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Thursday, February 6, 2020

La bandera boricua y su disputado copyright*

Por Enrisco

Hasta no hace mucho la insignia más visible en Nueva York era la bandera puertorriqueña. Más que la americana o la M dorada de McDonald’s. Colgando de balcones, de antenas o espejos de carros, de cuellos y muñecas. En forma de toallas, sábanas, pulseras, collares, cortinas de baño. Ahora, con la disminución de la población boricua y el aumento de la hípster, el logo de Starbucks abunda más, pero la versión daltónica de la bandera cubana sigue ahí, resistiendo. Y recordándonos cuál fue la comunidad latina más numerosa y notable en la Nueva York del siglo XX.
El 22 de diciembre de 1895 fue la presentación en sociedad de la bandera. En el llamado Chimney Corner Hall, en la esquina de Broadway con Wall Street, donde boricuas notables como Manuel Besosa, José Julio Henna, Juan de M. Terreforte, Roberto H. Todd, Sotero Figueroa y Arturo Schomburg se reunieron para constituir la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. El mismo partido que había iniciado la última guerra por la independencia de Cuba meses antes y que prometía que en cuanto triunfara lucharía por liberar a Puerto Rico. Más de 300 boricuas fueron a pelear a Cuba esperando que les devolvieran el favor. Y se quedaron esperando.
En dicha reunión se adoptó la que conocemos como bandera puertorriqueña. Juan de M. Terreforte, elegido vicepresidente, declararía más tarde: “La adopción de la bandera cubana con los colores invertidos me fue sugerida por el insigne patriota Francisco Gonzalo Marín en una carta que me escribió desde Jamaica”.
Eso bastó para considerar a Pachín Marín inventor de la enseña que ha servido de escenografía a conciertos de Bad Bunny y Calle 13. Algo muy conveniente teniendo en cuenta que el periodista y poeta Pachín Marín murió luchando por la independencia de Cuba y era primo de Luis Muñoz Marín, gobernador de Puerto Rico entre 1948 y 1964. Así todo quedaba en familia.

Sin embargo, con el éxito de la bandera surgieron disputas por su paternidad. Se dice que el padre de la criatura fue Antonio Vélez Alvarado, periodista radicado en Nueva York desde 1887. En dicha ciudad fue editor de la Gaceta del Pueblo e impresor de los famosos Versos sencillos de su amigo José Martí (más conocidos como “la letra de la Guantanamera”) y de Patria, órgano de los independentistas cubanos. Según el historiador Ovidio Dávila, estando Vélez Alvarado el 11 de junio de 1892 en su apartamento de 219 de la 23 Street de Nueva York se quedó contemplando la bandera cubana que tenía colgando en la pared y al “cambiar la mirada súbitamente, experimentó una ilusión óptica que interpretó como un ‘raro daltonismo’, o sea le provocó que sus ojos invirtieran los colores, lo rojo lo vio azul y lo azul lo vio rojo”. Se habrá dicho: “si le vamos a copiar el mofongo a los dominicanos y el reguetón a los panameños ¿por qué no copiarles la bandera a los cubanos?”. En serio: lo que pensó fue: “… si los cubanos y los puertorriqueños vamos a pelear juntos como hermanos, nada más justo que las banderas sean también hermanas, con una sola inversión de colores”.
Entusiasmado, le envió el diseño de la bandera a Ramón Emeterio Betances pero la respuesta del prócer desde París no fue muy alentadora: “lo primordial es conseguir la independencia. Después cualquier trapo servirá de bandera”. (Téngase en cuenta que Betances tenía su propio diseño aspirante a enseña nacional que era a su vez una versión de la dominicana. Como el mofongo boricua).

Pachín Marín, amigo de Vélez Alvarado, entró en la “tiradera” con un poema titulado, precisamente, “El trapo”. Si tiempo después lo confundieron con el inventor de la bandera boricua sería porque en esa época no le daban mucha importancia a los copyrights ni tendrían idea del éxito futuro de la bandera boricua en cuestiones de merchandising.

*Artículo aparecido originalmente en Nuestra Voz

Saturday, September 23, 2017

De banderas y símbolos


El periódico español El País pierde una magnífica oportunidad de ahondar en las antiguas conexiones entre el independentismo catalán y el cubano a partir del origen y diseño de la estelada. (Y también, dichos sea de paso, entre el vasco y el cubano: alguna vez Sabino Arana y sus seguidores se disfrazaron de mambises, y no es una metáfora). Optan por el titular sesgado “La ‘estelada’ una bandera de inspiración colonial” cuando muy bien pudieron decir “La ‘estelada’, una bandera de inspiración cubana, anexionista y proyanki”.   

Wednesday, October 19, 2016

La bandera cubana ya tiene acta de nacimiento (y es un anuncio ofreciendo clases de español)

Poema de Teurbe Tolon
Por Enrique Del Risco

Lo inexacto de la ubicación del nacimiento del símbolo más reconocible de la nación cubana puede resultar frustrante, sobre todo si ocurre que vives no lejos de allí. No es fetichismo histórico. Toda ciudad, a pesar de su impresión caótica termina individualizando cada rincón, atribuyéndole una personalidad y frente a esto la mera aproximación es flaco consuelo. No se trata de ubicar un punto en el desierto o en la estepa donde tal combate tuvo lugar. Se trata de determinar un sitio concreto entre las muchas posibilidades de interacción que una ciudad ofrece. Sobre todo en una ciudad como Nueva York donde el tiempo y la historia se va a acumulando a mayor velocidad que en otros sitios. No resulta irrelevante determinar –me decía al emprender la investigación-  cuál de los rincones de Nueva York vio combinar por primera vez esos colores y diseño que animan lo mismo una tienda de tabacos en La Haya que un puesto de croquetas en Miami.  
Sin embargo el margen de posibilidades de dar con el sitio exacto donde Miguel Teurbe Tolón pasó la bandera en limpio era bastante desalentador. En Cuba su nombre había aparecido en diversas publicaciones periódicas de su Matanzas natal y de La Habana además de estrenar un par de obras teatrales. En sus años neoyorquinos comenzó como jefe de redacción del periódico separatista y anexionista La Verdad y más tarde fundó y dirigió publicaciones como El Cubano, El Papagayo y El Cometa” y “tuvo a su cargo la sección hispanoamericana del Herald, de Nueva York”. 
Directorio de Nueva York de 1850
Sin embargo en los días en que diseñó la bandera Teurbe Tolón, en su condición de recién llegado, con esa invisibilidad de los inmigrantes recientes, tuvo escasas posibilidades de dejar huellas en la memoria escrita de la ciudad. Esa memoria que se registra en directorios, censos o archivos de transacciones comerciales. Y en efecto ni en el directorio de 1849 ni en el censo de 1850 aparece el nombre del poeta.
Directorio de Nueva York de 1850
Teurbe Tolón residía en Nueva York desde 1848, ciudad a la que había tenido que huir de la persecución española. Tras ser parte de la abortada conspiración encabezada por el general Narciso López en la isla había sido condenado a la pena de muerte en rebeldía. 
Cabecera del periódico La Verdad diseñada por Miguel Teurbe Tolón. Nótese el parecido del diseño con el cuartel superior del escudo cubano
Siendo editor de “La Verdad” creó para la cabecera de dicho periódico un diseño que recuerda el cuartel superior del actual escudo cubano. De acuerdo con Cirilo Villaverde fue el propio Miguel Teurbe Tolon el encargado del diseño en el propio año de 1849 de lo que luego de varias modificaciones se convirtiera en el escudo nacional cubano y que entonces se usó “a modo de escudo de armas para sellar los despachos y bonos que debía emitir”.
Escudo diseñado por Miguel Teurbe Tolón. Nótese todos los detalles asociados a la heráldica norteamericaba incluida la propia bandera y la repetición del motivo del las 13 estrellas del pabellón original

En relación a la presencia de Teurbe Tolón en Nueva York en aquellos primeros tiempos sí hay incidente que aparece registrado en varios periódicos de la época. Se trata de su detención por la policía en mayo de 1850. Casi un año después de que Teurbe Tolón trasplantara al papel la bandera imaginada por López encabezó una manifestación en la zona baja de la ciudad en apoyo a la expedición de Narciso López a Cárdenas. 
Noticia sobre detención de Teurbe Tolón

El periódico The Sun –cercano colaborador de los planes expedicionarios- había dado la noticia y un grupo de exiliados cubanos se habían lanzado a la calle bandera en mano para celebrar el acontecimiento del que todavía no se conocía su desenlace. Ante la protesta del cónsul español en la ciudad Teurbe Tolón fue detenido por la policía, y su nombre apareció en los periódicos pero no el lugar de su residencia. Tuve la esperanza de que en los archivos municipales de Nueva York apareciera algún documento asociado a su detención pero la búsqueda no arrojó resultados positivos. En cualquier caso –traté de consolarme- tales documentos hubieran reportado dónde residía el poeta en mayo de 1850 y no once meses antes, cuando definió el diseño de la bandera.
¿Y si en lugar de rastrear sus huellas en los tortuosos archivos municipales buscaba en el periódico donde había fungido como editor durante años? No es que esperara que un editor incluyera en el periódico que edita su dirección  personal. Pero quizás navegara con suerte y encontrara en “La Verdad” alguna pista que pudiese llevarme a la verdad y de paso dar con uno de los juegos de palabras más infelices en la historia del idioma. Pues tuve suerte: “La Verdad” entrecomillada y mayúscula traía consigo la otra. En la última página del número del 18 de mayo de 1849 aparecía un anuncio que se invitaba a tomar clases particulares de español en el número 47 de la calle Warren justamente con el señor M. T. Tolon. Tan modesto anuncio con el que el inminente diseñador de la bandera pensaba complementar el salario que recibía como editor de "La Verdad" puede servirnos indirectamente como acta de nacimiento: al menos menciona a quien atendiera el parto y el lugar de nacimiento. El resto lo describía en detalle el autor de "Cecilia Valdés".  

Reccorte de anuncio del periódico La Verdad del 18 de mayo de 1849, unas semanas antes de la creación de la bandera
En el propio número del 18 de mayo aparece un poema firmado por Miguel T. Tolón que no era otro que quien dibujara la bandera. La existencia de una dirección oficial para el periódico en el 102 de Nassau Street  hace pensar que 47 Warren St. No podía ser otra que la dirección particular de Tolón en aquellos días y que allí, coincidiendo con el relato que hiciera Cirilo Villaverde en 1873 tuvo lugar la reunión donde se acordó el diseño de la futura insignia nacional.
Antes del descubrimiento de este anuncio me inclinaba por creer que era la dirección apuntada por el libro de notas de Villaverde (Murray entre Broadway y Church) la correcta partiendo del principio de que las anotaciones más cercanas en el tiempo a los hechos ofrecen menos espacio al error. No obstante que 24 años más tarde Cirilo Villaverde decidiera dar su versión pública y definitiva teniendo todavía en su posesión dicho libro de notas* (“El diario de tres años consecutivos, este sí siempre lo llevo a mi lado” dice en una carta del 25 de mayo de 1891) hace pensar que en 1873 tenía motivos para no ajustarse a sus apuntes de dos décadas antes. De manera que al cotejarse el relato de Villaverde de 1873 con el anuncio que insertó Tolón en mayo de 1849 ofreciendo clases de idioma se puede afirmar con razonable seguridad que fue en la dirección de 47 Warren Street el lugar de residencia de Miguel Teurbe Tolón y su esposa en junio de 1849 y por tanto donde se celebró la reunión en la que encontró forma y concreción la actual bandera cubana.
Mapa de 1850-1854 que incluye la calle Warren con sus números correspondientes
Cotejado con mapas de la época se comprueba que todavía se conserva la numeración original de 47 Warren St. donde debió estar la casa de huéspedes que alojó a mediados de 1849, en aquellos días a nombre de un tal John McLaren. Lamentablemente, como ocurre con la inmensa mayoría de las edificaciones de la zona, el edificio original ya no existe. 

Captura de mapa interactivo que permite superponer mapa de 1836 a una vista actual de Nueva York centrado en la calle Warren entre Church y Chapel
Apenas cinco años después de la creación de la bandera de acuerdo con un informe de 2002 de la “Tribeca South Historic District” se erigió en lugar de este un edificio de”Italianate-style” que “was constructed c.1854 as one in a pair of similar buildings including the adjacent  45 Murray Street, at a time when the residential streets to the west and north of City Hall Park were being rapidly redeveloped with new commercial buildings for the dry goods trade”. (En otros sitios aparece como 1910 la fecha del edificio pero el reporte de la “Tribeca South Historic District” aporta mucha más información). Es una suerte sin embargo que -a diferencia de otros sitios del downtown neoyorquino en los que con la erección de rascacielos descomunales quedó barrido todo rastro de la planta original de las antiguas edificaciones- este conserve  dimensiones, frente y planta no del todo distintos al de la edificación original. El edificio que abarca la numeración 45-47 Warren St. Hoy se encuentra en reformas para ser reconvertido en edificio de apartamentos aunque sin alterar la fachada de la edificación construida en 1854, en perfecta ignorancia de que hace 167 años allí mismo se gestaron los símbolos de un país.Ni más ni menos que la misma ignorancia que sobre el tema siempre ha demostrado dicho país.

Vista actual de la entrada de 47 Warren Street


Foto del edificio en los años 70s. La entrada de 47 Warren St. es la que se ve en la esquina inferior derecha.

Pero por fin ¿dónde se creó la bandera cubana?

Esquina de Howard Street con Broadway 
Por Enrique Del Risco

Fue en Nueva York, eso se sabe. Y que el creador fue el general venezolano Narciso López quien en junio de 1849 luego de desechar anteriores versiones de bandera se apareció en la casa de huéspedes donde residía el poeta Miguel Teurbe Tolón para pedirle a este que este pasara al papel la idea que venía burbujeando en su mente. Se sabe que el general venezolano vivía en aquel entonces en 39 Howard esquina a Broadway. 
Se sabe que Teurbe Tolón fue dibujando la descripción del general López mientras este rechazaba una tras otra las sugerencias de otros exiliados presentes sobre la distribución de los colores o la colocación de un ojo masónico en el lugar que había destinado para la estrella. Se sabe de las tres franjas azules que simbolizaban los departamentos en que estaba dividida la isla en aquellos días y el triángulo rojo equilátero “que simboliza la grandeza del poder que asiste al Gran Arquitecto del Universo y cuyos lados iguales aluden a la divisa masónica de libertad, igualdad, fraternidad y a la división tripartita del poder democrático“, “semejando [la inclusión del triángulo] el mandil de los maestros masones”.
Todo eso se hizo más o menos público desde mayo de 1873 gracias al relato que hiciera uno de los testigos de ese acto inaugural para la nación, el escritor Cirilo Villaverde, cuando en 1849 estaba acabado de llegar a la ciudad luego de escapar de una cárcel en La Habana. El relato de la creación de la bandera lo escribió en forma de carta que apareció publicada el 15 de febrero en el periódico de exiliados cubanos en Nueva York “La Revolución de Cuba.


El motivo de la carta era rectificar un artículo anterior publicado en el propio periódico en el que le atribuía a Gaspar Cisneros Betancourt el diseño de la bandera. Y es que la bandera que encabezara varias expediciones frustradas a la isla hacía más de dos décadas en 1873 era ya el símbolo de una insurrección que llevaba un lustro en marcha, la cifra de una nación que pugnaba por nacer a tiro limpio.
En la descripción de Villaverde se mencionaba la calle en que estaba la casa de huéspedes en la que vivían los Teurbe Tolón pero no se decía el número de la casa, esa delicadeza urbana que es la precisión de no tocar la puerta equivocada. Villaverde contaba cómo asistió junto a otros a la creación de la bandera “en torno de una mesa cuadrilonga, en la sala del fondo del segundo piso de una casa de huéspedes de la calle de Warren, cerca del río Norte, entre la calle Church y Collene Place, en los primeros días del mes de junio de 1849” y que allí “vivía Tolón y allí concurríamos casi todos los desterrados de entonces”.

Saber al menos la calle en una urbe que crecía en todas direcciones, no es poca cosa, dirían muchos. Eso al menos se pensó durante casi ochenta años hasta que en 1952 el historiador Herminio Portell Vilá, el biógrafo más acucioso del creador de la bandera publicó el segundo tomo de “Narciso López y su época”. Allí daba cuenta de un hallazgo que complicaba todavía más las cosas. Donde antes teníamos una calle a la que atribuir el nacimiento de la enseña nacional ahora aparecían dos de las cuales por fuerza una tenía que ser falsa. Portell Vilá había comprado a la familia de Villaverde el diario de notas que el escritor llevaba en los días en que era secretario de Narciso López. Y en unas notas del diario que intentaban sintetizar la biografía del general Narciso López se confirmaba su descripción de 1873 en casi todos los detalles. ¿En todos? No. En lugar de ubicar la casa de huéspedes en que se alojaba Teurbe Tolón en junio de 1849 en la calle Warren lo hacía en Murray entre Broadway y Church Street aunque igualmente sin aclarar en qué número exacto. 
En todo caso tampoco era demasiado el margen de error, se consolaría alguno: ambas calles se encontraban a unos cincuenta metros una de otra y a su vez bastante cerca de la alcaldía de la ciudad y del futuro punto de partida del puente de Brooklyn. Excéntrica de la nación que intentaba representar la bandera al menos tenía como lugar de nacimiento el corazón de la ciudad que luego se autoproclamaría como capital del mundo.
La calle Murray en un grabado del siglo XIX


Desde entonces todos los historiadores que se acercaban al tema (Enrique Gay Calbó, Avelino Couceiro Rodríguez entre otros) debían advertir que su certeza sobre el sitio en que la futura nación se hizo tela lejos de hacerse más precisa se había dividido en dos.

[Continuará]

Saturday, July 9, 2016

Donde la bandera cubana ondeó por primera vez

Por Enrique Del Risco

Nueva York junto con Nueva Orleans fue el centro de los proyectos cubanos que a mediados del siglo XIX intentaban emancipar a la isla del dominio español y luego –siguiendo el ejemplo de Texas- anexarla a los Estados Unidos. El líder de estos proyectos fue el general venezolano Narciso López quien, tras haber sido descubierta una conspiración que tramaba dentro de Cuba, había buscado refugio en los Estados Unidos.  
Como parte del nuevo proyecto de invasión Narciso López había diseñado una bandera que simbolizara la nación cubana en casa del dibujante y poeta matancero Miguel Teurbe Tolón en junio de 1849. Sería al propio Teurbe Tolón a quien le encargaría el diseño de un escudo con el que encabezar sus proclamas y que con el tiempo se convertiría a su vez en escudo nacional. 

Una de las banderas que acompañó a Narciso López en su expedición a Cárdenas
Tras un intento abortado por el gobierno norteamericano el 7 de mayo parte de Nueva Orleans en el vapor Creole Narciso López y más de quinientos expedicionarios. El aliado más activo entre los medios de prensa norteamericanos con que López contó en sus empresas fue el periódico The Sun de Nueva York, a la cabeza en difusión e innovaciones tecnológicas de la prensa norteamericana. 

Era en las oficinas de este periódico donde se publicaba el periódico La Verdad, editado por en diferentes etapas por Pedro Santacilia, Cirilo Villaverde y Miguel Teurbe Tolón y destinado a dar calor a la idea de la independencia cubana y su anexión a los Estados Unidos.



Habiendo dado aviso al periódico The Sun de Nueva York la dirección de este decidió colgar en las oficinas de la redacción de dicho periódico, ubicado en la esquina de las calles Nassau y Fulton, donde se ubicaban sus oficinas, una insignia cubana el 11 de mayo de 1850. Dice al respecto el profesor Herminio Portell Vilá:

Grabado de 1853 del edificio original que ocupaba el periódico The Sun y donde tres años antes ondeó la bandera cubana por primera vez
No fue hasta el 19 de mayo que Narciso López arribó a Cárdenas, ciudad que tomó por unas horas y donde ondeó por primera vez en Cuba la que ahora es oficialmente insignia nacional.  
Es menos conocido que fue en esa esquina de Nassau y Fulton del distrito financiero de Nueva York donde ondeó por primera vez públicamente la bandera cubana. Y que en aquellas calles, en la noche del 24 de mayo -al recibir la noticia tardia e incompleta de que el general Narciso López había tomado la ciudad de Cárdenas- se produjo la primera manifestación pacífica presidida por la insignia nacional:

El edificio original no ha sobrevivido a los continuos cambios que ha sufrido el distrito financiero de la ciudad. En estos días en el edificio que ocupa dicha esquina está alojada una cafetería de la conocida cadena Starbucks, unas cuadras al sur del ayuntamiento de Nueva York.