía cursaba estudios en él.

La casa de Néstor y de sus tíos se convirtió en aquella escuela que evoco y sus habitaciones en aulas. En la de su tío José Manuel Cortina y su esposa Cusa Macías colocaron en el gran salón de la planta baja un tablado con barras para las clases de danza y ballet. Como la de su tío Humberto Cortina y su esposa María López Sánchez tenía una gran terraza que daba al terreno trasero, en ese espacio instalaron el gran comedor de la escuela. Y como la de Ileana Arango, en la de la esquina a la calle 42, tenía un patio bastante grande tipo explanada, se realizaban allí los matutinos y el izado de la bandera. Recuerdo que en el salón había una bonita chimenea, algo que me llamaba la atención porque no abundaban en la ciudad las casas con estas estructuras. Estos inmuebles se encontraban en frente de un restaurante de comida vietnamita llamado Saigón, también confiscado y desaparecido tras la Revolución, y convertido en Diplotienda o tienda exclusiva para diplomáticos y extranjeros. A Néstor le resultó curioso que conociera tan bien su última barriada en La Habana, aunque de su mundo ya no quedaba casi nada y del que vino después nada conoció.

Me recibió junto a su esposa Rosa Arellano de Cárdenas en su casa en Key Biscayne. Fue su prima Ileana Arango Cortina quien insistió para que no quedara fuera de esta serie de entrevistas y se lo agradezco. Conversamos toda una tarde y luego cenamos en el Key Biscayne Yacht Club que conserva algo, tanto por el paisaje como por su clientela, de aquellos antiguos clubes de La Habana que facilitaban los vínculos social, profesional y recreativo entre miembros.

Quedé muy sorprendido por la excelente memoria de Néstor, su locuacidad, vivacidad y, sobre todo, el brío con que explica cada etapa de la Historia con mayúsculas que le tocó vivir. Es de los pocos cubanos de otros tiempos que viven todavía, y son la sencillez y elegancia natural sus rasgos distintivos. Tiene en su haber varios libros como el reciente Why Cuba matters, que celebró el actual secretario de Estado Marco Rubio.

En todos estos textos, Néstor Carbonell estudia y reflexiona con rigor acerca de lo que sucedió en Cuba, las razones y las consecuencias de los dolorosos acontecimientos de 1959. Lo hace con precisión y ofrece siempre datos y pruebas fehacientes sobre todo lo que revela. No se es vicepresidente de relaciones internacionales y abogado de Pepsi-Cola durante cuatro décadas por pura casualidad. Su probada calidad intelectual salta a la vista y así lo percibí apenas comencé esta entrevista. Puedo afirmar que ha sido un auténtico lujo conocerlo.

Abuelos maternos de Néstor Carbonell, José Manuel Cortina
 y María Josefa Corrales con sus hijos y nietos
@Fuente externa

Cuéntanos de tus orígenes.

Nací en La Habana en 1936 (al igual que mi única hermana, Maitá Carbonell Cortina, un año después), en un hogar muy arraigado en la historia, la cultura y la política de Cuba. Mi padre, Néstor Carbonell Andricaín, fue presidente de la Cámara de Representantes, senador y vicepresidente del Partido del Pueblo Libre, que se opuso al golpe militar de Batista y trató de evitar, por la vía electoral, la tiranía comunista de Fidel Castro en 1959. Era hijo de América Andricaín y de José Manuel Carbonell Rivero.

Mi abuelo paterno, José Manuel Carbonell, fue impregnado de patriotismo por su padre, Néstor Leonelo Carbonell, veterano de la guerra de 1868 contra la metrópoli española, y quien, como presidente del Club Ignacio Agramonte en el exilio, invitó a Martí para que se dirigiera a los numerosos emigrados cubanos en Tampa en 1891. Fue allí que el apóstol pronunció sus célebres discursos Para Cuba que sufre y Los pinos nuevos. Impactado por Martí, mi abuelo José Manuel regresó a Cuba en 1896, cuando tenía 16 años, para luchar en la guerra final de independencia. Posteriormente, fue embajador de Cuba en México, presidente de la Academia Nacional de Artes y Letras, y autor de Evolución de la cultura cubana, obra en 18 volúmenes.

Por el lado materno, mi madre fue Esther Cortina Corrales, hija de María Josefa Corrales y de José Manuel Cortina García. Este otro abuelo José Manuel, había nacido en San Diego de Núñez, provincia de Pinar del Río, y era hijo de un agricultor de ascendencia vasca. Fue abogado, periodista, representante de la Cámara Baja y senador. También secretario de la Presidencia bajo Alfredo Zayas Alfonso, secretario de Estado en el gobierno de Miguel Mariano Gómez (1936) y ministro de Estado en el gobierno constitucional de Batista (1940-1942). En la Convención Constituyente de 1940, bajo la presidencia de Carlos Márquez Sterling, fue líder de la mayoría y dirigió la Comisión Coordinadora que tuvo bajo su mando la defensa y redacción final de la Constitución de 1940. Cortina fue también colono y ganadero, propietario de la finca La Luisa en Arroyo Naranjo, cerca de La Habana, y de la hacienda Cortina en Pinar del Río, dedicada a la ganadería, la siembra de tabaco y frutales y a la maderería. Fue en un valle de esa hacienda, confiscada por el régimen de Castro, que el 15 de octubre de 1962 un avión de reconocimiento U-2 de Estados Unidos fotografió la primera de las bases soviéticas de misiles ofensivos en Cuba que desató la crisis mundial.

Curiosamente, mis dos abuelos nacieron en 1880, se distinguieron en la cultura y la alta política uno como poeta y faro intelectual, y el otro como tribuno y estadista y ambos murieron exiliados en Estados Unidos, añorando el cielo de la patria libre.

¿Cómo fue tu infancia en Cuba?

Imagínate, rodeado de padres, tíos y primos, en el seno de una familia muy unida en la que mi abuelo José Manuel Cortina fungía como patriarca y en cuya residencia, en la calle 27 y K en el Vedado (confiscada por el régimen de Castro y cedida a la Federación Estudiantil Universitaria), nos reuníamos religiosamente todos los domingos para almorzar en familia. Mi abuelo y los mayores conversaban sobre temas históricos y de gran actualidad, evocando vívidas experiencias y muchas anécdotas relevantes. Los muy jóvenes en la mesa escuchábamos con creciente interés. Ya en la adolescencia, opinábamos e interveníamos directamente en los debates. Para mí esos almuerzos fueron auténticos seminarios políticos y culturales que complementaron mi educación y mis actividades deportivas y sociales en los clubes. Asimismo, estimularon mi interés en la vida pública y me prepararon para afrontar los enormes retos que surgieron a la caída de la República. Pero por encima de todo, esas inolvidables sesiones de familia grabaron en mi mente que con los privilegios van también las responsabilidades cívicas, patrióticas y morales.

Nací en esa casa del Vedado. En plena niñez, mis padres se mudaron a otra en la calle 14, entre 1ra. y 3ra., en Miramar, y finalmente, para la manzana de Quinta Avenida, entre las calles 40 y 42, en la cual la familia fabricó cuatro casas. La nuestra era la de la esquina en la calle 40 y Quinta Avenida, seguida de la residencia de mis tíos José Manuel Cortina Corrales y su esposa Cusa Macías, que colindaba con la de mis tíos Humberto Cortina Corrales y María López Sánchez y sus hijos Humberto y Mara. En la misma esquina de la calle 42 y la Quinta Avenida, justo enfrente de la marmórea La Copa, que dio nombre a esa parte de Miramar, se encontraba la casa de mis tíos Enrique Arango Romero y su esposa Ofelia Cortina Corrales, padres de Ileana Arango Cortina y de Ofelia y Eduardo Arango Cortina.

La casa de la otra esquina de Quinta Avenida y calle 40, manzana siguiente a la nuestra, era de mis abuelos José Manuel Carbonell Rivero y su esposa América Andricaín.

Equipo de basquetbol del Habana Yacht Club.
Néstor es el último de los jugadores de izquierda a derecha
@Fuente externa

¿Y tu escolaridad?

En Cuba, mi escolaridad primaria se desarrolló en la academia Ruston, un colegio bilingüe inglés-español en El Vedado, hasta que, llegado al bachillerato, mis padres me enviaron al Graham-Eckes School de Palm Beach (Florida) para que me independizara, consolidara mi inglés y ampliara mi cultura. Graham-Eckes era un colegio mixto, y sus estudiantes tenían acceso a los principales centros artísticos y literarios de la ciudad. Coincidieron conmigo en el colegio otros alumnos cubanos. Recuerdo que entre ellos se encontraban Ramiro Montalvo, Francisco de la Cámara y Rodolfo Nodal Tarafa.

¿Dónde te encontrabas cuando ocurrió el golpe de Estado de Batista en 1952, y cómo reaccionaron tú y tu familia?

Yo estaba en Palm Beach finalizando mis estudios en Graham-Eckes, muy preocupado cuando me llegó la noticia del golpe de Estado y no pude comunicarme de inmediato con mi padre, senador por el partido del gobierno depuesto de Carlos Prío Socarrás. Supe después que mi padre se había reunido con el presidente Prío, días antes del golpe, en la finca La Chata que este tenía en las inmediaciones de la capital para discutir asuntos relacionados con las elecciones generales que debían celebrarse tres meses después.

Para mi padre y otros líderes vinculados al gobierno de Prío, el golpe militar fue una sorpresa que los disgustó y alarmó por la ruptura constitucional que produjo y por sus graves consecuencias. Mi padre decidió permanecer en La Habana abogando por una salida pacífica y democrática a la dictadura de Batista. Habiendo fracasado los intentos de conciliación que propiciaron el Diálogo Cívico en 1956 y la Comisión Interparlamentaria en 1957, al igual que los fallidos complots insurreccionales fraguados contra Batista durante ese período, mi padre y otros congresistas apoyaron la iniciativa de fundar en 1958 el Partido del Pueblo Libre (presidido por Carlos Márquez Sterling, con mi padre de vicepresidente), para oponerse al posible continuismo de Batista con su candidato Rivero Agüero, y evitar que Cuba cayese en el totalitarismo de Fidel Castro con sus nexos comunistas. Fracasó este último intento electoral, en el que Márquez Sterling figuraba a la vanguardia en las encuestas, por fraude de Batista y violencia desatada por Castro para lograr la abstención de gran parte del electorado.

Interesante lo que el embajador de la Argentina en Cuba, Julio Amoedo, le contó a mi padre sobre ese funesto desenlace. Cuando el embajador y Fidel Castro volaban juntos a Buenos Aires en 1960 para asistir a una conferencia económica, Castro le dijo: “Nosotros nunca nos fijamos en los demás adversarios nuestros. Era a Márquez Sterling a quien le temíamos. Si él hubiera ganado, yo no estaría volando con usted.”

¿Qué hiciste tú después del golpe militar de Batista en 1952?

Decidí regresar a Cuba después de graduarme cum laude de bachiller en Graham-Eckes, a pesar de ser admitido por Harvard para continuar mis estudios universitarios, porque dada la situación en Cuba, deseaba poder ejercer como abogado allí cuanto antes. Me matriculé entonces en la universidad privada habanera de Villanueva y obtuve mi doctorado en derecho en 1957. Fue entonces que me fui un año a Harvard para recibir una maestría en leyes (LL.M).

Recuerdo que, en 1956, cuando estudiaba en Villanueva, hubo un encuentro frente a nuestra aula entre una delegación de la FEU de la Universidad de La Habana y la nuestra. Pretendían ellos, que habían provocado el cierre de su universidad para dramatizar la repulsa a Batista y crear el caos, que hiciéramos lo mismo en la nuestra. Le contestamos que nosotros estábamos contra la dictadura de Batista, y así la habíamos manifestado por escrito y por radio, pero que no trataríamos de forzar el cierre de nuestra universidad ni de crear disturbios allí. Continuaríamos luchando sin dejar de estudiar. Esta decisión tuvo serias implicaciones para nosotros poco después de la llegada de Castro al poder, como te comentaré después.

Matrimonio de Néstor y Rosa María R. Arellano en
San Juan, Puerto Rico, el 28 de diciembre de 1965
@Fuente externa

¿Qué sucedió en el seno de tu familia en enero de 1959?

Desde 1958, mis padres le habían alquilado nuestra casa en Quinta Avenida y 40 al embajador de Argentina en Cuba, Julio Amoedo, y nos habíamos ido a acompañar a mi abuelo Cortina en su residencia, en 27 y K, en el Vedado. Al amanecer el 1ro. de enero de 1959, tras la huida de Batista y parte de su gobierno, mis padres y yo logramos convencer a Cortina de pasarnos esa noche, por precaución, en el Hotel Rosita de Hornedo en Miramar, ya que su casa estaba muy cerca del epicentro revolucionario de la Universidad de La Habana.

Ese día, mi abuelo fue invitado por el general del Ejército Eulogio Cantillo Porras a una reunión de emergencia en el Palacio Presidencial con el magistrado más antiguo del Tribunal Supremo, Carlos Manuel Piedra, a quien de acuerdo con el artículo 149 de la Constitución de 1940, le correspondía asumir la presidencia provisional de la República en ausencia del presidente, vicepresidente y del presidente del Congreso. Presentes en esa junta estuvieron también otras distinguidas personalidades de gran experiencia y limpio historial como Gustavo Cuervo Rubio, Raúl de Cárdenas, Ricardo Núñez Portuondo y Enrique Loynaz del Castillo. El propósito era constituir un gobierno provisional bajo Piedra que restableciese las garantías constitucionales requeridas para poder celebrar elecciones generales lo antes posible.

Solo faltaban en Palacio los otros miembros del Tribunal Supremo para que Piedra tomase posesión del cargo bajo juramento. Lamentablemente, sus colegas no aparecieron alegando que la revolución era fuente de derecho y que, por lo tanto, la transición constitucional no era aplicable. Se perdió así la última oportunidad de evitar el desplome total de la República, incluyendo la rendición del ejército acéfalo. Este vacío le permitió a Castro sentar las bases de su autoritarismo en un plazo muy breve.

¿Crees que se conocían ya las intenciones de Fidel Castro?

Muchos políticos sabían de sus antecedentes gansteriles y de sus inclinaciones radicales, pero no de sus nexos secretos con los comunistas y Moscú. Aun los mejor informados no estaban muy alarmados. Me contó el hijo de Carlos Márquez Sterling, Manuel, que cuando su padre trató de convencer al expresidente de Cuba Carlos Prío Socarrás de que debería alejarse del movimiento castrista por el peligro comunista/soviético, él le contestó que el radicalismo de Fidel era controlable y no llegaría a esos extremos. “¿Y si fallas en tus cálculos?”, le preguntó Márquez Sterling. “Eso no lo permitirían los Estados Unidos”, le contestó Prío. “¿Y si lo permiten?”, insistió Márquez Sterling. “Entonces estamos jodidos”, respondió Prío.

Y en tu caso personal, ¿cuándo empezaste a desconfiar de las intenciones de Castro y el nuevo régimen?

Aparte de mis sospechas iniciales, acrecentadas durante su ataque al cuartel Moncada en 1953, corroboré su rumbo autoritario, y lo sufrí en carne propia, a partir de su llegada triunfante al poder en enero de 1959. Y es que una de sus primeras leyes, la No. 11, vino a anular los títulos universitarios otorgados por Villanueva y otras universidades cubanas después de que la FEU forzara el cierre de la Universidad de La Habana. Como conté anteriormente, esa fue la venganza de Castro y sus secuaces contra los que, como nosotros, nos opusimos a la clausura de Villanueva.

José Manuel Carbonell y América Andricaín
con su hija Lydia en la Embajada de Cuba en México
@Fuente externa

La intensa campaña de protestas que se lanzó contra esa arbitraria medida, con el respaldo del Diario de la Marina y otras organizaciones, no dio resultado. Es por eso que el Diario, enterado de que el muy influyente arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor Enrique Pérez Serantes, que le había salvado la vida a Fidel Castro después del asalto al Moncada, se encontraba de visita en La Habana, logró que nos recibiera a Enrique Llaca Orbiz y a mí. En nuestra reunión privada con él, le explicamos todo lo que había sucedido. El arzobispo escuchó atentamente nuestro relato y nos dijo: “Todas las revoluciones, incluyendo las grandes como la nuestra, cometen a veces excesos e injusticias, pero no por eso debemos condenarlas si saben rectificar a tiempo. Déjenme ver lo que puedo hacer”. Varias semanas después de esa reunión, el régimen dictaminó que, habiendo estado vigente la ley por un tiempo, se daba ya por cumplida. Creo que ese fue uno de los pocos casos en que Castro revocó una de sus leyes, y pudimos nosotros ejercer nuestra profesión.

¿Tuviste otros problemas con el nuevo gobierno?

Por supuesto. A la luz no solo del incidente de la Ley 11, sino de los fusilamientos y las violaciones constantes de los derechos humanos, me di cuenta de que el país había caído bajo la férula de un gobierno autoritario. Por eso publiqué el 7 de marzo de 1959, en una pequeña sección juvenil del Diario de la Marina, un artículo titulado “La nueva República”, en el que esbocé dos temas centrales: el imperio de la ley y la Constitución de 1940 como programa revolucionario. A los seis días, el 13 de marzo, en un discurso frente a Palacio, Castro aludió a esos puntos, sin mencionar mi nombre, afortunadamente. Dijo él: “Nos hablan mucho de la ley, pero ¿de qué ley? Para la ley de antes que hicieron los intereses creados, ningún respeto…. Para la ley de ahora que vamos a hacer nosotros, todo el respeto”. De la Constitución (de 1940) podemos hablar los que la hemos defendido… Pero si un artículo resulta inoperante o demasiado viejo, nuestro Consejo de Ministros lo transformará, cambiará o sustituirá…”. Aunque no muchos se dieron cuenta, el mensaje de Castro fue muy claro: la ley era él.

Yo ejercía entonces como abogado en el bufete Cortina en el Vedado que dirigía mi tío Enrique Arango, y estaba al tanto del rumbo cada vez más totalitario del régimen. Esto lo pude comprobar estudiando la Ley de Reforma Agraria publicada en mayo de 1959. Nos enteramos después que esa ley no fue elaborada por el ministro de Agricultura Humberto Sorí Marín, sino por el gobierno paralelo marxista de Castro.

Todos los sectores afectados por la Ley de Reforma Agraria, incluyendo los hacendados y los colonos, se reunieron por separado para analizar sus implicaciones. Yo asistí a la reunión de la Asociación Nacional de Ganaderos el 24 de mayo, en representación de mi abuelo Cortina que había sido presidente de la Asociación y se encontraba enfermo. Observando en la sesión que no se acababa de precisar el verdadero propósito de la Ley y sus nefastas consecuencias para el país, pedí la palabra y enfaticé que lo que estaba en juego no eran caballerías de tierra más o menos. Lo que pretendía el régimen era algo mucho más grave: la colectivización agraria, el despojo y eliminación de la propiedad privada, así como la destrucción de la libre empresa. Concluí mi análisis con esta exhortación: “Ganaderos de Cuba, de pie, porque si no se yerguen, serán arrasados por la avalancha incontenible del intervencionismo estatal”.

Muchos aplaudieron, pero algunos insinuaron que yo era un agitador o alarmista. Saltó en mi defensa el prominente ganadero camagüeyano Justo Lamar Roura, y con el apoyo de la mayoría, la Asociación me pidió que redactase en su nombre una declaración pública impugnando la Ley de Reforma Agraria.

Este episodio tuvo sus consecuencias. A mediados de agosto de 1959, algunos ganaderos involucrados en la primera gran conspiración contra el régimen de Castro, incluyendo al presidente de la Asociación, Armando Caíñas Milanés, y mi primo Eduardo Arango Cortina, fueron arrestados y condenados a prisión. Aunque no participé en la conspiración, fui detenido y sometido a intenso interrogatorio en el Estado Mayor Conjunto del Ejército por el fiscal Juan Nuiry Sánchez y dos ayudantes. Sostuve que yo no conspiré ni oculté nada. Todos mis pronunciamientos en contra de la Ley de Reforma Agraria fueron públicos y basados en la Constitución de 1940 que Castro prometió cumplir. Lo cierto es que, al final, Nuiry me dejó ir, pero advirtiéndome que en lo adelante me tendrían en la mirilla.

¿En qué momento decidiste irte de Cuba y por qué?

Yo seguí escribiendo en contra del régimen después de mi detención, pero sin divulgar mi autoría. En septiembre de 1959, escribí un ensayo titulado “Hacia dónde vamos”, comparando las medidas recomendadas por Marx y Lenin para comunizar un país con las adoptadas por el régimen de Castro durante los ocho primeros meses en el poder. Algunas secciones de ese trabajo anónimo fueron publicadas después en El Diario de la Marina. Y en mayo de 1960, el ex primer ministro de Cuba, Manuel Antonio (Tony) Varona, ya en el exilio, me pidió que redactara las “Bases doctrinales para la lucha contra el régimen comunista de Cuba”, que él incorporó en su manifiesto emitido en Caracas. Y fue el propio Tony quien me pidió que me exiliara en Miami para ser su asistente ejecutivo. Así lo hice el 17 de junio de 1960.

José Manuel Carbonell y América Andricaín
con su hija Lydia en la Embajada de Cuba en México
@Fuente externa

¿Cómo fueron tus primeros años de exilio y de qué manera continuaste luchando contra el régimen de Castro?

A mi llegada a Miami, me incorporé en el Frente Revolucionario Democrático (FDR) de Miami, recién fundado por Tony Varona (coordinador) y otros líderes anticastristas con apoyo estadounidense a través de la CIA. Trabajé en la Comisión de Planificación del Frente encargada de sentar las bases para la transición en Cuba pos-Castro, incluyendo el marco constitucional basado en las partes aplicables de la Carta de 1940. Y en febrero de 1961 me alisté en la Operación 40 de la Brigada 2506, cuya misión era desembarcar en Cuba y ocuparse de la administración interina de las ciudades que la brigada fuese liberando.

Recibí entrenamiento en un campamento militar en Guatemala. Allí nos visitó José Miró Cardona, presidente del recién fundado Consejo Revolucionario de Cuba, que logró integrar una gran coalición con el Frente de Tony Varona y otras organizaciones. Miró Cardona me informó en privado que el coronel Frank, jefe militar del campamento, le había asegurado que la brigada tendría plena cobertura aérea durante el desembarco, y que contaría con fuerzas militares adicionales de Estados Unidos y otros países cuando el gobierno en armas del Consejo se estableciese en una cabeza de playa. (Según Miró, esto le fue ratificado posteriormente por Adolf A. Berle, designado por Kennedy jefe del Latin American Task Force).

¿Desembarcaron en bahía de Cochinos?

A principios de abril de 1961 todos los brigadistas fuimos trasladados a Puerto Cabezas, Nicaragua, para abordar los barcos que nos llevarían a Cuba. El mío, Lake Charles, con parte de la Operación 40 y el equipo médico, que fue incluido porque el barco hospital prometido nunca apareció, zarpó con retraso. Cuando llegamos a las inmediaciones de la bahía de Cochinos, seleccionada para el desembarco de la brigada porque Kennedy había rechazado a última hora el puerto de Casilda, cerca de Trinidad, recomendado por la CIA y el Pentágono, nos ordenaron no desembarcar hasta recibir nuevas instrucciones. La orden de desembarco nos llegó dos días después, pero cuando aviones jets de Estados Unidos indicaron que la playa estaba perdida por falta de municiones, la orden fue cancelada. El abandono inexcusable de la brigada y la imposibilidad de varios barcos, incluyendo el nuestro, de desembarcar, ocurrió teniendo los Estados Unidos en las cercanías de bahía de Cochinos una armada lista para apoyar a los heroicos brigadistas, que incluía dos portaaviones –el Essex con jets y el Boxer con helicópteros–, más de 12 destructores y un submarino.

¿Vino entonces la retirada y el regreso a Miami?

Nuestro regreso fue bastante tormentoso por la falta de provisiones en el barco y los cambios súbitos de dirección: primero rumbo a Puerto Cabezas, luego hacia la isla de Vieques, finalmente a Puerto Cabezas. Por un instante pensamos que querían deshacerse de nosotros. Algo similar les pasó a los miembros del Consejo Revolucionario, que fueron encerrados e incomunicados en Opa-Locka durante la invasión a bahía de Cochinos. Esto dio lugar a que Tony Varona les dijera a los guardias: “No sé si seguimos siendo vuestros aliados, pero yo al mediodía salgo de aquí como sea”.

Pero lo que más me afectó a mí, aparte del desastre de bahía de Cochinos, fue la noticia del fusilamiento de Manuel Puig Miyar, casado con mi prima Ofelia Arango Cortina, y de Antonio Ramírez Méndez, sobrino de mi abuela materna María Josefa Corrales de Cortina, así como el encarcelamiento de mi primo brigadista Humberto Cortina, herido cerca de bahía de Cochinos. Humberto coincidió en prisión con nuestro primo Eduardo Arango Cortina y con Ramón Puig Miyar, esposo de nuestra prima Ileana Arango Cortina. Desde el punto de vista estratégico, las consecuencias del descalabro de bahía de Cochinos fueron gravísimas: se resquebrajó la resistencia interna contra Castro, y este cobró fuerzas en todo el hemisferio por haber derrotado al “imperialismo yanqui”.

¿Participaste después de bahía de Cochinos en la Conferencia de Cancilleres de Punta del Este en la que se expulsó al régimen de Castro de la OEA?

Sí, tras regresar a Miami y recuperarme de una infección intestinal, Miró Cardona me designó representante especial del Consejo Revolucionario de Cuba ante la OEA. Mi misión, con el asesoramiento y apoyo de distinguidos compatriotas, incluyendo mis dos abuelos, fue coordinar la estrategia diplomática para sancionar al régimen de Castro y expulsarlo de la organización en la Conferencia de Cancilleres que se celebró en Punta del Este, Uruguay, del 22 al 31 de enero de 1962. Esto resultó muy difícil, porque tuvimos que contrarrestar la oposición de Argentina, Chile, Brasil y México, que, con el beneplácito de Washington, solo aceptaron declarar que el régimen marxista-leninista de Castro era incompatible con el sistema interamericano, pero sin expulsarlo de la OEA, lo que le hubiera permitido mantener todos los derechos y protecciones otorgados por el organismo regional. Aun con el zigzagueo de Kennedy y su secretario de Estado, Dean Rusk, evitamos esa farsa, logrando los 14 votos requeridos (dos tercios) gracias principalmente al liderazgo del canciller de Colombia, José Joaquín Caicedo Castilla, y al voto decisivo de Uruguay.

¿Cuál fue tu papel durante la Crisis de los Misiles, y qué consecuencias tuvo el desenlace?

Representé al Consejo Revolucionario en el Congreso, alertando a los legisladores de la creciente amenaza soviética en Cuba. Pese a los informes alarmantes del director de la CIA, John McCone, sobre los misiles soviéticos que estaban llegando a Cuba, Kennedy continuó alegando que eran defensivos y suspendió los vuelos de reconocimiento sobre áreas sospechosas para evitar una confrontación con Moscú. En esas circunstancias, Tony Varona y yo sembramos la idea con un grupo bipartidista de congresistas de adoptar una resolución conjunta para romper el impasse. La idea llegó a cobrar fuerza bajo el liderazgo del presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, Richard B. Russell, y la resolución obligando a Washington a prevenir la instalación en Cuba de toda base militar que pusiera en peligro la seguridad de Estados Unidos fue adoptada como ley por el congreso y firmada por Kennedy el 3 de octubre de 1962. Esto obligó al presidente a autorizar el vuelo de reconocimiento que fotografió la base de misiles soviéticos en la hacienda Cortina en Pinar Río que, como comenté anteriormente, desencadenó la crisis y dio lugar al bloqueo de Cuba.

Se pudo evitar una guerra nuclear, pero debido a la tardía reacción de Kennedy, después de que la Unión Soviética había emplazado en Cuba 42 misiles de alcance medio, y tenía más de 40.000 soldados y técnicos militares en la Isla, el Pacto Kennedy-Khrushchev que se firmó tuvo graves consecuencias para Cuba y el mundo libre. Moscú retiró sus misiles ofensivos de Cuba mientras que Washington retiró sus misiles Júpiter de Turquía e Italia, se comprometió a no invadir a Cuba ni a permitir acciones militares contra el régimen de Castro, y de hecho le permitió a la Unión Soviética permanecer en la Isla y convertirla en una base para subvertir a las Américas, África y otras regiones durante más de 50 años.

¿Qué hiciste después?

Presintiendo que, como resultado de ese pacto funesto, se aplazaría indefinidamente la ansiada liberación de Cuba, decidí explorar oportunidades profesionales en Nueva York. Comencé a trabajar como abogado en la compañía farmacéutica Schering en Nueva Jersey en 1964, y al año siguiente, conocí en Manhattan a Rosa Arellano de Cárdenas, cuyo abuelo paterno, exvicepresidente de Cuba, era muy amigo de mi abuelo Cortina. Rosa había salido de Cuba cuando tenía 14 años bajo el cuidado de varios tíos, ya que su padre, Gastón Arellano, había fallecido y su madre Rosa María de Cárdenas no pudo salir de la Isla durante varios años.

Pronto formalizamos nuestra feliz relación y nos casamos el 28 de diciembre de 1965 en San Juan, Puerto Rico, a donde Rosa se había mudado con sus tíos Mario Arellano y Josefina de Cárdenas. Nuestro matrimonio ha sido bendecido con tres hijos: Rosa María, Néstor Gastón y José Manuel, y con seis nietos: Néstor Rafael, Olivia Claire, Marco Carlos, Maxwell Gastón, Cleo Cecilia y Lucas Manuel.

Néstor dando la bienvenida a Margaret Thatcher
en un evento de PepsiCo en Venecia
@Fuente externa

¿Cuándo comenzaste a trabajar con PepsiCo?

A fines de 1967, comencé en Nueva York mi larga y provechosa carrera profesional con PepsiCo, inicialmente como abogado y finalmente como vicepresidente de la empresa a cargo de relaciones públicas y gubernamentales a nivel internacional. En mis funciones, Rosa y yo viajamos por todo el mundo y residimos con la familia en México, Venezuela, Reino Unido, Bahamas y, por supuesto, en Estados Unidos (en Greenwich, Connecticut, donde anclamos nuestro hogar durante 40 años). Tuve la suerte de conocer y establecer relaciones personales con múltiples personalidades, incluyendo los tres puntales del mundo libre durante la Guerra Fría: Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el papa Juan Pablo II. Mucho aprendí de todos ellos, dado mi interés en la historia y la geopolítica, y mi inquebrantable lucha por la libertad de Cuba.

Mi relación con el papa surgió a raíz de un artículo mío titulado “Resistencia o Reconciliación: el dilema de la Iglesia en Cuba”, que publiqué en el Diario Las Américas en Miami, a fines de 1997, unas semanas antes del histórico viaje del papa a Cuba. En dicho artículo advertí, entre otras cosas, que Castro se beneficiaría del viaje si el papa mantenía la oposición unilateral de la Iglesia al embargo de Estados Unidos a Cuba sin recíproca oposición al inicuo embargo del régimen de Castro al pueblo cubano. Poco después, el cardenal de Nueva York, John O’Connor, se reunió conmigo para profundizar en los motivos de esa advertencia, que él discutió personalmente con el papa en el Vaticano antes de su viaje a Cuba. Gracias al cardenal, el papa repitió como leitmotiv en la Isla: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Y gracias también al cardenal, el papa me honró a mí y a mi familia, recibiéndonos en su residencia de verano en Castel Gandolfo a mediados de 1998, y otorgándome una condecoración papal, que me fue entregada por el Cardenal O’Connor en misa solemne en la catedral de San Patricio el 16 de octubre de 1998.

Néstor en PepsiCola @Fuente externa

A pesar de mi trabajo intenso en PepsiCo, pude escribir y publicar muchos de mis principales libros, en español e inglés, sobre Cuba, incluyendo: Por la libertad de Cuba: Una historia inconclusaGrandes debates de la Constituyente de 1940La Cuba eterna, ayer, hoy y mañanaLuces y sombras de CubaAnd the Russians Stayed: the Sovietization of Cuba; y Why Cuba Matters: New Threats in America’s Backyard.

¿Nunca intentaste regresar a Cuba?

Nunca, salvo cuando traté de hacerlo con la Brigada de Asalto 2506 en 1961. Mi sueño sería ir con mi familia cuando alboree plenamente la libertad en Cuba y pueda de alguna manera ayudar a la reconstrucción democrática del país. Quiera Dios que las esperanzas que hoy flotan en el ambiente conlleven el cese completo de la actual tiranía y de la ominosa intervención de potencias enemigas en la Isla, a fin de que renazca, libre y soberana, la Cuba martiana con todos y para el bien de todos.

(*) Publicado originalmente en CubaNet