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Wednesday, February 3, 2021

¿ ABSOLVERÁ LA HISTORIA A ESTRADA PALMA ?



Por Rolando Alum

I--Prolegómenos

Es de esperarse que las repúblicas modernas acostumbren honrar su día de independencia, así como la memoria de sus primeros presidentes. La Cuba socialista, no siendo un país normal, es una notable excepción. Desde su inicio en 1959, el régimen de Fidel y Raúl Castro Ruz (incluyendo al presente su herededo designado a dedo, Miguel Díaz Canel) se ha dedicado a opacar la trascendencia histórica del 20 de Mayo, cuando fue inaugurada la república cubana, y a difamar con furor la memoria de su primer presidente, Tomás Estrada Palma. Es irónico que los cubanos puedan celebrar con respeto el 20 de Mayo, menos aquellos atrapados en Cuba. En lo que la Cuba actual no es excepción es en tener la ambición de reescribir la historia, desdeñando todo precedente, como es de rigor en las dictaduras de todos los matices, con la intención de justificar sus autocracias.

Indudablemente, el Gobierno castrista disfrutó del apoyo popular en 1959, pero lo fue perdiendo a medida que abandonaba los ideales originales que lo llevaron al poder. En vez de convocar a elecciones libres, como se prometió, Fidel Castro gritó en mayo de 1960: "¿Elecciones para qué?". Y fue eliminando las organizaciones y los colegas que habían luchado por restaurar la democracia en la década de los 50 pero que no eran fieles absolutos a su persona. Al mismo tiempo, fue dando prebendas gubernamentales al minúsculo Partido Socialista Popular (comunista). Irónicamente, el PSP se había aliado a Fulgencio Batista Zaldívar en su era anterior como gobernante, la única legítima electoral del exgeneral afrocubano, 1940-1944. Es de notar que esos mismos comunistas se habían mantenido de brazos cruzados durante el período dictatorial batistiano, 1952-1958

Ya para el verano de 1960 no quedaba prensa independiente, y el régimen castrista buscó pleito tras pleito con EEUU, conflictos que se hubieran podido evitar por la vía diplomática si hubiese tenido intenciones nacionalistas de buena fe, que Castro mismo admitió no tenerlas. En abril de 1961 confesó maquiavélicamente que había estado mintiendo y que había sido marxista-leninista "toda la vida". Seguidamente, convirtió a Cuba en una ficha del tablero internacional de la Guerra Fría. Su ego, evidentemente, no cabía en su islita caribeña, y prefirió llevar el globo al borde de una apocalipsis en octubre de 1962. Mientras tanto, en vez de expandir el progreso socio-económico vertiginoso que se había venido logrando desde la indepedencia (a pesar de la dictadura batistiana de los 50), Cuba retrocedía en numerosos índices, excepto en el aspecto propagandístico internacional bajo los Castro.

Como dijera el escritor inglés exsimpatizante comunista George Orwell (citado arriba), "quien controla el presente, controla el pasado", y por ello es menester deconstruir las distorsiones de la Historia que emanan del régimen imperante en Cuba; analizo aquí a propósito del 20 de Mayo y, como un ejemplo, la narrativa oficialista desprestigiadora de la figura de Estrada Palma.

Al año de los Castro asumir el poder, el entonces popular periodista radial y exparlamentario José Pardo LLada –aún partidario del régimen– lanzó una campaña histriónica en la que atribuía a Estrada Palma el haberse conjurado para convertir Cuba en un país vasallo del "coloso del norte"[1]. Al mismo tiempo, turbas progubernamentales al estilo fascista arruinaron el monumento que se había erigido años antes en su honor en la elegante Avenida de los Presidentes de La Habana. Todavía en la actualidad (2020) el oficialista sitio web EcuRed --que se edita en La Habana-- difama al primer presidente achacándole "servilismo hacia los norteamericanos" (https://www.ecured.cu/EcuRed).

La paradoja es que fueron los Castro quienes convirtieron la hasta entonces semimística Perla de las Antillas en un Estado vasallo de la fallida y distante Unión Soviética. Desfiguraron a Cuba para convertirla en un país miserable económica y espiritualmente hablando, donde el poder político se traspasa dinásticamente del hermano mayor al menor, y aun después al títere Díaz Canel, imitando lo que habían hecho los brutales fraternos Rafael y Héctor Trujillo (1930-61) en la vecina República Dominicana. [2]

Intento en este artículo: a) refutar varias de las calumnias que la dictadura comunista cubana continúa lanzando contra la memoria de Estrada Palma; y b) llamar la atención sobre el contraste entre el historial del primer presidente cubano electo y el de los Castro, quienes jamás se han sometido a la prueba de la voluntad popular. Traigo a colación principalmente la obra de la Dra. Margarita García Antes de Cuba Libre--El surgimiento del primer presidente cubano: Tomás Estrada Palma (Madrid: Editorial Betania, 2016; en inlgés, Before Cuba Libre; Outskirts Press.)

Con fines de corrección historiográfica, la sicóloga de Nueva Jersey convertida en historiadora relata minuciosamente el récord vivencial de Estrada Palma. Dicho libro es el resultado de investigaciones en archivos, bibliotecas y sitios históricos en diversas localidades de EEUU, Centroamérica y Europa, incluyendo entrevistas a descendientes de Estrada Palma en varias partes del mundo.

II--Trasfondo personal

Hijo único de ganaderos, Tomás Estrada Palma (9 de julio de 1835 - 4 de noviembre de 1908) se formó, excepto por períodos de estudio en La Habana y España, en su nativa ciudad oriental de Bayamo. Renunciando a su estilo de vida burgués, se incorporó a los primeros alzamientos anticoloniales y antiesclavistas que se convirtieron en la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Su viuda madre lo acompañó en la manigua; pero en un descuido se perdió y pereció.

Entre otros logros, Estrada Palma –ya conocido como don Tomás– organizó una red de correos clandestinos y llegó a asumir la presidencia de la República en Armas (marzo de 1876 – octubre de 1877), que controlaba territorio liberado. Sin embargo, fue capturado por las tropas españolas, que lo hicieron caminar descalzo por largos kilómetros. Fue encarcelado en el frío castillo catalán de Sant Ferrán, aunque tratado con cierta dignidad por sus carceleros, que, afortunadamente, simpatizaban –en privado– con la causa de Cuba Libre.

Don Tomás fue liberado a raíz del Pacto del Zanjón de 1878, que dio fin a la Guerra de los Diez Años. No obstante, habiéndose negado a admitir la soberanía española, se le prohibió regresar a Cuba. Tampoco le devolvieron sus propiedades decomisadas, abusos precursores de las confiscaciones de los Castro, un siglo más tarde. Después de una breve estancia en París, viajó a Nueva York, en aquel entonces la capital del exilio anticolonial.

El poeta José Joaquín Palma, pariente suyo, se había exiliado en Centroamérica, primero en Guatemala (donde compuso las estrofas del himno nacional), y luego en Honduras, donde fungía como asesor del presidente reformista liberal Marco Aurelio Soto; ambos invitaron a don Tomás a viajar a Tegucigalpa. Una vez establecido en la capital hondureña, Estrada Palma organizó los servicios hospitalarios, educacionales y –sirviéndose de su experiencia en la manigua cubana– también los postales. Allí se casó con María Genoveva Guardiola, hija de un expresidente hondureño. [3]

Cuando el Gobierno de Soto colapsó presionado por los militares en 1883, Estrada Palma regresó a EEUU. A invitación de una familia estadounidense que don Tomás había conocido durante su estancia anterior en Nueva York, la familia Estrada Palma se instaló en Central Valley, unos 80 kms. al norte de Manhattan. Allí dirigió una escuela privada laica, coeducacional y bilingüe. El egregio poeta José Martí escribió exquisitamente sobre sus visitas al recinto. Todavía existen en ese pueblito varias calles nombradas en honor del famoso ex residente, donde García organiza peregrinaciones desde la municipalidad de Union City (en Nueva Jersey), conocida ahora como la capital del exilio post-1959 o "el Miami del Norte". He tenido el honor de unirme a esas excursiones acompañado de mi ya fallecido padre, el Dr. Rolando A. Alum.

En los albores de los años 1890 ya los exiliados independentistas se habían reorganizado bajo el liderazgo carismático del insigne Martí, quien en abril de 1895 se infiltró en Cuba para unirse a los insurrectos alzados desde el 24 de febrero (Grito de Baire). Al caer Martí en combate el 19 de mayo, Estrada Palma lo sucedió al frente del Partido Revolucionario Cubano. [4] Ese partido había sido creado por Martí y don Tomás para promover la independencia de las dos últimas colonias españolas en las Américas: Cuba y Puerto Rico. Estrada Palma coordinó por los tres años siguientes la recaudación de fondos y la logística de provisiones para el Ejército Mambí y lideró un portentoso cabildeo diplomático y periodístico pro Cuba Libre.

Meses después de la explosión del acorazado Maine en La Habana (febrero de 1898), EEUU intervino militarmente, conflicto que se convirtió en lo que se conoce en la historia cubana como la Guerra Hispano-Cubana-Americana. Los victoriosos estadounidenses encontraron un país devastado, paupérrimo y con epidemias peligrosas, situación empeorada por la práctica de los militares coloniales de concentrar a los guajiros (campesinos) en las ciudades.

Nótese que los soldados que reprimían a los criollos eran típicamente jóvenes españoles desempleados con poca educación. Irónicamente, calificarían como lumpemproletarios si fuésemos a aplicar ex post facto el léxico marxista adoptado por los Castro en sus ataques contra sus disidentes. [5] Por cierto, entre esos chavales peninsulares se encontraba quien luego sería el padre de los Castro, el temido sargento Ángel Castro.

Los académicos, periodistas y políticos extranjeros apologistas del régimen castrista presente usualmente aspiran a impugnar la realidad histórica del período en cuestión. [6] No obstante, la realidad es que la (primera) ocupación de EEUU (1898-1902) promovió el saneamiento del país, la erección de hospitales, el establecimiento del primer sistema de educación, y la construcción de una vasta infraestructura de calles y carreteras iluminadas, puentes, alcantarillados, y acueductos; y casi todo sufragado por la Hacienda estadounidense. [7] Finalmente, se convocó a elecciones nacionales.

III--Elección presidencial, transición republicana

Las primeras elecciones tuvieron lugar el último día de 1901. Don Tomás había accedido, si bien con reservas, a ser candidato presidencial (por el recién creado Partido Nacional Cubano), sobre todo presionado por el exjefe del Ejército Libertador, el dominicano-cubano Generalísimo Máximo Gómez, y otros ilustres militares y civiles. Oponiéndosele se presentó el general Bartolomé Masó, quien –quizás sospechando perder– a última hora retiró su candidatura especulando sobre un posible fraude electoral en su contra. Estrada Palma fue electo en ausencia. [8]

Al regresar al país, don Tomás fue vitoreado en su "marcha triunfal" –en tren, coche y a caballo– desde la provincia de Oriente hasta La Habana. En un gesto caballeroso (que contrasta con la propagación de insultos injuriosos y la estridente animadversión divisionista marxista-estalinista post 1959), Masó hospedó en su hogar a su ex rival político, el presidente electo, a su paso por la ciudad de Manzanillo; "érase como un espectáculo de la repatriación del exilio y de la armonía entre cubanos".

Dada la experiencia personal de Estrada Palma, que le había hecho abandonar Honduras años atrás –consistente con la triste trayectoria del militarismo ya evidente en las otras repúblicas iberoamericanas–, el abrazo de don Tomás (el pro civilista) con Masó (del ala militar) parecía simbolizar el estreno de un novedoso estado primordialmente civilista al sur del Río Grande. Desafortunadamente, los militares intervinieron repetidamente en la vida política cubana durante la era republicana (1902-1958). Batista Zaldívar fue el último militar tradicional cuyo golpe de Estado, en marzo de 1952, y su subsiguiente obstinación por el poder, hasta diciembre de 1958, engendraron las condiciones para la lamentable situación presente en el 2020.

De hecho, un objetivo clave de la rebelión antibatistiana (1952-1958) –que, enfatizo, fue de naturaleza política y de corte liberal– era regresar las tropas a los cuarteles, y así regenerar el constitucionalismo civilista ideado en la muy progresista Constitución de 1940. Esta es la Carta Magna innovadora que fue profanada en el golpe de 1952 (v. L. de la Cuesta y R. Alum, eds., Las constituciones cubanas…, Madrid: Editorial Exilio, 1974). Paradójicamente, la peor opción reina en la actualidad: un Gobierno despótico encabezado por una pequeñísima élite hipercorrupta y nepotista de envejecientes generales de a dedo, aunque todavía esgrimen consignas marxistas-leninistas arcaicas (v. nota 11).

Mi especialidad académica no es la historia, sino la etnología, por lo que, animado por el libro de García que inspira este artículo, me sumergí en lecturas sobre la época. Frente a la tesis de Pardo LLada –que presentaba a Masó como víctima de Estrada Palma y del Gobierno Interventor–, y sin desestimar la dedicación de Masó a la independencia, descubrí lo siguiente:

1) Es cierto que Masó se opuso a la Enmienda Platt de la Constitución de 1901, apéndice que básicamente otorgaba a EEUU la potestad de intevenir en los asuntos internos cubanos. Pero era Masó quien figuraba en la nómina del Gobierno Interventor (como administrador financiero en su nativa Manzanillo). Dicha enmienda, como el propio don Tomás predijera, fue abrogada más tarde –en 1934– gracias a negociaciones diplomáticas bajo los reclamos de grupos nacionalistas y la sociedad civil en general.

2) En contraste con Estrada Palma y el general Antonio Maceo, entre otros dignos independentistas, Masó había aceptado –aunque aparentemente solo al inicio– las condiciones de paz del Zanjón en 1878.

3) En un gesto conciliatorio típico de su personalidad, don Tomás ofreció a Masó la nominación a la vicepresidencia; pero este prefirió enfrentársele electoralmente. Estrada Palma llevó entonces como compañero de boleta al distinguido civilista Luis Estévez, esposo de la filántropa villaclareña Marta Abreu, matrimonio que también había residido exiliado en Nueva York.

4) Un sobrino de Masó se había rendido con su tropa cubana a los españoles poco antes de la intervención estadounidense. Aunque no se debe culpar al tío por las faltas del sobrino, esa acción debe de haber afectado el prestigio de su familia.



IV--Religión, antiesclavismo, ciudadanía

A) El régimen de los Castro también ha intentado presentar a Estrada Plama como un converso al cuaquerismo, como alguien ajeno a la cultura cubana hasta en su religión. Pero García no encontró evidencia alguna, incluyendo pesquisas en los archivos de los cuáqueros, de que se hubiese adherido a dicha denominación protestante anglosajona. De infante fue bautizado en la Iglesia católica, como era costumbre. Luego, al igual que Martí y otros contemporáneos, don Tomás fue activo en la masonería, tanto en su juventud en Cuba (donde se conspiraba en las logias) como en el exilio. [9]

B) Tampoco se ha encontrado evidencia de que don Tomás hubiese sido propietario de esclavos, a diferencia de algunos fundadores de EEUU y otras naciones, incluso no pocos de los mismos patriotas cubanos y otros latinoamericanos. Es más, se le conoció como un infatigable luchador antirracista y antiesclavista desde joven.

C) Más de un interlocutor me ha manifestado queja de que Estrada Palma adoptara la ciudadanía estadounidense. Y uno se pregunta: ¿y qué han hecho los ya millones de cubanos exiliados post-1959 en muchos países del mundo (incluyendo España)? Además, ¿es que querrían que se mantuviera súbdito español, y por tanto a merced de la Corona madrileña a la hora de viajar para realizar actividades proindependentistas? ¿Y cuántos cubanos de esa era –y exiliados de otras naciones en la historia– no se han acogido pragmáticamente a ciudadanías extranjeras y luego alcanzaron posiciones altas en sus patrias? Sobran ejemplos en la Europa Oriental postcomunista y la República Dominicana post-trujillista.



V--Legado estradapalmista

Dependiendo de cómo se cuenten, se pueden discernir al menos seis contribuciones en el legado histórico más positivo de Estrada Palma:

a) Primeramente, tiene a su haber dos logros en cuanto a las sensitivas relaciones con EEUU:

i) la limitación del número de bases navales, de las siete solicitadas por los norteamericanos

a la República naciente a una sola: Guantánamo, aún existente; y

ii) el reconocimiento inicial de la soberanía cubana sobre la Isla de Pinos –al sur de la

provincia de La Habana–, que ciertos intereses estadounidenses codiciaban, conflicto

diplomático que hasta provocó que se declarara al embajador de EEUU persona non grata.

Interesantemente, ambas cuestiones constituían los acápites seis y siete (de las ocho

condiciones) de la Enmienda Platt. Por ende, don Tomás merece crédito también por sus

logros en la merma de poderes del polémico apéndice.

b) Expandió la campaña de alfabetización comenzada durante el Gobierno Interventor, y –a diferencia de los Castro– sin adoctrinamiento ideológico-político personalista. Entre sus lemas inspiradores encontramos éste: "Ya tenemos república, ahora necesitamos ciudadanos".

c) Pregonó el civilismo por encima del militarismo; decía don Tomás: "Se requieren más maestros que soldados", preferencia reflejada en sus presupuestos nacionales.

d) Logró pagar la deuda nacional con el extranjero y legó a la República un superávit de más de 20 millones de dólares (equivalentes a unos 600 millones actuales [2020], según los economistas consultados). Eso representó un éxito extraordinario de su Gobierno, sobre todo si consideramos las dificultades que afrontó. Efectivamente, y a diferencia de los Castro, don Tomás procuró el bienestar socioeconómico de su pueblo.

e) En fin, durante su gestión presidencial reinaron las libertades civiles en un país que apenas saboreaba la independencia, mientras intentaba recuperarse moral y económicamente de los estragos de las guerras independentistas.

Sobre todo, a diferencia de en la Cuba socialista, no se endiosó al dirigente ni se exigió el culto a la personalidad del caudillo infallible con títulos grandiosos como Máximo Líder (literalmente Führer); ni se instituyeron humillantes tarjetas de racionamiento, ni se vieron tropas cubanas invadiendo tierras foráneas, ni se promovieron el terrorismo internacional y la persecución religiosa, la quema de libros y periódicos, la censura de prensa, las confiscaciones de propiedades, con rencorosos vecinos espiando a vecinos, jóvenes denunciando a parientes, familias divididas por el Estado, o la odiosa lucha de clases de inspiración marxista; ni hubo prisioneros políticos, torturados, paredones de fusilamineto, disidentes desaparecidos, accidentes misteriosos (como los de Camilo Cienfuegos y Oswaldo Payá), o suicidios extraños; ni exilio en masa, niños Peter Pan huyendo de la indoctrinación, balseros desesperados (muchísimos ahogados en el Estreho de la Florida o devorados por tiburones), campamentos de trabajo forzado tipo UMAP, etc. [10]

Durante la presidencia de don Tomás no hubo vendettas gubernamentales o purgas sangrientas, ni se organizaron turbas para destruir monumentos, o actos de repudio para abuchear y apedrear a los que deseaban emigrar, ni se les amenazaba con perros entrenados; ni se apaleaba a damas afrocubanas al salir de misa o los cultos protestantes. No era requerida la afiliaciٕón al partido oficialista, ni jurar lealtad a la pirámide dirigente para ingresar en instituciones educacionales o poder recibir buena atención médica, o disfrutar de otros derechos universales que son considerados privilegios en la Cuba revolucionaria. Tampoco fueron los opositores a Estrada Palma tachados en los medios de difusión de ser lacayos de potencias extranjeras, traidores, seres indeseables, "gusanos", bandidos, mercenaries, escoria, "lumpen", mafiosos, o cualquiera de los innumerables epítetos vituperantes que todavía emite el castrismo –y sus apologistas extranjeros– contra los que lo objecionan. [11]

A diferencia de la Cuba de hoy –de donde huye ya la tercera generación–, era una república ap

enas en germinación que, a pesar de los contratiempos e incógnitas, abría los brazos a torrentes de inmigrantes, como Ángel Castro, quien se convertiría en un rico terrateniente merced a conductas indignas bien documentadas. Esa bien pudiera ser una prueba clave, avalada con estadísticas empíricas, del concepto popperiano de la sociedad abierta, esto es, un índice positivo de inmigración neta, al revaluar el legado del civilista don Tomás Estrada Palma en la génesis de la Cuba republicana. [12]

VI--A manera de conclusión

La novedosa biografía de Estrada Palma elaborada por la Dra. García –la primera en siete décadas, y la primera en el exilio– concluye cronológicamente con su solemne investidura como presidente el soleado martes 20 de mayo de 1902, cuando don Tomás mismo izó la bandera tricolor adoptada por los rebeldes criollos del siglo anterior. No obstante, García admite que Estrada Palma violó su propia promesa de no reelegirse en 1906, lo que suscitó revueltas de opositores, incluyendo veteranos mambises. [13]

Evitando una posible guerra civil, don Tomás dimitió. Su vicepresidente, Estévez, había renunciado anteriormente alegando razones de salud. Esos complicados acontecimientos dieron lugar a la polémica Segunda Intervención Estadounidense (1906-1909) bajo la invocación de la controversial Enmienda Platt [14]

Don Tomás era considerado un individuo caballeroso, sincero, noble y recto, lo que contrasta con la fama de los hermanos Castro, así como con otros líderes en todas las épocas (tanto cubanos como extranjeros). No se le conocieron borracheras, hijos bastardos, ni affaires extramaritales, ni acusaciones de hostigamiento hacia nadie, lo que de nuevo contrasta con el comportamiento de muchos políticos en muchos países en todas las épocas.

Su Gobierno fue tácitamente de coalición, y participaron en él miembros de las principales vertientes ideológicas de entonces, incluso antiguos autonomistas que se habían opuesto a la independencia. Gobernó con el lema martiano de "Con todos y para el bien de todos". Incluso, uno de sus bailes inaugurales fue celebrado en el Centro Gallego de La Habana, otro gesto simbólico de reconciliación y sin rencor a los peninsulares en la nueva Cuba.

Al estudiar la vida de Estrada Palma se observa una combinación de idealismo con realismo. Sobre todo, ha sido considerado el gobernante cubano más honesto y modesto; la leyenda cuenta que tomaba el tranvía para ir a su oficina. Es probable que fuese el presidente cubano más competente como administrador. Pero es curioso que, en su capítulo sobre don Tomás, el sitio progubernamental EcuRed (op. cit.), pese a admitir que fue un gobernante frugal, lo critica por su "economía basada en mayores ingresos que gastos". Y uno se pregunta: ¿es que no es responsabilidad de todo gobernante balancear el presupuesto? A diferencia de lo que ocurría en tiempos de Estrada Palma, la deuda externa de la Cuba castrista es estratoférica, aun considerando los perdones financieros que otorgan países como México y España (cuyos ciudadanos, de facto, subvencionan las ineficiencias de la dictadura socialista).

Al dejar la presidencia, en 1906, don Tomás no se vio forzado a tomar el duro camino del exilio otra vez, aunque no se le otorgó escolta ni pensión. Desanimado, y con pocos recursos económicos propios, se retiró con su familia a su semidestruida finca (cerca de Bayamo), que al fin le había sido devuelta. Aquejado de pulmonía, murió a los 73 años en el amanecer del 4 de noviembre de 1908.

En resumen: en contraste con los hermanos Castro, el primer presidente cubano no hizo una revolución anticolonialista para imponer una destructora dictadura vil y demagógica en perjuicio del pueblo, sino para establecer una república independiente, soberana, moderna y con aspiraciones de prosperidad. A pesar de los fallos que se le pudieran achacar como gobernante, es justo estimar, 118 años después de su toma de posesión, que la Historia probablemente sí absolverá a don Tomás Estrada Palma.



VII--NOTAS

[1] <p.3> José Pardo LLada, Bartolomé Masó, el presidente que vetaron los yanquis (La Habana, 1960). Nótese que al año siguiente el polémico Pardo Llada se exilió en Colombia, donde alcanzó altas posiciones políticas y diplomáticas. Fue posiblemente el único iberoamericano electo al Congreso de dos países diferentes en tiempos modernos. Pero también sirve como ejemplo conocido de un cubano nacionalista desilusionado cuando los Castro tomaron abiertamente la ruta del totalitarismo soviético.

[2] <p.3> He ido analizando durante décadas las consecuencias de la cultura de la pobreza en la Cuba Socialista (p. ej., en Panoramas Journal, University of Pittsburgh, febrero de 2015). En otros escritos he ensayado paralelos entre las dictaduras de los dominicanos Trujillo con la de los Castro (p. ej., en El Caribe, Santo Domingo, 13/11/2009). En otros más aún he intentado deconstruir algunos mitos utópicos sobre el régimen y sus cómodos defensores en el extranjero (p. ej., en Diario de Cuba, Madrid, 01/01/2014), etc.

[3] <p. 4> Honduras era prácticamente el único país latinoamericano que ayudaba a los exiliados, por lo que la Corona ejercía enorme presión allí, e incluso infiltraba espías. Nótese que en 1902 la hondureña esposa de Estrada Palma se convertiría en la primera, primera dama de Cuba. Tuvieron seis hijos; un biznieto logró exiliarse del castrismo en Miami, donde lo entrevistó García. Por cierto, una hermana de María Genoveva se casó con el polaco-estadounidense-cubano mambí de ancestro judío Carlos Roloff Mialofsky, quien alcanzara altas posiciones en la república; pero, extrañamente, el sitio oficialista EcuRed (op. cit.) no lo dice.

[4] <p. 4> Este 19 de mayo [2020] se cumplieron 125 años de la muerte de Martí. Por cierto, reportando su muerte, el New York Times (01/06/1895) –que tanto ha defendido al régimen castrista– calificó a Martí, y con insinuaciones racistas, de instigador "sin fama".

[5] <p. 5> Los voceros del régimen y sus apologistas extranjeros aún repiten esos epítetos en contra de los 125.000 refugiados –mayormente jóvenes– que zarparon en la Flotilla de la Libertad por el puerto del Mariel hacia EEUU a mediados de 1980. En un período de cuatro meses, votó con los pies más del 1,25% de la población de la isla.

[6] <p. 5> El sociólogo Paul Hollander –quien sufrió el nazismo y el comunismo en su nativa Hungría– compiló listas de intelectuales que han adorado a dictadores recientes de todos los matices. Su último libro incluye citas de algunos apologistas extranjeros de los Castro (From Mussolini To Chávez…, 2016; véase también R. Alum, "Nathan Glazer vs. Oscar Lewis on the Culture of Poverty", en Academic Questions, 2019 <https://link.springer.com/article/10.1007/s12129-019-09839-9>).

[7] <p. 6> Para un resumen de la salubridad en Cuba desde 1898, incluyendo sus deficiencias bajo los Castro, consúltese mi escrito anterior (con A. Alum) en La Ilustración Liberal (2009): "La antropología política de la antropología médica cubana" <https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/40/la-antropologia-politica-de-la-antropologia-medica-cubana-alexander-l-alum-y-rolando-alum-liner.html>.

[8] <p. 6> Había al menos un precedente: el de Domingo Sarmiento, electo presidente de Argentina en 1868 por igual en ausencia, aunque era el embajador en EEUU. Pero la rivalidad entre los militares y el liderazgo civil existía entre los patriotas cubanos desde 1868. De nuevo, Martí y Estrada Palma querían evitar el caudillismo miltarista que ya plagaba Iberoamérica. Incluso el mismo libertador suramericano Simón Bolívar se había declarado dictador en una oportunidad (Roberto Agramonte, Las doctrinas educaticas y políticas de Martí, Universidad de Puerto Rico, 1991).

[9] <p. 9> Aparentemente repitiendo lo que le mainformaron durante sus visitas investigativas a Cuba en los 60, hasta el propio ilustre historiador británico Lord Hugh Thomas comete el error –en su monumental Cuba, The Pursuit Of Freedom (1971; p. 460)– de asumir que Estrada Palma era converso al cuaquerismo.

[10] <p. 9> En las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), la dictadura castrista internaba cruelmente a sospechosos de homosexualidad, así como a creyentes de diversas religiones, como los testigos de Jehová y los practicantes del culto afrocubano abakuá (R. Núñez, R. Alum & R. Nodal, "The Afro-Hispanic Abakuá–linguistic pidginization", en Orbis-Bulletin Linguistique [Lovaina], 1985).

[11] <p. 9 > Entre los calificativos peyorativos preferidos del régimen en contra del exilio es el de "la mafia de Miami". Pero ¿qué mayor mafia que el clan de los Castro gobernando desde 1959 el país-isla donde todo, incluso las personas, es de facto considerado propiedad de la élite autoperpetuada en la cúpula?

[12] <p. 10 > La familia asturiana de mi madre formó parte de esa gran inmigración española a Cuba a principios del siglo XX. Pero, por otro lado, dos tíos abuelos paternos fueron mambises: Federico Alum Sotolongo (muerto en combate) y el capitán Emilio García Rizo (fallecido ya anciano en Miami a principios del exilio post-1959).

[13] <p. 10> Los alzamientos contra Estrada Palma pudieran considerarse los primeros conatos de golpe de estado en Cuba. Curiosamente, la retórica castrista nunca ha criticado a don Tomás por su fallido intento de reelegirse. La misma EcuRed antes mencionada no emite juicio negativo por ese comportamiento paradójico de don Tomás. El régimen no tiene moral para criticar el síndrome del continuismo latinoamericano, ya que lleva seis décadas atormentando al pueblo cubano. Efectivamente, ha sido más longeva que las dictaduras de Franco en España, Stroessner en Paraguay, los Somoza en Nicaragua, los Trujillo en República Dominicana, etc. (algunos estudiosos consideran la dirigencia cubana “la más anciana en la historia mundial” <https://diariodecuba.com/cuba/ 1588844679_ 18687.html>).

[14] <p. 10> Contrario a los argumentos actuales de los procastristas, el Presidente Theodore “Teddy” Roosevelt –anteriormente famoso líder de la invasión norteamericana a Cuba de 1898– no demostró urgencia en intervenir una segunda vez, a pesar de su franca visión imperialista. El Presidente William McKinley había llevado a Roosevelt como candidato victorioso a vicepresidente en 1900. Cuando en 1901 McKinley fue asesinado por un terrorista anarquista, Teddy ascendió a la presidencia. Pero él había sido anteriormente gobernador del estado de Nueva York (1996-1900), ausentándose para liderear a los Rough Riders invasores a Cuba. Aunque Estrada Palma aún residía en dicho estado norteño durante la gobernación de Teddy, no he encontrado evidencia de que ambos estadistas se hubiesen conocido personalmente (https://www.britannica.com/biography/Theodore-Roosevelt).

*El autor es Investigador Asociado en Antropología del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh (de la cual es egresado), y Regente de la DeVry University, Recinto de New Jersey, EUA, aparte de otras afiliaciones profesionales. Se agradece toda crítica constructiva.

The author is a Research Associate in Anthropology with the University of Pittsburgh’s Center for Latin-American Studies (of which he is a graduate), and a Trustee of DeVry University, New Jersey campuses [both USA], aside from other past and present affiliations. All constructive criticism is appreciated. <RAlum@Pitt.Edu>. {Note that the article follows the Hispanic culture custom for double patronymics, i.e., paternal’s first [e.g., Estrada], followed by maternal’s [e.g., Palma]: therein Tomás Estrada Palma}.

Monday, May 20, 2019

Cómo Estrada Palma aceptó ser presidente

Por Guillermo A. Estévez *
El 20 de mayo de 1902 en el Palacio de Gobierno en La Habana.  En el centro pueden observarse al Presidente Tomás Estrada Palma. al Generalísimo Máximo Gómez y al General Leonard Wood.
 
Cuando llegaba la hora de establecerse la nueva república de Cuba, en 1901, la mayoría de los cubanos pensaban en el Generalísimo Máximo Gómez para que rigiera los destinos del país. El hecho de que no había nacido en Cuba no importaba. Bastante ya había demostrado su amor por ella. El Generalísimo, sin embargo, no aceptó. Dijo que el era soldado, no político. Y también dijo que él sabía quien era la persona ideal para ese puesto: Tomás Estrada Palma. 

Desde 1884, cuando Don Tomás regresó de Honduras a Estados Unidos casado y con su primer hijo la familia se había establecido en Central Valley, situado a cincuenta millas al norte de la ciudad de Nueva York, donde vivió por casi 20 años. Allí habían fundado una escuela, el Instituto Estrada Palma, una verdadera institución bicultural y bilingüe que enseñaba tanto a niños latinoamericanos como a americanitos locales. 


En 1887, José Martí se apareció un buen día de visita y re-encendió la antorcha de la idea de la libertad de Cuba. Martí se sintió bien en la amistad entablada con el estadista experimentado, desarrolló un gran respeto, cariño y confianza hacia él. Martí iba a Central Valley cuando se sentía un poco desanimado, iba a hablar de la Cuba futura con Don Tomás, de educación, de economía, de política, de reconstrucción, de derechos humanos, de deberes cívicos, de la igualdad… 


Una de las últimas visitas que hizo Martí antes de partir para Cuba en su fatídico viaje fue a Central Valley. Una de las últimas cartas que escribió fue a Don Tomás. A la muerte del Apóstol, Estrada Palma tomó las riendas del Partido Revolucionario Cubano, y fue nombrado “Delegado” por unanimidad de todos los “clubes” cubanos en Estados Unidos. Poco después fue nombrado Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Cuba en Armas.
Desde 1895 hasta el final de la Guerra Cubano -Hispano–Americana, desde Nueva York, Don Tomás dirigió el esfuerzo exterior por la independencia de Cuba. Manejó los fondos recaudados con inmenso sacrificio por los trabajadores cubanos en todos los Estados Unidos con honestidad impecable. Compró armas y municiones; organizó y envió 73 expediciones armadas en apoyo a los mambises.


También Estrada Palma estuvo a la cabeza del esfuerzo y triunfo diplomático monumental e histórico que hubo de garantizarle a Cuba su independencia, la Resolución Conjunta del Congreso de Estados Unidos, firmada por el Presidente McKinley, que declaraba, en primer lugar “que el pueblo de la isla de Cuba es, y de derecho debe ser, libre e independiente.”
Estrada Palma y su grupo ganó a la opinión pública norteamericana, desde personajes importantes hasta la gente de pueblo. Había ferias cubanas en muchas ciudades, había obras de teatro sobre “Cuba Libre;” hasta estaban expuestas en cera las figuras de Maceo y Máximo Gómez en el Museo de Cera (llamado “Eden Musée”) de Nueva York. Y obreros y oficinistas y profesionales americanos también donaban su poquito de dinero para la causa.


En el esfuerzo por la independencia la figura de Estrada Palma brilló como hombre honesto, administrador admirable y diplomático hábil. Mientras tanto, Doña Genoveva Guardiola de Estrada Palma y los seis hijos estuvieron pasando severos aprietos y necesidades económicas en el pueblito de Central Valley.
En 1898, al finalizar la guerra, Don Tomás regresó a Central Valley, a su casa, a su familia y a su Instituto. Ya habían padecido mucho; hacía falta dinero. Ya él tenía cerca de 70 años. Quería regresar y regresó al magisterio. 


La intervención americana en Cuba marchaba relativamente bien. Había paz y había reconstrucción de la infraestructura y de la destrucción devastadora e inhumana de tres años de guerra, pero más que nada, había el entendimiento entre todos del contenido de la Resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos: Los americanos se marcharían y tendríamos gobierno propio.
Las elecciones presidenciales estaban señaladas para el 31 de diciembre 1901. Máximo Gómez ya había dicho redondamente que él no se postularía. En julio de 1901, el Generalísimo , impaciente, agarró a uno de sus hijos por la mano y se embarcó hacia Nueva York, a Central Valley, a hablar con “Tomasico” en su casa.
La Patria llamaba una vez más, le dijo. Había que hacer un sacrificio más. Estrada Palma –dijo Gómez– era el único capaz de iniciar los destinos de Cuba por un camino honesto. Estrada Palma conocía a los americanos, y era el único capaz de mantener la cuerda floja de que fueran amigos, pero no amos. Don Tomás lo pensó por un tiempo; recibió el apoyo por escrito de un grupo de generales mambises, y accedió a seguir sirviendo a Cuba. El 31 de diciembre de 1901, en voto popular y secreto, fue electo Presidente de la República de Cuba.


Casi seis meses después, en lo que fue por siglos el Palacio de los Capitanes Generales españoles –ahora Palacio de Gobierno– en La Habana, se unieron en ceremonia solemne el Gobernador Leonardo Wood. Y otros dignatarios norteamericanos, el Presidente Electo Estrada Palma y su Consejo de Ministros, veteranos mambises, personalidades cubanas e invitados. Al acercarse el mediodía, el Generalísmo Máximo Gómez, también presente, dijo a los que lo rodeaban su famosa frase: “Ya hemos llegado!”
A las doce meridiano el Gobernador Leonardo Wood leyó la carta enviada por el presidente Teodoro Roosevelt en la cual se le adjudicaba el gobierno de Cuba a Tomás Estrada Palma, primer presidente electo. El General Wood abrazó a Estrada Palma y ordenó arriar la bandera americana. Inmediatamente después, el General Emilio Núñez izó la bandera cubana en el Castillo del Morro, a la vista de los miles de cubanos que bordeaban el Malecón. La bandera de la estrella solitaria también se izó en el Palacio de Gobierno y en todos los edificios públicos a lo largo y ancho de la isla.


De las gargantas de la gigantesca multitud que rodeaba el Palacio de Gobierno, de los hombres, mujeres y niños frente a la entrada de la bahía en el Malecón, de todos cubanos en todos los rincones de La Habana y de las provincias brotaba: “VIVA CUBA LIBRE!” La alegría era ensordecedora. Se cantaba el Himno de Bayamo, y se tocaba el Himno Invasor, las campanas repiqueteaban en todas las iglesias, y se oían cohetes, y se veían fuegos artificiales, y banderas, y escudos y abrazos entre extraños. Era una esplendorosa expresión de la identidad cubana: júbilo, triunfo, victoria.
Los elementos de la naturaleza también cooperaron: día soleado, cielos despejados, mar azul turquí. A las doce y 20, los miembros del Tribunal Supremo de Justicia tomaron el juramento y Don Tomás Estrada Palma se convirtió en el primer Presidente de “Cuba Libre”.

* El autor es Director, Retirado del International Rescue Committee, Inc., Secretario de Derechos Humanos de la Unión de Ex-Presos Polítcos Zona Norte; Miembro del Comité Internacional de Ex-Presos Políticos Cubanos 

Monday, September 19, 2016

“Antes de Cuba Libre. El surgimiento del primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma”

            
Margarita García: “Antes de Cuba Libre. El surgimiento del primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma” (Madrid: Betania, 2015, 200 páginas).

Por Octavio de la Suarée
La reciente publicación de Margarita García, profesora emérita de Montclair State University en New Jersey, Antes de Cuba Libre: El surgimiento del primer presidente de Cuba, Tomás Estrada Palma, llama la atención del interesado en la historia de Hispano América por muchos motivos pero, en especial, por 3 razones principales. En primer lugar, por la novedad de dedicarse al estudio de una de las figuras más polémicas hoy día en la historia de la República de Cuba desde su establecimiento a principios del Siglo XX; asimismo, por concentrarse en la formación, desarrollo y actuación de Tomás Estrada Palma en el período inmediatamente anterior a ser electo Presidente de Cuba in absentia a finales de 1901, una de sus etapas menos estudiadas; y, por último, por tratarse de la siempre interesante Isla en este momento en que los líderes de Cuba y Estados Unidos logran un entendimiento y dan por concluidos los motivos que mantenían a los dos países separados por más de medio siglo.
A Tomás Estrada Palma se le conoce mayormente en la historia de Cuba por su participación en 2 acontecimientos notables a principios del siglo pasado; primero, como Presidente de la República de 1902 a 1906 y por igual como el responsable de la intervención de las fuerzas armadas norteamericanas entre 1906 a 1909. Mucho se ha especulado sobre esta complicada acción suya y la autora de la obra, Margarita García, no ofrece excusas en defensa de Estrada Palma de pedir ayuda norteamericana, decisión que le cuesta al presidente su monumento en La Habana y su lugar en la revisionista historia del actual gobierno de Cuba. Sin embargo, con la perspectiva que nos brinda ya más de un siglo transcurrido desde entonces, hay que tener presente que aquella época se caracterizaba por la expansión territorial de Europa Occidental y de los Estados Unidos en busca de nuevos mercados económicos. A la vez la despreciada Enmienda Platt a la Constitución cubana ya se encontraba vigente. Por otro lado, como sí indica la profesora García, varios otros hechos de naturaleza personal en la vida de Estrada Palma ofrecen más luz sobre el tema y quizás pudieron haberlo inclinado a tomar tal medida, incluyendo los más de 15 años que pasó viviendo en Estados Unidos; el desarrollo de su vida y su aclimatación en Central Valley, New York, como Director del Instituto Estrada Palma; la realidad de que casi todos sus hijos fueran nacidos y se formaron en este país; el hecho de que, como Delegado de la Junta Revolucionaria Cubana a la muerte de José Martí, Estrada Palma ya estaba en contacto con la administración norteamericana a través de su abogado y los miembros de su Delegación en Washington, D.C.; y, por último, su admiración por la joven y fuerte nación que ayuda a conseguir la Independencia de su patria y pone fin al colonialismo español en las Américas.
La profesora García estudia la vida y obra de Tomás Estrada Palma solamente desde su nacimiento hasta su llegada a La Habana para tomar posesión de la Presidencia el 20 de mayo de 1902, sin entrar en su actuación como presidente, lo cual excluye el reconocimiento de sus méritos como estadista, entre ellos, el reducir a solo Guantánamo el interés de los Estados Unidos de establecer 7 bases militares en la isla; el conseguir que Isla de Pinos –ambicionada por los norteamericanos- permaneciera como parte del territorio de la República de Cuba; y su intachable honestidad demostrada en el hecho de que el Tesoro de la República mostrase un superávit al final de su periodo en 1906. La obra se halla dividida en 4 partes teniendo en cuenta las 4 facetas más importantes de su vida, a saber, su labor como patriota, como maestro, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano y, por último, los acontecimientos personales ocurridos en el período de 1898 a 1902, que mucho van a influir en su futuro.Sus esfuerzos como patriota por la causa de la independencia cubana son muy conocidos por todos hoy día, comenzando con su participación en la lucha desde el inicio de la Guerra de los Diez Años en su natal Bayamo y en Yara, su actuación como miembro de la Asamblea de Diputados durante todo el conflicto y el hecho de que es Presidente de la República de Cuba en Armas cuando cae prisionero de las fuerzas españolas en 1878. Los 18 meses siguientes que pasa en prisión los va a aprovechar para el desarrollo de sus teorías sobre la educación, ideas que implementa a su regreso de Honduras donde establece familia y pasa unos 5 años dedicado a la enseñanza y en el desempeño de varias funciones gubernamentales. De vuelta en Central Valley comienza ahora la década más productiva de su vida, primero como director del exitoso Instituto Estrada Palma, donde cursan estudios alumnos de familias cubanas, latinoamericanas en general y asimismo norteamericanas. Estrada Palma – señala el crítico- se refería al nuevo mundo “’como dividido en dos razas, la anglosajona y la latina’, pero que ‘los dos grupos, por sus instituciones republicanas y por los sentimientos democráticos que inspiran igualmente a todos sus ciudadanos, forman una sola comunidad’. La escuela, esperaba él, ‘sería un lugar de contacto cordial y fructífero entre los hijos de las diferentes divisiones del hemisferio occidental; porque bien se sabe que las impresiones que se despiertan y los lazos de amistad que se adquieren en el aula constituyen las más memorables reminiscencias de la vida’. Su objetivo, pues, era el de ‘propagar el conocimiento de inglés entre los latinoamericanos y el conocimiento de español entre los anglosajones”. Por desgracia, como indica Margarita García, no existen detalles de teoría educacional de Estrada Palma aparte de sus ideas sobre la importancia del bilingüismo y el biculturalismo, pero sí se puede obtener una “excelente descripción de la atmósfera de la escuela y de los objetivos del curso de estudio gracias a la pluma de José Martí, que visitaba frecuentemente Central Valley. Éste, en un artículo publicado en la revista Patria, describe que la escuela en el “majestuoso y saludable valle” transforma rápidamente a los latinoamericanos en jóvenes que hablan “inglés puro” y que componen correctamente sus ideas en español, en francés y en inglés”. Añade además que “la cultura y el idioma del país anfitrión deben aprenderse, “porque aquellos que no lo hacen son hombres sin brújulas, partidos por la mitad, nulos para los demás y para sí; no benefician al país en que han de vivir y no saben beneficiarse de él”.
No obstante, el Apóstol de la Independencia cubana, estaba trabajando muy duro en su empeño por unir a los cubanos para una nueva lucha por la independencia y en septiembre de 1887 fue a reclutar a Estrada Palma a Central Valley. Hacía falta – le dijo- que una persona de la reputación de Don Tomás apareciera en público en apoyo a la causa. Y desde ese momento Estrada Palma empieza a desatender los asuntos del Instituto y a compenetrarse más aún con la causa cubana, y al morir Martí en Dos Ríos en 1895 abandona definitivamente el Instituto y se muda a Nueva York ya electo Delegado de la Junta Revolucionaria Cubana. Es ahora cuando el patriota y el maestro comienza a demostrar sus cualidades de delegado como conciliador entre los diferentes grupos cubanos, como recaudador de fondos, como organizador de expediciones armadas y como diplomático tratando de obtener el reconocimiento del gobierno norteamericano para Cuba como ‘país beligerante’, lo cual evitaría la persecución de sus guardacostas, entre otras obligaciones. La última parte del libro se concentra en el retorno de Estrada Palma a Central Valley tratando de volver a levantar el Instituto, su interés de permanecer en Estados Unidos durante la Guerra Hispano Americana y después, la visita de Máximo Gómez instándolo a postularse como candidato presidencial en las próximas elecciones de diciembre de 1901, y, finalmente, su entrada triunfante en Cuba como presidente electo de la joven nación. Tenemos entendido que habrá 2 versiones de este libro, una en español – la que nosotros reseñamos- y otra en inglés próxima a publicarse. La edición en castellano es de bolsillo, con una bella portada de Paul Caicedo, que muestra la isla de Cuba vista desde el espacio. Asimismo, la obra contiene una foto de Tomás Estrada Palma sentado en la silla presidencial, una bibliografía y un índice onomástico. Esperemos que esta obra sea difundida por toda la isla en breve para que el pueblo cubano pueda darse cuenta al fin del engaño a que ha sido sometido en la figura de Tomás Estrada Palma por el régimen castrista, salga de su ignorancia y rectifique su error.

Saturday, July 30, 2016

CENTRAL VALLEY (II): EL INSTITUTO por la Dra. Margarita García


Al regreso de Honduras en 1883, Estrada Palma, Genoveva y el pequeño Manuel José fueron directamente a Central Valley, a la casa de sus amigos David y Susana Cornell. Indudablemente ya se había considerado la asociación entre las dos familias con el propósito de adaptar el Instituto Cornell, en existencia desde 1865[1], para servir a alumnos latinoamericanos. En la ciudad de Nueva York, a 80 kilómetros de distancia y con buena comunicación por tren, vivían muchos cubanos expatriados que tal vez pudieran convencerse de enviar a sus hijos a un colegio interno de alta calidad. Y con las conexiones en Honduras, tal vez se pudieran atraer a estudiantes hondureños. Ya los Cornells habían conocido a un niño cubano llamado José Frías años antes que era recordado con cariño por Edward, un hijo de ellos.[2]

El educador


Toda la experiencia ganada en los años anteriores primero en Cuba cuando muy joven y enseñaba a campesinos analfabetos y a esclavos en su pueblo natal; después, cuando estaba preso en el Castillo de Figueras y formulaba las ideas de educación cívica a ciudadanos de un país esclavo para cuando fueran libres; y, sobre todo, en los años hondureños donde tuvo mano directa en la educación de jóvenes, se puso en acción al llegar a Central Valley y planear una nueva institución educativa.
El futuro Instituto Estrada Palma educaría – de acuerdo con sus planes – a jóvenes latino-americanos y norte-americanos lado a lado. Les enseñaría las lenguas, las historias, la geografía y la literatura de los dos. Les exigiría, con mano suave y cariñosa y ejemplo vivo, respeto mutuo. Pero sobre todo trataría de inyectarlos con un conocimiento profundo de lo que era la democracia, las instituciones democráticas y lo que se esperaba de los pueblos libres. Eso era necesario, sobre todo para los cubanos, porque el español – a diferencia del británico con sus colonias --  “no nos crió para servirnos de nosotros mismos, sino para servirle.”
Su estilo era paternal.  Los alumnos lo querían, tenían confianza en él. Una anécdota relatada por uno de sus biógrafos cuenta que algunos padres amenazaban a sus hijos con sacarlos del Instituto si no se portaban bien en la casa.[3]  Martí lo describió como cubano “puntilloso y constante, que gobernó ayer una república y hoy gobierna su colegio afamado con todas las enseñanzas y prácticas necesarias para el bienestar independiente del hombre trabajador en la dignidad republicana”.[4]Su esposa, Genoveva Guardiola, fungiendo de madre colectiva, completaba el sabor familiar de la escuela.

La educación en Nueva York a fines del Siglo XIX

                                                                                                 
El sistema educacional del estado de Nueva York a finales del Siglo XIX comprendía tanto escuelas públicas como privadas y también permitía “instrucción en la casa.” En las escuelas privadas los alumnos podían ser internos, semi-internos o externos. En el primer caso estos planteles estaban  situados lejos de las ciudades y en el segundo y en el último en su propio vecindario. Además, las escuelas privadas podían ser “incorporadas” o “no incorporadas”.
Temiendo que algunos padres sin escrúpulos usaran el pretexto de decir que sus hijos iban a colegios privados o que se les impartía educación en la casa, cuando en realidad los ponían a trabajar, la Ley de Educación Obligatoria fue aprobada por la Legislatura del estado de Nueva York en la primavera de 1889 y después negada por el entonces gobernador David B. Hill (gobernador entre 1885 y 1890).[5]  Los directores y maestros de las escuelas privadas habían hecho campaña contra la ley porque ellos discrepaban de las disposiciones que requerían la licencia a maestros y “otras condiciones de carácter restrictivo y desatinado”.[6]
Sin lugar a dudas las escuelas privadas, particularmente las “no-incorporadas” que no reportaban a ninguna junta directiva, podían hacer prácticamente lo que querían con respecto a plan de estudios, idioma de instrucción, horas de operación y contrato de maestros. Ni siquiera existía un depósito oficial de información sobre los nombres y direcciones de escuelas privadas o internados. Dado este estado de circunstancias, el Superintendente del Censo de 1890, Robert C. Porter hizo un llamado al público para que ayudaran a localizar estas escuelas “no incorporadas”.[7]
El Instituto Estrada Palma era probablemente una institución “no incorporada” porque no tenía ninguna junta de directores. No obstante, este status no ha podido ser corroborado debido a los efectos devastadores de dos incendios: uno en 1911 en Albany, Nueva York que destruyó los Archivos del Estado, y otro en Washington, DC en 1921 que destruyó los resultados del Censo de 1890.
El calificativo “escuela privada no-incorporada” no debe evocar, sin embargo, espectros de trivialidad o incompetencia.  Por el contrario, sus facultades y administradores estaban muy orgullosos de su independencia de los dictados burocráticos oficiales y de sus planes de estudio.
En las últimas dos décadas del Siglo XIX el número de internados élites para varones en el país aumentó de cinco a doce.[8]  A estas escuelas iban los hijos de la clase adinerada en preparación para la universidad y eventualmente para posiciones de poder en los negocios y en el gobierno. Ninguna de estas escuelas, a pesar de estar en el Noreste, estaban en el estado de Nueva York. Para las mujeres, educación privada ocurría mayormente de externas, aunque la exclusiva Escuela Rosemary Hill para Señoritas en Wallingford, Connecticut fue fundada en 1890, seis años antes que su contraparte (La Escuela Choate para Varones).[9]
Entonces, como hoy, la clase privilegiada y adinerada y la clase media con ambiciones mandaba a sus hijos a las escuelas privadas en vez de las escuelas públicas.
En la ciudad de Nueva York una infinidad de escuelas privadas mas modestas estaban en las calles de Manhattan y Brooklyn.  Eran extensamente anunciadas en las Páginas Clasificadas de periódicos como el New York Times y el Brooklyn Daily Eagle alrededor del mes de agosto, antes de que empezaran las clases en septiembre, entre1883 y 1902.
En los barrios de inmigrantes se creaban a menudo escuelas “nacionalistas,” tanto regulares por el día, como especiales de tarde o de noche para la preservación del idioma y las costumbres del país de origen.[10]Escuelas monolingües alemanas fueron establecidas en Pennsylvania y Ohio, y en ciudades como Chicago, Portland y Denver, a menudo en iglesias luteranas. Escuelas francesas existieron en Luisiana y escuelas españolas en Nuevo México. Inclusive escuelas de idioma Checo fueron establecidas en Texas. Muchas de estas escuelas que fueron inicialmente privadas o parroquiales después evolucionaron en escuelas públicas bilingües, con parte de la instrucción en inglés y patrocinadas con fondos públicos.[11]Con la Primera Guerra Mundial en el Siglo 20 y la consiguiente desconfianza de todo lo que fuera alemán, la educación bilingüe – en cualquier idioma – disminuyó o totalmente desapareció en la mayoría de los estados hasta su resurgimiento en la década de 1970.

La escuela bilingüe y bicultural de Central Valley


Para poder atraer estudiantes de habla española a Central Valley era necesario cambiarle el nombre original (Cornell) a la institución; situar la escuela en un lugar atractivo; y, mas que nada, presentar un curso académico único que preparara a futuros ciudadanos excelentes. Así el nombre de Instituto Cornell fue cambiado a Instituto Estrada Palmaen 1885 y la operación mudada a una amplia mansión que había sido conocida antes como Titus Farm, después como Locust Lawn y mas tarde aún como CampamentoWildwood.[12]
El Instituto Estrada Palma fue fundado como una institución bilingüe y bicultural para niños y niñas con una división primaria y una división secundaria. Fue fundada como un colegio para alumnos internos que también aceptaba alumnos externos. Los internos eran los hijos de las élites latinoamericanas que podían afrontar la cuota, y los hijos de cubanos emigrados envueltos en actividades revolucionarias contra España que eran admitidos algunas veces, gratis o con descuento. Hay evidencia que la escuela admitía a niños de raza negra.[13]Los estudiantes externos eran los niños locales de habla inglesa y ascendencia anglo-sajona.[14]
En resumen, en contraste con otras escuelas privadas en existencia entonces, el Instituto Estrada Palma no estaba en ningún distrito hispano, ni estaba enfocado a la educación de los hijos de inmigrantes económicos tradicionales. Se esperaba que los estudiantes regresaran algún día a sus sociedades respectivas llevando con ellos el idioma inglés, apreciación a la cultura de Estados Unidos, y amistades personales americanas. Mas importante, Don Tomás planeaba el inculcarle a los estudiantes un sólido conocimiento y aprecio por el sistema político democrático norteamericano. El Instituto era la culminación de sus ideas de “entrenamiento para ciudadanos” que había formulado cuando estaba prisionero en España y que quiso establecer en Paris.
Se esperaba que los estudiantes Anglo-Sajones locales aprendieran el idioma español, apreciaran la historia y cultura de América Latina e hicieran amistad con niños hispanoamericanos.
Si tenemos que hallar alguna institución que duplique en algunos aspectos los objetivos del instituto Estrada Palma, lo que viene a la mente es el sistema norteamericano de escuelas en el extranjero de hoy en día.[15]Los estudiantes de estas escuelas -- hijos e hijas de diplomáticos y hombres y mujeres de negocios en el extranjero – regresan a Estados Unidos con un idioma extranjero bien aprendido, y una sólida familiaridad con la cultura y costumbres del país. Sus compañeros de clase – hijos e hijas de nativos locales – aprenden bien el inglés y saben apreciar los pequeños detalles de la cultura americana.

El sitio


El nuevo edificio del Instituto estaba enclavado en un terreno que de acuerdo a los libros de impuestos locales de hoy en día cubre 11.1 acres.[16]Tenía espacio suficiente para salones de clase y para dormitorios, y lugar para vivir tanto la familia Estada Palma que iba creciendo y sus amigos y colegas, la familia Cornell. Después de Manuel José, que nació en Honduras, nacieron en Central Valley 5 hijos mas: Tomás Andrés (1884); Carlos Joaquín; María de la Candelaria (Candita) (1887); Mariana de la Luz (Lucita); y Rafael Morales. La propiedad había sido dejada en herencia a unos sobrinos de una señora que había muerto soltera y que estaban mucho mas interesados en obtener efectivo que en conservar nada de la casa. Incluía muebles para “50 huéspedes” con un precio total de $7,000 que se podía obtener con un pago de entrada de $2,000 y una hipoteca de $5,000.
Don Tomás la compró finalmente en 1890 con una pequeña ayuda de su viejo amigo Marco Aurelio Soto, el antiguo presidente de Honduras que ahora vivía en Paris, quien le prestó los $385.54 que hacían falta para completar la entrada.[17]

El nuevo lugar era bien lindo y placentero.  Tenía un laguito donde los muchachos podían nadar y usar canoas en verano y patinar en hielo en invierno y extensiones de césped.[18]  El folleto del Instituto Estrada Palma describía el lugar así: “Central Valley, donde se encuentra el Instituto es un lugar de veraneo popular… situado en un terreno ondulado en la falda oeste de una pequeña serranía, en el medio de un escenario famoso por su belleza e interés histórico, habiendo sido terreno de campaña del Ejército de Washington durante la revolución y a 14 millas de Newburg, donde sus tropas fueron desbandadas al final de la contienda y donde su cuartel general es visitado como una clase de ‘Meca’ por miles de turistas patrióticos”.[19]

Los alumnos

Vista del lago en el Instituto 

Muy poca, dispersa información existe con respecto a la identidad de los muchachos que asistieron al Instituto Estrada Palma. Cualquier esperanza de recuperar documentos oficiales que pudieran haber sido depositados con las autoridades educacionales del Estado de Nueva York, se esfumaron en un incendio en Albany, NY en 1911. Así y todo, sabemos la identidad de algunos.
Primeramente encontramos a los hijos de la élite hondureña: Juan José Soto, el hijo del antiguo presidente;[20]los dos hijos del presidente del momento Luis Bográn; un hijo del Vicepresidente Ponciano Leiva; un sobrino del Ministro de Obras Públicas; y el hermano del Alcalde de Tegucigalpa.[21]En un artículo de Rafael Heliodoro Valle publicado en un periódico habanero en 1953 aparecen nombres de otros estudiantes hondureños, tales como Salvador Córdoba (que después fue Embajador de Honduras en Washington), Luis Paz, y Próspero Vidaurreta.  Este último llegó a ser miembro de la legislatura de la ciudad de Santa Bárbara y Ministro de Hacienda en Honduras.[22]
José Martí reportó[23]que había dos hermanos hondureños de apellido Quirós, un chico de apellido Campillo de Buenos Aires, uno de apellido Irabién de Mérida y varios otros mexicanos. También, estudiando en el Instituto en la misma época, estaban los hijos de José Pujols, un industrialista habanero y los tres hijos (Angel, Pedro y José) de Procopio Castillo Cisneros, un ganadero de Camagüey,[24]los dos padres viviendo en Cuba bajo dominación española. Al mismo tiempo, ellos eran compañeros de dos de los hijos de Manuel Barranco[25], acaudalado, pero generoso dueño de una fábrica de tabacos de Cayo Hueso con oficinas en Nueva York, y  los hijos de Francisco Ibern[26] y de Martín Herrera[27], los dos exiliados en Cayo Hueso y activos en el movimiento independentista cubano.
Varios de los estudiantes cubanos del Instituto fueron a pelear en la Guerra de Independencia, entre ellos el futuro Comandante y diplomático en la nueva república, Luis Rodolfo Miranda y de la Rua,[28]así como su amigo y compañero en armas el futuro Teniente Ricardo Muñiz.[29]
Manuel Calás Toro, hijo del Comandante de la Guerra de los Diez Años Manuel Calás Odoardo y sobrino de Bernarda Toro, la esposa de Máximo Gómez, también estuvo en el Instituto. Su hermano mayor, Rafael murió en combate a los 23 años en agosto de 1896 con el rango de capitán.[30]
Un ex-alumno llamado Tomás Acosta, que estaba sirviendo en la Marina de los Estados Unidos en 1902, se apareció en Central Valley a felicitar a su antiguo profesor tan pronto supo que había sido elegido presidente.[31]
Dos muchachos norteamericanos aparecieron en Bangor, Maine en 1902 a reclamar su cuota de fama por haber sido alumnos del recién elegido presidente de una nueva república: Willie Edwards (conocido por “Bunco”), hijo de E. W. Edwards y Clement Davis (conocido por “Clem”), hijo de la señora Fannie Teft Davis.[32]
A pesar de que los anuncios del Instituto indicaban que estaba abierto “a niños y niñas,” no se han podido encontrar pruebas de “niñas” asistiendo, a no ser las propias dos hijas de Estrada Palma.

Curso académico y filosofía educacional


En una copia del folleto del Instituto preservado en las oficinas de la Sociedad Histórica de Woodbury se dice que el curso de estudios “abarca todas las ramas necesarias para preparar para la universidad, como Lectura, Ortografía, Caligrafía, Composición, Gramática Inglesa, Aritmética, Geografía, Historia de los Estados Unidos, Dibujo, Fisiología e Higiene, Algebra, Geometría, Historia Universal, Francés, Latín y Español”.[33]   Sin embargo, algunos residentes locales recordaban el curso de estudios como “poniendo demasiado énfasis en matemáticas y ciencias en comparación con estudios culturales”.[34]
El Departamento de Español del Instituto preservaba el idioma, la historia y la cultura de América Latina. Sus asignaturas incluían “Lectura, Escritura por Dictado, Gramática, instrucción elemental en Literatura Española, Recitación de Obras Selectas de los mejores autores, Geografía Física y Política de España y de todos los países Hispano-Americanos, incluyendo información completa sobre sus productos naturales, agricultura, industrias, fábricas, ferrocarriles y otros medios de comunicación, y eventos principales en su historia”.                                                  
Añadiendo un segmento pragmático al curso de estudios, también se incluía la asignatura de Agrimensura, en donde a los estudiantes se les enseñaba a “medir tierras y niveles, determinar los límites de cualquier título y usar el compás, la cadena y la vara”.
Desafortunadamente no existen mas detalles de teoría educacional escritas por Estrada Palma.  Sin embargo, se puede obtener una descripción excelente de la atmósfera de la escuela y de los objetivos del curso de estudios gracias a la pluma de José Martí, uno de los mas distinguidos exponentes de la literatura hispanoamericana del Siglo XIX.
José Martí, el arquitecto de la independencia cubana, escritor prolífico y figura imponente de la poesía en español, era un frecuente visitante en Central Valley.  En un artículo en la revista Patria publicada por el Partico Revolucionario Cubano de Nueva York[35], José Martí expone, en su prosa inimitable, que la escuela en el “majestuoso y saludable” valle rápidamente transforma a los latinoamericanos en jóvenes que hablan “inglés puro” y que componen correctamente sus ideas en español, inglés y francés. Se comprueba así que la enseñanza del inglés al mismo tiempo que el mantenimiento y mejoramiento del español, eran las bases fuertes de promoción y publicidad del instituto para los padres latinoamericanos.
Basado en observaciones personales, así como, indudablemente, en numerosas conversaciones con Don Tomás, Martí presenta un potente argumento que explica lo que era la escuela con respecto a educación bilingüe y bicultural: de un lado, la cultura y el lenguaje del país anfitrión deben ser aprendidos, porque aquellos que no lo hacen, “… son hombres sin brújulas, partidos por la mitad, nulos para los demás y para si; no benefician al país en que han de vivir y no saben beneficiarse de él: Son, en el comercio arduo de la vida, comerciantes quebrados.”
Del otro lado, “la educación … en un pueblo de carácter opuesto y de riqueza superior, pudiera llevar al educando a una oposición fatal a su país nativo … --  o a la peor y mas vergonzosa de las desdichas humanas, al desdén de su pueblo.”
En una frase digna de un psicólogo o antropólogo educacional contemporáneo, Martí continúa: “El agua que se beba que no sea envenenada.  ¿A que adquirir una lengua si ha de perturbar la mente y quitarle la raíz al corazón? ¿Aprender inglés para volver como un pedante a su pueblo, y como un extraño a su casa, o como enemigo de su pueblo y su casa?” En el instituto Estrada Palma, de acuerdo con Martí, “no cambian el corazón por el inglés,” y los estudiantes aprenden las virtudes y no los vicios del norte.  Dado que el idioma, la literatura y la historia en español también se enseñaban, los estudiantes también aprendían a respetar y valorar las sociedades latinoamericanas.  
Don Tomás se refería al nuevo mundo como “dividido en dos razas, la Anglo-Sajona y la Latina”,[36]pero que “los dos grupos, por sus instituciones republicanas y por los sentimientos democráticos que inspiran igualmente a todos sus ciudadanos, forman una sola comunidad”.  La escuela, él esperaba, “sería un lugar de contacto cordial y fructífero entre los hijos de las diferentes divisiones del continente occidental; porque bien se sabe que las impresiones despertadas y los lazos de amistad adquiridos en el aula constituyen las mas memorables reminiscencias de la vida”. Su objetivo, además, era “propagar el conocimiento de inglés entre los latino-americanos y el conocimiento de español entre los anglo-sajones”.
A todos los estudiantes, de habla inglesa o española, de origen latino o norteamericano, Don Tomás los alimentaba con una buena dosis de historia de Cuba y de eventos contemporáneos en Cuba. El 10 de octubre, aniversario de la malograda Guerra de los Diez Años, era oficialmente conmemorado. Prominentes patriotas cubanos, como el general Calixto García, eran esperados con banderas y pancartas en la estación de ferrocarril cuando iban de visita.[37]

Costo


Antes de considerar el precio de la educación en el instituto Estrada Palma, es instructivo explorar el costo de la vida en general en aquel tiempo.  Los clasificados del New York Times en 1891, por ejemplo, anunciaban la venta de trajes de hombres por $16, y de “finos vestidos de salir” para las damas por $7.98. Un libro de moda costaba $1.25.[38]
Las escuelas selectas con internados de alumnos, como por ejemplo la Escuela Choate para varones en Connecticut, costaba $500 al año (en el curso académico 1888-1889) por clases, dormitorio y comida.[39]En la Escuela Modelo del estado de New Jersey, para niños y niñas, en Trenton, NJ, el costo era de $200 al año. De las escuelas privadas cercanas a Central Valley, el Seminario Amena, una escuela secundaria co-educacional metodista en el condado de Dutchess (al otro lado del río Hudson) costaba $220 al año; la Academia del Monte St. Mary, en Newburg, NY, como 25 kilómetros al norte de Central Valley era $150 al año.[40]  En Manhattan, la Escuela de la Señorita Falconer Perrin (para niñas) en el 244 de Lenox Avenue (hoy el Boulevard Malcom X) en el corazón de Harlem, cuando este barrio era considerado elegante, costaba $600 al año.[41]
El costo del Instituto Estrada Palma era comparable al de las mas moderadas escuelas privadas. Clases, dormitorio, comida, libros y demás artículos escolares costaban $300 al año, con un costo adicional de $12 por agrimensura y $30 por clases de piano. Los estudiantes externos que vivían en el área pagaban entre 50 centavos y un dólar por semana.  La evidente discrepancia en el costo entre internos y externos, podría reflejar algo mas que los gastos extra de cuarto y comida; tal vez demostraban la intención deliberada de unir a estudiantes de distintas clases socio-económicas: los adinerados de América Latina y personas de medios mas modestos del pueblo local.

“La Patria Llama”


La vida de Don Tomás en Central Valley en 1887 estaba bastante bien encaminada y tranquila.  El era un miembro respetado de la comunidad local, el Instituto florecía, e inclusive habían planes para la fundación de la Universidad Estrada Palma[42]con similar filosofía bilingüe y bicultural que el Instituto. Pero a finales de Septiembre de ese mismo año, José Martí, que ya estaba trabajando en su empeño de unir a los cubanos para una nueva lucha por la independencia, se fue a Central Valley a reclutar a Estrada Palma. Hacía falta que una persona de la reputación de Don Tomás apareciera en público en apoyo a la causa.
Estrada Palma consintió asistir a una reunión patriótica en el Templo Masónico de la ciudad de Nueva York el 10 de octubre, el aniversario del Grito de Yara. A partir de ése día, Don Tomas empezó a viajar frecuentemente a la ciudad para asistir a distintos eventos con sus compatriotas.  Estos, en turno, empezaron a visitar repetidamente a Central Valley. Don Tomás aparecía regularmente como orador, y escribía artículos en Patria.
Biznieto de Don Tomás Estrada Palma (del mismo nombre) con sus hijos en Central Valley en 2006 (Foto cortesía de la autora)
En 1895, estaba tan envuelto en los esfuerzos por la independencia, que con el inicio de la nueva lucha en Cuba y la muerte de Martí, abandonó su escuela. El Instituto se disolvió en octubre de 1895.
Tarja conmemorativa en  Central Valley




[1] D.S. Lawrence and Co., "Orange County Directory for 1878-1979," (In www.usgennet.org/usa/ny/county/orange/cp).
[2]  Edward Cornell, Susanna Cornell Ferguson and Her Descendants  (Central Valley, NY: Privately Published, 1937. In Friends Historical Library, Swarthmore College, PA.).
[3]  Daniel Corzo Pi, Historia De Don Tomás Estrada Palma  (La Habana: Imprenta de Díaz y Castro, nd).
[4]  José Martí, "El Colegio De Tomas Estrada Palma En Central Valley," Patria, (1892), Reprinted in La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL, Editorial Martiana, Inc., 1978, 14, 349-353 
[5]  "Two More Vetoes," New York Times, June 14, 1889, 4.
[6]  "Teachers Protest," New York Times, May 10, 1889.
[7]  Robert P. Porter, Superintendent of Census, "Educational Statistics," Letter to The New York Times,2 December 1989.
[8]  Steven B. Levine, "The Rise of American Boarding Schools and the Development of a National Upper Class," Social Problems, (1980)  281.
[9]  "The Choate School for Boys, 1898-1899 Brochure,"  (Wallingford, CT.: From the Choate Rosemary Hall Archives, 333 Christian Street, Wallingford, CT 06492).
[10]  James Crawford, Bilingual Education: History, Politics, Theory and Practice, 3 ed. (Trenton, NJ: Crane Publishing Co, 1995).
[11]  Ver, por ejemplo François Grosjean, Life with Two Languages  (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1982). Sección de Educación Bilingüe, páginas 67-80; Heinz Kloss, The American Bilingual Tradition  (Rowley, Mass: Newbury House, 1977).Páginas 177– 178, 180
[12]  Mary Lynne Callahan, "Woodbury Remembered: First Came the Indians," Photo News (Woodbury, NY), October 29,1980, 3.
[13]  Emma  Pérez Téllez, Historia De La Pedagogía En Cuba  (La Habana, Cuba: Cultural, S.A., 1945).
[14]  Ver, por ejemplo "Brewer Boys Went to School with President of Cuban Republic," Bangor News (Maine) January 10, 1902. Pagina 10
[15]  Como por ejemplo la Academia Ruston que operó en La Habana desde 1920 hasta 1961 y que sus antiguos alumnos,incluyéndome a mi, todavía en contacto, la recuerdan con cariño. http://www.rustonacademy.net
[16]  Woodbury Tax Assessor, "Parcel # 26-1-21.2 ".
[17]  Rafael Heliodoro Valle, "Recuerdos De Don Tomás Estrada Palma," Diario de la Marina, La Habana,  January 4, 1953.
[18]  Callahan, "Woodbury Remembered: First Came the Indians."
[19]  Estrada Palma Institute, "Brochure," (Woodbury Historical Society, nd).
[20]  José Martí, "Marco Aurelio Soto," Patria, New York, NY. Reprinted in La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL Editorial Martiana, Inc. (1978) 10, 252,  September 25, 1893.
[21]  Kenneth V. Finney, "Rosario and the Election of 1887: The Political Economy of Mining in Honduras," Hispanic American Historical Review, (1979)  591.
[22]  Lic. Ismael  Zepeda and Gloria Esperanza Núñez Flores, Tegucigalpa, Honduras, Comunicación personal, 2005.
[23]  Martí, "El Colegio De Tomas Estrada Palma En Central Valley."
[24]  "My Castillo Family,"  http://mycastillofamily.wordpress.com/tag/tomas-estrada-palma/Accessed July 24, 2013.
[25]  José Martí, "Manuel Barranco," Patria, (January 2, 1895), La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL, Editorial Martiana, 1978. 5, 98. ; "History and Commerce of New York, 1891,"  (New York, NY: American Publishing and Engraving Co.).
[26]  José Martí José Martí to Francisco Ibern, 9 March 1893. In La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL. Editorial Martiana, Inc. (1978) 3, 110.
[27]  _____________ José Martí to Martín Herrera, 9 March 1893. In La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL Editorial Martiana, Inc, (1978) 3,  99.
[28]  Enrique  Guiral Moreno, "Comandante Miranda Y De La Rúa," Carteles (La Habana), May 11 1952.
[29]  Luis Rodolfo  Miranda y de la Rua, Reminiscencias Cubanas De La Guerra Y De La Paz  (La Habana, Cuba: Imprenta P. Fernández y Cia., S. en C., 1941).
[30]  "Death of Rafael Calás," El Porvenir (New York), New York,  November 9, 1896. Reimpreso en Ena Curnow, Manana: Detrás Del Generalísimo  (Miami, FL.: Ediciones Universal, 1995). p. 255
[31]  "Central Valley News," The Cornwall Local (Cornwall-on-Hudson, NY.), Cornwall-on-Hudson, NY.,  Thursday, January 23, 1902.
[32]  "Brewer Boys Went to School with President of Cuban Republic." Bangor News (Maine), January 13 1902, Page 10.
[33]  Estrada Palma Institute, "Brochure."
[34]  "Woodbury Remembers Its Famous Citizen: 1st President of Cuba," Newspaper clipping, No source,No date but probably January, 1959. In  Woodbury Historical Society, Highland Mills, N.Y.
[35]  Martí, "El Colegio De Tomas Estrada Palma En Central Valley."
[36]   La palabra “raza” era usada comúnmente en lugar de “etnicidad,” o “nacionalidad.” Inclusive hoy en día aquellos no entrenados en las ciencias sociales confunden a los tres términos.
[37]  El General Calixto García era recordado claramente por los hijos de los Cornell, porque tenía una cicatriz en la frente en forma de una estrella, producto de un balazo. Ida Cornell Kerr, "Recollections," (Unpublished manuscript, Highland Mills, N.Y: Woodbury Historical Society, 1943 ).
[38]   "Classified Ads," The New York Times, June 21, 1891.
[39]   "The Choate School for Boys, 1898-1899 Brochure."
[40]   "Classified Ads," The New York Times, ,July 27, 1883.
[41]   "Classified Ads," The New York Times,October 13, 1889.
[42]  Kerr, "Recollections."

Referencias

Corzo Pi, Daniel. Historia De Don Tomás Estrada Palma.  La Habana: Imprenta de Díaz y Castro, nd.
Curnow, Ena. Manana: Detrás Del Generalísimo.  Miami, FL.: Ediciones Universal, 1995.
"Death of Rafael Calás." El Porvenir (New York), New York November 9 1896, Reprinted in Ena Curnow, Manana: Detrás del Generalísimo, Miami, FL.: Ediciones Universal, 1995. 1255.
Estrada Palma Institute. "Brochure." Woodbury Historical Society, nd.
Kloss, HeinzThe American Bilingual Tradition.  Rowley, Mass: Newbury House, 1977.
——— to Francisco Ibern, 9 March 1893. In La Gran Enciclopedia Martiana, Miami, FL. Editorial Martiana, Inc. (1978) 3, 110.
Valle, Rafael Heliodoro. "Recuerdos De Don Tomás Estrada Palma." Diario de la Marina, La Habana January 4 1953, 56.
Woodbury Tax Assessor. "Parcel # 26-1-21.2 ".
Zepeda, Lic. Ismael , and Gloria Esperanza Núñez Flores. Tegucigalpa, Honduras, Comunicación personal, 2005.