Monday, August 31, 2020

Susana Redondo de Feldman


Por Perla Rozencvaig

Conocí a Susana Redondo de Feldman en la Universidad de Columbia.  Ella dirigía entonces el Departamento de español en la Escuela de Estudios Generales (School of General Studies) de dicha universidad y yo era estudiante de posgrado en el departamento de francés.  Asistir a los cursos que dictaba sobre literatura hispanoamericana y conversar con ella durante sus horas de oficina sobre la evolución del romance del Siglo de Oro, sobre Rubén Darío o acerca del papel y la lucha de la mujer por ganarse un espacio en las letras de Hispanoamérica no solo fueron experiencias enriquecedoras desde una perspectiva académica sino que también despertaron  mi curiosidad de ahondar en las repercusiones históricas y sociales de la obra de algunas de estas grandes figuras. Para fines de los setenta, decidí declarar mi especialización en estudios hispánicos, y la profesora Redondo me ofreció enseñar cursos de conversación y gramática en el departamento. Visitarla en su oficina para informarle de cómo iban las clases era el pretexto perfecto para poder escucharla hablar con tanta pasión y tanto conocimiento de autores  que fui descubriendo paulatinamente a medida que avanzaban mis estudios.

     Había un grupo de estudiantes como Gladys Feijóo, Adoración Campis, Carlos Narvaéz, Diana Sorensen,  y  yo, entre ellos, que siempre tomábamos sus cursos para completar la maestría o el doctorado. Todos después llegamos a ser profesores de lengua y literatura en distintas universidades de los Estados Unidos. Cuando me estaba preparando para tomar los exámenes escritos como parte de los requisitos para el doctorado, la profesora Redondo se convirtió en una maestra dedicada por entero a ayudarme a organizar un plan de estudio eficaz  y bien estructurado que abarcaba desde el Diario de Colón hasta los autores contemporáneos españoles e hispanoamericanos que aparecían en la extensísima lista de lecturas preparada por el departamento.  Me guió a investigar a cabalidad las características  individuales  y colectivas de los distintos movimientos literarios y la contribución personal a cada género de las figuras más destacadas, prestándoles también la debida importancia al contexto histórico y cultural en que éstos se habían desarrollado.  La maestra abnegada me permitió llamarla amiga, una amiga entrañable con quien compartí momentos y experiencias muy ricas que me han acompañado toda mi vida.

    En una de mis visitas habituales a su oficina, me regaló un ejemplar de su libro José Martí: Antología Crítica publicado en 1968.  Me emocionó la dedicatoria al expresar que me unía a ella “su fervor martiano”.  Esta estudiosa del Apóstol recogió aquí algunas de sus mejores páginas para los alumnos, a fin de “facilitarles  la adquisición de un material de trabajo que les dé los conocimientos básicos sobre los temas del ensayo en América, los que después podrán ampliar según sus intereses e inclinaciones”.1 He aquí a la educadora que piensa primero en los estudiantes, a quienes quiere darles las herramientas necesarias para que a través de las páginas escogidas puedan internarse en el “espeso bosque de la ensayística americana”1  

Susana nació en Camaguey el 13 de septiembre, 1913  en un ambiente rural, el central azucarero Jaronú. Era la mayor de varias hermanas.  Desde muy temprana edad, contaba, durante algunas de sus valiosas digresiones en clase, que sus padres le habían inculcado el sentido del deber, la responsabilidad de cumplir con el trabajo que se le encomendaba y el orgullo personal que siempre sentía al concluir la tarea asignada.  Para todos era un sutil recordatorio de lo que también esperaba de nosotros.  Aunque comprendía, siempre que estuviera respaldado por una causa muy bien justificada, que en ciertas circunstancias no se podía entregar el trabajo en la fecha marcada.  Con el paso de los años sus palabras repercutieron en mis relaciones con mis propios estudiantes ya que siempre les aclaraba que había situaciones en que había que pedir una prórroga para la entrega, pero que esto no podía aceptarse como una norma habitual sin que tuviera consecuencias en la nota final del curso. Así era la profesora Redondo: firme en sus convicciones, pero comprensiva y justa cuando tenía que hacer una excepción.

    Antes de la adolescencia ya está en la Habana y asiste a la escuela María Corominas cuyo nombre también era el nombre de una gran educadora cubana durante los años treinta.  Más tarde en la Universidad de la Habana estudia pedagogía.  Se casa, tiene una hija y sola con ella abandona su país por desavenencias conyugales.  Al llegar a Nueva York, a mediados de los cuarenta, solicita un trabajo de secretaria en el departamento de español de la Universidad de Columbia cuyo jefe era entonces el salmantino don Federico de Onís. No solo por su eficiente trabajo de secretaria, sino también por su conocimiento profundo de su propia lengua, la literatura y  la cultura españolas, su  jefe le recomienda que continúe sus estudios de posgrado, lo cual le facilita el que empiece  a dar clases de español en el departamento, destacándose  como profesora por sus conocimientos y por su personalidad.   Siempre me hablaba del profesor de Onís con el respeto, agradecimiento y admiración que despertó en ella. Jamás, a pesar de haber trabajado con él por tantos años,  se refirió  a él sin decir  “el profesor de Onís”.  Este siempre se mantuvo en su memoria como un maestro venerado.    Como su asistente en  la Revista Hispánica Moderna (RHM)  y su vigilante sagaz –no encuentro  una mejor forma de describir su compromiso con ésta y el Instituto Hispánico, ella siguió su trabajo de investigación, muy en especial  acerca  del romance en el Siglo de Oro y la influencia de los romances viejos en la tradición popular cubana, específicamente su relación con los romances encontrados en su natal Camaguey,  señala que mostró algunos ejemplos de las variaciones existentes entre ellos y las versiones encontradas en la provincia cubana. Su trabajo sobre el tema fue publicado en el número homenaje a Federico de Onís en 1968.  También escribió sobre la mujer en el mundo de las letras hispanoamericanas.  El trabajo apareció en América. Organo de la Sociedad de Escritores Hispanoamericanos y  también en otras publicaciones como El Sol de Quito, El nacional de México y Cuadernos por la libertad de la cultura de París entre otras.  En sus cursos de estilística, como se decía en los años ochenta, la profesora Redondo dictó varios cursos que se centraban en la obra poética de Gabriela Mistral, Gertrudis Gómez de Avellaneda o en textos en prosa de legendarias escritoras como la Pardo Bazán. 

   En la entrevista que le hiciera Flora Schiminovich  publicada en la RHM en el número homenaje a la profesora Redondo, ésta recuerda cuáles eran sus responsabilidades en sus comienzos como colaboradora de De Onís:  “Federico aprobaba los artículos y yo los editaba.  Los colaboradores eran por lo general, críticos y escritores reconocidos. Yo no me atrevía a corregir los manuscritos que algunas veces tenían irregularidades gramaticales.  Federico de Onís me decía: “Corríjalos usted”.  Yo respondía: “Pero Don Federico, el artículo es de un escritor de renombre, a lo que de Onís respondía: “Y qué? Ellos sabrán escribir, pero usted sabe muy bien su gramática.  Haga lo que crea conveniente.”2 

   A partir de ese momento, su criterio de selección de los mejores artículos recibidos fue el que prevaleció, facilitándole, así, la tarea de director a de Onís para que decidiera sobre su publicación.  También tenía a su cargo dos secciones de la revista: Noticias literarias” y “Notas sobre hispanismo” más la reseña de algunos libros que correspondían a su especialidad, que eran varias, como los libros sobre folklore y romanceros, incluyendo el teatro precolombino y la escritura de mujeres hispanoamericanas.

   Tuvo grandes profesores: Germán Arciniegas, Arturo Uslar-Pietri, Mariano Picón Salas, Angel del Río, entre otros, y como apoyo emocional, amigo y mentor Federico de Onís.  Su formación académica fue singular y los resultados de tan excepcional preparación se manifestaron ampliamente en todas sus funciones en la universidad durante más de cuarenta años de servicio a la institución.  Pese a la brevedad de esta biografía, me parece necesario destacar su encomiable labor en la Revista a través de todos esos años.

    La llenaba de orgullo el que la Revista fuera lugar de encuentro entre estudiantes y el profesorado.  En sus palabras “se destacaba por ser una de las publicaciones universitarias más abiertas al estudiantado con el empeño de lograr una viva relación entre académicos e hispanistas de muy diversas partes de América y de Europa”.

   Vale la pena mencionar cuáles eran, según ella, sus características más sobresalientes: “Publicar una numerosa y sostenida serie de monografías biográfico-críticas.  Eran secciones consagradas a un escritor moderno que solían comprender  un ensayo sobre la vida y la obra de los autores escogidos.  Seguían ensayos de crítica y comentario, una antología de textos del escritor y una bibliografía de su obra literaria y de la crítica sobre la obra.  Tenían, además, ilustraciones, fotos, cartas… La colección alcanzó gran resonancia y difusión.  La lista de autores incluía a figuras muy conocidas como Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Rubén Darío, José Martí y muchos otros”.3

Por muchos años la RHM se imprimió en Cuba en la imprenta Ucar, García y Co.  Pero la nota necrológica que escribiera Eugenio Florit a la muerte de Jorge Mañach ocurrida en Puerto Rico en 1961  decía que Mañach había muerto “de dolor de patria” lo cual causó que el régimen cubano se sintiera ofendido.  Para evitar otras dificultades, el director entonces Angel del Río, decidió que la Revista se imprimiera en España a partir del Vol. XXVIII en 1962.

     La profesora Redondo compartió la dirección de la Revista con distintos profesores del departamento de español de la Universidad de Columbia.  De colaboradora  de Federico de Onís en los años cuarenta trabajó,  como siempre incansablemente,  con los profesores Angel del Río, Eugenio Florit, Andrés Iduarte, Jaime Alazraqui y con Gonzalo Sobejano en los años ochenta.  Contra viento y marea, cumplió cabalmente la promesa que le hiciera a Federico de Onís de que cuidaría la Revista y el Instituto Hispánico, su obra. Obra que por casi cincuenta años la profesora Redondo abrazó como suya no solo para protegerla sino también para engrandecerla y salvarla de que desapareciera en momentos de crisis  financiera. La universidad, pese al prestigio del Instituto y de la  Revista, prestigio que revertía en la propia institución,  no siempre respondió con el requerido apoyo económico.  Me consta que en ciertas ocasiones había que buscar por otro lado los fondos necesarios para afrontar todos los gastos.  De todos modos, hasta su segundo retiro, como decía mi querida y admirada profesora Redondo, veló por ella hasta el último día que trabajó en su oficina  del cuarto piso de la Casa Hispánica en l995.

   En cuanto al Instituto Hispánico fundado en 1920 con el nombre original de Instituto de las Españas, la profesora Redondo también mantuvo su compromiso de organizar y coordinar las tradicionales  veladas culturales y sociales de los lunes.  Como conferenciante, disertó varias veces sobre la mujer en Hispanoamérica y las barreras sociales que se le presentaban en distintos aspectos de la vida tanto dentro del ámbito familiar como profesional.  En su curso de escritura, muy popular entre los estudiantes del college y de posgrado, no solo señalaba las estrategias textuales que utilizaban las escritoras que le servían de modelo sino que también realzaba como estas mujeres creaban sus poemas o ficciones con el firme propósito de combatir la desigualdad de género.

   En 1981, un poco antes de su primera jubilación, ya que continuó con sus labores editoriales hasta mediados de los noventa, el profesor Félix Martínez Bonati la nombró directora del Instituto Hispánico, y tomó las riendas de la Revista como directora asociada con el profesor Gonzalo Sobejano como director. 

La profesora Redondo dejó constancia de su gran capacidad analítica, rigor crítico y sensibilidad literaria en un número de trabajos en los que destacan sus estudios sobre la evolución del romance en el Siglo de Oro y muy en particular sus estudios sobre “Romances viejos en la tradición popular cubana¨ Con Cuba siempre en el pensamiento escribe sobre la Avellaneda y es coautora con Anthony Tudisco de la serie El ensayo en América, en la que se incluye la antología crítica de José Martí  antes mencionada. También  escribió sobre la enseñanza del español y han sido muchos los valiosos premios y reconocimientos  recibidos durante su larga y fructífera carrera profesional.

     Yo seguí visitándola hasta sus últimos días en la universidad.  Un día estaba con ella la secretaria del departamento, entonces, Gloria Edelman, con quien solía almorzar frecuentemente, y no poca fue mi sorpresa cuando la escuché decirle que durante el fin de semana, Kenny, su esposo, y ella habían recorrido un largo camino por Fairlawn, NJ en su Harley - Davidson.  Además tenía el pelo suelto.  Confieso que todavía no sé realmente por qué me sorprendió tanto imaginarla montada en una motocicleta.  Pero lo cierto es que en el fondo me complació descubrir esa faceta de su personalidad.  Durante todos los años que la conocí siempre la había visto con el cabello recogido en un moño discreto y siempre vestida con elegante sencillez a la que acompañaba el buen gusto de su atuendo.  Sus ojos de intensa mirada alumbraban un rostro de facciones armoniosas que atraía muy fácilmente desde apenas conocerla. Su acento cubano de exquisita dicción e influido por sus constantes pláticas de tantos años con el profesor  Federico de Onís se escuchaba en un metal de voz fuerte, enérgico, agradable y suave a la vez.  Y, a su saludo cotidiano, siempre lo acompañaba una sonrisa amistosa que invitaba a la conversación.

   Aquí cito parte del poema de Kenneth Feldman (Kenny) que apareció en el número de homenaje a ella, el cual recoge en palabras de deliciosa sencillez la enorme trascendencia de su paso por la universidad. 

 

       I ‘have thought and thought, of what to say

                                    On your Revista final day,

                                    For in the years up to today,

                                     All accolades have come your way

                           ______________________________________

                                    Your Cuba loved, your tropic isle,

                                     Achievements many, honors earned

                                     Your time well traveled, rest a while,

                                     And first and always teacher learned.

         For you the saga did begin

                                      When in the year forty- five    

                                      Direct from Cuba, entered in

                                      The orbit of de Onís the wise

                                      Yes, wise he, for instantly,                           

                                      He recognized the gem he had;

                                      Sure, of her language, mastery,

                                      But more than that she worked like mad

               __________________________________________

                                      And now that all these years have passed,

                                      It’s time at last to bear the fruit,

                                      Receive from all your friends at last

                                      This Revista issue your tribute.

                                                LOVE, YOUR HUSBAND 4


También la profesora y ensayista Rosario Rexach dejó constancia de su admiración y respeto por Susana Redondo en el mismo número de la Revista.  Al final de su trabajo se dirige a los alumnos de ésta, confiando en que no la olviden. Nunca tuve la oportunidad de expresarle a la profesora Rexach todo lo que Susana significó para mí durante mi vida de estudiante y el respaldo que me ofreció en mis primeros años de profesora.  Pero me atrevería a afirmar que quienes, como yo, tuvieron el privilegio de estudiar con ella, de apreciar su calidez y dedicación a sus estudiantes, no la han olvidado. Susana tuvo una larga vida.  Falleció el 1ero de julio, 2013. Hubiera cumplido cien años dos meses después de su partida. A mí solo me resta decir: por todo lo que le debo,  gracias infinitas, Susana. 


Notas

1. Susana Redondo y Anthony Tudisco. José Martí.  Antología crítica. (New York: Las Américas Publishing, 1968), p.1

2. Flora Schiminovich. “Entrevista con Susana Redondo” Revista Hispánica Moderna, Año 49, No.2. Homenaje a Susana Redondo de Feldman (Dec. 1996) p. 211.

3. Ibid. P. 214.   

4. Kenneth Feldman. Ibid. P. 317.

Sunday, August 30, 2020

José Gil Berlinches (1940-2020)


Natural de Güines, José Gil Berlinches murió ayer en Miami Beach tras una larga lucha contra el mal de Parkinson. Pepín, como le llamaban afectuosamente sus amigos, salió de Cuba en 1961. Tras interrumpir sus estudios de ingeniería en la Universidad de La Habana al abandonar la Isla, ingresó en la City College University of New York (CUNY), donde obtuvo el título de Ingeniero Eléctrico. Ejerció su profesión en Nueva York, primero en Ebasco Services y luego en la Con Edison, donde trabajó por más de una década, jubilándose en 2007.

 
Amante de la cultura cubana, estuvo afiliado al Centro Cultural Cubano de Nueva York e integró su directiva por muchos años, desempeñando varios cargos, incluso el de presidente por dos años: en 2008, cuando presidió nuestro congreso de Teatro y en 2009, año en que celebramos el congreso de Cine. Pepín también fue un ávido coleccionista de arte cubano y auspició varias exhibiciones, sirviendo de apoyo y estímulo a numerosos artistas.
 
De una familia pequeña, había perdido a sus padres y hermana hacía muchos años. Le enviamos nuestras más sentidas condolencias a sus amigos y, muy en especial, a Carlos Socorro, su compañero por 42 años.
 
Los servicios se llevarán a cabo en la Funeraria Caballero y Rivero en Weschester. Será enterrado en Our Lady of Mercy Catholic Cemetery en Miami.

Directiva del CCCNY

Saturday, August 29, 2020

Verdad y dolor: Archivo Cuba y el costo en vidas del período de Batista*

Por Enrique Del Risco 



Archivo Cuba acaba de concluir un largo y exhaustivo esfuerzo para revisar el número de muertes por causas políticas durante la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1958). Precisa aclararse, sin embargo, que dar por concluida esta parte de su misión no impide que en el futuro Archivo Cuba siga perfeccionando su base de datos. Raro encontrar en estos tiempos una institución consagrada de tal manera a esa cuestión anacrónica que es la verdad. En la época de las fake news y la post verdad, cuando el relativismo parece ser la esquizofrénica medida de todas las cosas, Archivo Cuba insiste en determinar el costo exacto en vidas humanas a lo largo de las dos dictaduras en las que ha transcurrido lo que académicamente se conoce como Revolución Cubana.

En medio de la espesa mitología que rodean las últimas siete décadas de vida cubana, Archivo Cuba insiste en la terca racionalidad de los números. Desde que empezara a publicar el resultado de sus investigaciones, Archivo Cuba no ha dejado de masacrar mitos. El primero de ellos, el famosísimo de las veinte mil muertes causadas por el régimen de Fulgencio Batista desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 a su caída el primero de enero de 1959. Un mito enunciado en las primeras ediciones de enero de 1959 de la entonces fundamental revista Bohemia y luego reproducido como artículo de fe en cuanto resumen oficial u oficioso se hacía de la dictadura batistiana. En un seminal artículo publicado por Armando M. Lago en Cubaencuentro.com 15 de octubre de 2002 “El fraude de los veinte mil muertos de Batista”, la cifra monstruosa de veinte mil muertos quedó reducida a una no menos monstruosa pero numéricamente más modesta de 1.816 muertes.

En aquel artículo el total de muertes atribuidas al régimen de Batista aparecía desglosado de la siguiente manera.

I. Muertes causadas por fuerzas de Batista

448  Guerrilleros muertos en combate en las campañas de las sierras (4/1956, 35/1957, 409/1958)


37    Revolucionarios y civiles muertos en bombardeos de la Fuerza Aérea (1958)


15  Guerrilleros asesinados luego de rendirse en combates, Central Macareno y otros (1958)


21   Guerrilleros prisioneros de guerra asesinados en Alegría del Pío (en 1958)


20    Prisioneros de guerra de la Expedición Corinthia asesinados por Fermín Cowley (1957)


105    Fusilamientos de campesinos colaboradores de la guerrilla (40/1956, 14/1957, 51/1958)


646     Sub-total de muertos de la guerra rural




8     Revolucionarios muertos en combate en el Asalto al Moncada (1953)


10   Revolucionarios muertos en combate en el asalto al Cuartel Céspedes de Bayamo (1963)


60   Marineros y revolucionarios muertos en combate en la insurrección naval de Cienfuegos (1957)


25    Revolucionarios muertos en combate en el asalto a Palacio Presidencial (en 1957)


16    Revolucionarios muertos en combate en el asalto al Cuartel Goicuría (1956)


1    Asesinato de prisioneros de guerra en el cuartel Goicuría (Reynold García, 1956)


56    Asesinato de prisioneros de guerra del Moncada (1953)


15    Asesinato de prisioneros de guerra del Cuartel Céspedes de Bayamo (1953)


9     Civiles asesinados en Santiago en represalia por el asalto al Moncada (1953)


664     Asesinatos extra-judiciales (6/1952, 7/1953, 6/1954, 14/1955, 38/1956, 23/1957, 570/1958) 


1      Soldados leales a Prío muertos en tiroteos en el Palacio Presidencial (1952)


12  Desapariciones de revolucionarios arrestados (2/1955, 4/1957, 6/1958)


147    Revolucionarios muertos en tiroteos urbanos durante la Huelga General (1958)


125    Revolucionarios muertos en otros tiroteos urbanos (7/1953, 2/1955, 24/1956, 33/1957, 59/1958)


12    Presos políticos asesinados en prisión (1/1954, 7/1956, 1/1957, 3/1958)


1    Muertes en prisión de revolucionarios por negligencia médica (1957)


8     Suicidios de revolucionarios bajo arresto (1/1956, 1/1957, 6/1958)


1.170      Sub-total de muertos de la guerra urbana


1.816

Total


Cualquiera que hubiera hecho estimaciones a partir de las principales masacres y combates más conocidos durante la dictadura batistiana concordaría que esa reducción en un 90% de la cifra de veinte mil muertos estaba bastante más cerca de la realidad. Porque no se trataba de justificar a un régimen que hizo del asesinato una herramienta política habitual sino de darle su peso más exacto posible. ¿Por qué hasta el día de hoy el castrismo se ha aferrado a una estadística generada por la prensa burguesa? Todo apunta a que la aplastante redondez de la cifra de los 20,000 justificaba la feroz violencia desatada primero contra los servidores del régimen derrotado y luego contra los disentían del rumbo tomado por la revolución. El triunfo revolucionario, que en los primeros días de enero de 1959 se presentó como un acto de reconciliación nacional, pasó de inmediato a convertirse en ceremonial vengativo y catártico que creó condiciones para la instauración de un aparato represivo que persiste hasta hoy.

El mito de los veinte mil muertos permitió no solo reestablecer a toda prisa y a nivel nacional la pena de muerte, abolida por la constitución de 1940 con la excepción de “los miembros de las Fuerzas Armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con nación extranjera”. Aquella cifra desmesurada también permitió que el nuevo régimen presentara el número de fusilados en los primeros meses no como penoso acto de justicia sino con el mismo entusiasmo con que se presentaban los logros económicos alcanzados por la naciente Revolución. Afirmaba Fidel Castro en un discurso del 8 de mayo de 1959 que “los Tribunales de Guerra Revolucionarios han cumplido ya su rol esencial” y “por lo tanto, la Revolución estaba segura de que había cumplido cabalmente su deber con el fusilamiento de más de 500 criminales de guerra”.[1] Si, a pesar del celo en el cumplimiento de las metas, la maquinaria seguía funcionando, la cifra de ejecuciones siempre sería una fracción de los veinte mil muertes que supuestamente había causado el régimen depuesto. Si el régimen de Batista podía traducirse en una cifra era esa, la misma que utilizaba la Revolución para justificar sus excesos.

Rebajada la criminalidad del batistato a cifras realistas, aquel informe del 2002 se complementaba por las cifras de las muertes causadas por las fuerzas revolucionarias durante el mismo período que, sin ser similares, tampoco eran del todo desdeñables.

II. Muertes causadas por fuerzas revolucionarias anti-Batistianas




487    Soldados muertos en combates en áreas rurales y sierras (2/1956, 33/1957, 452/1958)


96     Campesinos fusilados o ahorcados en sierras y áreas rurales (1/1956, 46/1957, 49/1958)


3     Guerrilleros muertos en accidentes de jeep en las sierras (1958)


9     Guerrilleros muertos accidentalmente por tiros escapados o tiros al aire (1958)


595     Sub-total de muertos de la guerra rural







3     Desertores revolucionarios ejecutados en México (1956)


22    Soldados muertos en combate en el Cuartel Moncada (1953)


3     Asesinatos de soldados y enfermeros en el Hospital Saturnino Lora del Cuartel Moncada (1953)


12    Soldados y policías muertos en combates durante la Insurrección Naval de Cienfuegos (1957)


191   Asesinatos extrajudiciales (1/1952, 2/1953, 4/1954, 2/1955, 10/1956, 36/1957, 136/1958)


2     Policías muertos en tiroteo en Palacio Presidencial durante el golpe de estado (1952)


28    Revolucionarios y civiles muertos en bombardeos terroristas (3/1953, 1/1954, 1/1955, 1/1956, 11/1957, 11/1958)


52    Soldados, policías y civiles muertos en otros tiroteos urbanos (4/1953, 1/1955, 7/1956, 5/1957, 35/1958)


1    Soldados muertos en fugas de prisión (1956)


2    Desapariciones de oficiales del gobierno de Batista (1958) 


11   Secuestradores y civiles muertos en actos de piratería aérea (1958)


3    Civiles muertos accidentalmente en tiroteos iniciados por fuerzas revolucionarias (Cienfuegos, 1957)


330    Subtotal de muertos de la guerra urbana


925 Total



Aquellos resultados parciales sirvieron, aparte de desinflar el mito de los veinte mil asesinatos, para tener una visión algo más próxima a lo que fue el proceso insurreccional que terminó con la caída del régimen batistiano. Este conteo sirvió para confirmar viejas sospechas y arribar a nuevas conclusiones. Desde confirmar la naturaleza asesina de un gobierno que causó la muerte de 1.816 personas de las cuales algo más de la mitad (918) se atribuían a ejecuciones extrajudiciales, hasta demostrar la hipótesis de que habían sido los combatientes urbanos los más sacrificados durante la insurrección. Otros detalles resultaban sorpresivos para muchos, como lo parejo de las cifras entre los campesinos ejecutados por el ejército (105) y los fusilados o ahorcados a manos de los rebeldes (96). O que la mayor cantidad de bajas sufridas por las fuerzas antibatistianas no correspondiera a los publicitados acontecimientos del 26 de julio de 1953 (98) o al alzamiento de Cienfuegos del 5 de septiembre de 1957 (63) sino a la -ninguneada por la historiografía oficial- huelga del 9 de abril de 1958 en la que habrían muerto 147 combatientes. Más significativo aun era que las 1.816 víctimas de Batista fueran más de cuatro veces menos que las ocho mil que le atribuían al castrismo los cálculos más conservadores.

Con la publicación de aquel artículo, el efecto político y de denuncia podía darse por satisfecho. El relato habitual que había impuesto la propaganda castrista y sus repetidores afines en todo el mundo de una dictadura asesina derrocada por una revolución justiciera quedaba destrozado por este sobrio recuento. El artículo de Armando Lago, y sobre todo las estadísticas que incluía, a la vez que desmontaba la mitomanía que abundaba sobre del batistato, ofrecía un cuadro mucho más realista del régimen contra el cual el castrismo se presentaba como redentor. Sin embargo, en lo adelante, más que a confirmar sus hallazgos iniciales, Archivo Cuba dedicó sus principales esfuerzos a refinar las cifras obtenidas, hacerlas más precisas y confiables, aunque de alguna manera contradijeran sus conclusiones originales. El tipo de labor en que el ansia de justicia no compromete la objetividad de la investigación suele asociarse en Latinoamérica con un momento posterior a las dictaduras, cuando las Comisiones de la Verdad, una vez desaparecido el régimen represivo pueden dedicarse con más o menos calma a reunir los datos. No era de extrañar que en el exilio cubano, tras tanto tiempo de dictadura, surgiera una iniciativa semejante antes que esta llegara a su fin. Lo sorprendente ha sido su rigor, su compromiso con la verdad incluso antes que con el reclamo de justicia.

Algo tendrá que ver la integridad investigativa de Archivo Cuba con las personas que la fundaron y trazaron su perfil. De una parte estuvo Armando Lago, doctor en Economía de la Universidad de Harvard (1966 y coautor del libro The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba, (Transaction Publishers, 1991) quien desde mediados de la década de los noventa se enfrascó en la tarea de cuantificar el costo humano de la llamada Revolución Cubana. 


De la otra, Maria Werlau con diplomas de la Georgetown University y la Universidad de Chile en Relaciones Internacionales y quien fuera segunda Vice Presidente del Chase Manhattan Bank en San Juan y en Caracas. Werlau convenció a Lago de crear juntos la organización Free Society Project, que daría lugar al proyecto Archivo Cuba en el 2001 “para promover los derechos humanos mediante investigaciones y publicaciones”. En Werlau, capacidad profesional e interés personal se complementaban: sus padres habían sido militantes activos de la Revolución y luego víctimas de ésta. La madre, como miembro una célula clandestina en La Habana del Movimiento 26 de Julio. El padre, como combatiente del Ejército Rebelde en la columna del Che Guevara quien, al sentirse traicionado por el rumbo de la revolución, se incorporó a la Brigada 2506 que desembarcó en bahía de Cochinos y murió allí el 21 de abril de 1961 dejando a su esposa viuda a los veinticinco años y con dos hijos. Uno de ellos, María, ha dedicado buena parte de su vida adulta a entender, muerto a muerto, el leviatán que devoró a su padre. 

“Aunque la investigación incorporó todas las fuentes que se conocen, no por eso es perfectamente exhaustiva” advertía Lago en su artículo del 2002. “Pudiera haber muertes no reportadas en la literatura conocida, aunque es casi seguro que no sería en un número considerable”. Sin embargo, el mayor problema que encontraron los investigadores de Archivo Cuba fue de signo contrario: “los mismos casos […] aparecían con nombres similares o en distintas fechas” dando lugar a una inflación de los números reales. Desde aquel informe del 2002, la depuración de datos de muertes duplicadas por reportes inexactos ha terminado reduciendo las cifras iniciales. Las supuestas 1.816 muertes causadas por las fuerzas batistianas del conteo original quedaron reducidas a 1.591 mientras las provocadas por la acción de los grupos antibatistianos bajaron de 925 a 444. Si en el informe del 2002 las fuerzas antibatistianas eran responsables de una de cada tres muertes durante aquel período con las nuevas actualizaciones la proporción baja a aproximadamente una por cada 4.6. El uso de una mayor cantidad de fuentes y la disponibilidad de más datos en cada uno de los casos hace las cifras actuales más reducidas pero mucho más confiables que las del informe de 2002.

El investigador y cofundador de Archivo Cuba, Armando Lago, fallecería en junio del 2008, pero no por ello el trabajo iniciado por él se detuvo. “Con el tiempo comenzamos a revisar las listas usando medios […] (electrónicos y el programa excel),” nos comenta María Werlau, “que permiten hacer comparaciones y revisiones más efectivas. Asimismo, obtuvimos nuevas fuentes con las cuales Lago no contó, especialmente del gobierno cubano en la serie de cuatro volúmenes del Consejo de Estado y en numerosas páginas y listas en Ecured así como en artículos aparecidos en la prensa oficial de Cuba”. Resultado de estas depuraciones son las siguientes tablas que resumen las pérdidas humanas que ocasionaron las partes en pugna entre 1952 y 1958:

Desglose de casos de víctimas atribuidas a las fuerzas batistianas:



Causa de muerte Número de casos Por ciento

Accidental 9 0.6%

Víctimas civiles en combate 30 1.9%

Muertos en combate 644 40.6%

Ejecuciones (de miembros del ejército) 1 0.06%

Asesinatos extrajudiciales 864 54.4%

Muerte por enfermedad/ negación de cuidados 2 0.12%

Causas indeterminadas 5 0.3%

Desaparecidos 32 2.0%

Otros 1 0.06%



TOTAL 1.588

Desglose de casos de víctimas atribuidas a las fuerzas antibatistianas:



Causa de muerte Número de casos Por ciento

Accidental 52 12%

Víctimas civiles en combate 22 5%

Soldados muertos en combate 159 36%

Ejecuciones 39 9%

Muertos por bombas o minas 4 1%

Asesinatos por motivos políticos 134 30%

Terrorismo/ ataques a civiles 20 4%

Otros 6 2%

Prisioneros de guerra asesinados 2 0.5%

Muerte por enfermedad/ negación de cuidados 1 0.02%

Causas indeterminadas 2 0.5%

Desaparecidos 3 0.07%

TOTAL 444



Si en cambio analizamos el total de muertes durante el período de acuerdo a los años en las que se produjeron podemos tener una idea de cómo fue escalando el conflicto a lo largo de los años.

1952: 9

1953: 115

1954: 10

1955: 19

1956: 122

1957: 431

1958: 1300

Gracias a este nuevo conteo podemos afirmar, por ejemplo, que las víctimas de actos terroristas, aunque bajas en términos absolutos, representan un 4% del total de muertes provocadas por las acciones antibatistianas. O que estas, junto a los asesinatos políticos y las ejecuciones (193), superan claramente a las muertes ocasionados al bando contrario en enfrentamientos directos (159). O por el bajísimo número de prisioneros asesinados (2) podemos asumir que en general el trato hacia éstos fue todo lo correcto que se puede esperar en esa clase de conflictos.

En cambio, si se comparan las cifras de las muertes producidas por el batistato, aquella dictadura que para los estudiosos de la Revolución Cubana no requiere de apellidos, parece, en términos absolutos y relativos, asunto muy menor. Hasta los famosos asesinos de Batista (Ventura, Carratalá, Pilar García, Masferrer) parecen simples aprendices frente a los anónimos ejecutores revolucionarios. Los 1.588 muertos del batistato caben 4,7 veces en las 7.537 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba. Incluso si se objeta que son incomparables los siete años de dictadura batistiana con los 61 de castrismo, las estadísticas arrojan que en los primeros siete años de Revolución ésta produjo más del doble de muertes totales (3.317) y de ejecuciones (2.139) que las de todo el batistato.

En la actualización de la base de datos de Archivo Cuba para el período que va del 1ro de enero de 1959 al 31 de diciembre de 2019 el desglose de las víctimas del castrismo es el siguiente:

Muertes y desapariciones atribuidas al estado cubano

Ejecuciones por fusilamiento 3.048

Ejecuciones extrajudiciales 1.242

Ataques a civiles en el extranjero (terrorismo) 22

Desapariciones forzadas 49

Desapariciones - otras (mayormente en intentos de salida) 1.140

Negligencia médica (mayormente en detención/prisión) 441

Huelgas de hambre 21

Suicidios inducidos o presuntos (mayormente presos) 175

Muertes en intento de salida: deshidratación, ahogados, minas, etc. 202

Otras muertes en prisión, accidentales, etc. 313

En combate o desaparecidos en acción 887

Total 7.537

Pero ninguna demostración matemática será capaz de responder la pregunta de cuántos muertos son demasiados para una revolución, cuántas vidas deberá cobrar para que su costo sea inaceptable. Demostrar que una revolución puede matar bastante más que regímenes que usualmente abominamos puede parecerle insuficiente los que se aferran a su aureola de redención. La pregunta de cuántas personas concretas deberá matar un sistema para que se considere nocivo para la humanidad en abstracto servirá, si acaso, para medir la capacidad de empatía de quien responda.

No es ajena a su comprensión de lo humano que el interés de Archivo Cuba abarque el costo de la Revolución Cubana en el sentido más amplio posible. Bastante más allá de las matemáticas. En el sitio que aloja la institución, ArchivoCuba.org, aparecen informes sobre el caso de la base norteamericana en Guantánamo, cuyos alrededores fueron fortificados y minados por el actual régimen cubano al poco tiempo de su llegada al poder. La base de datos recoge solo cinco casos de cubanos asesinados por guardafronteras o víctimas de las minas al intentar escapar hacia la base, pero se piensa que han sido muchos más. Archivo Cuba también incluye en su sitio informes sobre ciudadanos de diferentes países asesinados o desaparecidos en Cuba incluidos naturales de España y Estados Unidos, cuyos casos recoge la base de datos.

Otro informe recogido por la institución es el referido al sistema penitenciario cubano que en los últimos años ha alcanzado el penoso liderato mundial en la proporción de ciudadanos presos respecto a la población total del país. El reporte de Archivo Cuba hace especial énfasis en el presidio político, llegando a afirmar que “puede estimarse muy grosso modo y de forma conservadora que al menos 500,000 personas han sufrido el presidio político en un momento u otro a partir del 1ro de enero de 1959, incluyendo los que han sufrido detenciones cortas”. Hasta la fecha, la base de datos recoge 1.832 casos de muertes por diversas causas (asesinatos, huelgas de hambre, suicidio, falta de atención médica y otros) de personas detenidas.

Archivo Cuba, resulta una herramienta invaluable tanto para investigadores del tema, familiares de las víctimas como para interesados en determinar cuántas vidas ha costado la Revolución Cubana. Por ello mismo la pormenorizada base de datos de Archivo Cuba merece incluir algún tipo de tutorial introductorio que permita comprender las múltiples posibilidades que ofrece su compleja base de datos. Un recorrido por el sitio de Archivo Cuba puede dar una idea de la descomunal labor que ha representado reunir, clasificar y depurar toda esta información a lo largo de los años y la utilidad que podría aportar a nuestro conocimiento de la historia cubana reciente. Más importante aun es la probidad con que se ha llevado a cabo este descomunal esfuerzo y la profunda lección que esto entraña para cualquiera que intente buscar algo de verdad en medio del dolor.





[1] “Discurso pronunciado en la concentración celebrada a su llegada del extranjero, en la Plaza Cívica, el 8 de mayo de 1959”. Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba. http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f080559e.html

*Versión de artículo aparecido en Hypermedia Magazine.

Monday, August 24, 2020

Amir Valle y un libro para la historia de Cuba*

Por Manuel Gayol Mecías
Antes, este era un libro necesario que no se había publicado. Los análisis y la información estaban dispersos y fragmentados. Ahora ya es imprescindible porque se puede leer y consultar. Su tema es la censura en Cuba. Amir Valle, con su libro La estrategia del verdugo, se ha encargado de revelarle al mundo cuál es la verdad de este flagelo totalitario. Y la censura, todos sabemos, es tan antigua como el ser humano. Es histórica. Es lamentablemente humana. Siempre ha constituido un interés despreciable. Sirve para evitar que algo se divulgue, se sepa; evitar que se comparta con los otros para conveniencia de un poder. Por eso también, la censura es la antesala de la tortura (muchas veces el censurado pasa a ser torturado. Pero lo que sí pasa siempre es que a quien le aplican la tortura, ya de hecho ha sido censurado). En el caso de Cuba y su “Revolución” de 61 años, la murmuración, la inspección y el dictamen contrario a lo que se escribía o decía políticamente fueron hechos importantes con lo que se empezó a degenerar la ilusión humanista de un acontecimiento histórico. Claro, primero fue el martirio, el suplicio y el tormento de la tortura; más tarde, los juicios amañados y la muerte, puesto que los fusilamientos comenzaron desde la misma lucha de los rebeldes en la Sierra Maestra, ordenados por Fidel y Raúl Castro, y siguieron aumentando de una manera horrorosa después del triunfo. Pero hablando de la censura, que es el tema de este singular libro que nos ocupa, esta tiene sus tres variantes, sus tres distintas formas de aplicarse: la censura impuesta (por discursos, por decretos, por coerción, por amenazas y golpeaduras), la censura sutil (por lista negra, por eliminación de textos, por libros que no se pueden obtener, por libros y otros artículos que parecen haberse agotado y están almacenados en espera de su eliminación, etc.) y la autocensura (por esa lucha interior surgida en la mente de los creadores debido al miedo, por la autoflagelación, por el insilio, incluso, por la confusión mental debido a la propaganda, al pánico y a la ignorancia). Por supuesto, las tres maneras son psicológicas, pero la autocensura (la más perjudicial de todas) viene a ser profundamente anímica, espiritual, íntima, porque siempre trabaja desde el subconsciente. Este libro de Amir Valle obtuvo el Premio de Ensayo Carlos Alberto Montaner 2019, otorgado en Miami en el XI Festival VISTA, y es un volumen que reviste una extraordinaria importancia debido a que, por primera vez, según el jurado, un autor presenta “la sistematicidad con que analiza el problema de la censura y todos sus derivados (simulación, etc.) en Cuba desde 1959 hacia acá”, y además, continúa el jurado: Se trata de una seria panorámica intelectual de los ya casi 61 años de dictadura cubana. Es de notar que el volumen proyecta una atmósfera muy profesional por su exactitud y veracidad en los datos testimoniales, por su carácter sincero y honesto en el desarrollo de las ideas y por la lucidez estructural que enlaza a todos los subtemas. Este ensayo es de suma importancia debido a que nunca se había dado un criterio extensamente sistematizado del vergonzoso capítulo del fenómeno intelectual [de la censura] dentro de la dictadura. El proyecto Puente a la Vista y su concurso de ensayos se ha anotado un rotundo éxito con la premiación y publicación de este libro, puesto que se trata de un texto que no solo puede brillar por sus análisis politico-literarios y sus claras posturas a favor de los derechos humanos, sino además porque es constitutivo de toda una parte significativa de la historia contemporánea cubana, cuando devela muchas de las tramas y dramas que han ocurrido en el ámbito intelectual durante estos 61 años de dictadura. 

Si vamos a ver, este libro se encuentra estructurado entre el análisis bien profundo del autor y la compilación crítica que el mismo autor preparó en busca de la veracidad de todos los tópicos que se analizan. En realidad, esto hace de esta obra más efectiva y más convincente, por otorgarle un valor testimonial impresionante y hasta excepcional. En este sentido de lograr el reconocimiento de lo justo y verdadero (aunque aquí deberíamos decir también de lo verdaderamente injusto) a través de testigos que ponen sus voces con dignidad, Amir cuenta ya con la gran experiencia de una obra anterior que tiene suma importancia histórica, como es el caso de su investigación de diez años sobre la prostitución y la droga en Cuba, publicada primero por la Editorial Planeta (titulada Jineteras) y después por Neo Club Ediciones (con el título de Habana-Babilonia). Esta investigación de años atrás le sirvió para darse cuenta de que un tema como el de la censura (que no solo prohíbe al pueblo su libertad de expresión y hasta de movimiento, así como todo tipo de flujo de ideas, sino que además acalla las voces y proyecciones de las artes y las letras), un tema como el de la palabra inconveniente, con las referencias humanas de sus testimonios, era de una crucial necesidad para hacer que la verdad se conociera siempre en las propias declaraciones y confesiones de los perjudicados, pues así el impacto de la realidad sufrida es mucho más convincente, porque es, en definitiva, el hecho contado por el doliente. De aquí la estructura alternativa entre análisis y testimonios, declaraciones y confesiones a veces inusitadas o insólitas. Una estructura y contenido de este tipo se hace realmente innegable, pues nadie podría acusar al autor de haberse inventado estos hechos sobre una “Revolución” cuya asombrosa victoria del 1 de enero de 1959 degeneró en una sistemática consecución de errores, latrocinios e injusticias. La estrategia del verdugo logra dinamitar así, definitivamente, toda la apariencia de que en Cuba no ha habido ni hay desaprobación ni reparo con lo que se escriba o diga. A partir de la publicación de este libro, el regimen queda desnudo de pretextos y de argumentos falaces que siempre ha empleado para ocultar su naturaleza retrógrada. Claro que sabemos que existen muchas más cosas que la dictadura siempre ha ocultado a su pueblo y al mundo, y que ya cientos de libros y miles de testimonios se están encargando de sacar a la luz pública. Pero en este caso, donde impera la reprobación, el reproche, el vituperio y la calumnia, todo queda aquí esencialmente expuesto, incluso en sus detalles. Hay algo que no puedo dejar pasar por alto, por su envergadura, por su trascendencia, y es el hecho de que la cultura cubana es una sola, tanto en el país como aquella que está dispersa por el mundo debido al exilio, y no únicamente la que queda en la Isla. Por encima de todo tipo de jactancia “revolucionaria”, de la seudopolítica del poder; por encima de la mismísima estrategia, de mitos y espejismos del verdugo, todos (aquí, allá y acullá) somos cubanos, y lo que hacemos, para bien o para mal, evidencia a Cuba. Principalmente, todo lo que se proyecte en la creación del arte y de las letras refleja a Cuba, pertenece a Cuba y es, indefectiblemente, representativo de Cuba. De esta manera, entre tantos testimonios, informaciones y análisis, la “cultura cubana como una sola” queda bien aclarada en este libro, y es también porque las prohibiciones no han sido solamente contra los artistas y los escritores dentro de la isla, sino, y primeramente, contra los creadores que se han marchado de Cuba, o que han huido o han sido expulsados. En realidad, ha sido una censura contra una buena parte de lo mejor de la cultura cubana, y no solo contra los enemigos de la “Revolución”. Leyendo este libro puede saberse por qué razón el régimen cubano ha propiciado siempre la división no solo entre los que considera son sus enemigos, sino además entre todo aquello que le ha molestado para sus planes de dominación política. Pero asimismo de aquí sale un rasgo que relaciona, de manera directa, la “estrategia del verdugo”, Fidel Castro, con la decrepitud cultural de Cuba. Y en este sentido, encontramos que la condena de tener que escribir o decir lo que al castrismo le conviene es uno de los enlaces que tiene que ver con la supuesta division de la cultura, o ese hecho de querer hacer ver que la “verdadera cultura cubana es la que radica en la Isla dentro de la ‘Revolución’”. Esta fasledad también se encuentra dentro de los tres tipos de censura mencionados que, en mi opinión, existen en el caso del totalitarismo cubano, pues se relacionan con los exiliados y los inxiliados (los que en el interior de la Isla han sido desaparecidos como creadores). Otro de los asuntos a tener en cuenta y que este libro trata de primera mano es la inusitada —por inútil— insistencia de convertir el arte y la literatura en temas exclusivamente de ideología marxista, referenciando así siempre que la libertad de expresión, como la libertad en todo, no es válida (o sea, no es realmente verdadera) si no se encuentra dentro de la “Revolución”, hacienda de la prohibición y del anatema (al igual que en la Inquisición) uno de sus mejores instrumentos para mantener el dogma del “poder revolucionario”. Si de Historia se trata —tanto de las artes, las letras como de los acontecimientos políticos contemporáneos de Cuba—, La estrategia del verdugo, de Amir Valle, formará parte de la mejor colección de ensayos de la ya copiosa e importante bibliografía del exilio e incluso de los catálogos de estudios académicos que se hayan realizado fuera de la Isla. Con este libro queda demostrado, una vez más, la naturaleza dogmática del régimen castrista durante más de 60 años.

Friday, August 21, 2020

Nuevas investiduras

El pasado jueves 20 de agosto tuvo lugar el último Acto de Investidura online programado para el mes de agosto. En el mismo fueron investidos la Dra. Mabel Cuesta y el Lic. José Raúl Vidal y Franco con la asistencia “virtual” de colegas de varios estados de la Unión. La actividad, como las anteriores, se llevó a cabo bajo la destacada Dirección Técnica de la Dra. Liliana Soto-Marini, quien también fungió como Maestra de Ceremonias.

La primera investidura fue la de la Dra. Mabel Cuesta, poeta, narradora y ensayista, graduada de Licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de La Habana y Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de la Ciudad de Nueva York. La nueva Académica ha publicado numerosos libros entre los cuales se destacan   Nuestro Caribe. Poder, raza y postnacionalismos desde los límites del mapa LGBTQ (2016);  Cuba post-soviética: un cuerpo narrado en clave de mujer (2012); Inscrita bajo sospecha  (2010); y Confesiones online (2003). Sus cuentos aparecen en Las musas inquietantes (2003), Havana Noir (2007); Dos Orillas: Voces en la narrativa lésbica (2008); así como en diversas revistas.  Sus poemas han sido también recogidos en numerosas compilaciones tales como Todo Parecía (2015) y Antología de la poesía cubana del exilio ( 2011) así como en las revistas Linden Lane Magazine, Literal, Rio Grande Review y Ars. Sus trabajos de crítica literaria pueden leerse en publicaciones especializadas de varios países de América y Europa. En la actualidad es profesora de Lengua y Literatura Hispanocaribeñas en University of Houston.

El Discurso de Investidura de la Dra. Cuesta se tituló “Feminismo y literatura en Cuba, un breve recorrido”, en el cual la disertante llamó la atención de cómo los esfuerzos de la mujer cubana en tiempos republicanos logró avances sociales, políticos y culturales que pusieron a Cuba en un lugar destacado en las luchas femeninas de América Latina, destacando

 

la tradición de un feminismo político organizado voluntariamente por intelectuales, académicas y obreras que obtuvieron -sin ser instadas por el gobernante de turno- reivindicaciones tales como la Ley de la Patria Potestad (1917), La ley del Divorcio (1918) y la Ley del Sufragio Femenino (1934) convirtiendo a Cuba en uno de los tres primeros países de América Latina que tuvo tanto el voto de las mujeres como la ley del divorcio.

 

Dichos alcances fueron luego borrados de la historia de Cuba por el totalitarismo, que impondría una imagen falsa y denigrante de la mujer cubana antes de la dictadura castrista mediante un proceso que sintetiza la Dra. Cuesta de esta forma:

 

Al comparar a otras literaturas latinoamericanas con la cubana, se hace evidente que -al interior de la isla- esta última no tuvo un desarrollo especialmente interesante de la narrativa escrita por mujeres durante las décadas del setenta y ochenta del siglo pasado. Lo anterior podría parecer una contradicción dado el énfasis que el proyecto conocido como la “Revolución cubana” puso en restituir a la mujer los valores supuestamente malversados por una Cuba republicana al servicio de intereses extranjeros. Para la nueva “compañera” al interior del naciente discurso revolucionario, su imagen no se identificaría más con la de prostitutas, amas de casa o madres iletradas que el poder quería imponer como única en la época anterior sino con la de sujetos activos –física e intelectualmente- en la construcción de dicho proyecto.

Para explicar luego cómo el desarrollo de la mujer en la literatura cubana que comenzara en tiempos republicanos se vería truncado por las obligaciones ‘revolucionarias’ impuestas a “la compañera”. Sin embargo, la disertante deja una nota optimista al aseverar que

 

…desde Mariel hasta la fecha; pero especialmente después de la caída [del Muro] de Berlín, tanto en la isla como en la diáspora [las escritoras cubanas] se han liberado de cuanto les ha sido impuesto y administrado de manera ‘abstracta’ y ‘artificial’ y han dejado una obra repleta de subjetividades en diálogo con referentes inmediatos nada complacientes o canónicos.

El Discurso de Respuesta estuvo a cargo de la Dra. Perla Rozencvaig, quien fungiera como profesora de lengua y literatura hispanoamericana en Barnard College y por casi tres décadas en el departamento de culturas latinoamericanas e ibéricas de Columbia University. La Dra. Rozencvaig es vicepresidenta del Centro Cultural Cubano de Nueva York, donde dirige la sección de cine de dicha organización, y miembro de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio. Su libro Reinaldo Arenas: Narrativa de transgresión fue el primer estudio monográfico sobre la obra de Arenas. Coeditora de Reinaldo Arenas: alucinaciones, fantasías y realidad. Entre sus estudios críticos se incluyen trabajos sobre la obra de Virgilio Piñera, Severo Sarduy, Zoé Valdés, Juan Rulfo, Cristina Peri Rossi y Jaime Einstein, los cuales han aparecido en distintas revistas especializadas de Estados Unidos e Hispanoamérica. Le encanta escribirles acrósticos a sus nietos y amigos queridos. También escribe cuentos.

El Lic. José Raúl Vidal y Franco (1968) fue objeto de la segunda investidura del acto. El nuevo académico desde muy temprana edad vivió en la ciudad de Camagüey, hasta su salida del país en 1998. Ensayista y crítico. Profesor investigador de la obra martiana. Licenciado en Educación. Autor de José Martí: a la lumbre del zarzal (Editorail Homagno, 2014),  Los Versos libres de José Martí: notas de imágenes (Editorial dos patrias, 2015), José Martí entre armas, bandidos y traidores (Editorial dos patrias, 2018). Otros trabajos:  El ritmo semántico como principio estructurador de los Versos libres (1995). La naturaleza en Martí: motivo de una reflexión (Oikos, 1995). Amor con amor se paga: un proverbio inmenso (1994). Colaborador de Nagari, Revista de Creación Literaria; del blog Gaspar, El Lugareño, y de Curazao, Revista Cultural de la red de Bibliotecas Cívicas Reynaldo Bragado Bretaña, en Cuba. Reside en el Exilio, Miami desde 1998. El título de su Discurso de Investidura fue Fernando Poo, 1869: Destino Final.”

El Lic. Vidal y Franco no redujo su investigación a los pormenores de la cruel política de deportaciones de cubanos independentistas a la remota isla, sino que amplió su disertación a sus repercusiones internacionales –específicamente en los Estados Unidos–, con estas palabras: 

La prensa norteamericana de la época se hace eco de la situación y las deportaciones. Y no duda en informar a la opinión pública sobre la cantidad de tumbas que atestiguan la mortandad entre los blancos en aquel lugar. Asimismo, subraya que the transportation of these political prisoners to Fernando Poo is an outrage against humanity and a disgrace to civilization.

El nuevo académico también describió el contexto de la situación política en la metrópolis colonial y el desarrollo de Fernando Poo de poco significativo territorio colonial a una ficha de importancia en la política de conjuración de las ideas independentistas en Cuba. Dicha política quedaba justificada legalmente para sacar de otros territorios colonizados importantes a todo aquel que, se acuerdo a la óptica de las autoridades españolas, pusiera en peligro el status colonial. Comenta al respecto el disertante: 

De conjunto, la instrucción  bajo la pena de deportación se enmarcaba en los extremos de un diapasón amplísimo que agrupaba desde las prácticas de extrañamiento —adjudicadas a extranjeros considerados indeseable, fundadas en cuestiones de seguridad interna o externa para el gobierno—, hasta los propiamente descritos bajo el concepto de relegados, desterrados y confinados, según el Código Penal de 1870, descrito en los artículos 111º, 112º y 116º, respectivamente. Cualquier indicio que condujera a uno de estos conceptos siempre dio lugar  a deportaciones, incluso sin haberse instruido el caso en su totalidad.

El resultado, sin embargo, nunca fue el esperado por las autoridades coloniales, ya que, como subraya Vidal y Franco, “…la implementación de deportaciones para frenar el conflicto [independentista] se presenta como una medida desesperada que subraya la ausencia de una respuesta nítida por parte de la metrópolis—: lo mismo desde Madrid que desde La Habana.

El Discurso de Respuesta estuvo a cargo del Lic. Pedro Camacho (1964), quien no llegó a terminar su carrera universitaria en su natal Camagüey porque “se extravió el expediente escolar” En realidad se trató de una burda justificación para ocultar el hecho de que un joven estudiante de excelente rendimiento académico estaba considerado opuesto al régimen desde su expulsión del Preuniversitario “San Zenón” en 1980 acusado de “diversionismo ideológico”.

Al convertirse al catolicismo estudió desde Cuba “Doctrina Social de la Iglesia” en el Instituto Mexicano de Doctrina Social. En el exilio ha estudiado Historia en el Miami Dade College y la Florida International University. Es autor de numerosos artículos de temas históricos publicados en varios países y en la actualidad da los toques finales a su primer libro.

Nuestra institución ha continuado su desarrollo con la incorporación de nuevos académicos de diferentes generaciones y estados de la Unión, manteniendo siempre su política de inclusión basada en los méritos intelectuales de los aspirantes, su disposición a mantener una actitud activa como académico, y su compromiso con los ideales democráticos. Estas dos nuevas investiduras así lo atestiguan. ¡Bienvenidos!

Tuesday, August 18, 2020

INVESTIDOS DOS NUEVOS ACADÉMICOS

 


En días recientes fueron investidos dos nuevos colegas que habían sido electos y estaban a la espera de sus investiduras. Como la moratoria de actos con público sigue vigente, se continuó con la modalidad de hacer las investiduras online que, aunque son actos desprovistos de la atmósfera tradicional, nos ha permitido no alargar indefinidamente (como la actual situación sanitaria que todos conocemos) la conclusión de los requisitos estatuidos para la plena membrecía en nuestra institución.

 Así, el pasado 7 de agosto tuvo lugar el segundo Acto de Investidura online de la AHCE. En el mismo fue investido como miembro pleno el Dr. Jesús Jambrina, actualmente catedrático de español e historia en la Universidad Viterbo, en La Crosse, Wisconsin, donde también coordina el programa de estudios latinos y latinoamericanos. El nuevo miembro de nuestra entidad se graduó de la facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana y ejerció dicha profesión en Cuba entre 1994 y 2000, cuando inició estudios graduados en la Universidad de Iowa, EE.UU, obteniendo el doctorado en 2005 con una tesis acerca de  la poesía de Virgilio Piñera, autor sobre el cual Jambrina ha publicado varios ensayos y un libro. Otra área de investigación en la que se desempeña son los estudios judeoespañoles, por lo cual ha recibido el  reconocimiento de la Universidad Viterbo y del Consejo de las Comunidades Sefardíes de Jerusalén, el cual le confirió la Medalla de las Cuatro Sinagogas Sefardíes del Barrio Judío y le reconoció su programa de estudios latinos y latinoamericanos por la inclusión en el curriculum de temas relacionados con el legado sefardí.  

Jesus Jambrina

El título de su discurso fue “Historia y poesía en (dos) poemas de Virgilio Piñera”, en el cual el nuevo académico, en base a su no por breve menos profundo estudio, concluye que “Piñera confirma su compromiso con una escritura social y humanista, instaurando en parte de su obra una poesía de corte postmoderno en la que historia y poesía se entretejen teatralmente, permitiendo una lectura de gestos y combinaciones inéditas hasta entonces en la literatura cubana.”

 El Discurso de Respuesta estuvo a cargo de Manuel Gayol Mecías, poeta, narrador, ensayista, crítico literario y periodista cubano. Fue investigador en el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas. Ha obtenido importantes premios literarios en Cuba y en EE.UU. y ha publicado numerosos libros, entre los que figuran La penumbra de Dios (ensayos), 1959. Cuba, el ser diverso y la Isla imaginada (ensayos), La noche del Gran Godo (cuentos) y Marja y el ojo del Hacedor (novela). Gayol Mecías es miembro del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio y Presidente del Capítulo de California de nuestra entidad. Asimismo, es vicepresidente de Vista Larga Foundation y dirige la revista Palabra Abierta y su editorial homónima.

Por otra parte, el pasado 14 de agosto fue investido el Dr. Narciso J. Hidalgo, quien  es licenciado en Historia del Arte de la Universidad de La Habana. Además, cursó estudios de Periodismo y Literatura en Madrid y realizó estudios independientes en Cinematografía en Roma. Recibió su Maestría en Literatura Hispánica en la Universidad de Washington, St. Louis, Missouri y su Ph.D. en Estudios Latinoamericanos y Cultura del Caribe en la Universidad de Bloomington, Indiana. Ha enseñado en diversas universidades y publicado artículos e investigaciones académicas en múltiples medios. Su especialidad son los estudios culturales y la diáspora africana en Cuba. Ha publicado dos libros: Choteo. Irreverencia y humor en la cultura cubana (2012) y Bajo el sol naciente: Latinos en Japón (2007). En la actualidad, prepara un monográfico sobre la religión Yorubá en México. Es miembro del consejo editorial de la revista Afro Hispanic Review y dirige la Colección La mala memoria, (Ediciones UNAULA) que recupera los trabajos literarios que no han sido publicados en Cuba.


El discurso de investidura de Hidalgo se tituló “Reflexiones sobre el legado de la diáspora africana”, en el cual el nuevo académico expuso brevemente la contribución de los africanos y sus descendientes al desarrollo económico, social y cultural de Cuba. Al final de una exposición sumaria de los tópicos mencionados, el nuevo investido concluyó que “Tres siglos después del arribo de los primeros contingentes de esclavos, la cultura de origen africano se convierte en una presencia insoslayable dentro de la cultura popular cubana. En esa impronta la oralidad ha jugado un papel determinante en el empeño de preservar sus cultos, creencias y ritos que han logrado rebasar las fronteras de la isla y que son practicados por adeptos más allá de los límites impuestos por la política, el color de la piel y la cultura donde tienen lugar.”

El Discurso de Respuesta estuvo a cargo del Dr. Rafael Saumell, Licenciado en Lingüística Francesa (Universidad de la Habana, 1978) y Doctorado en Español (Washington University en St. Louis, MO, 1994). Ex guionista y director de programas de radio y televisión en Cuba. Ex miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Preso político entre 1981 y1986 por el delito de Propaganda Enemiga. Fue miembro del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. Profesor Emérito de Español de Sam Houston State University, Texas. Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Autor de En Cuba todo el mundo canta (memorias noveladas de la cárcel (2008) y de La cárcel letrada. Narrativa cubana carcelaria (2013) y artículos y ensayos aparecidos en revistas académicas de América y Europa. Co-autor de varios libros de ensayos sobre literatura cubana e hispanoamericana. Reside en los Estados Unidos desde 1988.

La Junta Directiva de la AHCE les da la más cordial bienvenida a los nuevos integrante de la institución con la seguridad de que dicha relación habrá de resultar tan productiva para los colegas investidos como para la organización que los acoge.