Por Néstor Carbonell Cortina (**)
Cuba
está al borde del colapso. Los apagones, la miseria y el sufrimiento forman
parte de la vida cotidiana. Sin embargo,
acontecimientos recientes ofrecen esperanzas de libertad para la isla cautiva, pero insumisa.
| Ruinas del “Central Gregorio Arleé Mañalich” (Mercedita), en Melena del Sur, provincia de Mayabeque, Cuba. @Cuba Sindical |
Asimismo,
le confió a su altamente calificado y respetado Secretario de Estado, Marco
Rubio, la misión de desarrollar e implementar un plan integral para la
liberación de Cuba.
Los
comentarios recientes de Trump sobre Cuba nos indican cómo está viendo la
situación. Dijo él que Cuba es un Estado
fallido, a punto de caer. Señaló que se están llevando a cabo negociaciones con
funcionarios cubanos de alto nivel —principalmente familiares o representantes
de Raúl Castro. Añadió que ellos parecen estar en disposición de llegar a un
acuerdo que le permita a Estados Unidos ejercer gran influencia sobre la
transición en Cuba. El tiempo dirá si los hechos concuerdan con esas palabras. Y,
en lo que parecen ser concesiones preliminares, el régimen anunció la
liberación de 2,010 prisioneros cubanos (no está claro si incluyen a los 1,200
presos políticos), y aprobó reformas económicas que permiten a los exiliados
cubanos invertir y poseer negocios en la isla
Si
bien Cuba, bajo el régimen comunista de los Castro, ha sido un fracaso en casi
todo sentido, hay que reconocer que ha logrado subyugar a la nación durante más
de 67 años, y embaucar a muchos presidentes de Estados Unidos, Y en cuanto a quien realmente representa al
régimen en la actual negociación, se trata de uno de los hermanos responsables
de la tiranía, del terrorismo y de
múltiples crímenes de lesa humanidad. Quizás no haya otra alternativa que Raúl
en las actuales circunstancias, pero para alcanzar los objetivos deseados,
Washington deberá negociar con firmeza e impedir la permanencia en el poder del
déspota, de su familia y de sus secuaces.
Destacados exiliados cubanos, muchos de los cuales abandonaron la isla sin recursos y luego prosperaron en Estados Unidos, están dispuestos a invertir en Cuba y contribuir a su reconstrucción. Pero recordando las duras enseñanzas del pasado, sólo arriesgarán su capital ganado con esfuerzo si la libertad vuelve a imperar en la isla bajo un estado de derecho. El secretario Rubio parece compartir esa condición. “No se puede arreglar la economía”, dijo, “si no se cambia el sistema de gobierno”.
| @Fuente externa |
La historia demuestra que los hermanos Castro se han valido de reformas económicas revocables para obtener concesiones de Estados Unidos y prolongar su tiranía, mientras se enriquecen ellos, sus familias y sicarios. Tras el colapso de la Unión Soviética y la pérdida de su principal fuente de ingresos y subsidios en 1991, Fidel Castro dolarizó la economía e introdujo algunas reformas de mercado. Les permitió a empresas agrícolas estatales crear cooperativas, les otorgó licencias a negocios por cuenta propia, e invitó a grandes corporaciones internacionales a invertir en Cuba. Pero la aparente apertura económica fue breve. Renuente a permitir que el capitalismo socavara su régimen, Fidel Castro pronto restableció rígidos controles estatales.
Luego,
en 2015, el presidente Obama decidió llegar a un entendimiento con Cuba ofreciéndole
incentivos y financiamiento al régimen bajo Raúl, considerado más pragmático
que Fidel. Obama restableció relaciones diplomáticas, eliminó a Cuba de la
lista de estados patrocinadores del terrorismo, intercambió prisioneros
políticos y flexibilizó las restricciones a las inversiones estadounidenses y
empresas mixtas en Cuba. Se esperaba que
estas concesiones impulsaran la expansión del sector privado y, eventualmente,
liberalizaran el régimen. Esta ilusión fue rápidamente tronchada por Raúl
Castro. Ante el Séptimo Congreso Comunista, afirmó: “No somos ingenuos”, y añadió
que “fuerzas externas poderosas” esperaban “crear agentes de cambio para
ponerle fin a la revolución”.
| Obama y familia pasean por La Habana Vieja, Cuba @Fuente externa |
Esperemos que quienes tratan hoy de negociar la libertad de Cuba no dependan de supuestas reformas fácilmente reversibles para abrir la economía y aliviar la penuria del pueblo cubano.
Si
bien la crisis humanitaria en Cuba es una gravísima tragedia que hay que
resolver cuanto antes, ella no es la única razón urgente para erradicar la
tiranía totalitaria. Existe también la necesidad imperiosa de contrarrestar la
amenaza real del régimen a la seguridad de Estados Unidos y de las Américas, en
connivencia con China, Rusia, Irán y organizaciones narcoterroristas. Dicha
alianza no es un simple consorcio competitivo, sino un eje de fuerzas agresivas
y malignas a sólo 90 millas de nuestra costa
Según
informó en diciembre de 2024 el Centro de Estudios Estratégicos e
Internacionales (CSIS), China opera actualmente cuatro bases de espionaje
electrónico en Cuba capaces de recopilar inteligencia de señales (SIGINT) sobre
la costa sureste de Estados Unidos, una zona repleta de bases militares,
centros de mando de combate, instalaciones de lanzamiento espacial y áreas de
pruebas militares. También pueden monitorear movimientos navales en el
Atlántico y el Golfo de México. La mayor de estas bases, en Bejucal, cerca de
La Habana, cuenta con tecnología para interceptar y potencialmente interferir
comunicaciones satelitales estadounidenses, transmisiones militares y datos de
lanzamientos espaciales.
Además,
la Policía Armada de China (PAP), que ayudó a sofocar las protestas de Hong
Kong en 2019, entrenó a la Brigada Nacional Especial de Cuba, o “Boinas
Negras”, para reprimir el levantamiento cívico del 11 de julio de 2021 en toda
la isla. Estas fuerzas ahora intentan liquidar las crecientes protestas en
Cuba, que Estados Unidos deberían apoyar con inteligencia, recursos y acceso a
Starlink.
| @Fuente externa |
Mientras
tanto, el régimen cubano continúa compartiendo con China y Rusia información
clasificada de inteligencia y militar de Washington, como la que obtuvo durante
muchos años gracias a dos de los espías más perjudiciales de Estados Unidos: Ana
Belén Montes y el embajador Víctor Manuel Rocha, Cuba también apoya la guerra de Rusia en
Ucrania, facilitando el reclutamiento de unos 15.000 cubanos para luchar allí a
favor de Moscú.
Todos
estos factores demandan una estrategia bien integrada para llevar a cabo la
liberación de Cuba con el respaldo del Congreso, el apoyo del sistema
interamericano (OEA), y la participación
democrática cubana. El liderazgo estadounidense, que algunos llaman América Primero, es esencial, pero no debe ser América A Solas, porque es muy probable que se requieran acciones colectivas —diplomáticas, económicas
y militares— bajo el Tratado de Río de Janeiro para alcanzar nuestro objetivo
en Cuba.
Los
próximos pasos que dé Estados Unidos serán cruciales. A continuación van algunas
ideas sobre las tres fases clave de la estrategia y sus respectivos fundamentos
legales.
FASE
I – Comprometernos con la libertad de Cuba y con la seguridad de Estados Unidos
y las Américas.
Dado
que las negociaciones actuales, por si solas, quizás no logren la liberación de
Cuba y la retirada de las potencias enemigas de la isla, la administración de
Trump debería aplicar la Resolución
Conjunta del Congreso (Ley 87-733), firmada por el presidente Kennedy el 3
de octubre de 1962, justo antes de la Crisis de los Misiles. Esta establece, en
parte:
Estados
Unidos está decidido a:
a)
impedir por cualquier medio necesario que el régimen marxista-leninista en Cuba
extienda sus actividades agresivas o subversivas a cualquier parte del
hemisferio;
b) prevenir en Cuba la creación o el uso de cualquier capacidad militar apoyada
externamente que ponga en peligro la seguridad de Estados Unidos; y
c) trabajar con la OEA y con cubanos amantes de la libertad para apoyar las
aspiraciones del pueblo cubano de autodeterminación.
FASE
II – No suspender o levantar el embargo estadounidense hasta que se cumplan las
condiciones prescritas en la Ley.
Según
la Ley LIBERTAD de 1996 (Ley Helms-Burton),
Estados Unidos no puede suspender o levantar el embargo a menos que el gobierno
cubano cumpla ciertas condiciones, entre ellas la liberación de todos los
presos políticos, el respeto de los derechos humanos, la legalización de la
actividad política, la disolución del aparato represivo de seguridad del
Estado, la resolución de reclamaciones estadounidenses por propiedades
confiscadas y el compromiso con elecciones libres, entre otras.
FASE
III – Establecer las instituciones cubanas necesarias para la paz, la libertad
y la seguridad.
La
transición hacia una Cuba libre y democrática debe comenzar con un gobierno
provisional de unidad nacional, excluyendo a la familia Castro y a funcionarios
con antecedentes criminales, que se rija por una nueva Constitución con todas
las garantías necesarias. Los cubanos no tendrían que improvisar, ya que pueden,
y deben, restablecer las partes aplicables de su legítima Constitución de 1940,
que fue el eje de la lucha contra Batista y Castro. Bajo esa Constitución, el
gobierno provisional desmantelaría el aparato totalitario, iniciaría la
privatización y el resurgimiento de la economía con capital y tecnología
extranjeros, promovería la regeneración moral del país, y sentaría las bases de una nueva era con elecciones libres y un
estado de derecho.
Si
avanzamos con prudencia, determinación inquebrantable y justicia, podremos
liberar a Cuba y restaurar la paz y la seguridad en este hemisferio. No
perdamos esta gran oportunidad. ¡Fe y Adelante!
(*) Tomado de Diario de las Américas
(**) Abogado, ejecutivo de empresa, escritor y militante de la libertad. Nació en La Habana, Cuba, en 1936. Se graduó en 1957 de Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva en La Habana. Al año siguiente, obtuvo una maestría en leyes en la Universidad de Harvard. Más información del autor aquí.
No comments:
Post a Comment