La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. se propone evitar que los hechos históricos de Cuba y sus exilios se conviertan en leyendas, dejando un registro fidedigno de los mismos ‒sin censuras ni manipulaciones demagógicas‒ con el fin de que nunca pierdan su condición de historia. Este blog intenta reflejar nuestro quehacer en ese sentido, al tiempo de brindarse como tribuna abierta para que testigos y estudiosos del avatar cubano puedan contribuir de buena voluntad en el intento
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Tuesday, May 30, 2023
Cora Montgomery, la filibustera: entre el anexionismo cubano y el expansionismo estadounidense
Les presentamos a continuación esta video conferencia de la investigadora Daylet Domínguez sobre el fascinante personaje de Jane McManus Storm Cazneau, quien bajo el seudónimo de Cora Montgomery participó activamente en el movimiento anexionista de la década de 1850 cuya figura más visible fue Narciso López. Fue ella junto a figuras tales como Cirilo Villaverde y Miguel Teurbe Tolón la principal animadora de La Verdad, la publicación que sirvió de portavoz a este movimiento. La conferencia es presentada por la artista Tania Bruguera y la profesora Marial Iglesias Utset oficia como moderadora.
Saturday, December 8, 2018
Nace una estrella (con una bandera por alrededor)

Narciso López, el general venezolano empeñado en liberar a Cuba del dominio español necesitaba las tres cosas que según Napoleón eran imprescindibles para ganar las guerras: dinero, dinero y más dinero. De ser posible las tres a la vez. Así que para financiar la empresa buscó el apoyo de hombres de negocios norteamericanos. Y para eso estaba dispuesto a prometer cualquier cosa. Como que Cuba pasaría del dominio español al yanqui, por ejemplo. Añadirle una nueva estrella a la bandera norteamericana, como había ocurrido con Texas.
Pero para atraer inversiones a su empresa de liberar islas López necesitaba publicidad. Algo de lo que podía encargarse Moses Yale Beach, propietario del periódico neoyorquino The Sun. Tal fue el entusiasmo de Beach que ofreció las oficinas de su periódico para editar un periódico bilingüe que defendiera la causa de arrebatar a Cuba del dominio español y pasarlo al yanqui. Para dejar claras sus buenas intenciones, se llamaría La Verdad. El producto parecía atractivo: una isla en medio del Caribe, repleta de plantaciones de caña de azúcar, de centrales azucareros y de esclavos para operarlos. Azúcar y tabaco a chorros que, de ser parte de la Unión Americana, no pagarían aranceles. Pero un negocio tan redondo necesitaba una etiqueta. Una marca que ayudara a identificar el producto.

A eso habrá dedicado Narciso alguna que otra noche. A mirar el techo de su habitación en el número 39 de Howard, esquina a Broadway, mientras se inventaba una bandera para la isla: el republicano y masón de López dándole vueltas en la cabeza a los colores azul, blanco y rojo en forma de triángulos y barras. Y una estrella que luego pudiera añadirse a la constelación gringa. O que pareciera la calificación de un hotel abundante en cucarachas. Narciso le habrá dado vueltas en la batidora de su febril cerebro como si de un cubo de Rubik se tratara hasta dar con la solución: un triángulo rojo acompañado de tres barras azules por cada departamento de la isla en aquellos días (occidental, central y oriental) separadas por dos barras blancas. Y en medio del triángulo rojo, la estrella, por si algún ninja quería incorporarse al proyecto. Antes de que se le escapara la idea habrá corrido hasta la casa de huéspedes donde paraba el poeta, dibujante y editor de La Verdad Miguel Teurbe Tolón. Allí, en el 47 Warren Street (muy cerca del City Hall neoyorquino) vivía Teurbe Tolón con su esposa (y prima hermana) Emilia Teurbe Tolón. Como de costumbre, allí lo encontraría acompañado de un grupo de conspiradores cubanos empeñados en acabarle la reserva de café a los Tolón. Podemos imaginarnos el orgullo con que López anunciaría su proyecto de bandera cubana. Y la majestad con que le pediría a Miguel que sacara sus lápices de colores para llevar al papel el diseño que tenía en mente. Allí estaba el novelista Cirilo Villaverde, quien luego contaría cómo uno tras otro de los presentes fue haciendo sugerencias al estilo de “¿Qué tal si ponemos un ojo masónico en lugar de la estrella?”, ideas que Narciso, con su acostumbrada delicadeza de general, fue tirando a mondongo. Narciso dictaba, Miguel dibujaba y Emilia, mientras servía infinitas tazas de café, se resignaba a coser la dichosa prenda nacional. (El actual escudo cubano también lo diseñó Miguel en aquellos días por encargo de Narciso, quien necesitaba un sello que le diera seriedad a su documentación oficial).
Ya los conspiradores tenían bandera. Solo faltaba el detallito de conseguirse un país donde poder izarla
Wednesday, October 19, 2016
Pero por fin ¿dónde se creó la bandera cubana?
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| Esquina de Howard Street con Broadway |
Por Enrique Del Risco
Fue en Nueva York, eso se sabe. Y que el creador fue el general venezolano Narciso López quien en junio de 1849 luego de desechar anteriores versiones de bandera se apareció en la casa de huéspedes donde residía el poeta Miguel Teurbe Tolón para pedirle a este que este pasara al papel la idea que venía burbujeando en su mente. Se sabe que el general venezolano vivía en aquel entonces en 39 Howard esquina a Broadway.
Fue en Nueva York, eso se sabe. Y que el creador fue el general venezolano Narciso López quien en junio de 1849 luego de desechar anteriores versiones de bandera se apareció en la casa de huéspedes donde residía el poeta Miguel Teurbe Tolón para pedirle a este que este pasara al papel la idea que venía burbujeando en su mente. Se sabe que el general venezolano vivía en aquel entonces en 39 Howard esquina a Broadway.
Se sabe que Teurbe Tolón fue dibujando la descripción del general López mientras este rechazaba una tras otra las sugerencias de otros exiliados presentes sobre la distribución de los colores o la colocación de un ojo masónico en el lugar que había destinado para la estrella. Se sabe de las tres franjas azules que simbolizaban los departamentos en que estaba dividida la isla en aquellos días y el triángulo rojo equilátero “que simboliza la grandeza del poder que asiste al Gran Arquitecto del Universo y cuyos lados iguales aluden a la divisa masónica de libertad, igualdad, fraternidad y a la división tripartita del poder democrático“, “semejando [la inclusión del triángulo] el mandil de los maestros masones”.
Todo eso se hizo más o menos público desde mayo de 1873 gracias al relato que hiciera uno de los testigos de ese acto inaugural para la nación, el escritor Cirilo Villaverde, cuando en 1849 estaba acabado de llegar a la ciudad luego de escapar de una cárcel en La Habana. El relato de la creación de la bandera lo escribió en forma de carta que apareció publicada el 15 de febrero en el periódico de exiliados cubanos en Nueva York “La Revolución de Cuba.
El motivo de la carta era rectificar un artículo anterior publicado en el propio periódico en el que le atribuía a Gaspar Cisneros Betancourt el diseño de la bandera. Y es que la bandera que encabezara varias expediciones frustradas a la isla hacía más de dos décadas en 1873 era ya el símbolo de una insurrección que llevaba un lustro en marcha, la cifra de una nación que pugnaba por nacer a tiro limpio.
En la descripción de Villaverde se mencionaba la calle en que estaba la casa de huéspedes en la que vivían los Teurbe Tolón pero no se decía el número de la casa, esa delicadeza urbana que es la precisión de no tocar la puerta equivocada. Villaverde contaba cómo asistió junto a otros a la creación de la bandera “en torno de una mesa cuadrilonga, en la sala del fondo del segundo piso de una casa de huéspedes de la calle de Warren, cerca del río Norte, entre la calle Church y Collene Place, en los primeros días del mes de junio de 1849” y que allí “vivía Tolón y allí concurríamos casi todos los desterrados de entonces”.
Saber al menos la calle en una urbe que crecía en todas direcciones, no es poca cosa, dirían muchos. Eso al menos se pensó durante casi ochenta años hasta que en 1952 el historiador Herminio Portell Vilá, el biógrafo más acucioso del creador de la bandera publicó el segundo tomo de “Narciso López y su época”. Allí daba cuenta de un hallazgo que complicaba todavía más las cosas. Donde antes teníamos una calle a la que atribuir el nacimiento de la enseña nacional ahora aparecían dos de las cuales por fuerza una tenía que ser falsa. Portell Vilá había comprado a la familia de Villaverde el diario de notas que el escritor llevaba en los días en que era secretario de Narciso López. Y en unas notas del diario que intentaban sintetizar la biografía del general Narciso López se confirmaba su descripción de 1873 en casi todos los detalles. ¿En todos? No. En lugar de ubicar la casa de huéspedes en que se alojaba Teurbe Tolón en junio de 1849 en la calle Warren lo hacía en Murray entre Broadway y Church Street aunque igualmente sin aclarar en qué número exacto.
En todo caso tampoco era demasiado el margen de error, se consolaría alguno: ambas calles se encontraban a unos cincuenta metros una de otra y a su vez bastante cerca de la alcaldía de la ciudad y del futuro punto de partida del puente de Brooklyn. Excéntrica de la nación que intentaba representar la bandera al menos tenía como lugar de nacimiento el corazón de la ciudad que luego se autoproclamaría como capital del mundo.
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| La calle Murray en un grabado del siglo XIX |
Desde entonces todos los historiadores que se acercaban al tema (Enrique Gay Calbó, Avelino Couceiro Rodríguez entre otros) debían advertir que su certeza sobre el sitio en que la futura nación se hizo tela lejos de hacerse más precisa se había dividido en dos.
[Continuará]
Tuesday, September 27, 2016
Cirilo Villaverde en Nueva York (I)

Por Enrique Del Risco
Poco se discute el sitio privilegiado que ocupa Cecilia Valdés en la novelística cubana del siglo XIX. O incluso en la conformación del imaginario nacional cubano. Bastante menos conocido es que su autor, Cirilo Villaverde (1812- 1894) viviera la mayor parte de su vida adulta (de 1849 a 1858 primero y luego de 1860 hasta su muerte en 1894) en los Estados Unidos y que su obra cumbre fuera publicada en Nueva York ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida adulta. Tras participar en el movimiento conspirativo dirigido en la isla por el general venezolano Narciso López fue detenido y condenado “a 10 años de presidio y en revista, a muerte en garrote vil”. El 31 de marzo de 1849 se fuga de la prisión en compañía de otro preso y un guardián de la cárcel al que había sobornado y se embarca hacia los Estados Unidos “oculto en la bodega de una goleta costera” (Calcagno, F. 689). Al llegar a Nueva York se incorporaría de inmediato al movimiento que por aquellos días organizaba Narciso López para arrancar la isla de Cuba del dominio español con la intención declarada de anexarla a los Estados Unidos. Villaverde como secretario personal de Narciso López asistiría al complejo proceso conspirativo que llevó a las sucesivas y fallidas expediciones que el general venezolano llevaría a Cuba y a la creación de los emblemas que terminarían siendo los del futuro estado nacional: el escudo y la bandera cubanos.
Aparte de diferentes estancias en Nueva Orleans entre 1850 y 1854 y su estancia entre 1854 y 1855 en Filadelfia (ciudad en la que conocería a Emilia Casanova y se casaría con ella) Villaverde desarrolló casi toda su vida norteamericana en Nueva York. Allí nacerían dos de sus hijos, participaría en la redacción de publicaciones como La Verdad (1852-1854) La América de 1861 a 1862 y La Ilustración Americana de 1865 a 1869 y junto a su esposa fundaría colegios en Oak Point, Bronx, NY y Weehawken, NJ, proyectos que aparentemente tuvieron poca duración. Al estallar la gesta independentista de 1868 desarrollaría junto a su esposa una intensa campaña de apoyo a la insurrección independentista de 1868. Emilia Casanova, nacida en la ciudad de Cárdenas había llegado a presenciar el desembarco en dicha ciudad de Narciso López y desde entonces había estado consagrada a la causa de la independencia del yugo español. La revolución de Yara de 1868 hizo de Emilia una de las figuras más visibles del exilio cubano al punto que la prensa integrista la convirtió en blanco predilecto de sus ataques.
Hija del inmigrante canario Inocencio Casanova, que a través de diversas empresas y propiedades en la ciudad de Cárdenas llegaría a ser uno de los hombres más ricos de Cuba Villaverde Emilia Casanova puso su fortuna a disposición de la causa independentista. Durante un tiempo ella y su esposo vivieron con su padre en el Bronx en el llamado Castello Casanova, una de las residencias particulares más impresionantes del país. De aquella residencia se dice que durante la guerra del 68 se almacenaron armas para la contienda independentista y desde la que partieron envíos de armas hacia Cuba. “Senor Casanova’s mansion became a secret cache for Cuban arms to be used in a revolution, and local lore tells of mysterious ships that ventured up the creek on moonless nights, with cautiously sounding the channel” (McNamara. 29).
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| La calle 24 vista desde la sexta avenida hacia 1930 |
Hacia 1872 Emilia y Cirilo se mudaron al número 59 Oeste de la calle 24 de Manhattan, sitio que se transformaría en centro del exilio político cubano en la ciudad de Nueva York en aquellos años. Cuando en octubre de 1873 las autoridades españolas capturaron el barco expedicionario Virginius y comenzaron a ejecutar a sus tripulantes un periodista de The New York Times acudió a dicha dirección para conocer las reacciones de Villaverde, de Emilia Casanova y del resto de los concurrentes. “La residencia del señor Villaverde estuvo abarrotada a lo largo del día de ayer. Entre los presentes se encontraba un capitán que había participado en tres expediciones a la isla y que dijo estar preparado para partir en otra expedición en cualquier momento y un gran número de hombres, tanto cubanos como ciudadanos norteamericanos dijeron estar listos y ansiosos para incorporarse como voluntarios a la causa. La señora Villaverde y su esposo conocían a la mayoría de las víctimas de la expedición del Virginius personalmente y contribuyeron grandemente a la preparación de esa y de otras expediciones previas”.
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| Recorte correspondiente al 15 de noviembre de 1873 |
Saturday, July 9, 2016
Donde la bandera cubana ondeó por primera vez
Por Enrique Del Risco
Nueva York junto con Nueva Orleans fue el centro de los proyectos cubanos que a mediados del siglo XIX intentaban emancipar a la isla del dominio español y luego –siguiendo el ejemplo de Texas- anexarla a los Estados Unidos. El líder de estos proyectos fue el general venezolano Narciso López quien, tras haber sido descubierta una conspiración que tramaba dentro de Cuba, había buscado refugio en los Estados Unidos.
Nueva York junto con Nueva Orleans fue el centro de los proyectos cubanos que a mediados del siglo XIX intentaban emancipar a la isla del dominio español y luego –siguiendo el ejemplo de Texas- anexarla a los Estados Unidos. El líder de estos proyectos fue el general venezolano Narciso López quien, tras haber sido descubierta una conspiración que tramaba dentro de Cuba, había buscado refugio en los Estados Unidos.
Como parte del nuevo proyecto de invasión Narciso López había diseñado una bandera que simbolizara la nación cubana en casa del dibujante y poeta matancero Miguel Teurbe Tolón en junio de 1849. Sería al propio Teurbe Tolón a quien le encargaría el diseño de un escudo con el que encabezar sus proclamas y que con el tiempo se convertiría a su vez en escudo nacional.
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| Una de las banderas que acompañó a Narciso López en su expedición a Cárdenas |
Tras un intento abortado por el gobierno norteamericano el 7 de mayo parte de Nueva Orleans en el vapor Creole Narciso López y más de quinientos expedicionarios. El aliado más activo entre los medios de prensa norteamericanos con que López contó en sus empresas fue el periódico The Sun de Nueva York, a la cabeza en difusión e innovaciones tecnológicas de la prensa norteamericana.
Era en las oficinas de este periódico donde se publicaba el periódico La Verdad, editado por en diferentes etapas por Pedro Santacilia, Cirilo Villaverde y Miguel Teurbe Tolón y destinado a dar calor a la idea de la independencia cubana y su anexión a los Estados Unidos.
Habiendo dado aviso al periódico The Sun de Nueva York la dirección de este decidió colgar en las oficinas de la redacción de dicho periódico, ubicado en la esquina de las calles Nassau y Fulton, donde se ubicaban sus oficinas, una insignia cubana el 11 de mayo de 1850. Dice al respecto el profesor Herminio Portell Vilá:
| Grabado de 1853 del edificio original que ocupaba el periódico The Sun y donde tres años antes ondeó la bandera cubana por primera vez |
No fue hasta el 19 de mayo que Narciso López arribó a Cárdenas, ciudad que tomó por unas horas y donde ondeó por primera vez en Cuba la que ahora es oficialmente insignia nacional.
Es menos conocido que fue en esa esquina de Nassau y Fulton del distrito financiero de Nueva York donde ondeó por primera vez públicamente la bandera cubana. Y que en aquellas calles, en la noche del 24 de mayo -al recibir la noticia tardia e incompleta de que el general Narciso López había tomado la ciudad de Cárdenas- se produjo la primera manifestación pacífica presidida por la insignia nacional:
El edificio original no ha sobrevivido a los continuos cambios que ha sufrido el distrito financiero de la ciudad. En estos días en el edificio que ocupa dicha esquina está alojada una cafetería de la conocida cadena Starbucks, unas cuadras al sur del ayuntamiento de Nueva York.
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