Por Antonio Gómez Sotolongo
...dispongo que mi entierro sea en Nueva York en el caso que Fidel Castro o cualquier otro jefe de gobierno en Cuba sea comunista o represente dicha facción, grupo o clase.
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| Ernesto Lecuona (1895-1963) |
Entre
los días 16 de agosto y el 2 de septiembre de 1962 el Consejo Nacional de
Cultura de Cuba organizó el primer Festival de Música Popular Cubana (FMPC) en
el teatro Auditórium, al que para entonces ya el llamado gobierno
revolucionario había expoliado a sus legítimos dueños y lo habían rebautizado
con el nombre de Amadeo Roldán. Según una carta con fecha 21 de julio de
1962, firmada por Odilio Urfé, a la sazón Coordinador de la Comisión Nacional
de Música, del Consejo Nacional de Cultura, enviada al doctor Francisco
Carballido, quien representaba los asuntos legales de Ernesto Lecuona en Cuba,
dice en uno de sus párrafos lo siguiente:
[...]. Como usted sabe,
desde hace algún tiempo, personas mal informadas, desorientadas o enemigas de
la Revolución, han echado a rodar la especie de que el Maestro Lecuona se
encuentra exiliado por razones artísticas y políticas, y que viene actuando en
Norteamérica como un contrarrevolucionario. Ante ese estado de cosas, el
Gobierno Revolucionario se vio obligado, por tratarse de tan significativa
figura nacional y mundial, a esclarecer y destruir esas insidias que mucho
dañaban el prestigio y la admiración que el pueblo de Cuba profesa a tan
notable músico (Fajardo 2014, t. 2, 150).
Después
de darle a conocer los «cargos» de los que se le acusaba: «actuar en
Norteamérica como un contrarrevolucionario activo», «cargos» por los que han
sido encarcelados y fusilados miles de cubanos durante los últimos 62 años,
Odilio Urfé, como mensajero del «Gobierno Revolucionario» le daba a Ernesto
Lecuona, por conducto de Francisco Carballido, su representante legal en Cuba,
un ultimátum para que definiera su adhesión política, y así lo hace saber en el
siguiente párrafo:
[…], el Consejo Nacional
de Cultura, una vez consultadas las más altas y responsables figuras del
Gobierno Revolucionario Cubano, determinó invitar al Maestro Lecuona a que
regrese y establezca su residencia en su patria (la cual nunca ha dejado de
honrar artística y patrióticamente) y tome parte activa en la intensa labor que
dicho Consejo viene realizando, a nivel nacional, en pro de la música cubana en
todas sus manifestaciones. En este aspecto el Maestro podrá escoger la
residencia y lugar donde desearía vivir el tiempo que esté en Cuba, una vez
regrese de los viajes que acostumbra a realizar anualmente por otros países.
Deseo añadir que también
tendrá garantizado un contrato anual para que realice las actuaciones que él
desee para el pueblo cubano, que tanto lo admira y que se regocijará una vez
que conozca que el Maestro Lecuona se encuentra de nuevo viviendo en su patria (Fajardo 2014, t. 2, 150-151).
En esta
carta, el «Gobierno Revolucionario» le da la «oportunidad» al Maestro Lecuona
para que se «reivindique» y puedan ser borradas de su «expediente» las
acusaciones que se le imputaban, haciéndole saber «cordialmente» que se le
«permitiría» elegir la residencia en la que quisiera vivir durante el tiempo
que estuviera en Cuba, y más adelante se le «sugería» la fecha en la que
debería regresar:
[…]. En la seguridad de
que Ud. hará todo lo que a su alcance esté para que esa gestión se haga
realidad, que ojalá se logre entre el 16 de agosto y el 2 de septiembre en que
se celebrará el magno Festival de Música Popular Cubana (evento sin precedentes
en la historia de la música popular cubana), queda de usted con toda
consideración a nombre del Consejo Nacional de Cultura y el mío propio,
Odilio Urfé
Coordinador
Comisión Nacional de
Música
Departamento de
Coordinación Nacional de Actividades de Música Popular (Fajardo 2014, t. 2,
152-153).

Pero Lecuona no regresó,
y «la especie de que el Maestro Lecuona se encontraba exiliado por razones
artísticas y políticas», siguió rodando, ese es el hecho. Se me hace
difícil saber si se cantaron o no las canciones de Ernesto Lecuona en aquel
evento, porque si bien es cierto que al pie de una foto publicada en Bohemia
(17 ago. 1962, 75), en la que aparecen Reinaldo Henríquez, Elena Burke y Bola
de Nieve se dice que este último interpretaría en el FMPC canciones de cinco
autores: Lecuona, Grenet, Simons y Gilberto Valdés, unos días después la Bohemia
(24 ago. 1962) hizo saber a sus lectores que en el espectáculo se presentarían
«más de cien intérpretes del género popular» y una extensa relación de autores,
por lo que cada uno haría una obra solamente, subrayando además que aquel era
un «evento artístico de profundo contenido revolucionario»,
prescribiendo así, sin margen de error, cuál sería el «significado correcto» de
las obras que allí se debían interpretar.
El hecho cierto es que
la nota que publicó el periódico Revolución (30 nov. 1963), órgano
oficial del M-26-7, dando la noticia de la muerte de Ernesto Lecuona es
demasiado escueta para la grandiosidad de la vida y la obra del Maestro. Lo
cierto es que la revista Bohemia (6 dic. 1963), en una nota que no
excede los cuatro párrafos, dio a conocer la irreparable pérdida, haciendo
saber en los dos últimos que:
[…]. Muere el Maestro lejos de la tierra que lo vio nacer, precisamente cuando mayor -y más sentido- es el impulso que, a las artes musicales cubanas hoy al alcance del pueblo, le da nuestra Revolución Socialista.
Y como
colofón una soberbia mentira:
[…]. En gesto de última
voluntad, según informó al cable su secretario Armando de la Torre, Lecuona
expresó el deseo de que se le sepultara en Cuba, su patria.
Cuando
lo cierto es que, según nos dice CDA[1], Lecuona otorgó su
testamento el día 1 de junio de 1963 ante tres testigos, en su casa 5004, North
Tampania, Tampa, Florida, y de este documento, el citado autor, transcribe el
siguiente párrafo:
Yo dispongo que sea
enterrado en una tumba apropiada de acuerdo con el criterio de mi albacea aquí
más adelante nombrado y siempre que el costo sea apropiado. Además, dispongo
que mi entierro sea en Nueva York en el caso que Fidel Castro o cualquier otro
jefe de gobierno en Cuba sea comunista o represente dicha facción, grupo o
clase, que sea gobernada, dominada o inspirada por doctrinas extranjeras de
fuera. Por otra parte, en el evento de que Cuba sea libre al tiempo de mi
muerte, dispongo ser enterrado allí de acuerdo con las mismas condiciones antes
señaladas[2].

Tumba de Ernesto Lecuona en The Gate of Heaven Cemetery. NY
El hecho cierto es que
han sido cientos los artistas cubanos borrados de la historia de la cultura
cubana por sospechas como esas que se le imputaron a Lecuona en la carta
firmada por Odilio Urfé. Tanto dura la ignominiosa persecución y borrado de
artistas que no comulgan con la dictadura, que, al momento de escribir este
párrafo, una de las noticias que acapara la atención de los medios alrededor
del mundo es el estado de salud de Manuel Otero Alcántara, un artista cubano
que se ha vuelto incómodo para el régimen y hoy está preso en el hospital
Calixto García de La Habana en circunstancias no esclarecidas.

Según
nos cuenta Robreño (1985, 36-43), en el setenta y cuatro cumpleaños del ilustre
guanabacoense Ernesto Lecuona (6 ago. 1969), fue develada una tarja en el lugar
de su nacimiento, y, entre medias verdades y mentiras completas, nos dice lo
siguiente:
[…]. Lecuona fue ante
todo un hombre sencillo y un hombre bueno. Que hizo el bien a raudales a
propios y extraños y que amó y quiso a su patria, de la que no podía estar
ausente por espacio mayor de un año y a donde siempre regresaba y hubiese
regresado si la muerte no trunca tan preciosa existencia, aunque fuese
reclamado en otras latitudes, donde le esperaban, fama, gloria y dinero.
Así
quedaba oficialmente «restituido» Lecuona, un artista imprescindible para
hablar de música cubana.
Bibliografía:
Fajardo Estrada, Ramón, ed. 2014. Ernesto Lecuona. Cartas
Tomo 1 y Tomo 2. Santiago de Cuba: Oriente.
Robreño,
Eduardo. 1985. Como lo pienso lo digo. La Habana: Unión
(*) Tomado de Gómez Sotolongo, Antonio. 2024. Historia de la Música Popular Cubana. De las danzas habaneras a la salsa (1829-1976). Hypermedia pp 174-176
[1] Díaz Ayala, Cristóbal. 2013.
«Excelente libro y crónica, pero... A propósito de Ernesto Lecuona: carta». En Cubaencuentro.
[En línea] [Fecha de consulta 28 de mayo de 2021] Disponible en: https://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/excelente-libro-y-cronica-pero-284959
[2] El texto íntegro en inglés se puede confrontar en: Jacobson, Gloria Castiel. 1982. A dissertation presented to the graduate council of the university of Florida in partial fulfilment of the requirements for the degree of doctor of philosophy: Miami. University of Florida. [En línea] [Fecha de consulta 29 de sep. de 2022] Disponible en: https://www.google.com/search?q=THELIFEANDMUSICOF+ERNESTOLECUONA&oq=THELIFEANDMUSICOF+ERNESTOLECUONA&aqs=chrome..69i57j33i10i160l3.2730j0j1&client=ms-android-samsung-gj-rev1&sourceid=chrome-mobile&ie=UTF-8

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