Monday, August 7, 2017

ACTO DE INVESTIDURA Y PREMIACIÓN EN LA FLORIDA DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO

Por J. Marat-Pérez
Fotos de Luz Martínez
El viernes 4 de agosto tuvo lugar en la Sala de Conferencias de la Universidad “Rafael Belloso Chacín”, en la ciudad de Doral, estado de Florida, el acto de investidura de tres nuevos académicos y el otorgamiento de la Orden al Mérito “Enrique Ros” a una prestigiosa organización del Exilio Cubano. El evento contó con la participación de académicos ya investidos, estudiantes y profesores de la alta casa de estudios que brindó su local para llevar a cabo el acto y familiares y amigos de los nuevos miembros de nuestra institución. La ceremonia estuvo presidida por el Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la AHCE, y el Dr. Octavio de la Suarée, Secretario de la misma. Estaba planeada la presencia del Dr. Oscar Belloso Medina, Rector Presidente de la universidad sede del evento, pero los dramáticos acontecimientos ocurridos en Venezuela ese día le impidieron viajar a los EE.UU como tenía previsto. Fungió como Maestro de Ceremonias el Sr. Pedro Corzo, miembro de nuestra corporación y Presidente del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo.
El primer discurso de investidura fue el que escribiera el Sr. José Antonio Albertini, conocido narrador, periodista e historiador con una amplia obra publicada. El título de su pieza fue “Cuba y Puerto Rico: quizás del águila las dos alas”. El nuevo académico, en base a su estudio de las actuales condiciones sociales y políticas de las dos naciones caribeñas y sus relaciones históricas con los Estados Unidos, conjetura y advierte en su alocución sobre la posibilidad del surgimiento de una nueva corriente anexionista en ambas islas.
J.A. Albertini recibiendo su Diploma de Membresía. Sentado, O. de la Suarée, quien tuvo a su cargo el Discurso de Respuesta
Sin embargo, de acuerdo con Albertini, el nuevo intento de anexar a los EE.UU. los dos países caribeños no tendría como promotor el establecimiento político norteamericano, sino las nuevas generaciones de cubanos y puertorriqueños hastiados de las promesas incumplidas por sus dirigentes y las condiciones de vida actuales en las dos islas debidas al totalitarismo en una y la ineficiencia administrativa en otra. De hecho, en un reciente plebiscito llevado a cabo en Puerto Rico la estatidad ganó abrumadoramente; mientras que para la mayoría de los jóvenes cubanos el vecino del norte constituye su única opción de futuro esperanzadora. Luego de un profundo análisis de la situación descrita, concluye Albertini con estas palabras:
Es admisible, reitero, elucubrar que las dos islas, Cuba y Puerto Rico, de banderas similares y estrellas solitarias, en esta época de globalización desigual y resurgimiento de nacionalismos exacerbados, concluyan sumando, de buen grado, sus luceros a la amplia enseña norteña de las barras y las estrellas.
Armando Valladares pronunciando su Discurso de Investidura
El segundo discurso de investidura estuvo a cargo de Armando Valladares, el destacado poeta e historiador cubano y exembajador de los Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Su libro de memorias Contra toda esperanza es un ícono de la historiografía cubana, habiendo sido traducido hasta la fecha a 18 lenguas. Su alocución se tituló “La alta jerarquía católica y el totalitarismo cubano”. En este discurso, Valladares analiza la política del Vaticano, la Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU. y la dirigencia de la Iglesia cubana (esta última según declaraciones de un controvertido cardenal criollo) a favor de un acercamiento al régimen totalitario cubano y el levantamiento del embargo económico norteamericano sin exigirle nada a cambio al castrismo. Dicha política, disfrazada de un burdo lenguaje demagógico, está relacionada con la forma en que la administración de Obama en sus postrimerías restableció relaciones diplomáticas con el gobierno de La Habana; pero venía cimentándose desde hacía tiempo. Sin embargo, Valladares deja aclarado que esa postura de la alta jerarquía católica no es compartida por todo el clero criollo, como queda demostrado en el ejemplo que cita de Monseñor Pedro Meurice (fallecido arzobispo de Santiago de Cuba) quien comentara que “Nos consideraban una Iglesia de mártires y ahora algunos dicen que somos una Iglesia de traidores”. Y concluye Valladares:
Esa situación, y otras similares por las que atraviesa la historia de la Iglesia cubana desde hace décadas de colaboracionismo con el régimen castrista, parecieran ilustrar las palabras de Pablo VI sobre la auto-demolición y el humo de Satanás en la Iglesia. ¡Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, fortifique hasta un grado heroico la fe del rebaño cubano, dentro y fuera de Cuba. Y que a todos nos dé fuerzas para que, pese a tantas pruebas espirituales causadas por actitudes desconcertantes de tan altos eclesiásticos, continuemos rezando el Credo y esperando contra toda esperanza, con la certeza de que las fuerzas del infierno no prevalecerán!
El Dr. Salvador Larrúa fue el último de los nuevos académicos investidos ese día. Es autor de numerosos libros de temas históricos y está considerado el más importante especialista actual en el campo de la historia floridana de tiempos de la Colonia. No resulta sorpresivo entonces que sea el Director del Centro de Estudios de la Florida Colonial, donde ha logrado acopiar muy importantes documentos y datos relacionados con el tema. Sus laboriosas investigaciones en el Archivo de Indias y otros centros de documentación histórica, han abierto las puertas para que nuevos estudiosos continúen sus esfuerzos, siempre encaminados a la indagación y preservación del legado hispano de la Florida. Su discurso, titulado “Floridanos en Cuba, hispano-cubanos en la Florida 1513-1821” lleva la actual relación entre la isla caribeña y la península continental a sus mismos orígenes. Orígenes que rebasan, como demuestra en su alocución, el campo bélico y religioso de todos conocido, sino que va a la economía, la alianza política entre hispanos e independentistas norteamericanos, la cooperación de la monarquía española hasta en el campo del espionaje, etc. Porque es el caso que, a diferencia de otros estados sureños de la Unión, la Florida nunca dejó de ser hispana o, al menos, es lo que hoy conocemos como tal por la labor de los hispanos, fundamentalmente los de Cuba.
El Dr. Larrúa a punto de recibir su Diploma de manos de E. Lolo
El Dr. Larrúa, sin embargo, lleva su presentación mucho más acá de las fechas que anuncia en su título con una especie de corolario que abarca los tiempos modernos. De lo que se desprende que la presencia cubana en la Florida responde a mucho más que a factores geográficos y circunstancias políticas actuales. Resume así Larrúa su tesis:
Dentro de la Historia de la Florida merece especial atención el vínculo con Cuba. (…) muchas páginas de la historia de Cuba se escribieron en la Florida igual que la historia de la Florida no se comprende sin el aporte cubano. Ambas crónicas son inseparables desde comienzos (…) la presencia o la influencia de cubanos en Estados Unidos no data de la llegada de Castro al poder, sino de mucho antes, inclusive desde la Revolución encabezada por George Washington contra la corona británica, que hubiera demorado años o tal vez no hubiera podido ganarse sin la ayuda financiera y las tropas de la isla de Cuba y el aporte militar de los Reales Ejércitos, la Real Armada, y el apoyo logístico y económico de la Corona de España.
El Discurso de Respuesta estuvo a cargo del Dr. Octavio de la Suarée, destacado autor y profesor universitario de larga y exitosa trayectoria. En la actualidad, el Dr. de la Suarée funge como Secretario de la AHCE y fue recientemente electo Editor del Anuario Histórico Cubano-Americano que comenzará a publicar la institución en el otoño de este año. Nuestro Secretario comenzó resumiendo en unas pocas palabras el nexo existente entre los tres discursos de investidura al señalar que los mismos “discuten sucintamente las relaciones socio-culturales cubano-estadounidense desde tres puntos de vista diferentes”, los que pasa seguidamente a reseñar y glosar para resumir que:
… estos tres ensayos destacan claramente las relaciones e intercambios entre cubanos, floridanos y estadounidenses a través de su historia como ahora mismo y en un futuro ojalá no lejano. Salvador Larrúa-Guedes demuestra los primeros, frecuentes y continuos logros, el ir y venir entre la península y la isla… Armando Valladares, con su sentida denuncia contra una organización no material (“Mi reino no es de este mundo”, dicen), que frecuentemente pierde el sentido de su misión en la tierra, como demuestra la historia… José Antonio Albertini con su oportuno grito de alarma cuando consideramos el cariz que puede tomar el futuro de las dos alas, Cuba y Puerto Rico. Por supuesto, que en última instancia, serán los cubanos de la isla los que decidan el camino a seguir cuando se acabe la pesadilla castrista. Y a la vez tienen que darse cuenta, tarde o temprano, si no lo han hecho todavía, de este milagro cubano del otro lado del Estrecho de la Florida y opten por emularlo.
Una vez investidos los tres nuevos académicos, se procedió a la entrega de la Orden al Mérito “Enrique Ros” a la organización “Cuba Archive/Archivo Cubano”, representada por María Werlau, su Directora Ejecutiva.
María Werlau recibiendo el reconocimiento
Esta entidad no-gubernamental y sin fines de lucro, viene desde hace años documentando las muertes y desapariciones de cubanos por causas políticas desde 1952 hasta la fecha. También investiga y hace pública la trata de profesionales y explotación humana por parte del gobierno cubano totalitario, en un conocido negocio de exportación sustentado en el tráfico de seres humanos. Todos los casos son investigados con seriedad profesional, sin importar la ideología o militancia de las víctimas. Los resultados van entonces a una base de datos, constantemente actualizada, que puede consultarse gratuitamente. Cuba Archive/Archivo Cubano sintetiza así sus principios rectores:
Esta iniciativa defiende el derecho intrínseco de cada persona a vivir en libertad y con seguridad. Parte de la premisa que la búsqueda constructiva de la verdad ayuda a promover una cultura de respeto por la vida y el estado de derecho, lo que ayuda a prevenir más atrocidades.
El resumen del acto estuvo a cargo del Dr. Eduardo Lolo, Presidente de la AHCE, quien dio las gracias a la Universidad “Rafael Belloso Chacín” por su generosa hospitalidad y dio la bienvenida a los nuevos académicos a nombre de la Junta Directiva de la Corporación. “Cuba y Venezuela hoy compartimos en tierras de libertad lo que nos está vedado en nuestros queridos países: soñar futuros con dignas raíces de historia que también nos quieren destruir”. De los nuevos académicos dijo: “Como institución seguimos logrando que aquellos a quienes honramos con la membresía, nos honren con su presencia.” También destacó la importancia de la desinteresada labor de la organización galardonada con la Orden al Mérito “Enrique Ros” a favor de rescatar del olvido las impunes monstruosidades del castrismo con el fidedigno registro de las mismas. Por último, recordó la importancia de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio más allá de su función intelectual, como elemento de apoyo a los jóvenes cubanos víctimas del fracasado tinglado totalitario. Concluyó al respecto el Dr. Lolo:
Las nuevas generaciones de cubanos, confundidas, frustradas y escépticas como consecuencia del largo adoctrinamiento estéril en que se formaron, necesitan de todos nosotros. El catequismo castrista no dio resultado, pero ha fomentado una “doble moral”, un escepticismo y una apatía que hace que muchos de nuestros jóvenes hasta rechacen a José Martí y hayan perdido su amor por Cuba. Cierto que, con la excepción de los valientes opositores, siguen repitiendo forzados las mismas consignas oficialistas de siempre; pero ya ninguno se cree el viejo cuento. Es más, las endémicas carencias materiales han traído como resultado que para muchos de ellos sólo lo material sea importante; lo abstracto, un absurdo; el mañana, una utopía. Según la óptica generalizada de los jóvenes cubanos de la actualidad sólo existe el hoy, desgajado irremisiblemente del ayer, sin extensión o reflejo futuro alguno. Es nuestro deber recuperar, mediante un historiar objetivo, libre de toda retórica pueril, el legado cubano que muchos de nuestros jóvenes desconocen o rechazan; volver la vista atrás para andar hacia adelante; pasar de la nostalgia del anteayer a la nostalgia del pasado mañana.
De izquierda a derecha: Pedro Corzo, Salvador Larrúa, José A. Albertini, Armando Valladares, Eduardo Lolo y Octavio de la Suarée

Sunday, August 6, 2017

II. De lo real maravilloso… venezolano

Por Alejandro González Acosta

Entre los personajes de la Venezuela de hoy, algunos provienen de las sombras del ayer: así como Bolívar topó con Boves, Páez y Santander, hoy Capriles, Ledezma y López se enfrentan a Maduro, Cabello y Padrino.
En la Historia, las casualidades sólo son aparentes: si uno busca debajo, se revelarán lazos que vienen del pasado y oponen a los actores. Precisamente ese legado nos reserva grandes sorpresas para el presente. Por esos curiosos guiños de la Historia, hoy ocupan posiciones principalísimas dos grandes figuras de la oposición que pertenecen, documentadamente, a la familia de Simón Bolívar: Leopoldo López es tataranieto de Concepción Amestoy Palacios, sobrina del Libertador, y Henrique Capriles desciende de un hermano natural de este, Juan Agustín Bolívar, quien casó con Ana María Chacín y de ahí viene la progenie. Mi buen amigo, el documentado historiador y bravo periodista Don Antonio Herrera-Vaillant, publicó un gran libro sobre esto: El nudo desecho. Compendio genealógico de El libertador (Caracas, Academia Nacional de Historia e Instituto Genealógico Venezolano, 2010). Ahí incluye toda la información del caso, abundante y fidedigna. Ironía reveladora y suprema: dos descendientes auténticos de Bolívar encabezan hoy la oposición contra el “bolivarianismo” adulterado por Chávez y comparsas.
El origen de Maduro no sólo es oscuro (muchos aseguran que es colombiano), mas eso es lo de menos: la verdad, él ni cuenta. Pero Chávez, su mentor, la sombra sobre la que cabalga, afirmaba que descendía de un célebre bandolero (para él, un “héroe y un revolucionario”), una suerte de Facundo venezolano, el forajido Maisanta(Pedro Pérez Delgado, 1881-1924); Chávez se declaraba bisnieto materno de Maisanta, pero sin documentos, sólo de oídas y por sus dichos. Pero también se decía descendiente de la familia Unda o Hunda, y detrás de esto hay una anécdota, hasta ahora no revelada, que linda con lo real maravilloso americano y aún lo excede, para convertirse en un capítulo surrealista de la historia no escrita de América Latina, y que hoy publico por primera vez, accediendo a varios amigos quienes me lo han pedido insistentemente.
En 2002, ya siendo Vicente Fox Quesada Presidente de México, llegaron aquí dos personajes venezolanos en una extraña y enigmática misión de “alto secreto”. Mi buen amigo Guillermo Tovar de Teresa, portentoso erudito y Cronista de la Ciudad de México, me llamó y pidió que fuera a verlo, pues quería comentarme algo muy importante, pero no podía hacerlo por teléfono. Ya en su casa, Guillermo me contó: “Mi primo Santiago Creel -entonces Secretario de Gobernación- me solicitó ayuda en un asunto muy delicado y debo pedirte tu reserva. Te recomendé a ti como la más persona indicada para ayudarnos, por lo siguiente: como te has dedicado a investigar sobre la descendencia de Moctezuma II hasta la fecha, resulta que han llegado a México dos enviados de Hugo Chávez con la tarea de documentar que él es su heredero…” Mi expresión de asombro no perturbó a Guillermo: “México no desea problemas con ese señor, quien tiene mucho poder y dispone de cuantiosos recursos. Por eso mi primo Santiago me encomendó que buscara alguien conocedor del tema -tú- y manejáramos todo esto muy discretamente. Se trata de persuadir, sin agraviar ni molestar, a los dos enviados de Chávez, que desean les brindemos documentos probatorios en el Archivo General de la Nación, para sustentar su reclamación”. En México -debo aclararlo- el AGN se encuentra bajo la jurisdicción administrativa de la Secretaría de Gobernación, entonces al mando de Santiago Creel Miranda, primo de Guillermo.
Los enviados venían con un maletín repleto de dinero para financiar su empresa, y nos lo mostraron a Guillermo y a mí en la primera entrevista que tuvimos en la casa de éste. Querían documentar una tradición según la cual un descendiente de Moctezuma II había pasado a Venezuela a mediados del siglo XVI. Decían que buscaban un documento antiguo donde aparecía un tal “Francisco de Moctezuma”. Les comentamos que, en efecto, en un expediente del AGN aparecía un “Francisco Moctezuma”, registrado aproximadamente en 1630, quien fuera cacique de un pueblo llamado Tepeji de la Seda, entonces en el obispado de Puebla y hoy en el Estado de Oaxaca. Según los emisarios, este señor llegó al puerto de Coro y allí se estableció al casarse con una vecina, de cuya unión provenía la familia actual de los Unda (o Hunda).
Maisantatuvo un hijo natural con una tal Claudina Infante, quien como no fue reconocido tomó el apellido de su madre y se le llamó Rafael Infante; este a su vez tuvo otra hija natural con Benita Frías Frías, la cual como tampoco fue reconocida, se llamó Rosa Elena Frías, madre de Hugo Chávez; pero esta Benita era también hija natural de Juan Pablo Frías y Marta Frías. Este Juan Pablo, abuelo materno de Chávez al parecer, era hijo de Eloy Hunda Márquez, de Guanare, con Eliza Frías, y tampoco fue reconocido legalmente. Es decir, resultaba evidente para nosotros que además de ser falso el vínculo de Moctezuma II con los Hunda, interferían además varias uniones no legalizadas.
Para ellos, ese “Francisco de Moctezuma” era sin dudas el descendiente principal y legítimo del antepenúltimo tlatoaniazteca, que su descendencia actual eran los Hunda y que uno de ellos había sido el padre del abuelo materno de Hugo Chávez y, por tanto, sin más complicaciones, este era su heredero y, al mismo tiempo, tenía derecho para reclamar la corona azteca, proclamarse Emperador de México y demandar se devolvieran al país (más bien, a él) los estados de California, Texas, Nuevo México, Arizona… Todo esto era demasiado para asimilarlo por Guillermo y yo.
Tiempo después, toda esta gestión fue publicada en la página de la “Sociedad Genealógica León de la Cordillera”, situada en la ciudad de Boconó, en Trujillo, presidida por Rafael Ángel Romero Merino, donde se menciona como responsable y enlace de la misma en el Palacio de Miraflores, residencia oficial del Ejecutivo, a “Freddy Baptista”, (Freddy Jacob Baptista González), quien entonces se presentaba como “Asesor Personal” de la Presidencia, y hoy, al parecer según vi en la red, es el Coordinador del Partido Vente Venezuela (opositor) en el estado de Vargas…
Guillermo y yo escuchábamos imperturbables: apenas nos mirábamos de reojo, pero nos esforzábamos por ser corteses conteniendo la carcajada…
Después de esta vinieron varias entrevistas más, pues decidimos dosificarle la argumentación -aunque conocíamos suficientes elementos negativos desde el principio- para no desairarlos tajantemente, y provocar lo que temían Creel y Fox: que Chávez se fuera a molestar.
Comenzó entonces una delicada persuasión para ir desmontando uno a uno -y en varias sesiones, contando con la generosa anfitrionía de Guillermo en su palacio, verdadero museo, que hoy parece tendrá finalmente un destino seguro- fuimos induciéndolos para que fueran ellos mismos quienes “descubrieran” la verdad… Realmente fue un fino trabajo de diplomacia histórica y genealógica, como lo definió Tovar.
El tal Francisco Moctezuma llevaba ese apellido como muchos habitantes en México, pues al ser vencido el señorío azteca, generalmente escogieron el que desearon, no sólo autóctono, sino hispano: numerosos indígenas entonces se apropiaron (por bautizo o por declaración propia) de apellidos de la aristocracia española, como Álvarez de Toledo, Castilla, Aragón, de la Cerda, Manrique de Lara, Ponce de León, incluso Cortés y Alvarado, entre muchos más, y a veces también como homenaje de pleitesía o compadrazgo… pero sin que fueran miembros legítimos del linaje, ni mucho menos. Otros decidieron llamarse Moctezuma, sin ser descendientes legítimos ni aún sanguíneos del personaje. Hoy, documentados debidamente, sí hay descendientes del tlatoanipor línea de varón, asunto que ha trabajado estupendamente mi buen amigo Don Javier Gómez de Olea y Bustinza[1], Director de la Real Academia Matritense de Genealogía y Heráldica (RAMHG); y de los descendientes por línea femenina de Isabel Tecuichpoh Moctezuma, me he ocupado yo[2], y con muchos de ellos mantengo actualmente contacto y amistad.
A ese Francisco “Moctezuma” espurio, ya en Venezuela, le añadieron (o se otorgó él mismo) el “de” nobiliario, pero en México nunca lo usó porque no podía: no era un hidalgo. Un aspecto poco conocido -o intencionalmente olvidado- es que España aceptó, respetó y mantuvo las dignidades nobiliarias indígenas, sustituyendo el vasallaje de los antiguos señores por el de los monarcas hispanos y sus representantes directos, los virreyes. En las Leyes Nuevas de Indias, los reyes españoles cuidaron de proteger a los súbditos de todos sus reinos (México, Perú y los otros dominios en América), y les reconocieron y concedieron la condición de “reinos de ultramar”, con semejantes derechos y deberes que los peninsulares. Pero entre estos, introdujeron como novedad la creación -no imitada por ningún otro imperio- de crear los Cabildos de Españoles y de Indios: eran entidades de justicia paralelas y con igual valor jurídico, que sólo diferían en su campo de acción y aplicaban sentencias entre semejantes.
Este Francisco Moctezuma (sin “de”, a secas) en realidad era un indígena -o mestizo- vecino de Tepeji de la Seda, sin ningún parentesco con el tlatoani, quien se caracterizó por maltratar extraordinariamente a sus sirvientes, compatriotas y vecinos, con gran crueldad; a tal extremo, que fue expulsado del pueblo y desterrado, según constaté en el expediente conservado en el AGN: así llegó a Coro y se afincó allí. Ese es el antepasado documentado de la familia Hunda. Hasta ahí sí existe una secuencia probatoria, pero esta se rompe por la declaración unipersonal y sin sustento de Maisanta, quien tuvo dos hijos naturales con la ya mencionada Claudina Infante; uno de ellos, Rafael Infante. De esta suerte, Hugo Chávez se declaró descendiente al mismo tiempo de Maisanta (su ídolo infantil) y de Eloy Hunda, según él, heredero de Moctezuma II. En realidad, Claudina Infante era una mujer que, como muchas infelices más, seguía a las tropas en las interminables guerras civiles venezolanas, y estaba ofrecida “a todo servicio” de los militares.
Maisanta(así llamado porque utilizaba con frecuencia la frase “Madre Santa”, pero que sólo atinaba a pronunciar torpemente “Mai Santa”), fue uno de tantos caudillos rurales de la violenta historia venezolana, pero sí está documentado que El último hombre de a caballo, como se le llama ahora, fue un bandolero que se afilió a distintos partidos políticos o facciones según sus conveniencias, y solía cambiar de bando de acuerdo con las coyunturas, hasta que fue finalmente apresado y murió en prisión, encadenado y al parecer “envenenado con vidrio molido” puesto en su comida, pero esto no está probado. Lo que sí está documentado es que desde la cárcel envió numerosas peticiones de clemencia a su vencedor, reconociendo y arrepintiéndose de sus muchos delitos y crímenes, prometiéndole fidelidad absoluta si lo perdonaba. Nunca ocurrió: Juan Vicente Gómez fue mucho más atinado que Rafael Caldera…
En resumen, Hugo Chávez decía ser descendiente de Maisanta y de Eloy Hunda a la vez; pero esta familia Hunda (o Unda) sí eran descendientes documentados del tal Francisco Moctezuma (sin el “de”), expulsado de Tepeji de la Seda por el cruel maltrato contra sus compatriotas indígenas, y luego avecindado en Coro, mas este no tenía nada que ver con el monarca azteca, de quien usurpó el apellido, en lo cual no fue ciertamente el único. De hecho, entre los auténticos descendientes probados de Moctezuma II actuales, ninguno exhibe tal apellido, pues el linaje ha pasado por línea femenina a la actualidad. Los únicos que, mediante privilegio real, conservan por tradición el apellido en primer lugar dentro de su nombre -de acuerdo con los requisitos del mayorazgo- son los Duques de Moctezuma de Tultengo, residentes en España.
Aparte de la vanidad y la soberbia, adquiere proporciones gigantescas la ignorancia de Chávez, lo cual es perfectamente entendible y perdonable, pues a fin de cuentas era un militar con un origen muy humilde, pero no así sus asesores, supuestamente ilustrados: era imposible que ni aunque fuera “descendiente” de Moctezuma II Xoyocotzin tuviera la plenitud de los derechos dinásticos -que fueron negociados en su momento con su legítima línea de varón- sino, peor aún, que el mal llamado “imperio mexicano” (en realidad era una Triple Alianza de ciudades, con una serie de pueblos tributarios) NUNCA se expandió más al Norte del Bajío, y sólo controló zonas muy específicas del actual México. Algunos guerreros llegaron más al sur, pero jamás establecieron un dominio permanente y estable. Los belicosos tarascos y purépechas de Michoacán, por ejemplo, nunca se sometieron a los aztecas y sus aliados, y los orgullosos tlaxcaltecas tampoco.
Sus asesores debieron aclararle a Chávez que cuando la soberanía de México alcanzó por el norte hasta la Bahía de San Francisco de California -por las misiones de los religiosos evangelizadores- sólo fue durante el virreinato, como Nueva España, nunca como parte del supuesto “imperio azteca”. Por otro lado, tampoco existió una corona real azteca, pues ni aún el mal llamado “Penacho de Moctezuma” lo fue[3]: el tlatoani portaba como símbolo de su autoridad religiosa, un tocado como banda triangular de oro adornado con turquesas (chalchihuite) llamado xiuhuitzolli, que representaba la eternidad del tiempo.
Entre sus sueños de gloria egocéntrica y megalomaníaca, Chávez acarició convertirse según esto en “Emperador de México” y por tanto en el legítimo monarca de todas las etnias latinoamericanas, desplazando incluso a un Evo Morales y reclamar a Estados Unidos la “devolución” de los territorios en su momento cedidos por el México ya independiente después de la desastrosa guerra de 1847, y ratificados por Don Benito Juárez después.
Guillermo Tovar resumió todo este affaire en una frase irónica, aludiendo al disparate de la pretensión de Chávez: es “genealogía-ficción”. Finalmente, los emisarios regresaron a Venezuela y desconozco cómo habrán informado al “tlatoani” carioca el resultado de sus gestiones. Pero después se publicó en Venezuela este asunto por la Sociedad Genealógica “El León de la Cordillera” (ya mencionada), con una encendida polémica que hasta obtuvo una precisa evaluación de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía.[4]
Guillermo y yo sentimos la íntima satisfacción de comprobar que, al menos por esta vez, los menospreciados estudios genealógicos y heráldicos sirvieron para prestarle un servicio práctico a México, evitando quizá un enfrentamiento internacional con un sujeto especialmente dañino y peligroso.




[1]Es sumamente valioso su ensayo: “La Casa de Moctezuma: la descendencia primogénita del emperador Moctezuma II de Méjico”, Revista de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas. Nº 38, San José de Costa Rica, Imprenta Nacional, Noviembre del 2000. Pp. 186-257. Se trata de un estudio que no dudo en calificar como definitivo sobre el tema.
[2]Un primer acercamiento mío al tema es: “Los herederos de Moctezuma”, Boletín Millares Carlo. Instituto Agustín Millares Carlo, Las Palmas de Gran Canaria, Nº 20, 2001. Pp. 151-158.
[3]Sobre este asunto he publicado un artículo: “El penacho del México antiguo”, Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México, UNAM, Vol. XVIII, Nºs 1 y 2, 1er. y 2do. Semestres de 2013. Pp. 219-223.
[4]Editorial: “La genealogía al servicio de la política”. Boletín de la RAMHG, Año XVII, Nº 62, 1er. trimestre de 2007.

Saturday, August 5, 2017

Civilización y barbarie: otra vuelta de tuerca

Por Alejandro González Acosta[1]

En una guerra, la primera víctima es la verdad

Desde el domingo 30 de julio de 2017, en Venezuela hay ya un estado de guerra declarada del gobierno contra el pueblo. Maduro y sus secuaces se quitaron completamente la máscara pseudoinstitucional, y han quedado expuestos descarnadamente como tiranos dispuestos a todo: muertos, presos, atropellados, golpeados e insultados, hacia adelante los opositores sólo tienen un camino, que hasta ahora habían tratado de evitar. La mentira contra la verdad, la infamia contra la dignidad, la opresión contra la libertad, los bandos ya están claramente definidos: conmigo o contra mí.
Como comparto la idea, según dijeron Polibio y Maquiavelo antes, y más cercanamente con algunas variantes Spengler y Toynbee, que la Historia suele repetirse cíclicamente, o al menos replicarse revestida con rasgos semejantes cada cierto tiempo, en forma de ciclos más o menos espiralados (Hegel), podemos considerar que en la actual situación en la entrañable Venezuela, se está manifestando de nuevo la antigua dicotomía Civilización versus Barbarie, que uno de sus más ejemplares ciudadanos, el novelista-presidente Rómulo Gallegos, ofreció en su telúrica novela de tesis Doña Bárbara. Hoy en este escenario latinoamericano vuelve a levantarse “la sombra terrible de Facundo”, convocada por la necedad y el fanatismo, como un sangriento espectro de Bancquo, que amenaza llevar a ese país inevitablemente a “La Vorágine”, donde lamentablemente muchos terminen, como Arturo Cova, “tragados por la selva” de la violencia.
Hoy en Venezuela se enfrenta la activa violencia de Estado contra una renuente resistencia pacífica, que quizá da sus últimos pasos, ya sea por pacífica o por resistencia. El 30 de Julio, proclamado por Maduro contra toda la evidencia existente como una “victoria”, será a la larga, citando a su mentor, un triunfo pírrico: ese día empezó el derrumbe final, definitivo y completo del régimen chavista: ya no hay vuelta atrás, porque “ellos”, los represores, decidieron que así fuera. Suya será la responsabilidad de lo que pase.
El progresivo enloquecimiento y el frenesí desbordado de su jefe y responsable máximo, Nicolás Maduro, no ha sido tímido ni remiso para declarar que llegará “hasta las últimas consecuencias”, y hasta ahora lo viene cumpliendo implacablemente. Pero no puede perderse de vista que Maduro es, en términos históricos y filosóficos, sólo un “accidente”: está en ese puesto por carambola, “de chiripazo”, pues trata de suplir y llevar adelante el legado del fallecido Hugo Chávez, quien desde mucho antes concibió y preparó todo para lo que hoy estamos viendo. Lo único que no previó fue su propia muerte. Las intencionales fisuras en la Constitución Bolivariana de 1999 dejaban servida la mesa para cuando llegara “el momento oportuno”, lo que Lenin llamaba, “la situación revolucionaria”. Pero Nicolás cabalga a duras penas en el caballo cerrero y garañón que le dejó Hugo, y a pesar del control ya casi total de los medios y de la galopante represión, no ha logrado despertar un genuino apoyo internacional, más allá de los esperados entre sus “clientes” petroleros y demás parásitos, que resultan vergonzantemente ineficaces, sin ninguna apariencia de legitimidad o de lógica. Cada día son más los países democráticos que se enfrentan contra el abuso y la represión en Venezuela, aislando un esperpento grotesco y monstruoso: Maduro es una caricatura gigantesca de Chávez, quien a su vez fue una versión pirata de Fidel Castro, el que personificó una variante recargada de Stalin, Región 4, latinoamericana.
Hoy en Venezuela, en las calles y los hogares, en las oficinas y las fábricas, en las universidades y los hospitales, los que se están enfrentando no son los chavistas contra los antichavistas: es realmente algo mucho más profundo y antiguo, una pelea entre la barbarie fanática de los primeros contra la civilización liberal, aunque limitada y lastimada de los segundos: es Calibán contra Ariel, una vez más en nuestra historia. Facundo y Maisanta de nuevo contra sus pueblos, apelan a los mismos epítetos: los “cochinos y salvajes unitarios” en la Amaliade José Mármol, ahora son los “escuálidos”, “lacayos” y “vendidos” de Maduro. Para colmo, han desempolvado el mote de “pelucones”, que alude a la época del Gran Terror de Francia en 1793. Los chavistas hasta comparten el punzócon los rosistas: son unos nuevos tiempos para La Mazorca.
Recuerdo mucho ahora a dos queridos amigos venezolanos, ya fallecidos: Adriano González León (1931-2008) y Alexis Márquez Rodríguez (1931-2015), ambos miembros distinguidos de la izquierda intelectual latinoamericana desde los años 60.
Con el primero, quien ganó el primer premio de la Biblioteca Breve Seix Barral con su magnífico País portátil (1968), tuve una larga conversación en un bar del barrio de Salamanca de Madrid, en el invierno de 1998, cuando él todavía era Agregado Cultural de Venezuela en España. Antes, yo había reseñado dos libros de él: la novela Viejo (Alfaguara, 1995) y el poemario Hueso de mis huesos (1997), para el suplemento cultural mexicano sábado, que dirigía Huberto Batis. Con una profunda tristeza me comentó, entre copas y tapas, que temía grandes males para Venezuela en un futuro ya muy cercano. Aunque era un hombre con definida vocación de izquierda y había militado activamente en esa tendencia toda su vida, sentía ante la creciente figura de Chávez (liberado por Rafael Caldera poco antes), un temor visceral: “No puedo definirte por qué lo siento así, pero ese tipo es un verdadero peligro, traerá grandes males al país, aunque ahora lo celebran y parece una buena persona, pero tiene un yenesecuá atemorizante: quizá sea su amor por el poder y la historia. Y eso siempre acarrea desgracias a los pueblos… Son monstruos que dicen servir a sus ciudadanos, pero los utilizan y esclavizan para hacer que ellos les construyan su trono en la historia… Como tu paisano”, e hizo un guiño cómplice, mientras miraba melancólicamente desvanecerse su whisky. Después seguimos comunicándonos muchas veces, y cada día sus sospechas no sólo crecieron sino se confirmaron, y aún quedaron pálidas ante la realidad. Más tarde, Adriano fue uno de los numerosos intelectuales firmantes de la Carta Pública del Centro Venezolano del PEN Internacional donde se denunciaba la “vocación despótica y totalitaria” de Chávez. Murió en franca rebeldía contra una creciente opresión que se expandía arrolladora en su país, reflexionando amargamente sobre sus juveniles convicciones revolucionarias…
A Alexis Márquez Rodríguez lo conocí en el Centro Cultural Alejo Carpentier en La Habana Vieja a principios de los 80: era una presencia habitual y muy activa allí. “Amigo de la Revolución Cubana”, proclamaba con orgullo y, conociendo esto, nunca intenté hablar con él entonces de otros temas que no fueran Carpentier y su obra. Pero con su fina inteligencia él suponía mis ideas y cortésmente no aludía a ellas. Era un pacto tácito: hablemos de Carpentier… o de béisbol. Era hombre culto y campechano, siempre muy preocupado por quedar bien con sus “amigos cubanos”. En especial, con Roberto Fernández Retamar.
Ya estando yo en México nos seguimos comunicando, primero por cartas y luego por correos electrónicos: en estos intercambios iba apreciando un creciente sentimiento de angustia y desesperación. Debo aclarar que Márquez nunca fue chavista, aunque siempre se declaró de ideología marxista y defensor de un proyecto socialista. Pero me confesaba que con Chávez sentía repulsión, y esa palabra en él, quien era siempre cortés y medido, debía ser muy intensa y profundamente sentida para que la dijera. No soportaba sus maneras groseras ni su aire de impertinente superioridad. Nunca se engañó ni ilusionó con el personaje, y en todo caso, le concedió el beneficio de la duda en gracia a su declarado propósito de “trabajar para los pobres” y “hacer una sociedad más justa y libre”. Y, no obstante, fue quizá el único izquierdista venezolano que no votó por Chávez en 1998, según me afirmó. Aferrado todavía a la utopía de su vida, Alexis fue transitando del estupor a la náusea y, finalmente, al desprecio, la impotencia y el desaliento.
Sus correos iban ascendiendo en ira y frustración, y en los últimos ya se percibían hasta notas de franco temor; finalmente, me pidió que buscara cómo invitarlo para pasar “una larga temporada, cuan larga sea necesaria”, en México, y realicé varias gestiones con amigos para que le concedieran una cátedra especial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, pero sucedió entonces el control de divisas que aplicó Chávez, quizá como su primera medida para sujetar el poder de forma definitiva y permanente. Ante esto, me explicó que debía declinar la invitación, pues no podía dejar a los suyos en esa indefensión, ya que dependían de él para su sobrevivencia.
Un día me llegó un mensaje suyo: “Te adjunto la carta que acabo de mandarle a Roberto (Fernández Retamar). Confío que entienda mi posición y sigamos siendo amigos…” Cuando leí la extensa carta (fechada el 5 de enero de 2003) -que ahora pude consultarse[2]- pensé -y le dije- “él nunca te responderá: ya estás muerto para él”. “No es posible, siempre hemos sido muy buenos amigos, yo lo he ayudado mucho a él para difundir su obra y apoyar a la Revolución y a la Casa (de las Américas) …” “Ojalá me equivoque, Alexis, ojalá…”  Finalmente, semanas después me reconoció: “No he vuelto a saber de Roberto: como que se murió”. “No, Alexis, fuiste tú quien se murió para él. Aunque tu carta era una muestra de amistad, sinceridad y confianza, eso él no podía permitírtelo. Trata de entenderlo a él.” En realidad, así se lo dije también, la carta era muy ingenua, en ocasiones casi suplicante y bastante tímida, como pidiendo perdón por pensar así… Seguimos escribiéndonos, pero se quejaba muy dolidamente que las comunicaciones cada día eran más difíciles, y con sospechosa frecuencia le suspendían su servicio de internet: sus mensajes se fueron espaciando… Me envió su último libro, titulado Teoría y práctica del Barroco y lo Real Maravilloso (2008), un grueso volumen donde compendiaba prácticamente todo lo que había escrito sobre el tema y el novelista cubano, y el voluminoso paquete -como ya me había advertido- llegó literalmente cubierto de certificados, facturas, permisos de aduana, inspecciones especiales, y una nota donde se leía que, por tratarse de un libro, las autoridades venezolanas habían decidido eximirlo excepcionalmente de la conversión de bolívares a dólares para pagar el porte en moneda nacional…  Después vino el silencio y ya no me llegaron más sus correos. Sé que su tristeza y su dolor fueron creciendo. Me dicen que murió muy apartado, casi arrinconado: no le sirvió ni que su madre fue quien enseñó a leer a la abuela de Chávez, allá en Sabaneta de Barinas, donde nacieron ambos.
Con estos dos amigos sucedió como les ha ocurrido a muchos y temo les pasará a muchos más: obnubilados por sus “convicciones de izquierda”, en algún momento tuvieron la peregrina convicción de que “los cubanos” debían sacrificarse para conservar puro y en alto el legado revolucionario y la dignidad latinoamericana… pero cuando la “utopía salvadora” les correspondió a ellos, sintieron el rigor del remedio que recomendaban para ajenos. Todo era magnífico, hasta que les tocó en carne propia. Triste cosa, pero nadie aprende en cabeza ajena. Los hombres ciegos -decía un antiguo sabio- pueden ser castigados por los dioses al concederles sus deseos…
Ante esta situación terrible que padece en agonía Venezuela hoy, ¿quién será el Santos Luzardo, que enfrente decidida y victoriosamente las fuerzas destructoras de la terrible Doña Bárbara que invade el poder en la Diabólica Trinidad de Maduro, Cabello y Padrino? ¿López, Capriles, Ledezma, algún otro por revelarse? ¿Quién asumirá ser la Marisela que signifique el tránsito desde la barbarie a la civilización? ¿La fiscal fiscalizada, Luisa Ortega Díaz, antigua portaestandarte del mítico Douglas Bravo (por cierto ¡aún vivo!) y hoy al parecer ya decidida para enfrentar el atropello y la masacre de las libertades? ¿Quién será?
Hoy, en la Venezuela del dolor, un frenético y multiplicado Juan Primito alimenta generosamente con sangre juvenil sus voraces rebullones, que revolotean sobre los llanos del Arauca como una inmensa corona fúnebre. Juan Primito, hoy, no cabalga un potro, sino anda montado sobre una motocicleta como un quinto jinete del Apocalipsis, que ya se prepara en la tierra del Libertador. ¿Quién y cuándo lo detendrá? Mientras, en Miraflores, El Dañero de El Miedo, forrado de medallas y abalorios esperpénticos, prepara su próximo golpe …

[Continuará]




[1]Miembro de Número de la Academia Mexicana de Estudios Heráldicos y Genealógicos y Miembro Correspondiente en México de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio.
[2]Cartas en la batalla. Desde la razón a la desilusión. Editor: Harry Almela. Caracas, Alfadil Ediciones, 2004. La carta de AMR a RFR en pp. 48-69.

Thursday, August 3, 2017

Logia “Comandante Osvaldo Ramírez García No. 3"


Por Gustavo Pardo
Saludos, me complace poner en su conocimiento la siguiente informacion sobre la logia Masonica que se detalla.
1)    Nombre de la organización: Respetable Logia “Comandante Osvaldo Ramírez García No. 3
2)    Fecha de su fundación: 16 de Abril de 2010
3)    Nombre de los fundadores: Maestros Masones Juan Medina Plata, José Iván Ayala Pérez, José Joaquín Álvarez Alfaro, Ángel Cecilio Pino Cano, Ricardo Pino Cano, Felipe Hernández Paya res, Pedro Leal Maynoldi, Wiscenlao Francisco Collazo García, Eloy Hernández Navea, Humberto León Morejón, siete Compañeros Masones y dos Aprendices
4)    Objetivos y actividades principales que ha desarrollado la organización para lograr sus propósitos;
5)    Si dicha organización aún está vigente, nombrar a la persona que la preside: Venerable Maestro (Presidente):  Ibrahim Bosch López
6)     Integrantes del último ejecutivo
-       Primer Vigilante (Vicepresidente primero): Francisco Burcet
-       Segundo Vigilante (Vicepresidente segundo): Juan Manuel Bolaños
-       Secretario: Julián Roberto Ortega Morales
-       Tesorero: Saturnino Polón
-       Orador: Ariel Portilla
-       Hospitalario: Eloy Hernandez navea
-       Maestro de Ceremonias: Jesús Guillermo Julies
-       Primer Diácono: Conrado Rodríguez
-       Segundo Diacono: Lázaro Pérez
-       Primer Experto: Pero Díaz
-       Segundo Experto: Pedro López
-       Representantes: Gustavo Pardo; Ibrahim Bosch; Ariel Portilla.
                7) Objetivos: Los fundadores eligieron como patronímico el nombre de Osvaldo Ramírez García, el mártir que fuera jefe de las guerrillas en el Escambray y paradigma de la lucha anti castrista; significando con ello el deber de mantener erguida la bandera de la lucha anti castrista.
                Desde entonces, esta logia ha tenido que atravesar numerosos y difíciles avatares en su andar fraternal, entre los cuales se destaca la incomprensión y hasta el aislamiento de que fue objetos durante una buena parte de su vida institucional, producto de su actitud de enfrentamiento vertical a todo tipo y manifestación de tiranía.
Estas circunstancias cambiaron radicalmente, gracias a las gestiones con los Ex Grandes Maestros de la Gran Logia Unida de las Antillas, Manuel L. San Román, Eugenio Lorenzo y Alberto Pérez realizadas por uno de los Maestros fundadores, el hermano Eloy Hernández Navea.
Es justo reconocer la fraternal recepción de que fuimos objeto; así como del constante apoyo que ha recibido nuestra Logia por parte del ex Gran Maestro José Troyano y de los Grandes Funcionarios que a la sazón dirigían dicha Entidad; así como del actual Gran Maestro, IH Nelson Ferrer y el equipo de gobierno de la Gran Logia Unida de las Antillas.
Saludos fraternales



ACTO DE INVESTIDURA

ACADEMIA DE LA HISTORIA DE CUBA EN EL EXILIO, CORP.

ACTO DE INVESTIDURA DE TRES NUEVOS ACADÉMICOS
Maestro de Ceremonias: D. Pedro Corzo

PROGRAMA

1-    Palabras de bienvenida a cargo del Dr. D. Oscar Belloso Medina, Rector Presidente de la Universidad “Rafael Belloso Chacín”
2-    Discurso de Investidura de D. José A. Albertini.
3-    Discurso de Investidura de D. Armando Valladares.
4-   Discurso de Investidura del Dr. D. Salvador Larrúa.
5-    Respuesta a los discursos de investidura:
Dr. D. Octavio de la Suarée, Secretario de la AHCE.
6-   Entrega de la Orden al Mérito “Enrique Ros” a Cuba Archive. Recibe el Diploma Da María C. Werlau, Directora Ejecutiva.
7-    Conclusión del Acto:
Dr. D. Eduardo Lolo, Presidente de la AHCE.

Viernes 4 de agosto a las 7:00 PM

Rafael Belloso Chacín University
2550 NW 100th Ave.
Doral, FL 33172
(Entrando por la 102 Ave.)