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Sunday, January 12, 2025

Venezuela Democracia vs. Dictadura



Por Pedro Corzo

Este 10 de enero fue el parteaguas de Venezuela. Con independencia de los resultados de esa magna jornada, el país no será el mismo. La victoria de la democracia será un beneficio invaluable para todos, pero aun no teniendo esto lugar, el esfuerzo constante, la disposición de arriesgar tanto la vida como la libertad por una causa justa, son muestras de un patriotismo edificante.
Ante un eventual triunfo de la democracia, lo que veo muy cuesta arriba, los partidarios de la dictadura gestaran un proceso de ingobernabilidad en procura del caos. El castrochavismo no descansa, salvo que sea absolutamente derrotados.
La muestra de dignidad y coraje que el presidente electo Edmundo González y la lideresa María Corina Machado y sus aliados, han dado, estimula al pueblo que le apoya, hace temblar a sus enemigos, además, de demostrar que es posible resistir y acercarse a la victoria de la causa, ejemplo, que ha de reimpulsar a los que padecemos esas dictaduras.
Después del 10 de enero, es de esperar que los contendientes asumirán roles aún mucho más antagónicos que los vividos. La confrontación entre represión y resistencia se agudizarán, no creo, para pesar del país, que la hostilidad se extinga como cuando se apaga un interruptor.
Tanto la autocracia que dirigen Nicolas Maduro y Diosdado Cabello, como la propuesta democrática del presidente electo, González y María Corina Machado, hacen que Venezuela se encuentre en una encrucijada sin precedentes para el propio país y para el hemisferio. El país sudamericano, históricamente, ha sido uno de los protagonistas del continente desde los tiempos del Libertador.
La situación de Venezuela es muy singular. Padece una dictadura que convoca a elecciones, las pierde por no contar con el respaldo del pueblo y a pesar de controlar la maquinaria electoral, no pueden apropiarse de las actas. Mientras, enfrentan una oposición capaz de resucitar después de estar prácticamente difunta, gracias, a la gesta electoral de González y Machado, quienes restauraron la esperanza de cambio en el pueblo, una hazaña casi tan importante como seria el restablecimiento de la democracia.
Los venezolanos todos, oposición, gobierno y pueblo en general, se están jugando el futuro. Las partes tienen una gran responsabilidad, razón por la cual todos debemos tomar partido en la trinchera que hayamos escogido, hay que bregar duro, no se pueden hacer concesiones, las facciones en pugna deben estar convencidas que no hay segunda oportunidad.
González y María Corina Machado, están obligados a apostar muy fuerte a favor de sus propuestas. No hay espacios para vacilaciones o concesiones al enemigo como han demostrado hasta el presente. La lucha habrá de ser muy dura y de seguro están preparados para confrontar la maldad del castrochavismo, que, ante el riesgo de perder el poder, pueden recurrir a todo el arsenal criminal con el que cuentan.
Maduro y sus criminales asociados, son conscientes del amplio respaldo popular que, con sobrada constancia, arrojo y decoro, se ha ganado la dupla González y Machado. Saben que si respetan la voluntad popular salen del gobierno con todas las consecuencias que de eso se derivarían.
Es indudable que González tiene la justicia de su parte. El pueblo lo eligió y repudio el continuismo del castrochavismo que ha causado una vasta y profunda destrucción en la nación sudamericana, pero todos deberíamos estar conscientes que las buenas intenciones por sí mismas no conducen a la materialización de nuestros ideales. Son necesarias muchas herramientas y el presidente electo ha demostrado estar alerta al enviar un mensaje a los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en el que pide a los militares cumplir con su deber constitucional y rechazar cualquier intento de usurpación del poder por parte del dictador, Nicolás Maduro, aludiendo a la Constitución de 1999, promovida por el autócrata Hugo Chávez Frías.
Edmundo González ha cumplido un periplo internacional de concientización de los países democráticos. Se ha entrevistado con otros muchos mandatarios que ojalá indiquen a sus representantes diplomáticos acreditados en Venezuela, acompañarle en la ceremonia de asunción, mientras María Corina Machado y sus partidarios, han movilizado al Pueblo para que a como dé lugar y como sea, ratifiquen el voto que emitieron el 28 de julio último.
No obstante, sabemos que a Maduro no le faltará comparsa, que tendrá pajes antidemocráticos de Cuba, Bolivia, Nicaragua, Colombia, Brasil, Honduras y México, entre otros, razón por la cual la libertad está en peligro.

Thursday, March 14, 2019

Carta abierta sobre la situación en Venezuela*

¡Pobre Venezuela! Después de haber emprendido lo que anunció como un proceso radical de transformación social, que debía marcar un punto de inflexión en la ideología latinoamericana y garantizar un proyecto de igualdad social bautizado como “el socialismo del siglo XXI", hoy ese país ha terminado convertido en un recinto despótico, donde no solo se violan los derechos políticos más elementales, sino en el que ya apenas se puede sobrevivir con un mínimo de dignidad. De la emancipación prometida a la mendicidad obligatoria; de ilusión de la izquierda continental a prototipo del fracaso, la desesperación y el éxodo: tal es el triste trayecto de la llamada "revolución bolivariana".

Ante la grave situación política y humanitaria que hoy atraviesa Venezuela, los abajo firmantes, intelectuales cubanos que residimos dentro y fuera de la isla, exigimos al gobierno cubano que atienda a las evidencias del desastre social y humanitario, se abstenga de intervenir por cualquier medio en el conflicto político de esa nación y retire a los numerosos "cooperantes", tanto civiles como militares, que cumplen servicio en ese país. Tras seis décadas de una revolución fracasada, tras el hundimiento de esa “Cubazuela” celebrada durante años por el castrochavismo, ya es hora de que Cuba deje de exportar o azuzar conflictos en otros países bajo los pretextos de la solidaridad ideológica, y de que asegure su subsistencia con recursos propios, sin expolio ni injerencia de ningún tipo.
Firman esta carta abierta: Ernesto Hernández Busto, escritor; Ladislao Aguado, escritor y editor; Carlos A. Aguilera, escritor; Janet Batet, curadora y crítico de arte; Yoandy Cabrera, académico; María A. Cabrera Arús, académica; Pablo de Cuba Soria, escritor y editor; Enrique del Risco,escritor y académico; Armando Chaguaceda, politólogo; Paquito D'Rivera, músico, compositor y escritor; Néstor Díaz de Villegas, escritor; Manuel Díaz Martínez, escritor; Jorge I. Domínguez-López, escritor y periodista; Vicente Echerri, escritor; Abilio Estévez, escritor; Gerardo Fernández Fe, escritor; Alejandro González Acosta, escritor y académico; Ginés Gorriz,productor; Kelly M. Grandal, escritora; Natacha Herrera, periodista; José Kozer, poeta; Boris Larramendi, músico; Felipe Lázaro, escritor y editor; Rafael López-Ramos, artista visual; Jacobo Machover, escritor y académico; Roberto Madrigal, escritor; María Matienzo Puerto, escritora y periodista; L. Santiago Méndez Alpízar, escritor; Michael H. Miranda, escritor y académico; Carlos Alberto Montaner, escritor y periodista; Adrián Monzón, artista y productor; Lilliam Moro, escritora; Luis Manuel Otero, artista y activista; Amaury Pacheco del Monte, escritor y artivista; Geandy Pavón, fotógrafo y artista visual; Gustavo Pérez-Firmat, escritor y académico; José Prats Sariol, escritor; Legna Rodríguez Iglesias, escritora; Alexis Romay, escritor; Rolando Sánchez Mejías, escritor; Manuel Sosa, escritor; Armando Valdés-Zamora, escritor y académico; Amir Valle, escritor y Camilo Venegas Yero, escritor y periodista.
*Publicada en el diario español El País.

Friday, February 15, 2019

Marcha contra la intervención cubana en Venezuela... hace 51 años



En 1968, miembros de la Sección de Jóvenes del Ejército Libertador Cubano, organizaron una marcha en Washington, DC, participaron más de mil cubanos y latinoamericanos que viajaron desde diferentes puntos en Estados Unidos. La marcha tuvo como objetivo apoyar a Venezuela en su lucha contra la intervención castrista (1964-1968).


La marcha fue liderada por los jóvenes estudiantes cubanos, Iván M. Acosta, Carlos Fernández Freire y Luiz Cruz Azaceta quienes aparecen en la foto al frente de la manifestación.

Sunday, August 6, 2017

II. De lo real maravilloso… venezolano

Por Alejandro González Acosta

Entre los personajes de la Venezuela de hoy, algunos provienen de las sombras del ayer: así como Bolívar topó con Boves, Páez y Santander, hoy Capriles, Ledezma y López se enfrentan a Maduro, Cabello y Padrino.
En la Historia, las casualidades sólo son aparentes: si uno busca debajo, se revelarán lazos que vienen del pasado y oponen a los actores. Precisamente ese legado nos reserva grandes sorpresas para el presente. Por esos curiosos guiños de la Historia, hoy ocupan posiciones principalísimas dos grandes figuras de la oposición que pertenecen, documentadamente, a la familia de Simón Bolívar: Leopoldo López es tataranieto de Concepción Amestoy Palacios, sobrina del Libertador, y Henrique Capriles desciende de un hermano natural de este, Juan Agustín Bolívar, quien casó con Ana María Chacín y de ahí viene la progenie. Mi buen amigo, el documentado historiador y bravo periodista Don Antonio Herrera-Vaillant, publicó un gran libro sobre esto: El nudo desecho. Compendio genealógico de El libertador (Caracas, Academia Nacional de Historia e Instituto Genealógico Venezolano, 2010). Ahí incluye toda la información del caso, abundante y fidedigna. Ironía reveladora y suprema: dos descendientes auténticos de Bolívar encabezan hoy la oposición contra el “bolivarianismo” adulterado por Chávez y comparsas.
El origen de Maduro no sólo es oscuro (muchos aseguran que es colombiano), mas eso es lo de menos: la verdad, él ni cuenta. Pero Chávez, su mentor, la sombra sobre la que cabalga, afirmaba que descendía de un célebre bandolero (para él, un “héroe y un revolucionario”), una suerte de Facundo venezolano, el forajido Maisanta(Pedro Pérez Delgado, 1881-1924); Chávez se declaraba bisnieto materno de Maisanta, pero sin documentos, sólo de oídas y por sus dichos. Pero también se decía descendiente de la familia Unda o Hunda, y detrás de esto hay una anécdota, hasta ahora no revelada, que linda con lo real maravilloso americano y aún lo excede, para convertirse en un capítulo surrealista de la historia no escrita de América Latina, y que hoy publico por primera vez, accediendo a varios amigos quienes me lo han pedido insistentemente.
En 2002, ya siendo Vicente Fox Quesada Presidente de México, llegaron aquí dos personajes venezolanos en una extraña y enigmática misión de “alto secreto”. Mi buen amigo Guillermo Tovar de Teresa, portentoso erudito y Cronista de la Ciudad de México, me llamó y pidió que fuera a verlo, pues quería comentarme algo muy importante, pero no podía hacerlo por teléfono. Ya en su casa, Guillermo me contó: “Mi primo Santiago Creel -entonces Secretario de Gobernación- me solicitó ayuda en un asunto muy delicado y debo pedirte tu reserva. Te recomendé a ti como la más persona indicada para ayudarnos, por lo siguiente: como te has dedicado a investigar sobre la descendencia de Moctezuma II hasta la fecha, resulta que han llegado a México dos enviados de Hugo Chávez con la tarea de documentar que él es su heredero…” Mi expresión de asombro no perturbó a Guillermo: “México no desea problemas con ese señor, quien tiene mucho poder y dispone de cuantiosos recursos. Por eso mi primo Santiago me encomendó que buscara alguien conocedor del tema -tú- y manejáramos todo esto muy discretamente. Se trata de persuadir, sin agraviar ni molestar, a los dos enviados de Chávez, que desean les brindemos documentos probatorios en el Archivo General de la Nación, para sustentar su reclamación”. En México -debo aclararlo- el AGN se encuentra bajo la jurisdicción administrativa de la Secretaría de Gobernación, entonces al mando de Santiago Creel Miranda, primo de Guillermo.
Los enviados venían con un maletín repleto de dinero para financiar su empresa, y nos lo mostraron a Guillermo y a mí en la primera entrevista que tuvimos en la casa de éste. Querían documentar una tradición según la cual un descendiente de Moctezuma II había pasado a Venezuela a mediados del siglo XVI. Decían que buscaban un documento antiguo donde aparecía un tal “Francisco de Moctezuma”. Les comentamos que, en efecto, en un expediente del AGN aparecía un “Francisco Moctezuma”, registrado aproximadamente en 1630, quien fuera cacique de un pueblo llamado Tepeji de la Seda, entonces en el obispado de Puebla y hoy en el Estado de Oaxaca. Según los emisarios, este señor llegó al puerto de Coro y allí se estableció al casarse con una vecina, de cuya unión provenía la familia actual de los Unda (o Hunda).
Maisantatuvo un hijo natural con una tal Claudina Infante, quien como no fue reconocido tomó el apellido de su madre y se le llamó Rafael Infante; este a su vez tuvo otra hija natural con Benita Frías Frías, la cual como tampoco fue reconocida, se llamó Rosa Elena Frías, madre de Hugo Chávez; pero esta Benita era también hija natural de Juan Pablo Frías y Marta Frías. Este Juan Pablo, abuelo materno de Chávez al parecer, era hijo de Eloy Hunda Márquez, de Guanare, con Eliza Frías, y tampoco fue reconocido legalmente. Es decir, resultaba evidente para nosotros que además de ser falso el vínculo de Moctezuma II con los Hunda, interferían además varias uniones no legalizadas.
Para ellos, ese “Francisco de Moctezuma” era sin dudas el descendiente principal y legítimo del antepenúltimo tlatoaniazteca, que su descendencia actual eran los Hunda y que uno de ellos había sido el padre del abuelo materno de Hugo Chávez y, por tanto, sin más complicaciones, este era su heredero y, al mismo tiempo, tenía derecho para reclamar la corona azteca, proclamarse Emperador de México y demandar se devolvieran al país (más bien, a él) los estados de California, Texas, Nuevo México, Arizona… Todo esto era demasiado para asimilarlo por Guillermo y yo.
Tiempo después, toda esta gestión fue publicada en la página de la “Sociedad Genealógica León de la Cordillera”, situada en la ciudad de Boconó, en Trujillo, presidida por Rafael Ángel Romero Merino, donde se menciona como responsable y enlace de la misma en el Palacio de Miraflores, residencia oficial del Ejecutivo, a “Freddy Baptista”, (Freddy Jacob Baptista González), quien entonces se presentaba como “Asesor Personal” de la Presidencia, y hoy, al parecer según vi en la red, es el Coordinador del Partido Vente Venezuela (opositor) en el estado de Vargas…
Guillermo y yo escuchábamos imperturbables: apenas nos mirábamos de reojo, pero nos esforzábamos por ser corteses conteniendo la carcajada…
Después de esta vinieron varias entrevistas más, pues decidimos dosificarle la argumentación -aunque conocíamos suficientes elementos negativos desde el principio- para no desairarlos tajantemente, y provocar lo que temían Creel y Fox: que Chávez se fuera a molestar.
Comenzó entonces una delicada persuasión para ir desmontando uno a uno -y en varias sesiones, contando con la generosa anfitrionía de Guillermo en su palacio, verdadero museo, que hoy parece tendrá finalmente un destino seguro- fuimos induciéndolos para que fueran ellos mismos quienes “descubrieran” la verdad… Realmente fue un fino trabajo de diplomacia histórica y genealógica, como lo definió Tovar.
El tal Francisco Moctezuma llevaba ese apellido como muchos habitantes en México, pues al ser vencido el señorío azteca, generalmente escogieron el que desearon, no sólo autóctono, sino hispano: numerosos indígenas entonces se apropiaron (por bautizo o por declaración propia) de apellidos de la aristocracia española, como Álvarez de Toledo, Castilla, Aragón, de la Cerda, Manrique de Lara, Ponce de León, incluso Cortés y Alvarado, entre muchos más, y a veces también como homenaje de pleitesía o compadrazgo… pero sin que fueran miembros legítimos del linaje, ni mucho menos. Otros decidieron llamarse Moctezuma, sin ser descendientes legítimos ni aún sanguíneos del personaje. Hoy, documentados debidamente, sí hay descendientes del tlatoanipor línea de varón, asunto que ha trabajado estupendamente mi buen amigo Don Javier Gómez de Olea y Bustinza[1], Director de la Real Academia Matritense de Genealogía y Heráldica (RAMHG); y de los descendientes por línea femenina de Isabel Tecuichpoh Moctezuma, me he ocupado yo[2], y con muchos de ellos mantengo actualmente contacto y amistad.
A ese Francisco “Moctezuma” espurio, ya en Venezuela, le añadieron (o se otorgó él mismo) el “de” nobiliario, pero en México nunca lo usó porque no podía: no era un hidalgo. Un aspecto poco conocido -o intencionalmente olvidado- es que España aceptó, respetó y mantuvo las dignidades nobiliarias indígenas, sustituyendo el vasallaje de los antiguos señores por el de los monarcas hispanos y sus representantes directos, los virreyes. En las Leyes Nuevas de Indias, los reyes españoles cuidaron de proteger a los súbditos de todos sus reinos (México, Perú y los otros dominios en América), y les reconocieron y concedieron la condición de “reinos de ultramar”, con semejantes derechos y deberes que los peninsulares. Pero entre estos, introdujeron como novedad la creación -no imitada por ningún otro imperio- de crear los Cabildos de Españoles y de Indios: eran entidades de justicia paralelas y con igual valor jurídico, que sólo diferían en su campo de acción y aplicaban sentencias entre semejantes.
Este Francisco Moctezuma (sin “de”, a secas) en realidad era un indígena -o mestizo- vecino de Tepeji de la Seda, sin ningún parentesco con el tlatoani, quien se caracterizó por maltratar extraordinariamente a sus sirvientes, compatriotas y vecinos, con gran crueldad; a tal extremo, que fue expulsado del pueblo y desterrado, según constaté en el expediente conservado en el AGN: así llegó a Coro y se afincó allí. Ese es el antepasado documentado de la familia Hunda. Hasta ahí sí existe una secuencia probatoria, pero esta se rompe por la declaración unipersonal y sin sustento de Maisanta, quien tuvo dos hijos naturales con la ya mencionada Claudina Infante; uno de ellos, Rafael Infante. De esta suerte, Hugo Chávez se declaró descendiente al mismo tiempo de Maisanta (su ídolo infantil) y de Eloy Hunda, según él, heredero de Moctezuma II. En realidad, Claudina Infante era una mujer que, como muchas infelices más, seguía a las tropas en las interminables guerras civiles venezolanas, y estaba ofrecida “a todo servicio” de los militares.
Maisanta(así llamado porque utilizaba con frecuencia la frase “Madre Santa”, pero que sólo atinaba a pronunciar torpemente “Mai Santa”), fue uno de tantos caudillos rurales de la violenta historia venezolana, pero sí está documentado que El último hombre de a caballo, como se le llama ahora, fue un bandolero que se afilió a distintos partidos políticos o facciones según sus conveniencias, y solía cambiar de bando de acuerdo con las coyunturas, hasta que fue finalmente apresado y murió en prisión, encadenado y al parecer “envenenado con vidrio molido” puesto en su comida, pero esto no está probado. Lo que sí está documentado es que desde la cárcel envió numerosas peticiones de clemencia a su vencedor, reconociendo y arrepintiéndose de sus muchos delitos y crímenes, prometiéndole fidelidad absoluta si lo perdonaba. Nunca ocurrió: Juan Vicente Gómez fue mucho más atinado que Rafael Caldera…
En resumen, Hugo Chávez decía ser descendiente de Maisanta y de Eloy Hunda a la vez; pero esta familia Hunda (o Unda) sí eran descendientes documentados del tal Francisco Moctezuma (sin el “de”), expulsado de Tepeji de la Seda por el cruel maltrato contra sus compatriotas indígenas, y luego avecindado en Coro, mas este no tenía nada que ver con el monarca azteca, de quien usurpó el apellido, en lo cual no fue ciertamente el único. De hecho, entre los auténticos descendientes probados de Moctezuma II actuales, ninguno exhibe tal apellido, pues el linaje ha pasado por línea femenina a la actualidad. Los únicos que, mediante privilegio real, conservan por tradición el apellido en primer lugar dentro de su nombre -de acuerdo con los requisitos del mayorazgo- son los Duques de Moctezuma de Tultengo, residentes en España.
Aparte de la vanidad y la soberbia, adquiere proporciones gigantescas la ignorancia de Chávez, lo cual es perfectamente entendible y perdonable, pues a fin de cuentas era un militar con un origen muy humilde, pero no así sus asesores, supuestamente ilustrados: era imposible que ni aunque fuera “descendiente” de Moctezuma II Xoyocotzin tuviera la plenitud de los derechos dinásticos -que fueron negociados en su momento con su legítima línea de varón- sino, peor aún, que el mal llamado “imperio mexicano” (en realidad era una Triple Alianza de ciudades, con una serie de pueblos tributarios) NUNCA se expandió más al Norte del Bajío, y sólo controló zonas muy específicas del actual México. Algunos guerreros llegaron más al sur, pero jamás establecieron un dominio permanente y estable. Los belicosos tarascos y purépechas de Michoacán, por ejemplo, nunca se sometieron a los aztecas y sus aliados, y los orgullosos tlaxcaltecas tampoco.
Sus asesores debieron aclararle a Chávez que cuando la soberanía de México alcanzó por el norte hasta la Bahía de San Francisco de California -por las misiones de los religiosos evangelizadores- sólo fue durante el virreinato, como Nueva España, nunca como parte del supuesto “imperio azteca”. Por otro lado, tampoco existió una corona real azteca, pues ni aún el mal llamado “Penacho de Moctezuma” lo fue[3]: el tlatoani portaba como símbolo de su autoridad religiosa, un tocado como banda triangular de oro adornado con turquesas (chalchihuite) llamado xiuhuitzolli, que representaba la eternidad del tiempo.
Entre sus sueños de gloria egocéntrica y megalomaníaca, Chávez acarició convertirse según esto en “Emperador de México” y por tanto en el legítimo monarca de todas las etnias latinoamericanas, desplazando incluso a un Evo Morales y reclamar a Estados Unidos la “devolución” de los territorios en su momento cedidos por el México ya independiente después de la desastrosa guerra de 1847, y ratificados por Don Benito Juárez después.
Guillermo Tovar resumió todo este affaire en una frase irónica, aludiendo al disparate de la pretensión de Chávez: es “genealogía-ficción”. Finalmente, los emisarios regresaron a Venezuela y desconozco cómo habrán informado al “tlatoani” carioca el resultado de sus gestiones. Pero después se publicó en Venezuela este asunto por la Sociedad Genealógica “El León de la Cordillera” (ya mencionada), con una encendida polémica que hasta obtuvo una precisa evaluación de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.[4]
Guillermo y yo sentimos la íntima satisfacción de comprobar que, al menos por esta vez, los menospreciados estudios genealógicos y heráldicos sirvieron para prestarle un servicio práctico a México, evitando quizá un enfrentamiento internacional con un sujeto especialmente dañino y peligroso.




[1]Es sumamente valioso su ensayo: “La Casa de Moctezuma: la descendencia primogénita del emperador Moctezuma II de Méjico”, Revista de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas. Nº 38, San José de Costa Rica, Imprenta Nacional, Noviembre del 2000. Pp. 186-257. Se trata de un estudio que no dudo en calificar como definitivo sobre el tema.
[2]Un primer acercamiento mío al tema es: “Los herederos de Moctezuma”, Boletín Millares Carlo. Instituto Agustín Millares Carlo, Las Palmas de Gran Canaria, Nº 20, 2001. Pp. 151-158.
[3]Sobre este asunto he publicado un artículo: “El penacho del México antiguo”, Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México, UNAM, Vol. XVIII, Nºs 1 y 2, 1er. y 2do. Semestres de 2013. Pp. 219-223.
[4]Editorial: “La genealogía al servicio de la política”. Boletín de la RAMHG, Año XVII, Nº 62, 1er. trimestre de 2007.

Saturday, August 5, 2017

Civilización y barbarie: otra vuelta de tuerca

Por Alejandro González Acosta[1]

En una guerra, la primera víctima es la verdad

Desde el domingo 30 de julio de 2017, en Venezuela hay ya un estado de guerra declarada del gobierno contra el pueblo. Maduro y sus secuaces se quitaron completamente la máscara pseudoinstitucional, y han quedado expuestos descarnadamente como tiranos dispuestos a todo: muertos, presos, atropellados, golpeados e insultados, hacia adelante los opositores sólo tienen un camino, que hasta ahora habían tratado de evitar. La mentira contra la verdad, la infamia contra la dignidad, la opresión contra la libertad, los bandos ya están claramente definidos: conmigo o contra mí.
Como comparto la idea, según dijeron Polibio y Maquiavelo antes, y más cercanamente con algunas variantes Spengler y Toynbee, que la Historia suele repetirse cíclicamente, o al menos replicarse revestida con rasgos semejantes cada cierto tiempo, en forma de ciclos más o menos espiralados (Hegel), podemos considerar que en la actual situación en la entrañable Venezuela, se está manifestando de nuevo la antigua dicotomía Civilización versus Barbarie, que uno de sus más ejemplares ciudadanos, el novelista-presidente Rómulo Gallegos, ofreció en su telúrica novela de tesis Doña Bárbara. Hoy en este escenario latinoamericano vuelve a levantarse “la sombra terrible de Facundo”, convocada por la necedad y el fanatismo, como un sangriento espectro de Bancquo, que amenaza llevar a ese país inevitablemente a “La Vorágine”, donde lamentablemente muchos terminen, como Arturo Cova, “tragados por la selva” de la violencia.
Hoy en Venezuela se enfrenta la activa violencia de Estado contra una renuente resistencia pacífica, que quizá da sus últimos pasos, ya sea por pacífica o por resistencia. El 30 de Julio, proclamado por Maduro contra toda la evidencia existente como una “victoria”, será a la larga, citando a su mentor, un triunfo pírrico: ese día empezó el derrumbe final, definitivo y completo del régimen chavista: ya no hay vuelta atrás, porque “ellos”, los represores, decidieron que así fuera. Suya será la responsabilidad de lo que pase.
El progresivo enloquecimiento y el frenesí desbordado de su jefe y responsable máximo, Nicolás Maduro, no ha sido tímido ni remiso para declarar que llegará “hasta las últimas consecuencias”, y hasta ahora lo viene cumpliendo implacablemente. Pero no puede perderse de vista que Maduro es, en términos históricos y filosóficos, sólo un “accidente”: está en ese puesto por carambola, “de chiripazo”, pues trata de suplir y llevar adelante el legado del fallecido Hugo Chávez, quien desde mucho antes concibió y preparó todo para lo que hoy estamos viendo. Lo único que no previó fue su propia muerte. Las intencionales fisuras en la Constitución Bolivariana de 1999 dejaban servida la mesa para cuando llegara “el momento oportuno”, lo que Lenin llamaba, “la situación revolucionaria”. Pero Nicolás cabalga a duras penas en el caballo cerrero y garañón que le dejó Hugo, y a pesar del control ya casi total de los medios y de la galopante represión, no ha logrado despertar un genuino apoyo internacional, más allá de los esperados entre sus “clientes” petroleros y demás parásitos, que resultan vergonzantemente ineficaces, sin ninguna apariencia de legitimidad o de lógica. Cada día son más los países democráticos que se enfrentan contra el abuso y la represión en Venezuela, aislando un esperpento grotesco y monstruoso: Maduro es una caricatura gigantesca de Chávez, quien a su vez fue una versión pirata de Fidel Castro, el que personificó una variante recargada de Stalin, Región 4, latinoamericana.
Hoy en Venezuela, en las calles y los hogares, en las oficinas y las fábricas, en las universidades y los hospitales, los que se están enfrentando no son los chavistas contra los antichavistas: es realmente algo mucho más profundo y antiguo, una pelea entre la barbarie fanática de los primeros contra la civilización liberal, aunque limitada y lastimada de los segundos: es Calibán contra Ariel, una vez más en nuestra historia. Facundo y Maisanta de nuevo contra sus pueblos, apelan a los mismos epítetos: los “cochinos y salvajes unitarios” en la Amaliade José Mármol, ahora son los “escuálidos”, “lacayos” y “vendidos” de Maduro. Para colmo, han desempolvado el mote de “pelucones”, que alude a la época del Gran Terror de Francia en 1793. Los chavistas hasta comparten el punzócon los rosistas: son unos nuevos tiempos para La Mazorca.
Recuerdo mucho ahora a dos queridos amigos venezolanos, ya fallecidos: Adriano González León (1931-2008) y Alexis Márquez Rodríguez (1931-2015), ambos miembros distinguidos de la izquierda intelectual latinoamericana desde los años 60.
Con el primero, quien ganó el primer premio de la Biblioteca Breve Seix Barral con su magnífico País portátil (1968), tuve una larga conversación en un bar del barrio de Salamanca de Madrid, en el invierno de 1998, cuando él todavía era Agregado Cultural de Venezuela en España. Antes, yo había reseñado dos libros de él: la novela Viejo (Alfaguara, 1995) y el poemario Hueso de mis huesos (1997), para el suplemento cultural mexicano sábado, que dirigía Huberto Batis. Con una profunda tristeza me comentó, entre copas y tapas, que temía grandes males para Venezuela en un futuro ya muy cercano. Aunque era un hombre con definida vocación de izquierda y había militado activamente en esa tendencia toda su vida, sentía ante la creciente figura de Chávez (liberado por Rafael Caldera poco antes), un temor visceral: “No puedo definirte por qué lo siento así, pero ese tipo es un verdadero peligro, traerá grandes males al país, aunque ahora lo celebran y parece una buena persona, pero tiene un yenesecuá atemorizante: quizá sea su amor por el poder y la historia. Y eso siempre acarrea desgracias a los pueblos… Son monstruos que dicen servir a sus ciudadanos, pero los utilizan y esclavizan para hacer que ellos les construyan su trono en la historia… Como tu paisano”, e hizo un guiño cómplice, mientras miraba melancólicamente desvanecerse su whisky. Después seguimos comunicándonos muchas veces, y cada día sus sospechas no sólo crecieron sino se confirmaron, y aún quedaron pálidas ante la realidad. Más tarde, Adriano fue uno de los numerosos intelectuales firmantes de la Carta Pública del Centro Venezolano del PEN Internacional donde se denunciaba la “vocación despótica y totalitaria” de Chávez. Murió en franca rebeldía contra una creciente opresión que se expandía arrolladora en su país, reflexionando amargamente sobre sus juveniles convicciones revolucionarias…
A Alexis Márquez Rodríguez lo conocí en el Centro Cultural Alejo Carpentier en La Habana Vieja a principios de los 80: era una presencia habitual y muy activa allí. “Amigo de la Revolución Cubana”, proclamaba con orgullo y, conociendo esto, nunca intenté hablar con él entonces de otros temas que no fueran Carpentier y su obra. Pero con su fina inteligencia él suponía mis ideas y cortésmente no aludía a ellas. Era un pacto tácito: hablemos de Carpentier… o de béisbol. Era hombre culto y campechano, siempre muy preocupado por quedar bien con sus “amigos cubanos”. En especial, con Roberto Fernández Retamar.
Ya estando yo en México nos seguimos comunicando, primero por cartas y luego por correos electrónicos: en estos intercambios iba apreciando un creciente sentimiento de angustia y desesperación. Debo aclarar que Márquez nunca fue chavista, aunque siempre se declaró de ideología marxista y defensor de un proyecto socialista. Pero me confesaba que con Chávez sentía repulsión, y esa palabra en él, quien era siempre cortés y medido, debía ser muy intensa y profundamente sentida para que la dijera. No soportaba sus maneras groseras ni su aire de impertinente superioridad. Nunca se engañó ni ilusionó con el personaje, y en todo caso, le concedió el beneficio de la duda en gracia a su declarado propósito de “trabajar para los pobres” y “hacer una sociedad más justa y libre”. Y, no obstante, fue quizá el único izquierdista venezolano que no votó por Chávez en 1998, según me afirmó. Aferrado todavía a la utopía de su vida, Alexis fue transitando del estupor a la náusea y, finalmente, al desprecio, la impotencia y el desaliento.
Sus correos iban ascendiendo en ira y frustración, y en los últimos ya se percibían hasta notas de franco temor; finalmente, me pidió que buscara cómo invitarlo para pasar “una larga temporada, cuan larga sea necesaria”, en México, y realicé varias gestiones con amigos para que le concedieran una cátedra especial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero sucedió entonces el control de divisas que aplicó Chávez, quizá como su primera medida para sujetar el poder de forma definitiva y permanente. Ante esto, me explicó que debía declinar la invitación, pues no podía dejar a los suyos en esa indefensión, ya que dependían de él para su sobrevivencia.
Un día me llegó un mensaje suyo: “Te adjunto la carta que acabo de mandarle a Roberto (Fernández Retamar). Confío que entienda mi posición y sigamos siendo amigos…” Cuando leí la extensa carta (fechada el 5 de enero de 2003) -que ahora pude consultarse[2]- pensé -y le dije- “él nunca te responderá: ya estás muerto para él”. “No es posible, siempre hemos sido muy buenos amigos, yo lo he ayudado mucho a él para difundir su obra y apoyar a la Revolución y a la Casa (de las Américas) …” “Ojalá me equivoque, Alexis, ojalá…”  Finalmente, semanas después me reconoció: “No he vuelto a saber de Roberto: como que se murió”. “No, Alexis, fuiste tú quien se murió para él. Aunque tu carta era una muestra de amistad, sinceridad y confianza, eso él no podía permitírtelo. Trata de entenderlo a él.” En realidad, así se lo dije también, la carta era muy ingenua, en ocasiones casi suplicante y bastante tímida, como pidiendo perdón por pensar así… Seguimos escribiéndonos, pero se quejaba muy dolidamente que las comunicaciones cada día eran más difíciles, y con sospechosa frecuencia le suspendían su servicio de internet: sus mensajes se fueron espaciando… Me envió su último libro, titulado Teoría y práctica del Barroco y lo Real Maravilloso (2008), un grueso volumen donde compendiaba prácticamente todo lo que había escrito sobre el tema y el novelista cubano, y el voluminoso paquete -como ya me había advertido- llegó literalmente cubierto de certificados, facturas, permisos de aduana, inspecciones especiales, y una nota donde se leía que, por tratarse de un libro, las autoridades venezolanas habían decidido eximirlo excepcionalmente de la conversión de bolívares a dólares para pagar el porte en moneda nacional…  Después vino el silencio y ya no me llegaron más sus correos. Sé que su tristeza y su dolor fueron creciendo. Me dicen que murió muy apartado, casi arrinconado: no le sirvió ni que su madre fue quien enseñó a leer a la abuela de Chávez, allá en Sabaneta de Barinas, donde nacieron ambos.
Con estos dos amigos sucedió como les ha ocurrido a muchos y temo les pasará a muchos más: obnubilados por sus “convicciones de izquierda”, en algún momento tuvieron la peregrina convicción de que “los cubanos” debían sacrificarse para conservar puro y en alto el legado revolucionario y la dignidad latinoamericana… pero cuando la “utopía salvadora” les correspondió a ellos, sintieron el rigor del remedio que recomendaban para ajenos. Todo era magnífico, hasta que les tocó en carne propia. Triste cosa, pero nadie aprende en cabeza ajena. Los hombres ciegos -decía un antiguo sabio- pueden ser castigados por los dioses al concederles sus deseos…
Ante esta situación terrible que padece en agonía Venezuela hoy, ¿quién será el Santos Luzardo, que enfrente decidida y victoriosamente las fuerzas destructoras de la terrible Doña Bárbara que invade el poder en la Diabólica Trinidad de Maduro, Cabello y Padrino? ¿López, Capriles, Ledezma, algún otro por revelarse? ¿Quién asumirá ser la Marisela que signifique el tránsito desde la barbarie a la civilización? ¿La fiscal fiscalizada, Luisa Ortega Díaz, antigua portaestandarte del mítico Douglas Bravo (por cierto ¡aún vivo!) y hoy al parecer ya decidida para enfrentar el atropello y la masacre de las libertades? ¿Quién será?
Hoy, en la Venezuela del dolor, un frenético y multiplicado Juan Primito alimenta generosamente con sangre juvenil sus voraces rebullones, que revolotean sobre los llanos del Arauca como una inmensa corona fúnebre. Juan Primito, hoy, no cabalga un potro, sino anda montado sobre una motocicleta como un quinto jinete del Apocalipsis, que ya se prepara en la tierra del Libertador. ¿Quién y cuándo lo detendrá? Mientras, en Miraflores, El Dañero de El Miedo, forrado de medallas y abalorios esperpénticos, prepara su próximo golpe …

[Continuará]




[1]Miembro de Número de la Academia Mexicana de Estudios Heráldicos y Genealógicos y Miembro Correspondiente en México de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio.
[2]Cartas en la batalla. Desde la razón a la desilusión. Editor: Harry Almela. Caracas, Alfadil Ediciones, 2004. La carta de AMR a RFR en pp. 48-69.

Monday, July 10, 2017

Fundación Venezolanos de Origen Cubano (VOC)

Por Juan Antonio Muller

Orígenes
La Fundación Venezolanos de Origen Cubano (VOC) creada en Caracas Venezuela a finales del año 2003 tenía como objetivo promover, el análisis y discusión de los valores históricos, sociales, culturales, artísticos y científicos que definen  los pueblos que conforman la República Bolivariana de Venezuela y la República de Cuba.
Su acta constitutiva la firmaron: Ángel del Cerro, Armando Pérez Puelles, Gilberto García Valencia, Pedro Pérez Castro, Roberto Fontanillas Roig,  Silvia Meso, Valentín Arenas, Raúl Fernández Rivero y Juan Antonio Muller, venezolanos mayores de edad de estado civil casados. (Ver Gaceta Mercantil Anexa).

Su origen estuvo asociado con la Declaración Por la Verdad, la Dignidad y la Soberanía presentada a la opinión pública en el Ateneo de Caracas en julio de 2003 mediante el cual  denunciábamos las constantes agresiones a nuestra soberanía por parte del régimen castrocomunista el cual a través del propio Fidel Castro y de sus funcionarios civiles y militares se inmiscuyen descaradamente y de forma inconsulta, avasallante y  desestabilizadora en nuestros asuntos internos, saquea nuestros recursos, atenta contra nuestras fuentes de trabajo y conspira contra nuestra convivencia y convicciones democráticas. La declaración la firmaron trescientos cubanos residenciados en Venezuela y recibió el apoyo de políticos e intelectuales venezolanos. (Ver Documento Anexo publicado en El Nacional con fecha Martes 19 de Agosto).

Acciones y Eventos
A partir de ese momento se llevaron a cabo diferentes eventos: conferencias de prensa, foros en universidades, entrevistas para la Radio y la TV venezolanas destinadas a cumplir con los objetivos de la Fundación.
Entre esos eventos destacan el Desayuno en la Redacción del periódico Notitarde de la ciudad de Valencia llevado a cabo en octubre de 2003 con la participación de los miembros de VOC: Angel del Cerro, Juan Antonio Muller, Lorenzo Tellería, Julio García Sardá y José Martínez Gómez junto a los periodistas Laurentzi Odriozola, Sheyla Collantes y Leonor Mendoza.
En dicho desayuno se puso énfasis en varias recomendaciones para enfrentar los intentos de comunizar Venezuela:
La necesidad de no perder nunca el horizonte de la unión opositora
El hecho de no esperar soluciones de fuera
No menospreciar las necesidades sociales del pueblo
Esas orientaciones surgieron de la experiencia de la lucha contra Fidel Castro durante la década de los sesenta en la isla.
También se analizó la realidad cubana y las intenciones de Hugo Chávez de querer llevar a Venezuela al mismo mar de la felicidad de Cuba, según lo declaró en su discurso en la Universidad de La Habana. Esos planteamientos sirvieron de motivación y preocupación sobre lo que podría pasar en Venezuela de alcanzar Hugo Chávez y su alianza de izquierda el poder.
Una frase de Ángel del Cerro sirvió para el reportaje reseñado por el periódico Notitarde el domingo 26 de Octubre de 2003: “Chávez es un flaycto al cuadro para Fidel Castro quien siempre ha querido echarle mano a Venezuela”.
Juan Antonio Muller recuerda una anécdota del Doctor Héctor Hernández Carabaño siendo Ministro de Educación de Venezuela en ocasión de su participación en un Congreso sobre Educación en La Habana por los años setenta cuando lo presentaron a Fidel Castro este le dijo: “Ah Venezuela, si nosotros tuviéramos su petróleo, conquistaríamos el mundo”.   
Los Micros. Otro aporte relevante lo constituyeron los micros para la televisión venezolana llamado “Crónicas del Mar de la Felicidad” que se trasmitió por Globovisión con material de videos y reportajes realizados por las periodistas venezolanas Idania Chirinos y Ana Vaccarela bajo la dirección de Ángel del Cerro y la participación de Pedro Pérez Castro.
Los micros sirvieron para que miembros de VOC fueran invitados a programas de opinión en Globovisión, Venevisión, Televen y Radio Caracas TV para hablar sobre la realidad cubana y la penetración castrista en el país.
Los Foros. Otro evento de significación fue el Foro La Transición Cubana sus Implicaciones para América Latina celebrado conjuntamente con la Universidad Católica Andrés Bello, la Fundación Justicia y Democracia y Venezolanos de Origen Cubano VOC. (Ver Panfleto y Resumen del Evento, temas y Participantes).



Caracas Julio de 2017