Por María Argelia Vizcaíno
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| Totí. Pájaro de plumaje muy negro y pico encorvado que se alimenta de semillas e insectos |
Los opresores siempre se justifican de sus propios
errores culpando a otro, por eso los castristas invariablemente achacan los
problemas que sufre el pueblo a cualquier cosa, pero principalmente al embargo
unilateral de Estados Unidos , que ellos llaman «bloqueo», como si las fuerzas
marítimas americanas estuvieran rodeando la isla perennemente y no les
permitieran ningún tipo de comunicación ni comercio con otros países.
Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver,
todavía existen infelices que repiten esa excusa, a pesar de que tienen
Internet donde pueden enterarse de la verdad, de que el único bloqueo es el
impuesto por el gobierno cubano a su pueblo. No podemos olvidar que «el embargo
total contra el gobierno castrista comenzó el 25 de abril de 1961», como ha
escrito una testigo fiel de aquellos años, la respetada periodista Tania Díaz
Castro en «La verdadera historia del Embargo».
Con razón Nicolás Águila en un documentado artículo
explica: «Los desabastecimientos en la Isla son, por cierto, anteriores al
embargo norteamericano. Y se deben ante todo a la ineficiencia de un sistema
proverbialmente improductivo, al que hay que añadirle el efecto multiplicador
de la desastrosa gestión castrista. No se explica de otro modo cómo se fueron
perdiendo, uno a uno, aquellos productos que antes se daban silvestres en los
campos de Cuba y que nunca habían faltado en la mesa del pobre».
Menos mal que no soy la única que dice lo mismo. Porque
la tiranía de Cuba compra todo desde otros países, pero, aún así, el embargo de
Estados Unidos permite que Cuba pueda comprar, si paga en efectivo, bienes
humanitarios, insumos de primera necesidad, productos agrícolas, medicinas,
equipo médico y comida, entre otras cosas, pero son los genocidas del gobierno
castrista los que no quieren pagar, sólo cuando les conviene a ellos para
surtir sus propias bodegas, almacenes, farmacias y hospitales de uso exclusivo
de dirigentes y turistas.
¿Quién es el criminal?
Los genocidas culpan al «embargo criminal» de no poder
comprar comida al pueblo, pero es como publicó la revista británica The
Critic a finales del 2021, que «el embargo es crediticio», porque sólo le
impide al gobierno cubano el «acceso a créditos bancarios», desmintiendo la
existencia de lo que la tiranía y sus cómplices llaman «bloqueo estadounidense
a Cuba».
Entre 2001 y 2020, EEUU exportó a Cuba un total de 2.48
millones de toneladas de carne de pollo con un valor acumulado de 2.088
millones de USD. El 32% del total de toneladas de esos 20 años llegó a Cuba en
los últimos 4 años (2017-2020). En el mes de junio de 2022, ese pollo
importado se vende por la libreta de racionamiento a 1 libra por persona al
mes, por un precio de 35 pesos (alrededor de 1,46 USD según la tasa oficial;
0,36 USD según la informal). Y en las tiendas en «moneda libremente convertible»
(MLC) el equivalente es a casi $10 USD. Sin olvidar que comprar en MLC, o sea,
con divisas, solo puede ser gracias a una transferencia internacional por
remesas enviadas desde el exterior de la nación o en el mercado «informal», lo
que hace que la tasa de cambio se multiplica por cinco.
Y el salario promedio que devenga un cubano es de $3.838
en pesos nacionales, a lo que el destacado economista Pedro Monreal explica
que «tomando como referencia los propios datos aportados por el gobierno
cubano, que se trataría de un salario promedio muy cercano a lo que en otros
países se conoce como umbral de pobreza» y «cada vez resulta más insuficiente
para asegurar los alimentos y demás bienes de primera necesidad indispensables
para subsistir».
Para colmo, para comprar, los consumidores tendrán que
pasar horas en una cola, sin garantía alguna de que el producto no se agote
antes de que puedan entrar a comprar. Lo que los seres pensantes se preguntan
¿si es que en realidad hay un «embargo criminal» cómo es que el gobierno puede
comprar pollo en Estados Unidos? La excusa del «bloqueo americano» es imposible
de creer, ya que viviendo en un mismo país supuestamente «bloqueado», todos
pueden ver a los turistas con incontables zonas exclusivas y la cúpula
dirigente, que no padecen de estrechez alimenticia y de ningún tipo.
Una excelente respuesta de este «dale al que no te dio»
la he encontrado en un artículo del respetado historiador y escritor humorista
Ramón Fernández Larrea (mi coterráneo por adopción) que empieza escribiendo:
«En Cuba, la culpa de que las cosas no funcionen siempre la tienen los demás.
Antes eran los malos gobiernos de la “neocolonia”. Después fue el pueblo mal
agradecido y holgazán, que no se esfuerza nunca lo suficiente, y el bloqueo,
que sí se esfuerza». Y finaliza su extraordinario artículo, como todos los
suyos diciendo: «Culpar a los demás, que en lenguaje científico se dice
“echarle el muerto a otro” lo aprendieron del Delirante en jefe, que no llegó
al asalto al cuartel Moncada que había organizado él mismo y le echó la culpa
al chofer del auto, a los semáforos, a la limpieza de las calles, a los
carnavales de Santiago y a los soldados de Batista, que empezaron a combatir
desde el primer disparo recibido, en lugar de esperar que él apareciera. Pero
me queda una duda: ¿En aquel tiempo ya había bloqueo?» .
El que necesite más explicación, si no es cómplice de la
maldad, es mejor que la busque acudiendo a ver un científico para que le
investigue por qué tiene su cerebro atrofiado. La ignorancia se puede arreglar
informándose correctamente, y esta es la idea de este libro, poder ayudar con
datos de la verdadera historia, pero la imbecilidad no tiene remedio.
Para estos inmorales socialistas es mejor culpar a otro
de la ineficiencia de un gobierno que ha dejado destruir la producción nacional
de todo, por implantar un gobierno totalitario y represivo. El embargo es como
el totí, un «pájaro de plumaje muy negro y pico encorvado, que se alimenta de
semillas e insectos», al que siempre se ha culpado de comerse las cosechas de
arroz, por eso el sabio refrán dice: «todos los pájaros comen arroz, pero el
totí es el que siempre carga la culpa».
NOTA: Este
artículo forma parte del libro «Cocina cubana: Tradiciones y degeneraciones» de
María Argelia Vizcaíno, que pueden adquirir sólo por Amazon.


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