Thursday, April 21, 2022

Documental “Veritas” o la verdad de una hazaña

Por Alejandro Ríos

Fue a mediados de los años sesenta en la cafetería del centro comercial de la Habana del Este, que ya se desmoronaba con la escasez, cuando empezaron a dispensar, inesperadamente, el refresco americano Kool-Aid, de sabor a uva, en unas tanquetas impecables de acero reforzado.

Otros productos del “enemigo”, que no alcanzo a recordar, aparecieron brevemente en nuestra indigente estantería comercial, desvirtuada por la ansiedad de consumir.

Luego se supo que esos bienes habían sido canjeados, como indemnización, por los miembros de la Brigada 2506, apresados en la contienda de Bahía de Cochinos.

La prensa castrista la volvía a emprender contra los héroes. Se burlaba de cómo habían sido cambiados “por compotas”, luego de años en presidio riguroso e, incluso, amenazados de eventuales fusilamientos porque, aparentemente, la barbarie popular así lo reclamaba.

Por supuesto que el dictador, Fidel Castro, especialista en denigrar a sus enemigos con epítetos rimbombantes, los llamó mercenarios, desde el primer día, falseando totalmente el concepto. De tal modo, quedaron calificados en todos los programas de estudios, bibliografía, y demás medios de comunicación y audiovisuales. Por entonces, nadie se hubiera atrevido a contradecirlo públicamente.

Ahora que se acaba de celebrar el sexagésimo aniversario de aquella gesta, el director de cine Eliecer Jiménez-Almeida ha concluido el documental “Veritas”, que comenzará su correspondiente gira de festivales, antes de ser presentado, públicamente, en Miami y, eventualmente, en La Habana, ciudades que son las fuentes culturales principales de la cubanidad y sus acontecimientos.

Veritas
Póster del documental Veritas. Foto cortesía

Jiménez-Almeida es un director de cine independiente muy perseverante y siempre del lado de quienes reclaman justicia, como una suerte de poética. Sus documentales “Usufructo” y “Persona”, entre otros de una filmografía notable, generan oposición y contradicciones insalvables en el poder totalitario y su malsana vocación por desvirtuar la experiencia histórica real.

Con este instrumental, al director, quien ha sido exhibido en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), en una de las pocas muestras de contenido anticastrista de la institución, se le presenta la oportunidad de colaborar con los veteranos de Bahía de Cochinos para dejar plasmada parte esencial de aquella vivencia excepcional en un documental que titula “Veritas”, para que no quede duda de su vocación y contenido.

Sin proponérselo, la obra deviene desmentido humanista de la tergiversación y tribulaciones sufridas por jóvenes idealistas que se presentaron, sin ninguna otra compensación material, a un llamado de reclutamiento para ir a liberar la patria, usurpada por el comunismo, mientras hubiera tiempo de revertir tan lamentable destino.

Veritas Eliécer Jiménez-Almeida
Foto cortesía

No fueron muchos los que tomaron la temeraria decisión, pues otros optaron por esperar los cambios y alentaron el anticastrismo desde la legitimidad del exilio. Los que comparecen en el documental, sin embargo, siguen convenciendo al espectador de aquella perentoria necesidad de recuperar la patria por la fuerza, que la historia luego ha suscrito con creces.

A diferencia de otras aproximaciones, más inclinadas a la academia, o a temas recurrentes como la guerra fría, el enfrentamiento ideológico, el panorama político internacional, entre otras complejidades históricas y puntos de vista posibles, “Veritas” deriva y se narra desde los participantes con una sinceridad avasalladora de quienes no solo afrontaron la denigración sistemática del aparato ideológico del régimen, sino de sus “fellow travelers” internacionales.

Jiménez-Almeida se arriesgó, asimismo, a redondear visualmente las arduas circunstancias de los brigadistas sobre el terreno, desbastecidos y tácticamente abandonados, filmando imágenes del escenario histórico, incluso del fondo del mar donde descansan las huellas del combate.

Son elementos que enriquecen el contenido y colocan al público en aquella ingrata geografía que terminó por conspirar contra el éxito posible de una hazaña sin parangón en la historia contemporánea de la isla.

“Veritas” no deja de subrayar la nobleza de sus protagonistas con la palabra directa y mucha emoción en el recuerdo. La construcción narrativa no sucede a partir de frases hechas o patrioteras. Es una conversación serena, en paz, convincente, sin rencores, de quienes no dudan de haber estado del lado correcto de la historia.

Jiménez-Almeida se las arregla, mediante atinado montaje y esmerada recreación visual y testimonial, para que sigamos el hilo conductor en el laberinto de la guerra fría y la alta política internacional, sujeta a sus intereses específicos, dejando que los veteranos de Bahía de Cochinos manifiesten, abiertamente, sus frustraciones por verse imposibilitados de alcanzar el triunfo, en medio de determinaciones burocráticas improcedentes, distantes de la realidad.

El haber perdido la posibilidad de cambiar el rumbo de la historia y evitar la debacle de seis décadas de férrea dictadura, ofrece a los brigadistas toda la certidumbre del éxito moral indiscutible que ostentan.

“Veritas” es un acto de justicia, traducido al cine, que aborda las razones de los héroes y pone a prueba sus convicciones.

Demuestra que la búsqueda de la libertad no entiende de obstáculos, farsas o traiciones. Es un hecho consustancial a la idea de patria.

Para Jiménez-Almeida la cultura cubana es indivisible y distintas generaciones se dan cita en la producción del documental para ofrecerle el valor y la permanencia que merece.

En el 60 aniversario de una gesta mítica que les dio la razón a sus héroes y mártires, “Veritas” abre las puertas de la verdad para que el mundo comprenda, y no olvide, que la lucha por la libertad en Cuba sigue totalmente vigente.

Ficha técnica:

Productor ejecutivo: Carlos León Acosta

Manager de producción: Angélica M. Loucraft

Productor en La Habana: Ricardo Figueredo

Fotografía: Eliecer Jiménez-Almeida

Editor: Jorge (Tuti) Abello y Jiménez Almeida

Música original: Sergio Valdés

Mezcla de sonido: Rubén Valdés

Diseño gráfico: Cabilla ST

Corrección de color: Alex Medina

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