Sunday, April 28, 2024

Cuba en su etapa anexionista, 1843-1855*

 


Por Inés Ceballos

Cuestiones relativas a la trata

Los criollos habían admitido a David Turnbull como socio corresponsal de la Sociedad Económica de Amigos del País en su primera visita a Cuba y ello acabó desatando las iras del Capitán General Gerónimo Valdés. 

David Turnbull fue cesado de su cargo en 1842 de la Sociedad Económica y se trasladó al Pontón Romney, un buque británico, en el que ponerse a salvo. Después empezaría a organizar un plan para poner fin a la soberanía española en Cuba y asegurar la abolición de la esclavitud. Se supone que fue entonces cuando inició un plan de rebelión contra España. 

El plan de Turnbull era claro: 

1. Todos los colaboradores blancos nativos y gentes de color se unirían para luchar por la independencia de Cuba. 

2. En una proclama se expondrían las causas por las que Cuba se separaba de España y se declararía traidor a todo hombre libre, blanco o de color que no se alistase bajo la bandera de la libertad. 

3. Se permitiría tomar las armas por la independencia a todo nativo esclavo que se presentase voluntario.

4. Los principios y objetos de la revolución se darían a conocer inmediatamente al gobierno de Su Majestad británica. 

5. Se procedería a la inmediata emancipación de los esclavos para asegurar su libertad y no comprometer la seguridad de sus amos.

Domingo del Monte afirmó después a sus conocidos, cuando le inculparon en el proceso de la Escalera, dada su amistad con el cónsul inglés, que “aunque me eran conocidos de mucho tiempo antes los manejos de los abolicionistas ingleses, no hubiese creído que llegasen al extremo de intentar una invasión”. 

Del Monte y el grupo liberal protestaron en su momento ante la decisión del cese, pues eran contrarios a la trata y parece ser que se dejó sin efecto la expulsión y que al poco le readmitieron gracias a la ayuda del director de la Sociedad Económica, José Luz y Caballero, que además tenía personal amistad con Turnbull. Aquello les generaba enemistad con el gobernador de la Isla. 

David Turnbull

Era una advertencia al gobierno colonial de que los cubanos de aquel grupo selecto si no eran abolicionistas nativos sí consideraban amigo al país que había tratado de aminorar la esclavitud en Cuba. 

Si bien es cierto que los que secundaban las reivindicaciones de Turnbull decían que desconocían que este hubiera tramado una revolución para establecer la igualdad social en Cuba, lo que hubiera dado a los negros la dirección política del Estado y hubiera privado a los blancos de sus esclavos, principal fuente de fortuna. 

El plan de Turnbull era inviable, en tanto que ambas razas desconfiaban entre sí la una de la otra, la libertad del esclavo era rechazada por la mayoría de la población blanca.

Los abolicionistas británicos hacía tiempo (desde 1838) que habían iniciado un movimiento secreto orientado a la separación de Cuba de la soberanía española. Turnbull había investigado en diversos lugares de la Isla sobre la fecha en que habían sido introducidos los esclavos en las plantaciones. 

Con el sector liberal de la burguesía, Turnbull mantenía buenas relaciones. El escocés ya había tenido tiempo de entablar más que amistad por el tiempo que llevaba en la Isla con Domingo del Monte y su círculo (Luz y Caballero, Aldama, Alfonso, Betancourt, González del Valle) y hacerles cómplices y conocedores a todos ellos de sus planes abolicionistas. 

“Turnbull y del Monte eran amigos, se visitaban y se escribían”, diría González del Valle. Del Monte suministraba a Turnbull los datos que éste necesitaba para sus labores antitratistas, del Monte estaba más que complacido por la acción de un emisario extranjero en contra de la trata de esclavos.

Hasta el 22 de junio de 1842, fecha de la expulsión, Turnbull era un apóstol, un misionero de la eliminación de la trata pero, a finales de ese año, cambia la opinión sobre Turnbull en los círculos cubanos, porque no interesa que les relacionen con sus planes revolucionarios. 

Para Del Monte, pasa de ser un amigo, un héroe, hasta la posición de peligroso enemigo que quiere hacer realidad su proyecto embrionario. 

Todos aborrecían la esclavitud, pero se suponía que salvo rara excepción eran partidarios de la abolición gradual y no de la revolución. Los planes secretos del inglés Turnbull le fueron revelados a Del Monte por Mr. Ross Cocking y éste temió que dada la amistad que les unía le vieran como colaborador.

Turnbull conocía a hombres libres de color que eran líderes en su comunidad, mientras que su ayudante Cocking se unía con la gente rica, talentosa e influyente de Cuba para redactar un manifiesto: este aparecerá en el Antislavery Reporter, de donde Cocking era corresponsal. 

Los blancos y negros promoverían que se hiciera una declaración de independencia y los que lucharan por todo ello recibirían la libertad. Habría para ello que asegurar la seguridad de los amos, pues Cocking quería acometer la revolución, como lo indicaban sus viajes a Trinidad, Santiago, Manzanillo y Cienfuegos, pero los blancos seguían preocupados por el impacto del fin de la esclavitud en la prosperidad de la Isla.

Domingo del Monte

Entre los planes estaba que cesara la importación de esclavos, que se fomentase la inmigración blanca y ello podía conducir de modo inexorable a la insurrección de esclavos y a la ruina del país, aun sabiendo que la esclavitud estorbaba al verdadero progreso de la libertad política en la Isla. Cocking generó la idea de que los británicos iban a invadir la Isla si el tráfico de esclavos continuaba.

Del Monte pondría los hechos en conocimiento del gobierno de los Estados Unidos, como lo demuestra la carta de 20 de noviembre de 1842 a Alexandre H. Everett, denunciando los planes conspirativos de los diplomáticos británicos de La Habana. El nombre de Everett fue mantenido en secreto, cuando la denuncia llega a las autoridades norteamericanas y españolas. 

Del Monte, le comunica a Everett: “El gabinete inglés y los abolicionistas británicos están exasperados por la mala fe española en el cumplimiento de los convenios y han decidido poner fin a la esclavitud en Cuba por otras vías, como son a través de la presencia de agentes y espías por la Isla con el objetivo de establecer una república bajo la protección de Inglaterra”. 

Según Del Monte, los abolicionistas contaban con la ayuda de fuerzas navales británicas en Jamaica y con la colaboración del General Mariño. Esto daría lugar, según Del Monte, a la fuga de los blancos arruinados y el establecimiento de una república militar negra dominada por Gran Bretaña. 

Esto estimularía el conflicto entre el Norte y el Sur de Norteamérica. Del Monte si da este paso es porque poseía pruebas abundantes de hechos ciertos y comprobables. Sus datos coinciden con los de Ross Cocking.

No cabe duda que el giro que estaban dando las gestiones del inglés, el giro de rumbo, hacía que estuviera torciéndose hacia senderos inaceptables para la clase dirigente cubana, que deseaba evitar brotes de violencia a toda costa y una conspiración separatista y abolicionista.

Desde el comienzo de la prohibición de introducir esclavos en Cuba, en 1821, entraban cada año unos 20.000 negros de modo clandestino. El desencanto de los cubanos era muy grande y no tardaron en ocurrir sucesos que preocuparían aún más a la población, como eran las sublevaciones y las conspiraciones de esclavos producidas a partir de 1840. 

Las sublevaciones de esclavos siempre habían sido frecuentes en Cuba, pero limitadas a grupos aislados, por lo que no se les daba mayor importancia hasta que esas importaciones hicieron que en 1841 hubiera ya más esclavos que blancos. 

Los negros, sumando hombres libres a los esclavos, componían el 58 por ciento de la población de la Isla. Hubo un momento en que los esclavos, más numerosos que los blancos, eran los protagonistas de las sublevaciones, las cuales se sucedían cada vez en más cortos intervalos y empezaron a ser extensas y peligrosas. 

En 1841 hubo varias en la ciudad de La Habana (una de ellas protagonizada por los esclavos que trabajaban en la construcción del palacio de Aldama) y raro era el año que no se registraba alguna. En las zonas de los ingenios y cafetales, donde era más densa la población esclava, los brotes de rebeldía eran agudos, las sediciones se repetían y propagaban de dotación en dotación, con la peligrosa facilidad con que empleaban la candela para encender la mecha en los cañaverales de los ingenios como principal medio de combate contra sus amos.

En 1842 cambia la actitud de la burguesía, los habitantes de la Isla están desconsolados: se dan cuenta de que Turnbull ha tomado el camino de la conspiración, cuando ellos querían iniciar un camino legal y pacífico y no ir por la vía de la conspiración.

Era evidente que la actitud del gobierno inglés y las actividades de sus agentes en Cuba, alentaron, en los grupos de esclavos mejor informados o dispuestos, el deseo de conquistar su libertad.

Nuevas sediciones y rumores de que los ingleses alentaban una sublevación general, apoyada por un ejército haitiano que pasaría a Cuba en barcos ingleses, causaron entre los blancos de la Isla una ola de miedo de la que nadie escapó. Comienza una etapa de desaliento y desconfianza en la que los ingleses buscan la emancipación y el estado de alarma general en la Isla, y lo consiguen.

Las corporaciones oficiales más importantes de La Habana piden al gobierno metropolitano que ponga fin al tráfico negrero. Algunos, incluso, intentan entrometer a Estados Unidos en el problema de Cuba. 

Hacia abril de 1842, Turnbull y Del Monte se siguen escribiendo. Cuando se corre la voz de que Turnbull ha sido expulsado de la Isla, los propietarios de las tierras creen que ahora podrán engañar al gobierno inglés y continuar con el contrabando negrero. Hasta entonces, los amos de esclavos habían multiplicado las medidas de precaución por lo que pudiera suceder.

Luz y Caballero quiso reinstalar a Turnbull en la Sociedad Patriótica a mediados de 1842. Pero en 1844, al defenderse de las acusaciones de haber participado en la conspiración dirigida por Turnbull, distingue dos épocas muy diferentes de las actividades de éste.

Véase la carta de Luz a OʼDonnell, el 23 de agosto de 1844, en la que felicita a OʼDonnell “por haber desbaratado la conspiración salvando a esta Isla de sus horrorosas consecuencias”. 

Luz defiende a Del Monte cuando le pregunta el fiscal y Luz niega que aquel tuviera ideas separatistas y abolicionistas. Pero no defiende a Turnbull, no dirá ni una palabra en su defensa. Luz defendía al Turnbull apóstol, pero no al Turnbull conspirador: “Es menester distinguir épocas”, dirá.


La tendencia anexionista como solución salvadora

La tendencia anexionista no era nueva en Cuba y, desde principios de siglo XIX, hubo quienes pensaron que la salvación de los blancos de la Isla estaba en colocar ésta bajo la bandera de los Estados Unidos.

“A España hay que arrancarle las concesiones políticas con el puñal de la anexión en el pecho”, dirá Gaspar Betancourt Cisneros. 

Gaspar Betancourt Cisneros
Muchos cubanos iban a volver los ojos a los Estados Unidos, sobre todo quienes habían vivido en ese país con anterioridad, como estudiantes. Los Estados Unidos temían que Inglaterra quisiera apoderarse de Cuba. Y muchos norteamericanos del sur tenían interés en que Cuba se anexara a su país. 

Allí todavía existía la esclavitud, por lo que podrían seguir disfrutando de sus esclavos sin que les inquietase la intromisión de los abolicionistas ingleses y vivir sin temor a la abolición instantánea.

Betancourt fue un hombre de acción y, junto a José Luis Alfonso, fundó células conspirativas conocidas como “Club” en La Habana, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba. 

Con la anexión, los habitantes de la Isla, gozarían de una vez de las ventajas del régimen democrático. Si Cuba se unía a los Estados Unidos, gozarían de los derechos y libertades de los norteamericanos y del apoyo de una nación poderosa para dominar las rebeliones de esclavos, la posible revolución de los negros, y podrían oponerse a las pretensiones antiesclavistas de Inglaterra. 

Con el apoyo de EE. UU. no tendrían que enfrentarse a una larga guerra que destruyese la riqueza de la Isla ni provocase insurrecciones entre los esclavos. Y podrían disfrutar de las relaciones comerciales cada vez más intensas entre Cuba y Estados Unidos.

Inglaterra veía con preocupación el movimiento anexionista cubano, por cuanto podía romper su hegemonía en el Caribe. Retiró sus cruceros de las costas de África y dejó de perseguir a los negreros.

Las ideas de José Antonio Saco contra la anexión de Cuba a los Estados Unidos y la defensa de la nacionalidad cubana, le ganaron el odio de las autoridades españolas, que le obligaron a vivir en el destierro el resto de su vida. 

“Una revolución en medio de miles de esclavos negros solo podía provocar la ruina en la Isla”, había vaticinado Saco. La clave de su mensaje estaba en la reivindicación de la nacionalidad cubana, para lo cual no escondía que lo ideal era el blanqueamiento de la población, para llegar a esa Cuba cubana que defendía. 

Muchos creían ver en los poderosos vecinos del Norte la solución a los males de la Cuba colonial. Los peligros internos provenían de las instituciones que regían en Cuba, pues eran despóticas en todas las ramas de la administración pública y el gobierno era arbitrario. 

El tiempo falló a favor de Saco. Su aspiración era no solo que “Cuba fuese rica sino ilustrada, moral y poderosa, una Cuba cubana y no angloamericana”.

Saco era enemigo de la revolución y de la anexión, pero también de las instituciones que tiranizaban la Isla de Cuba.

En 1847 había nacido el movimiento anexionista, unido al disgusto que producía el mantenimiento del régimen absoluto de los capitanes generales. Pronto se formó en un partido con numerosos adeptos en Cuba y en los Estados Unidos, que trató de ejecutar sus proyectos valiéndose de las armas. 

En Nueva York se creó el Consejo de Gobierno Cubano y se fundó La Verdad, dirigido por Gaspar Betancourt Cisneros, para trabajar por la anexión.

José Antonio Saco

Al propio Saco le habían ofrecido diez mil pesos para que se incorporase a las filas de los anexionistas y dirigiese el periódico en Nueva York, pero él solo veía en ese proyecto males para sus amigos y desgracias para Cuba. 

El presidente Polk llegaría a ofrecer 50 millones a España por Cuba, pero fueron rechazados por España. 

Estados Unidos era un país admirado, sobre todo por la sociedad blanca cubana dominante. Los planes anexionistas despertaban mucha simpatía entre los estados del sur, pero para Saco, no: “No seamos el juguete desgraciado de hombres que, con sacrificio nuestro, quisieran apoderarse de nuestra tierra, no para nuestra felicidad sino para provecho suyo. Tanto la guerra, como la conspiración, es desolación para nuestra patria. Suframos con estoica resignación el azote de España, pero procuremos legar a nuestros hijos, sino un país de libertad, al menos tranquilo y de porvenir, demos glorioso ejemplo a nuestros compatriotas y Cuba, nuestra Cuba adorada, será Cuba algún día”.


Reformismo / Anexionismo

En 1845, el anexionismo le arrebatará el cetro al reformismo. Cada día que pasaba era más evidente queel movimiento reformista no iba a conducir al bienestar de Cuba.

En la Isla, cada vez tenía más sentido lo preconizado por David Turnbull: abolir la esclavitud, mecanizarla industria azucarera y contratar asalariados con mayor capacidad técnica que los esclavos, introducir una democracia y, por ende, un progreso económico-social.

Surge la idea de incorporación a los Estados Unidos, algo en lo que los hacendados criollos ven la tabla de lasalvación. De 1845 a 1855 el anexionismo será la corriente política predominante entre la clase terrateniente cubana. El reformismo continuaría de la mano de José Antonio Saco, Luz y Caballero, y Domingo del Monte.

Una serie de factores internos y externos determinan la actitud anexionista, que al principio estuvo limitado a grupos de dueños de ingenios y magnates azucareros como José Luis Alfonso, Miguel Aldama y Cristóbal Madan, reunidos en el Club de La Habana.

En 1844 se había instalado la primera vía férrea en Oriente, que corría desde el Cobre hasta Punta del Solen la Bahía de Santiago de Cuba. En Las Villas, para 1849, quedan unidos Cienfuegos, Villaclara, Remediosy Caibarién. Trescientas treinta y dos millas en vías férreas. Los ingleses han invertido en el monopolio del ferrocarril 10.382.000 de dólares.

En 1853 se instala la primera central telegráfica en La Habana que cubre, poco a poco, a las principales ciudades del país. El servicio de correos progresa rápidamente. El comercio con los Estados Unidos alcanza la cifra de 15 millones de dólares, mientras el de España era de tres millones de pesos. Desde 1840, el ingenio seguía siendo el principal centro de producción.

Para el Censo de 1846 se destaca el número de 1442 ingenios, 252 movidos por máquina de vapor, aumentando las ganancias. Solo la máquina de vapor podía salvar a los dueños de los pequeños ingenios de sucumbir a la competencia en el mercado mundial.

Pero había un obstáculo: el sonado fracaso de los reformistas, al no ser aceptada la delegación cubana en las Cortes, lo cual indicaba a los productores que no se accedería a las demandas imprescindibles para el desarrollo económico de la clase terrateniente. Si esta clase se sentía marginada del aparato estatal, ¿de dónde iban a sacar el capital requerido para emprender las reformas industriales?

Además, para introducir la maquinaria habría que abolir la trata y la esclavitud después. Este hecho iba a revolver los ánimos encendidos de los esclavistas, haciéndolos más reaccionarios y retrógrados.

Inglaterra seguía presionando a España, que le exigía que la esclavitud fuese eliminada en Cuba. Esta situación se acentuaría con la vuelta en 1846 a Inglaterra de un ministro de ideas francamente abolicionistas. En estas circunstancias, los hacendados se aferran a la idea de propiciar la anexión a los Estados Unidos, donde aún se mantenía la esclavitud, como un modo de perpetuar la odiosa institución.

La sola idea de una revolución los llenaba de zozobra y espanto. Los Estados Unidos podían obviar la necesidad de una insurrección, interviniendo militarmente y apoyando la esclavitud.

El anexionismo contó con simpatizantes en Sancti Spiritus, Puerto Príncipe, Cienfuegos y Trinidad. Sus principales líderes fueron el general del ejército español Narciso López, nativo de Caracas y organizador de la conspiración de la Mina de la Rosa Cubana; Salvador Cisneros Betancourt y Gaspar Betancourt Cisneros.

Este último logró publicar sus artículos de colonización en Puerto Príncipe, algo que para otros era “fruta espinosa e indigesta”. Estos artículos aparecerían en La Gaceta de Puerto Príncipe y se publicaron también en La Aurora de Matanzas, a pesar de que las autoridades de la Isla lo vigilaban.


Ya entonces había un endurecimiento claro de la censura respecto a los escritos que, de cerca o de lejos, atañían a la esclavitud, y que se inscribirá en el contexto del incremento de las revueltas de esclavos que se produjeron en la zona occidental de Cuba a mediados de 1843. El principal rival del anexionismo acabó siendo José Antonio Saco, convirtiéndose en la voz más alta contra la anexión.

Thursday, April 18, 2024

Muere líder revolucionaria y ex presa cubana que desafió a Castro y se casó con el ‘Comandante Yankee’*


Por Michael Sallah

Olga Morgan Goodwin, otrora ardiente revolucionaria cubana que fue encarcelada por intentar derrocar a Fidel Castro y posteriormente huyó a Estados Unidos, en donde se convirtió en una figura venerada en la comunidad de exiliados y en una crítica abierta del régimen comunista, falleció el martes en su casa de la Florida luego de sufrir un derrame cerebral. Tenía 87 años. Una de las primeras mujeres líderes de la revolución en su país en la década de 1950, las hazañas de la señora Goodwin, junto con las de su famoso esposo estadounidense William Alexander Morgan, quien dirigió su propia fuerza rebelde, fueron relatadas en libros, artículos y un documental de PBS, llamado “American Comandante”. Después de ayudar a Castro a subir al poder, su esposo fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento en 1961 al romper con el régimen por sus vínculos con el comunismo y ella fue detenida y enviada a prisión, en donde lideró huelgas de hambre y protestas por el mal trato a los presos.
“Fue una líder generacional”, dijo Manny García, ex editor de El Nuevo Herald y confidente de la ex revolucionaria. “Formó parte del movimiento de resistencia de mujeres en Cuba que perdieron su libertad en su lucha por un [país] libre del comunismo”. Tras salir de la cárcel, abandonó su país natal en 1980 en un barco desvencijado durante el puente marítimo del Mariel y se instaló en Toledo, Ohio, ciudad natal de Morgan, en donde llevó a cabo una implacable campaña para traer su cuerpo de vuelta de Cuba para volver a enterrarlo. Sus esfuerzos impulsaron un viaje a su país natal de los congresistas Marcy Kaptur y Charles Rangel, quienes se reunieron con Castro en 2002 en una sesión que duró toda la noche para convencerlo de que liberara los restos. El líder cubano accedió a devolver el cuerpo del estadounidense a Estados Unidos, pero hasta el día de hoy sigue enterrado en un cementerio de La Habana.
A pesar del revés, Goodwin continuó con su campaña de envío de cartas a los presidentes George W. Bush y Barack Obama, así como al Papa Francisco, rogándoles que presionaran al gobierno cubano para que permitiera la devolución de los restos de su esposo. “Para mí, William era estadounidense y pertenece aquí”, le dijo a Miami Herald. “No puedo rendirme”. En una serie de entrevistas con el Toledo Blade, la señora Goodwin rompió su silencio en 2002 sobre sus esfuerzos para derrocar a Castro poco después de que tomara el poder en 1959, acusando al difunto líder de traicionar la revolución al cancelar las elecciones libres y forjar lazos con la Unión Soviética. “No luchamos por esto”, dijo más tarde. “Luchamos por la democracia”.
Durante sus años en La Habana, la pareja crio a dos hijas mientras Morgan se convertía en una figura pública a la que buscaban los periodistas y se volvía el centro de atención de los investigadores de los servicios de inteligencia estadounidenses y de la Casa Blanca de Kennedy durante un periodo crítico de la Guerra Fría. La historia de su vida en común se relató en un artículo de David Grann publicado en 2012 en el New Yorker, que llamó la atención del actor y director George Clooney. Clooney adquirió los derechos de su historia para una película, pero nunca llegó a producirse.
Enrique Encinosa, un historiador cubano y ex presentador de radio de Miami, dijo que los periodistas han escrito durante mucho tiempo sobre William Morgan, pero, mientras que él fue ejecutado en 1961 por un pelotón de fusilamiento, Olga sobrevivió y soportó una década en las cárceles de Castro antes de su liberación en 1971. “Fue a la cárcel, se escondió y vivió peligrosamente”, dijo. “Quería seguir luchando”.
Nacida en 1936 en las montañas del centro de Cuba, Olga María Rodríguez Fariñas fue una de los seis hijos de una familia pobre y trabajadora que se oponía al gobierno del entonces presidente cubano Fulgencio Batista. Como líder estudiantil, lideró protestas contra el gobierno y finalmente se vio obligada a escapar a las montañas, en donde conoció a su futuro esposo, un estadounidense que se había convertido en líder del Segundo Frente, una fuerza rebelde. Años más tarde, tras salir de la cárcel y escapar a la Florida, decidió trasladarse a Ohio para estar cerca de la madre de Morgan. En los años siguientes, la señora Goodwin se volvió a casar y se estableció, pero nunca dejó de luchar por traer los restos de Morgan de vuelta a casa.
En apoyo de su causa, la comunidad de exiliados de Miami hizo una colecta y recaudó $2,300 para ayudar a sufragar los gastos de devolución de su cuerpo a Estados Unidos, en donde la señora Goodwin había planeado una misa funeral y el entierro. El año pasado, su esposo durante casi tres décadas James Goodwin murió y la señora Goodwin se trasladó a la Florida para vivir con su hija Loretta, una de los dos hijos que tuvo con William Morgan en La Habana.
Mitch Weiss, coautor del libro Yankee Comandante: The Untold Story of Courage, Passion and One American’s Fight to Liberate Cuba, dijo que, a pesar de las tragedias a las que se enfrentó la señora Goodwin, “nunca perdió la fe, incluso después de que su esposo fuera ejecutado, aun después de estar encarcelada durante años, siguió adelante, luchando por mantener viva la memoria de su esposo”. Loretta Morgan, de 64 años, dijo que continuará con la misión de su madre de traer los restos de su padre de vuelta a Estados Unidos con la ayuda del abogado de la familia Gerardo Rollison. “Mi padre murió por un país que no era el suyo [y] quiero continuar lo que ella hizo”. Dijo que su madre, quien sufrió un derrame cerebral alrededor de las 8:00 a.m. en la casa de campo que compartían cerca de Clewiston, era un ejemplo de alguien que nunca vaciló en sus creencias. “Libertad”, dijo. “Ella creía en la libertad” y, al final, “hizo lo que le dictaba su corazón”.
A la señora Goodwin le sobreviven otra hija, Olguita, de Toledo, Ohio, las hermanas Irma Vásquez de Toledo, Ada Fariñas de Canadá, y un hermano, Lázaro Rodríguez, de Tampa, así como nueve nietos y 13 bisnietos. Los arreglos funerarios están pendientes.


*Tomado de El Nuevo Herald

Tuesday, April 16, 2024

Roban sede de monumento masónico en La Habana: estiman pérdidas en cientos de miles de dólares*



Por Camila Acosta

LA HABANA, Cuba -. Varias obras de arte inventariadas como Patrimonio Nacional de Cuba, lámparas antiguas, pertenencias personales y más de un centenar de documentos y objetos históricos de valor nacional fueron 
saqueados del Monumento Memorial Masónico Franklin Delano Roosevelt en Santiago de Las Vegas, La Habana, denunció a CubaNet Eduardo Leal Noda, su fundador.


En declaraciones a CubaNet, Leal Noda aseguró que los daños “ascienden de $500,000 a $800,000 dólares, aproximadamente, en el mercado interno cubano, no en el internacional ya que, de este ser el caso, esta cifra sería aún mayor”.

Según este historiador, “el robo con fuerza, allanamiento y violación de domicilio se descubrió el 20 de marzo” último y fue perpetrado por sus vecinos del fondo.

“Destruyeron parte del muro del fondo en el primer y segundo piso; allanaron todas las partes de mi propiedad, rompiendo puertas y otros elementos y, por sobre todo, robando cosas tanto personales como registradas e inventariadas en el patrimonio nacional”, declaró.

Su hijo, Oreste Leal Rodríguez, realizó la denuncia el día 5 del mes en curso en la estación de policía de Santiago de Las Vegas. Según el documento, Leal Rodríguez acusó a Lisbeth Alonso Prado, a Fabián Alonso y a Josefa Prado por presuntamente romper la pared de su domicilio y apoderarse de parte de su vivienda.

Hasta el momento, la policía no se ha presentado en el lugar para hacer indagaciones.

Eduardo Leal explicó a CubaNet que Fabian Alonso es el secretario de la UJC de su facultad de medicina, y Lisbet Alonso Prado, es dirigente de la Empresa Eléctrica de Capdevila, en el municipio de Boyeros.

“En su residencia, que es la número 18002 entre 180 y 184, Rpto Nueva Aurora Stgo de las Vegas, municipio Boyeros, La Habana, radica la presidencia del CDR (Comité de Defensa de la Revolución). Estos son los mismos que hace cinco años hablaban mal de la Revolución, e incluso planeaban salir de Cuba, pero ahora resultaron ser fervientes revolucionarios”, añadió.

Aida Leal, hija de Eduardo, en varias publicaciones en su perfil de Facebook ha denunciado la situación. En una de ellas expone que los vecinos en cuestión “sin ninguna autorización legal, solo por abuso de poder, decidieron abrir una entrada desde su casa y decir que eso les pertenece. A través de esa entrada, tuvieron acceso a la casa, rompiendo puertas, rejas, ventanas, en fin”. Actualmente, ocupan y viven en esas partes de la casa que se adjudicaron.

Saqueo en el monumento masónico (cortesía: Eduardo Leal Noda)

En imágenes compartidas por Leal Noda a CubaNet, se observa la vivienda antes y después del robo. “La casa parece una ruina”, detalló.

 

“Estos individuos se valen de su cualidad de revolucionarios para creer que están por encima de la ley, se deben sentir bien respaldados para hacer estas cosas sin ninguna consecuencia, leyes que deberían ser aplicadas estrictamente en este caso, pero en lo cual no tengo fe, debido a la impunidad y tapadera tan arraigadas, sin respetar las leyes”, señaló el historiador.

Eduardo Leal Noda se encuentra desde 2019 en el exilio, en Miami, Estados Unidos. En declaraciones a CubaNet, explicó que tuvo que irse de la Isla por el acoso de la Seguridad del Estado; antes logró sacar del país varias obras de arte, documentos y artículos históricos, previa autorización de instituciones masónicas y de Patrimonio, pero en su vivienda quedaban todavía muchísimos artículos de este tipo.

Saqueo en el monumento masónico (cortesía: Eduardo Leal Noda)

Entre los artículos saqueados se encuentran pinturas, obras de porcelana y de bronce, o cartas originales de José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez.

Durante casi 50 años, Eduardo Leal Noda ha resguardado objetos, cartas y documentos relacionados con próceres de la independencia de Cuba y la República. Este patriminio lo heredó de su familia, algunos de los cuales fueron importantes masones en la etapa republicana.

Esta herencia familiar y su pasión por la masonería lo llevó a colocar en 1982 en su vivienda, ubicada a las afueras de La Habana, en el reparto Santiago de Las Vegas, una tarja de mármol en el portal de la casa, para honrar a Franklin Delano Roosevelt, quien fue nombrado “benemérito de la masonería cubana” el 4 de julio de 1947 por su bisabuelo, Enrique Elizaga Peláez, quien fuera Gran Maestro y Soberano Gran Comendador de la Masonería en Cuba.

Esta afrenta al poder comunista en la Isla, le valió a Leal Noda, con apenas 22 años, la persecución de los órganos represivos y la expulsión de la Universidad de La Habana cuando cursaba el cuarto año de la carrera de Medicina.

De igual forma, mediante sus agentes infiltrados en las logias, el régimen impidió que realizara el sueño de su vida: iniciarse en la masonería.

Años más tarde, ubicaría igualmente en su casa una estatua de Roosevelt de tamaño real en bronce, que se convirtió en la única que existe en el mundo del exgobernante estadounidense vestido de masón.

El 30 de enero de 2016 el Monumento Memorial Masónico Franklin Delano Roosevelt fue formalmente inaugurado. En el acto inaugural participaron: el agregado cultural de la Embajada de los Estados Unidos en Cuba, Bruce P. Kleiner, funcionarios de la dirección provincial del ministerio de Cultura, entre ellos el historiador Eduardo Torres-Cuevas, así como líderes de la masonería en la Isla.

En ese evento, el monumento y la vivienda fueron igualmente declarados como Patrimonio Cultural de Cuba y de Santiago de Las Vegas.

Estatua de Franklin Delano Roosevelt en el monumento memorial masónico (cortesía: Eduardo Leal Noda).

Entre los objetos custodiados por Leal Noda se hallan la banda masónica del poeta José María Heredia, así como la banda del grado 33 del expresidente Gerardo Machado. También se cuentan documentos firmados por José Martí, Tomás Estrada Palma, Bartolomé Masó y otros próceres de la independencia.

En 2019, este historiador se exilió en los Estados Unidos, en donde logró iniciarse en la masonería. Entre los objetos que logró salvar se hallan la máquina de escribir de Ernest Hemingway y la bandera cubana que se izó en La Habana el 20 de mayo de 1902.


*Tomado de Cubanet.

Monday, April 15, 2024

Nuevo libro: "Emilia Casanova: La patriota cubana y gran amor de Cirilo Villaverde"


Nuevo libro de Ena Curnow. Esta vez sobre la vida de la patriota Emilia Casanova, una de las figuras más importantes del exilio independentista cubano en el siglo XIX.

El tiempo tiende a borrar nombres. Cuba, América y el mundo parecieran olvidar a Emilia Casanova, fundadora de la Liga de las Hijas de Cuba, organización dirigida a recaudar fondos, preparar expediciones y cabildear en pro de la independencia de su Patria.

Aplaudida por el Congreso de los EE. UU., la cubana persuadió al “duro” presidente Grant para liberar a su padre de los españoles en la Isla. Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y Máximo Gómez reconocieron sus méritos.
Los hombres de su época, sin embargo, no aprobaron su propuesta de que las mujeres llevaran armas y municiones a la Isla, tema aprovechado por los semanarios satíricos españoles para hacer mofa de ella.
Emilia Casanova, la esposa del gran novelista Cirilo Villaverde, merece que se le recuerde.

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Friday, April 12, 2024

'Veritas', del cubano Eliécer Jiménez, se estrena en la televisora pública más grande de EEUU*


 

El largometraje documental Veritas, del cineasta cubano Eliécer Jiménez Almeida, tendrá su estreno el próximo 15 de abril a las 10:00PM en la mayor cadena televisiva pública de EEUU, PBS, como parte de la serie Reel South, que aborda las historias y cultura de los estados del sur de la nación estadounidense.

La película, realizada por el cineasta residente en Florida, recoge los testimonios de un puñado de veteranos de la invasión de Bahía de Cochinos, de 1961, a través de quienes se cuentan esos hechos desde la perspectiva de aquellos cubanos que la historiografía oficial de la Isla siempre ofreció como meros mercenarios.

La exhibición de Veritas comenzará por el canal South Florida PBS, aunque luego formará parte de la programación de estrenos del resto de las estaciones afiliadas a la cadena en EEUU.

"Te puedo decir que es algo demasiado grande, demasiado bueno y demasiado lindo para una persona nacida en Vertientes, Camagüey", declaró Jiménez Almeida a DIARIO DE CUBA en referencia al suceso, único para un cineasta cubano de su generación.

"Para una persona que sobrevivió a la censura, a la exclusión, a la marginación; dos expulsiones de la universidad, una úlcera en el estómago, trastornos mentales… entrar en la distribuidora de documentales más grande y prestigiosa del mundo es indescriptible. Es una forma hermosa de venganza poética contra el régimen cubano y, al mismo tiempo, pone al cine independiente cubano en otro nivel", agregó. 

"Llevo diez años en EEUU. He intentado, con mucho esfuerzo personal, hacer cine cubano independiente fuera de las fronteras nacionales. No he tenido la fama, ni los grandes presupuestos, no soy ni siquiera tan conocido en la comunidad cubana de Miami, pero Veritas ha abierto una puerta para todo el cine documental cubano, especialmente para el documental independiente cubano, que ya nadie va a poder cerrar", enfatizó Jiménez Almeida.

"Una puerta que era exclusiva para Estela Bravo y la narrativa castrista... De alguna forma muy especial, Veritas ha roto con la hegemonía de la revolución en los grandes medios americanos. Que un documental como Veritas esté en PBS valida nuestras historias como comunidad en el exilio y nos recoloca como discurso nacional más allá de nuestra fronteras nacionales", subrayó.

Precisamente las versiones de la historia que Veritas contiene hicieron que funcionarios del aparato de propaganda del régimen cubano intentaran criminalizar la celebración de la cuarta edición del Festival de Cine INSTAR, que la programó, en un intento de boicot que fracasó. Esa muestra llevó el cine independiente de la Isla a pantallas de ocho países en diciembre de 2023.

Reel South incluyó Veritas en una nueva temporada de películas que se estrenarán semanalmente a partir del 8 de abril de 2024 en la aplicación gratuita de PBS y se transmitirán a partir del 11 de abril de 2024 en PBS North Carolina.


"Esta temporada agrega una nueva profundidad a los registros históricos que Estados Unidos y el sur de Estados Unidos han preservado, y desafía a los estadounidenses a preguntarse qué define y quién establece nuestra posteridad colectiva", comentó el productor de la serie, Nick Price. 

"Por encima de todo, cada película muestra el poder de la conexión humana y las comunidades creadas como consecuencia de ello", agregó.

La selección incluye los cortometrajes The Volunteer, de David Brodie, y The Day That Shook Georgia, de Patrick Longstreth, sobre la guerra de Vietnam y un accidente industrial ocurrido en ese estado de EEUU, respectivamente, aunque con el foco sobre las comunidades afroamericanas.

For the Record, de Heather Courtney, y I'm the Girl, de Thom Southerland, desentierran historias significativas de ciudades de EEUU y de las personas que las sostienen, mientras que The Only Doctor, de Matthew Hashiguchi, el otro largometraje de todo el programa aparte de Veritas, retrata una clínica médica rural del sur de Georgia.

"La ventaja única de Reel South y la plataforma de PBS es la asociación perfecta para resaltar las historias subrepresentadas, enterradas en el pasado y presente de Estados Unidos. Estas películas hablan de la importancia de las perspectivas regionales para ayudar a informar nuestra historia nacional", comentó el director de programación de PBS Plus, Michael E. Tang.

"Durante la última década, Reel South ha brindado a los cineastas que trabajan en nuestra región la oportunidad de que sus películas se vean en todo el país. A medida que el sur de Estados Unidos continúa impulsando la conversación nacional, estas historias brindan un enfoque auténtico y muy necesario en nuestras comunidades y culturas", agregó Rachel Raney, directora de Producciones Nacionales de PBS Carolina del Norte, así como cocreadora y coproductora ejecutiva de la serie.

Fundada en 1969, Public Broadcasting Service (PBS) es la red de televisión pública de los Estados Unidos. Se trata de una organización sin ánimo de lucro cuyo fin es distribuir programación a las emisoras de televisión abierta de propiedad pública. El consorcio está formado por más de 350 emisoras que se encuentran en calidad de afiliadas,​ pertenecientes en su mayoría a instituciones educativas u organismos de los gobiernos de los diferentes estados del país.

Su programación está compuesta por espacios educativos, informativos, documentales y series de ficción, tanto estadounidenses como británicas. Los programas infantiles se ofrecen bajo la marca PBS Kids.

*Tomado de Diario de Cuba


Sunday, April 7, 2024

RECIENTES ACTIVIDADES DE NUESTROS MIEMBROS

En las últimas semanas algunos de los miembros de nuestra institución han venido desarrollando importantes actividades encaminadas a dar a conocer públicamente sus más recientes obras, estableciendo, una vez más, un nexo entre la Academia de la Historia en el Exilio y sus respectivas comunidades de residencia.

El viernes 22 de marzo, Lilo Villaplana estrenó su más reciente documental en el Museo Americano de la Diáspora Cubana en Miami (FL): El Patriota: Ernesto Díaz Rodríguez, basado en la vida y obra literaria del colega Díaz Rodríguez quien, de un humilde pescador, ha llegado a ser un indiscutible líder anti-totalitario y un escritor de alto vuelo. Por su vertical posición histórica, Ernesto cumplió más de 20 años de prisión política, donde desarrolló gran parte de su obra literaria que, en su mayoría, logró sacar clandestinamente de las cárceles castristas. En la actualidad, además de su prosa historiográfica, es uno de los más importantes poetas de su generación, en especial en su poesía dedicada a los niños.

En el mismo local floridano se llevó a la cabo el 1 de abril la presentación del más reciente libro del colega Federico R. Justiniani: Historia de los cementerios de Cuba. La obra es una contribución original a la historia de 32 cementerios de Cuba por el valor histórico y artístico de los mismos, como verdaderos museos al aire libre, con múltiples ilustraciones pertinentes que añaden un importante

componente al texto. Contiene, además, interesantes anécdotas relacionadas con algunas sepulturas, como la de “La Milagrosa” del cementerio de Colón de La Habana, “La Bella Durmiente” en el cementerio de La Reina de Cienfuegos y el famoso epitafio en la tumba de Dolores Rondón, en el cementerio de Camagüey. Para más información, pulse en este enlace: Historia de los cementerios de Cuba (Spanish Edition)

 

El día 7 de abril se llevaron a cabo dos actividades no menos importantes de nuestros académicos. En horas de la tarde Pedro Corzo presentó en la Biblioteca Pública de Westcher (Miami) su nuevo libro titulado Cuba: un experimento del totalitarismo castrista, con prólogo Guillermo Farinas, el conocido opositor cubano en la Isla. En el texto de presentación en la contraportada, Alexis Ortiz escribió lo siguiente: “Con este libro Pedro Corzo no busca dictar cátedra sobre el totalitarismo, solo se propone mostrar la repetida infamia del comunismo cubano a la luz de su experiencia como un prisionero y exiliado de la dictadura, que nunca se rindió, que se mantiene vertical en la lucha por la libertad de Cuba. Es una obra que vale la pena leer.” Para otra consideraciones, hacer click en el siguiente enlace:

https://www.amazon.com/s?k=Cuba%3A+un+experimento+del+totalitarismo+castrista&__mk_es_US=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&crid=382ZET88ZC6I1&sprefix=cuba+un+experimento+del+totalitarismo+castrista%2Caps%2C105&ref=nb_sb_noss

 


El mismo día, pero en la noche, se celebró la premier del documental Un recorrido por la música cubana 1900-1960, del realizador René Álvarez, producido por el Museo Virtual de Miami. El filme presenta, además de los textos historiográficos del guion, muestras musicales de los ritmos referidos en versiones de artistas famosos. En el evento participaron otros dos colegas de la AHCE: el musicólogo Eloy Cepero y el historiador José Raúl Vidal y Franco. Para más información, visítese el Website del Museo Virtual de Miami haciendo click en el siguiente enlace: https://miamivirtualmuseum.com

Felicitaciones a tan distinguidos miembros de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio.

 

 

 

 

Wednesday, April 3, 2024

Sitio web: datos sobre el exilio cubano


Existe en internet una base de datos básicos sobre el exilio cubano en los Estados Unidos: Facts About Cuban Exiles. Aunque la información que se expone allí es muy básica puede servirle de referencia a aquellos que desconocen la información más esencial aunqque el propio sitio merecería ampliar los datos de que dispone y abarcar toda la complejidad y riqueza que existe en la diáspora cubana en los Estados Unidos empezando por la cantidad, composición y distribución en el territorio norteamericano.


 Home | Facts About Cuban Exiles (facecuba.org)

Monday, April 1, 2024

Rafael Rojas publica libro sobre la censura en Cuba*




Por Carlos Olivares Baró

Rafael Rojas (Santa Clara, Cuba, 1965), historiador, articulista, académico, conferencista y ensayista cubano, radicado en México —autor de más de 20 títulos sobre la historia intelectual y política de México, Cuba y el resto de Latinoamérica entre los cuales destacan Tumbas sin sosiego (Premio Anagrama, 2006); Las Repúblicas de aire (Premio Internacional de Ensayo Isabel Polanco, 2009); El estante vacío. Literatura y política en Cuba, 2009y La polis literaria, 2018; La epopeya del sentido. Ensayos sobre el concepto de Revolución en México, 2022— pone a disposición de los lectores Breve historia de la censura y otros ensayos sobre arte y poder en Cuba (Rialta Ediciones, México, 2023): cuaderno que repasa las reprobaciones en los espacios culturales de Cuba como una maniobra del poder político.

Estructurado en cuatro apartados (“La pasión por silenciar”, “Letras desplazadas”, “Imágenes Incomodas”, “Dos homenajes”), el investigador del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México dilucida como en Cuba —nación tutelada por un Partido Comunista único y una economía controlada por las dependencias gubernamentales— los vetos y las limitaciones han sido en el trayecto de 65 años, componentes estratégicos del gobierno para mantenerse en el poder a través de supresiones en el campo cultural.

“He reunido ensayos y artículos que he publicado en diversos medios en los últimos años: El Cultural de La Razón de MéxicoRevista Iberoamericana de la Universidad de Pittsburgh, Diario de Cuba, Hypermedia Magazine, Rialta y El Estornudo. Asimismo, he desenterrado textos de volúmenes donde he compartido páginas con otros autores. Digamos que son ensayos dispersos que he retomados porque desembocan en un tema central: las tensiones entre arte y poder en la Cuba contemporánea, coordenada clave de este libro”, expresó, en entrevista con CUBAENCUENTRO, Rafael Rojas, quien es miembro de la Academia Mexicana de la Historia.

La censura en Cuba en la época contemporánea tiene sus raíces cuando asume el poder Gerardo Machado en 1925, quien cerró periódicos y revistas, amén de acrecentar la represión y disolver organizaciones. ¿Por qué su libro no hace referencia a esos orígenes?

Todo depende de lo que entendamos por “historia contemporánea de Cuba”. La censura en Cuba, como en toda la historia latinoamericana y caribeña, se remonta al sistema colonial español y, específicamente, a la institución del Tribunal del Santo Oficio o Inquisición. En el periodo republicano de la historia de Cuba (1902-1958) hubo censura, sobre todo, en tiempos de Machado y Batista. Pero el libro adopta una periodización que ubica el origen de la historia contemporánea de Cuba luego del triunfo de la Revolución de 1959 y la instauración del sistema socialista. A partir de ahí se produce una experiencia única en nuestra región, que es la adopción de un régimen de ideología de Estado marxista-leninista y partido comunista único, como los de la URSS y Europa del Este, en el que la censura es una práctica consustancial.

¿La pasión por silenciar: mecanismo de los regímenes totalitarios y la ‘censura como derecho de estado’ patentes en el discurso de Fidel Castro en la Biblioteca Nacional —junio, 1961—: inicio de los trances entre el ‘poder revolucionario’ y el campo intelectual en Cuba?

Sí, en aquel discurso de Fidel Castro, que ha regido la política cultural cubana por seis décadas consecutivas, quedó establecido que, aunque pudiese admitirse cierta libertad formal, el contenido de la producción intelectual en Cuba estaría siempre tutelado por el poder político. Esa tutela era necesaria porque el primer derecho a respetar en Cuba, según Castro, era “el de la Revolución a existir”.

¿La censura en la Isla, estrategia del gobierno para mantenerse en el poder durante 65 años?

Me parece evidente que la censura ha sido un mecanismo por el cual el Estado ejerce control sobre la cultura producida en la Isla, en todas sus manifestaciones, desde las artes hasta las ciencias sociales. Hablo de una censura selectiva y en diversos grados, como el veto de ciertas obras o la interdicción o prohibición absoluta de un autor. Lo cuantioso y representativo de esa censura podría ser resultado del conflicto entre una cultura extraordinariamente creativa y dinámica y un poder político excesivamente volcado a su propia legitimación.

¿Qué papel ha jugado la diáspora intelectual cubana en estos años de censura?

Los exilios intelectuales cubanos: de los escritores Lydia Cabrera a Carlos Manuel Álvarez o de los pintores Cundo Bermúdez a Hamlet Lavastida, siempre han estado relacionados con episodios o rachas de censura en la Isla. Cada oleada migratoria en el campo intelectual ha estado precedida por momentos sumamente represivos y excluyentes en la política cultural de la Isla.

¿Las acciones y secuelas de la disidencia de la artista plástica Tania Bruguera son comparables al Caso Padilla?

Del caso Padilla al caso Bruguera y, por el camino, los muchos otros casos que registra esta historia, observo la misma constante: no sólo una estigmatización oficialista del artista sino un castigo corporal, que puede llegar a la reclusión: cárcel, prohibición de salida del país. Como intelectuales y artistas son muy distintos Padilla y Bruguera, pero sus silenciamientos dentro de la Isla poseen rasgos en común.

¿La no difusión en la Isla de El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, subraya la no disposición del régimen de ventilar temas relacionados con el estalinismo y el trotskismo en la sociedad cubana?

Esa novela se publicó en la editorial cubana Unión varios años después de su aparición en España en el sello Tusquets; pero, como otros libros de Padura y de los pocos escritores que logran publicar dentro y fuera, ha tenido circulación limitada. Creo que esos límites tienen que ver con el tabú en torno al estalinismo y el trotskismo en Cuba y especialmente en relación con el hecho de que el gobierno de Fidel Castro protegió al asesino de Trotski, Ramón Mercader. También encuentro, en la novela de Padura, elementos de autocensura, relacionados con detalles e implicaciones de la propia trama de su novela.

¿Otras literaturas cubanas o una generación de nuevos escritores herederos de ese extraordinario ‘banquete canónico’ de la literatura de la Isla?

Los ensayos del libro que tratan sobre las nuevas literaturas cubanas intentan llamar la atención sobre el hecho elemental de que ya estamos en la tercera década del siglo XXI y que hay una producción literaria posterior a la de los 90 e, incluso, a la de los llamados “novísimos”, que por mucho tiempo acapararon la atención del mercado y la crítica. En esa parte del libro comento obras de Ahmel Echevarría, Jorge Enrique Lage, Legna Rodríguez Iglesias y Jamila Medina Ríos, entre otros.

El libro incluye un apartado de homenajes con sendos ensayos sobre Reinaldo Arenas y Nicola Guillén Landrián. ¿Serían estas figuras dos ‘censurados emblemáticos’?

Me parece que sí: antes de sus respectivos exilios, Arenas y Guillen Landrián estuvieron vetados y sus obras, dotadas de alto grado de riesgo estético e intelectual, fueron negadas al público. Ambos, además, fueron encarcelados: Arenas en el Morro; Guillen Landrián, en hospitales psiquiátricos. Sus obras son resistencias del delirio bajo el comunismo cubano.

¿Breve historia de la censura amplía y complementa temáticas abordadas por usted en otros libros Tumbas sin sosiego, El estante vacío, La máquina del olvido y La polis literaria?

Sí, los ensayos que conforman este volumen continúan un eje de análisis de esos volúmenes, que tiene que ver con las formas de exclusión en la política cultural cubana. En aquellos, tal vez, el énfasis estaba puesto en la historiografía, las ciencias sociales y el ensayo. Aquí me concentro más en la literatura, las artes visuales y el cine.


*Tomado de Cubaencuentro