Monday, August 3, 2026

LAS CANCIONES QUE LECUONA NO QUISO CANTAR (*)

Por Antonio Gómez Sotolongo

 ...dispongo que mi entierro sea en Nueva York en el caso que Fidel Castro o cualquier otro jefe de gobierno en Cuba sea comunista o represente dicha facción, grupo o clase.  

Ernesto Lecuona (1895-1963)

Entre los días 16 de agosto y el 2 de septiembre de 1962 el Consejo Nacional de Cultura de Cuba organizó el primer Festival de Música Popular Cubana (FMPC) en el teatro Auditórium, al que para entonces ya el llamado gobierno revolucionario había expoliado a sus legítimos dueños y lo habían rebautizado con el nombre de Amadeo Roldán. Según una carta con fecha 21 de julio de 1962, firmada por Odilio Urfé, a la sazón Coordinador de la Comisión Nacional de Música, del Consejo Nacional de Cultura, enviada al doctor Francisco Carballido, quien representaba los asuntos legales de Ernesto Lecuona en Cuba, dice en uno de sus párrafos lo siguiente:

[...]. Como usted sabe, desde hace algún tiempo, personas mal informadas, desorientadas o enemigas de la Revolución, han echado a rodar la especie de que el Maestro Lecuona se encuentra exiliado por razones artísticas y políticas, y que viene actuando en Norteamérica como un contrarrevolucionario. Ante ese estado de cosas, el Gobierno Revolucionario se vio obligado, por tratarse de tan significativa figura nacional y mundial, a esclarecer y destruir esas insidias que mucho dañaban el prestigio y la admiración que el pueblo de Cuba profesa a tan notable músico (Fajardo 2014, t. 2, 150).

Después de darle a conocer los «cargos» de los que se le acusaba: «actuar en Norteamérica como un contrarrevolucionario activo», «cargos» por los que han sido encarcelados y fusilados miles de cubanos durante los últimos 62 años, Odilio Urfé, como mensajero del «Gobierno Revolucionario» le daba a Ernesto Lecuona, por conducto de Francisco Carballido, su representante legal en Cuba, un ultimátum para que definiera su adhesión política, y así lo hace saber en el siguiente párrafo:

[…], el Consejo Nacional de Cultura, una vez consultadas las más altas y responsables figuras del Gobierno Revolucionario Cubano, determinó invitar al Maestro Lecuona a que regrese y establezca su residencia en su patria (la cual nunca ha dejado de honrar artística y patrióticamente) y tome parte activa en la intensa labor que dicho Consejo viene realizando, a nivel nacional, en pro de la música cubana en todas sus manifestaciones. En este aspecto el Maestro podrá escoger la residencia y lugar donde desearía vivir el tiempo que esté en Cuba, una vez regrese de los viajes que acostumbra a realizar anualmente por otros países.

Deseo añadir que también tendrá garantizado un contrato anual para que realice las actuaciones que él desee para el pueblo cubano, que tanto lo admira y que se regocijará una vez que conozca que el Maestro Lecuona se encuentra de nuevo viviendo en su patria (Fajardo 2014, t.  2, 150-151).

En esta carta, el «Gobierno Revolucionario» le da la «oportunidad» al Maestro Lecuona para que se «reivindique» y puedan ser borradas de su «expediente» las acusaciones que se le imputaban, haciéndole saber «cordialmente» que se le «permitiría» elegir la residencia en la que quisiera vivir durante el tiempo que estuviera en Cuba, y más adelante se le «sugería» la fecha en la que debería regresar:

[…]. En la seguridad de que Ud. hará todo lo que a su alcance esté para que esa gestión se haga realidad, que ojalá se logre entre el 16 de agosto y el 2 de septiembre en que se celebrará el magno Festival de Música Popular Cubana (evento sin precedentes en la historia de la música popular cubana), queda de usted con toda consideración a nombre del Consejo Nacional de Cultura y el mío propio,

Odilio Urfé

Coordinador

Comisión Nacional de Música

Departamento de Coordinación Nacional de Actividades de Música Popular (Fajardo 2014, t. 2, 152-153).

Pero Lecuona no regresó, y «la especie de que el Maestro Lecuona se encontraba exiliado por razones artísticas y políticas», siguió rodando, ese es el hecho. Se me hace difícil saber si se cantaron o no las canciones de Ernesto Lecuona en aquel evento, porque si bien es cierto que al pie de una foto publicada en Bohemia (17 ago. 1962, 75), en la que aparecen Reinaldo Henríquez, Elena Burke y Bola de Nieve se dice que este último interpretaría en el FMPC canciones de cinco autores: Lecuona, Grenet, Simons y Gilberto Valdés, unos días después la Bohemia (24 ago. 1962) hizo saber a sus lectores que en el espectáculo se presentarían «más de cien intérpretes del género popular» y una extensa relación de autores, por lo que cada uno haría una obra solamente, subrayando además que aquel era un «evento artístico de profundo contenido revolucionario», prescribiendo así, sin margen de error, cuál sería el «significado correcto» de las obras que allí se debían interpretar.

El hecho cierto es que la nota que publicó el periódico Revolución (30 nov. 1963), órgano oficial del M-26-7, dando la noticia de la muerte de Ernesto Lecuona es demasiado escueta para la grandiosidad de la vida y la obra del Maestro. Lo cierto es que la revista Bohemia (6 dic. 1963), en una nota que no excede los cuatro párrafos, dio a conocer la irreparable pérdida, haciendo saber en los dos últimos que:

[…]. Muere el Maestro lejos de la tierra que lo vio nacer, precisamente cuando mayor -y más sentido- es el impulso que, a las artes musicales cubanas hoy al alcance del pueblo, le da nuestra Revolución Socialista.

Y como colofón una soberbia mentira:

[…]. En gesto de última voluntad, según informó al cable su secretario Armando de la Torre, Lecuona expresó el deseo de que se le sepultara en Cuba, su patria.

Cuando lo cierto es que, según nos dice CDA[1], Lecuona otorgó su testamento el día 1 de junio de 1963 ante tres testigos, en su casa 5004, North Tampania, Tampa, Florida, y de este documento, el citado autor, transcribe el siguiente párrafo:

Yo dispongo que sea enterrado en una tumba apropiada de acuerdo con el criterio de mi albacea aquí más adelante nombrado y siempre que el costo sea apropiado. Además, dispongo que mi entierro sea en Nueva York en el caso que Fidel Castro o cualquier otro jefe de gobierno en Cuba sea comunista o represente dicha facción, grupo o clase, que sea gobernada, dominada o inspirada por doctrinas extranjeras de fuera. Por otra parte, en el evento de que Cuba sea libre al tiempo de mi muerte, dispongo ser enterrado allí de acuerdo con las mismas condiciones antes señaladas[2].

 Tumba de Ernesto Lecuona en The Gate of Heaven Cemetery. NY 

El hecho cierto es que han sido cientos los artistas cubanos borrados de la historia de la cultura cubana por sospechas como esas que se le imputaron a Lecuona en la carta firmada por Odilio Urfé. Tanto dura la ignominiosa persecución y borrado de artistas que no comulgan con la dictadura, que, al momento de escribir este párrafo, una de las noticias que acapara la atención de los medios alrededor del mundo es el estado de salud de Manuel Otero Alcántara, un artista cubano que se ha vuelto incómodo para el régimen y hoy está preso en el hospital Calixto García de La Habana en circunstancias no esclarecidas.

Según nos cuenta Robreño (1985, 36-43), en el setenta y cuatro cumpleaños del ilustre guanabacoense Ernesto Lecuona (6 ago. 1969), fue develada una tarja en el lugar de su nacimiento, y, entre medias verdades y mentiras completas, nos dice lo siguiente:

[…]. Lecuona fue ante todo un hombre sencillo y un hombre bueno. Que hizo el bien a raudales a propios y extraños y que amó y quiso a su patria, de la que no podía estar ausente por espacio mayor de un año y a donde siempre regresaba y hubiese regresado si la muerte no trunca tan preciosa existencia, aunque fuese reclamado en otras latitudes, donde le esperaban, fama, gloria y dinero.

Así quedaba oficialmente «restituido» Lecuona, un artista imprescindible para hablar de música cubana.

Bibliografía:

Fajardo Estrada, Ramón, ed. 2014. Ernesto Lecuona. Cartas Tomo 1 y Tomo 2. Santiago de Cuba: Oriente.

Robreño, Eduardo. 1985. Como lo pienso lo digo. La Habana: Unión

(*) Tomado de Gómez Sotolongo, Antonio. 2024. Historia de la Música Popular Cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976). Hypermedia pp 174-176


[1] Díaz Ayala, Cristóbal. 2013. «Excelente libro y crónica, pero... A propósito de Ernesto Lecuona: carta». En Cubaencuentro. [En línea] [Fecha de consulta 28 de mayo de 2021] Disponible en: https://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/excelente-libro-y-cronica-pero-284959

[2] El texto íntegro en inglés se puede confrontar en: Jacobson, Gloria Castiel. 1982. A dissertation presented to the graduate council of the university of Florida in partial fulfilment of the requirements for the degree of doctor of philosophy: Miami. University of Florida. [En línea] [Fecha de consulta 29 de sep. de 2022] Disponible en: https://www.google.com/search?q=THELIFEANDMUSICOF+ERNESTOLECUONA&oq=THELIFEANDMUSICOF+ERNESTOLECUONA&aqs=chrome..69i57j33i10i160l3.2730j0j1&client=ms-android-samsung-gj-rev1&sourceid=chrome-mobile&ie=UTF-8 

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