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Thursday, March 3, 2022

José Martí y la paternidad de María Mantilla*

Por el Dr. Antonio de la Cova

Cuando el Apóstol cubano José Martí llegó a Nueva York el 3 de enero de 1880, se albergó en el hogar de su compañero del presidio político, Miguel Fernández Ledesma, en el 337 W. 31 Street.

Pocas semanas después, Martí se mudó para la residencia del matrimonio de Manuel Mantilla y Carmen Miyares en el 49 E. 29 Street en Manhattan, a seis cuadras de distancia.

Hasta ahora, los escritores han presentado una versión incorrecta y nebulosa sobre Manuel Mantilla. José Manuel Castañón, en Cuba: hablo contigo; sigo hablando contigo (2001) página 117, indica que “en el Centro de Estudios Martianos con Fina García Marruz” le informaron de la vida de Carmen Miyares, “mujer abnegada y luchadora que para mantener a su esposo paralítico y los tres hijos del matrimonio–Manuel, Ernesto, y Carmen,–puso una pensión en Nueva York, a donde fue a alojarse como huésped José Martí.” Tres años después, Rubén Pérez Nápoles, en Martí: el poeta armado (2004), página 230, describe a Manuel Mantilla como “un anciano achacoso y estaba inválido, por lo que en la práctica difícilmente funcionaban las relaciones normales del matrimonio”. El censo de Nueva York de 1880 y el certificado de defunción de Mantilla desmienten estas versiones propagadas durante más de un siglo.

El certificado de defunción No. 519022 de Manuel Mantilla confirma que cuando falleció al mediodía del 12 de febrero de 1885, tenía la edad de 42 años con dos meses y dos días.

Por lo tanto, cuando Martí fue a residir en su hogar en 1880, Mantilla tenía 37 años de edad. El censo federal de 1880 confirma que Manuel “Mandilla” tenía 37 años de edad.

Carmen aparece con 29 años de edad y sus hijos son Manuel, de 9 años, nacido en Cuba, Carmen, 6, y Ernest, 2, nacidos en Nueva York. Pérez Nápoles se equivoca al decir que Mantilla era un anciano inválido que no podía tener relaciones matrimoniales, ya que aún no peinaba canas cuando engendró a su último hijo.

Mantilla tampoco estaba inválido ni paralítico. La columna 20 del censo de 1880 pregunta si la persona está “Mutilado, lisiado, postrado en una cama, o con discapacidad.” En el cuadrito que le corresponde a Mantilla, esta selección no está marcada como cierta.

El certificado de defunción de Mantilla indica que enfermó un año antes de morir, a principios de 1884, afectado por “enfermedad mitral del corazón,” que fue la causa principal de su muerte. Como resultado de dicha condición, cinco meses antes de fallecer, Mantilla fue afectado por “congestión de los pulmones, riñón y el hígado.”
Carmen Miyares

Carmen Miyares nunca tuvo que trabajar para “mantener a su esposo” como alega el Centro de Estudios Martianos. El censo de 1880 indica que Mantilla era comerciante a comisión y que su esposa era ama de casa. La familia Mantilla y sus dos huéspedes eran atendidos por una sirvienta alemana y un cocinero cubano. El certificado de defunción de Mantilla indica que estaba empleado como comerciante. Mantilla fue inhumado en el cementerio católico Holy Cross en Brooklyn.

Cuando visité su tumba hace veinte años, encontré que carecía de lápida o memorial con su nombre.

El certificado de nacimiento de María Mantilla señala que ella nació a las 4:40 AM el 28 de noviembre de 1880.

La fecha indica que si Martí es su padre, la engendró en febrero, pocas semanas después de conocer a la señora Carmen Miyares de Mantilla. Aunque el certificado de nacimiento señala a Manuel Mantilla como el padre, parece que él no fue quien dió la información ya que su edad de 40 años no es correcta y aparece como desempleado. La edad de Carmen Miyares es errónea por cinco años, dando a especular que probablemente la doctora Annie M. Brown, que asistió con en parto y firmó el certificado de nacimiento, fue quien anotó los datos. La residencia de la madre, donde ocurrió el nacimiento, es 243 Grand Avenue, Brooklyn, lo que significa que la familia Mantilla se había mudado de donde residían en Manhattan el 5 de junio de 1880, según la fecha del censo.

Todos los relatos históricos concuerdan que Martí vivía como huésped de los Mantilla en febrero de 1880. Sin embargo, cuatro meses después, cuando Carmen Miyares estaba en avanzado estado de embarazo, Martí ya no residía con los Mantilla. El censo federal de Nueva York del 8 de junio de 1880 demuestra que para esa fecha Martí se alojaba en la casa de huéspedes de Henry C. Beers y su familia, en el 345 Fourth Avenue de Manhattan, lejos de la familia Mantilla. El hogar de los Beers era más amplio, ya que allí residían ocho miembros de la familia, nueve huéspedes, y dos sirvientas. Aunque el nombre de Martí aparece en el censo deletreado correctamente, su información personal contiene varios errores que se pueden atribuir a referencias que facilitó la familia Beers al enumerador cuando Martí estaba ausente. Martí es descrito como soltero, de 30 años de edad, sin conocerse su empleo, y de padres cubanos. Esto parece ser un estimado muy aproximado, ya que él tenía 27 años, su esposa estaba en Cuba, y su padre era español.

Cuando la esposa de Martí, Carmen Zayas Bazán llegó a Nueva York en diciembre de 1880 con el hijo de ambos, escuchó los rumores que su marido era el padre de María Mantilla. Al poco tiempo, Carmen volvió a Cuba con su hijo y obtuvo pasaporte sin el consentimiento de su esposo, valiéndose de la ayuda del cónsul español. Tras la muerte de Manuel Mantilla, Martí regresó a vivir con Carmen Mantilla y su familia. El 22 de enero de 1895, el Ministro Español en Washington, Emilio Muruaga, envió un cable al gobierno norteamericano señalando a Manolito Mantilla como “el hijastro del Sr. Martí, el agitador cubano.

La familia Mantilla permaneció en Nueva York después de la independencia de Cuba y aparecen enumerados en el censo de 1900.

Carmen, dos de sus hijas, y tres sobrinos estudiantes universitarios, residían en un apartamento rentado en el 322 W. 32 Street. Su vecino era el pianista cubano Emilio Agramonte, exiliado con su familia desde 1875.

En 1915, Carmen Mantilla viajó a La Habana y se hospedó con la familia Baralt. Allí entregó la biblioteca personal de José Martí al doctor Julio Villaldo.

Cinco años después, Carmen y su hijo Ernest aparecen en el censo de Nueva York de 1920.

Residían en el 135 W. 74 Street, un edificio hipotecado a ella de ocho apartamentos. Carmen tenía un negocio de bienes raíces y rentaba apartamentos por cuenta propia. Ernest, de 41 años, estaba desempleado. Carmen es descrita como una viuda de 70 años de edad, residente en Estados Unidos desde 1870 sin ser ciudadana norteamericana.

Carmen Mantilla falleció el 17 de abril de 1925 y fue inhumada en el cementerio Woodlawn en el Bronx, donde posteriormente la acompañaron dos hijos.

Diez años después, su hija María Mantilla ofreció la evidencia más contudente que existe respecto a su paternidad en una carta de nueve páginas que le envió a su hijo, el actor César Romero, el 9 de febrero de 1935.
María Mantilla, junto a su hijo César Romero
La misiva relata la vida de José Martí y afirma: “Yo quiero que sepas, querido, que él era mi padre, y yo quiero que tú te sientas orgullo de eso. Algún día, hablaremos mucho sobre esto, pero claro, esto es solamente para tu conocimiento, y no para publicidad. Esto es mi secreto, y Papá lo sabe. Bueno, creo que esto es bastante sobre la historia de la familia.” María Mantilla falleció en Hollywood en 1962 y sus cenizas están en el panteón de la familia Romero en el cementerio de Inglewood, California.

El 23 de enero de 2004, las nietas de María Mantilla, Victoria y Martí Romero, hijas de Eduardo Romero, viajaron a La Habana y donaron la carta original a la Fragua Martiana.

La prensa oficialista castrista reportó la visita y el obsequio del documento, pero no identificaron a las hermanas Romero como las biznietas de José Martí ni tampoco mencionaron que María Mantilla se identifica en la misiva como la hija de Martí.

Quizá algún día se pueda hacer la prueba del ADN, como se hizo con los restos de Thomas Jefferson y sus descendientes afroamericanos, para definitivamente comprobar el parentezco entre José Martí y María Mantilla.

Wednesday, January 9, 2019

Despedida

Antonio Rafael de la Cova
Por Guillermo A. Belt

Este viernes 11 de enero, a las 10 de la mañana, los restos mortales de Antonio Rafael de la Cova y González-Abreu serán enterrados, con honores militares rendidos por el Ejército de los Estados Unidos, en el Fuerte Jackson, en Columbia, Carolina del Sur.
A los 10 años de edad llegó Tony a los Estados Unidos, con sus padres, dos hermanos y dos hermanas. Al cumplir los 18 se presentó en ese mismo Fuerte Jackson para alistarse voluntariamente en el ejército del país que los había acogido como exiliados de la entonces incipiente dictadura en Cuba.
El 30 de enero de 1968, el Viet Cong y el ejército de Vietnam del Norte lanzaron una de las mayores campañas militares de todo el conflicto bélico, conocida como la Ofensiva de Tet. Ese fue el año que Tony de la Cova eligió para incorporarse a la guerra, a diferencia, hay que decirlo, de algunos jóvenes nacidos en este país, de padres estadounidenses, quienes por evadir el servicio militar obligatorio abandonaron el suelo de sus antepasados y el propio.
El estricto protocolo por el cual se rige esta ceremonia no permitirá un acto de justicia: la bandera de Cuba debería cubrir el ataúd de Tony, cuya vida de combate sin tregua por la libertad de nuestra patria es un ejemplo sin par para todos quienes compartimos sus ideales. No obstante, es de justicia que con los fusiles que él supo esgrimir se disparen las salvas de honor para despedirlo de este mundo.
Desde donde quiera que nos encontremos en el exilio, los cubanos saludamos con admiración y respeto al compatriota Antonio Rafael de la Cova y González-Abreu.
Descansa ya, Tony. Descansa en la paz del Señor.

Tuesday, January 8, 2019

Un mambí chivato

Compartimos con ustedes un artículo del recientemente fallecido historiador Antonio de la Cova:
Beato, chivato*
Por Antonio de la Cova
En septiembre de 1896, Miguel Gumersindo Beato Betancourt, un maquinista de 43 años de edad y dirigente de la Agencia Revolucionaria de la Habana, fue arrestado por la policía colonial. El asustadizo revolucionario delató a toda la red de apoyo mambí en la capital, que incluía al futuro presidente cubano Alfredo Zayas y al excelso músico holandés Hubert de Blanck, de 41 años de edad, fundador del primer Conservatorio musical en la Habana en 1885. El músico fue deportado a Nueva York el 23 de septiembre y los demás implicados enviados a presidio español en Ceuta.
Beato llegó a Nueva York el 15 de octubre de 1896 en el vapor Yumurí donde, según una carta en el Archivo Militar de Madrid, caja de “Documentación incautada al enemigo,” pronto fue condenado por un tribunal del Partido Revolucionario Cubano, presidido por Tomás Estrada Palma, el sucesor de José Martí. Beato regresó a la Habana a fin de mes, después de comprar un seguro de vida por $10,000 de la Mutual Reserve Fund Life Association. El exiliado Lorenzo G. del Portillo desde Cayo Hueso avisó al general José Lacret Morlot en Cuba de los sucesos para que Beato quedara al descubierto. Sin embargo, como la carta cayó en manos de los españoles, Beato se hizo pasar como patriota en la Habana mientras siguió actuando como informante.
     
Aquí está la transcripción de la misiva:
C[iudadano] G[ene]ral José Lacret Morlot

Estimado Gral. y amigo: el objeto de la presente es poner en su conocimiento, que hecho venir a New York a Miguel Beato, fue condenado por un tribunal que presidió el S[eñ]or [Tomás] Estrada Palma quien le revocó todos sus poderes por estimar que ha sido el denunciante de las personas últimamente presas en la Habana. Como el tal Miguel Beato pasará hoy por este Cayo con dirección a la Habana convendría, si Ud. así lo cree, comunicarlo a sus jefes subalternos a fin de que no vayan a caer, por ignorancia, en algún lazo que les tienda ese ínfame.

Soy de Ud. afectuoso amigo y servidor,
Lorenzo G. del Portillo
Key West, Octubre 30 /96
Recibida 2 Dbre. 96

Su último chivatazo fue en febrero de 1897, cundo identificó al americano Scott como el que ayudó a escapar de presidio a la patriota Ana Sotolongo. Seis meses después, el general mambí Baldomero Acosta, de Hoyo Colorado, Bauta, capturó a Beato cerca de la Habana y lo colgó de una mata.
En 1898 su viuda Carmen Forn trató de cobrar la póliza que la compañía se negó a pagar. Según el New York Times del 8 de mayo de 1900, el caso terminó en la corte federal, que falló contra la viuda. 
 * Tomado del Periódico Guamá

Sunday, December 30, 2018

Murió el historiador Antonio de la Cova

Diario de Cuba informa:

El profesor, periodista e historiador cubano Antonio de La Cova murió este domingo a la edad de 68 años en West Columbia, Carolina del Sur, EEUU, después de recibir los últimos ritos de la Iglesia Católica y la Bendición Papal de Juan Pablo II. Falleció después de una larga lucha contra un rabdomiosarcoma, según informaron fuentes familiares.
Nacido en La Habana, Cuba, el 27 de noviembre de 1950, se fue a los EEUU el 1 de febrero de 1961 con su familia, sin dinero, como refugiados que huían del recién instaurado Gobierno de Fidel Castro.
Su padre, René Antonio De La Cova, era dueño de un negocio farmacéutico y su madre Nancy Lourdes González-Abreu tenía un doctorado en pedagogía de la Universidad de la Habana y fue superintendente escolar.
Después de crecer en Memphis, Tennessee, Louisville, Kentucky y Fort Lauderdale, Florida, De La Cova se ofreció como voluntario para el Ejército de los EEUU en Fort Jackson y sirvió durante 1968-1969.
Posteriormente, vivió en la ciudad de Nueva York y trabajó para una compañía de seguros de vida durante tres años antes de graduarse de Historia en la Florida Atlantic University en 1975.
Miembro emérito de la masónica Amelia Lodge 47 en Fernandina Beach, Florida, también fue un maestro de 32 grados del rito escocés.
Estuvo activo en el movimiento de luchadores por la libertad cubana durante toda su vida adulta. Fue periodista de investigación y editor de la revista Crónica Gráfica en San Juan, Puerto Rico, durante 1982-1988, antes de obtener una maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Estatal de San Diego en 1989.
Más tarde se doctoró en Historia por la Universidad de Virginia Occidental en 1994 y enseñó en varias universidades, la última fue la Universidad de Carolina del Sur en Columbia (USC), de la cual se jubiló en 2018.
Es el autor de The Moncada Attack. Birth of the Cuban Revolution, publicado por The University of South Carolina Press, el libro más investigado sobre el fallido ataque del Ejército Rebelde al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba.
También publicó Coronel Confederado de Cuba: La vida de Ambrosio José Gonzales (USC Press, 2003), otros libros y numerosos ensayos sobre la historia de EEUU y Cuba.
Antonio De La Cova será enterrado en el cementerio nacional de Fort Jackson. La familia pidió que en lugar de flores se envíen donaciones al Hospital de Investigación para Niños St. Jude.
 De la Cova es también el creador del formidable sitio Latinamericanstudies.org