La Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, Corp. se propone evitar que los hechos históricos de Cuba y sus exilios se conviertan en leyendas, dejando un registro fidedigno de los mismos ‒sin censuras ni manipulaciones demagógicas‒ con el fin de que nunca pierdan su condición de historia. Este blog intenta reflejar nuestro quehacer en ese sentido, al tiempo de brindarse como tribuna abierta para que testigos y estudiosos del avatar cubano puedan contribuir de buena voluntad en el intento
Sunday, June 23, 2019
Wednesday, June 19, 2019
Massaguer en Miami*

Por Redacción MiamiDiario
Después de 80 años, vuelve a los Estados Unidos la obra de Conrado Massaguer (Cárdenas, 1889, La Habana, 1965), la última vez que el público norteamericano la pudo apreciar fue en Nueva York. Ahora la la coleccionista Vicky Gold Levi colaboró para que sea la ciudad de Miami Beach la que pueda deleitarse con los originales del caricaturista cubano, destacó el portal digital adncuba.com.La colección que se está exhibiendo -por primera vez en la Florida- es considerada una de las más completa de Massaguer. La misma podrá ser vista hasta el mes de febrero de 2020. La muestra está en la sala museo The Wolfsonian-FIU, ubicado en 1001 Washington Ave., en la localidad de Miami Beach.

Después de 54 años de la muerte de Massaguer , la coleccionista, historiadora, editora y curadora de fotografía Vicky Gold Levi, tuvo la iniciativa de realizar una de las exposiciones más completa del ilustrador cubano para que su legado sea conocido por otros oriundos de la isla caribeña.
Conozca la Revista Social
Gold Levi explicó que conoció la obra de Massaguer gracias a la revista Social -cuyo fundador fue el caricaturista cubano- la cual consultó cuando estaba escribiendo con Steve Heller, el libro Cuba Style.

La revista Social fue publicada durante más de 30 años y la misma difundía el trabajo de los mejores dibujantes e ilustradores cubanos, incluyendo a Massaguer.
El curador de la exposición y jefe de los bibliotecarios del Museo Wolfsonian, Frank Luca, afirmó que en la revista Social eran mostradas las conocidas “Massa-girls”, que son representaciones artísticas de las mujeres de esa época, las cuales eran mostradas con el cabello corto, muy modernas y trazadas en dibujos art déco, detalló adncuba.com.
Asevera Luca que Massaguer satirizaba a los hombres, se puede apreciar obras en las cuales daba a conocer a Cuba, donde dibujaba de forma ridícula a los turistas estadounidenses, mientras que a las féminas siempre las plasmó delicadamente.

En la época en la que Massaguer dibujaba, Cuba estaba en pleno auge artístico, y por ello pudo plasmar a personajes famosos como Walt Disney.
En la actualidad están vendido muchos falsos Massaguer debido a que tiene una gran fama a nivel internacional, por eso al adquirir sus piezas se debe tener mucho cuidado.
*Tomado de Miami Diario.
Para más información en inglés aquí.
Tuesday, June 18, 2019
Fallece Alvin Ross
A continuación reproducimos una nota de la Unión de Ex Presos Políticos Cubanos (UEPPC):
GRADUADO DE HOMBRE, LA CARRERA QUE NO TERMINA NUNCA
A continuación una breve autobiografía redactada por él y guardada en los archivos de la Unión de Expresos Políticos Cubanos Zona Noreste de EE.UU.
Nací en la Habana, de madre oriental y padre ingles (escocés).
Estudié en los colegios católicos De LaSalle, primero interno en Marianao y después comercio en la de Carlos III. Cuando salí fui a trabajar en un pequeño negocio de importación de mi padre, de ahí salté a una colecturía inmensa de un pariente cerca de la Plaza de Infanta y San Lázaro. Vendí billetes con el sobrino del dueño que estudiaba medicina, por cierto, el hijo del dueño (mi primo) fue a la Invasión con solo 17 añitos y peleó como un trastornado. De la billetería salté al Cabaret Tropicana de cajero en distintos departamentos, sobre todo en el Casino, en la caja central.
Cuando la Revolución que, como casi todos apoyé, en simpatía solamente, pero con cierta aprensión. Cuando empezaron los fusilamientos donde cayeron muchos compañeros De LaSalle, Maristas, Belenitas, Escolapios y demás, decidí hacer algo. Dicen que Fidel le comentó al Che que los alumnos de esas escuelas le iban a dar muchos problemas porque él venía de ahí y conocía el paño. Dicen que el Ché le comentó: “No te preocupes Fidel que le vamos a dar aspirina a todos”. Su frase favorita refiriéndose a los fusilamientos.
En Tropicana, donde era el Delegado general de todos los trabajadores, me uní, junto con tres o cuatro más a una célula que comandaba un abogado que pertenecía a la Junta Patriótica liderada por Tony de Varona. Ya se hablaba de grupos que se preparaban en Miami para desembarcar en Cuba, decidimos 3 de Tropicana unirnos y salimos para Miami, Jorge Vega Casas (QEPD), Arturo Menéndez Rodiles y yo. De ahí para Guatemala, el desembarco y el descalabro. Al regreso del la cárcel (El Castillo del Príncipe) decidí unirme al grupo más aguerrido de la guerra urbana y la de “Por los caminos del mundo”
En 1978 caí preso con Guillermo Novo y su hermano Ignacio por el famoso “Caso Letelier”. Hice tiempo en la cárcel más temible de aquellos tiempos, Marion, ILL, cuando pensamos que ahí se había terminado la historia de los hermanos Novo y Ross, resucitamos ganando una apelación de “movie”.
Regresé a mi trabajo de vendedor de carros hasta que llegué a “General Manager” y la familia Ascione cerró la agencia Lincoln/Mercury.
Alrededor del 2010 me uní, con otros veteranos de Girón, al aguerrido grupo de la Unión de Ex-Presos Políticos Cubanos”, casi todos veteranos del Escambray que cumplieron de 10 a 25 años.
Considero un honor que me hayan aceptado hombres de ese calibre en su Asociación.
Alvin Ross.
Regla Socarrás La Capitana de Bahía Honda*
Por Teresa Fernández Soneira
- «Que yo en mi suelo querido,
al susurro de las palmas,
exhalaré la existencia:
quiero morir en mi patria».
Catalina Rodríguez[1]
El
primer grito de independencia en Pinar del Río fue dado por quince
patriotas en Las Martinas, el 23 de septiembre de 1895. De allí los
patriotas fueron a La Grifa y a Paso Real de Guane donde conferenciaron
con la capitana Isabel Rubio[2] y, habiéndoles informado que la expedición esperada no había llegado a Dimas, se disolvieron.[3]
Fue en el extremo occidental de Vueltabajo y en Guane donde Isabel
Rubio inició los trabajos encaminados a formar núcleos de patriotas
dispuestos a tomar las armas tan pronto como sonase el clarín de guerra.
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| Capitana Isabel Rubio |
Es
muy probable que la mambisa que nos convoca hoy, Regla Socarrás y
Socarrás, natural de Bahía Honda, haya conocido a Isabel Rubio, y
también a Adela Azcuy Labrador, a Catalina Valdés Páez y a Magdalena
Peñarredonda, todas egregias patriotas de la Guerra del 95 de esta
hermosa provincia occidental. Fueron miles de mujeres cubanas las que
lucharon en las guerras de independencia de Cuba así como en las
conspiraciones que se llevaron a cabo desde mediados del siglo XIX, pero
sus hazañas y desvelos no son muy conocidos. Es por eso que hoy vamos a
recordar y honrar a una de ellas.
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| Adela Azcuy |
La familia Socarrás y las ansias de libertad
Ya
desde mediados del siglo XIX la familia Socarrás venía colaborando con
los independentistas. Los Socarrás poseían haciendas y un trapiche de
cañas en Las Pozas, y fueron ellos de los pocos cubanos que secundaron a
Narciso López[4]
en 1851 cuando este desembarcó en Playitas en su segunda expedición y
en un intento por liberar a Cuba. Por su involucración en la
conspiración de López, Miguel Socarrás, junto con otros miembros de su
familia, fueron hechos prisioneros y conducidos a La Habana donde
posteriormente fueron amnistiados. Uno de los hijos de Miguel, Carlos
Socarrás Acosta,[5]
contrae matrimonio con Antonia Socarrás Barrios, y de esa unión nacen
cuatro hijos: Miguel, Antonio, Regla y Olalla. Al igual que sus
ancestros, Carlos y Antonia también ansiaban la libertad de Cuba y les
habían transmitido a sus hijos ese mismo sentir.
Aunque
la Guerra de los Diez Años (1868-1878) no había traído la
independencia, los cubanos siguieron pensando y haciendo planes para la
soberanía, y cuando en 1895 estalla la Guerra de Independencia, que
sería la definitiva, Carlos Socarrás se une a los mambises y se lleva a
la manigua a su esposa Antonia y a sus hijos, así como a algunos hombres
bien armados para prestar sus servicios en la Brigada Norte de Pinar
del Río.
Reglita,
como cariñosamente la llamaban, la tercera de los hijos de Carlos y
Antonia, había nacido muy cerca del pueblo de San Diego de Núñez en el
1880. Aunque no disponemos de ninguna documentación para confirmarlo,
pensamos que fue bautizada en la parroquia de San José de Bahía Honda
que era la más cercana al hogar. Cuando se va a la guerra, Regla trabaja
en los hospitales de sangre de la zona comprendida entre Río Blanco y
Cacarajícara. Allí cura heridos y atiende a los enfermos. También, con
la ayuda de sus compañeras de lucha, Regla y de su hermana Olalla, cavan
fosas para enterrar a los caídos y velan los contornos de los
hospitales. Pero Regla también es luchadora y maneja bien las armas. Una
vez en un combate es herida en una pierna aunque no de gravedad. Un
periódico[6] de la época que narra las hazañas de las que el periodista llama amazonas, reporta: «Una de estas ‘amazonas’ que recientemente mantuvo a las tropas españolas a raya fue la hija[7] de
un líder de la insurrección, [Carlos] Socarrás. Ella peleó hasta el
final como cualquier hombre, y cuando disparó su último cartucho, con
aplomo y valentía entregó el revólver a los españoles que la tenían
cercada, declarando mientras señalaba hacia los soldados que había
matado: ‘¡espero que ustedes puedan hacer buen uso del revólver como yo
lo he hecho!’».
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| Capitana Regla Socarrás |
Por
sus actos de audacia y de patriotismo el General Antonio Maceo confirió
a Regla el grado de capitana. Prueba de ello es un documento que con
cariño atesora en Miami una de las nietas de Regla, la Sra. María Elena
Prío Tarrero[8].
Durante el curso de una entrevista, la Sra. Prío me muestra el
documento, y emocionada me alerta diciendo: «Mira, la nombró capitana el
propio Antonio Maceo». Y lo compruebo al leer el documento que dice
así:
«El general Pedro Díaz y Molina, Jefe del Sexto Cuerpo del Ejército Libertador de Cuba:
HAGO
CONSTAR: que la señora REGLA SOCARRÁS Y SOCARRÁS sirvió en el Cuerpo de
mi mando, con el grado de Capitana Jefa de Sangre desde Cacarajícara
hasta Río Blanco, desde el cinco de mayo de mil ochocientos noventa y
seis, en que se le confirió dicho grado el Mayor General Antonio Maceo
en su Campamento «La Madama», hasta que terminó la guerra de
Independencia en mil ochocientos noventa y ocho; cuyo nombramiento, dice
la interesada, le fue extraviado en una de las acciones de guerra en la
que se encontró tomado parte, entre otras, en la de Cacarajícara, Sitio
Café y La Palma, en una de las cuales fue herida de bala, levantándose
en armas a favor de la Revolución, en seis de enero de mil ochocientos
noventa y seis, y teniendo como jefes inmediatos durante toda la campaña
a su padre, el Teniente Coronel Carlos Socarrás y Acosta, Teniente
Coronel Adolfo Peña y al que suscribe.
Y
para que la interesada pueda hacerlo constar donde le convenga, en
defecto del nombramiento perdido, expido la presente en La Habana, a
siete de agosto de (ilegible el año en el documento)» Firmado Mayor
General Pedro Díaz y Molina
«No habla de amor mi corazón que late;
cuando en mi corazón hay un latido,
es que me anuncia que en algún combate
un héroe de la patria ha perecido».[9]
José Martí
Los Socarrás se inmolan
El
General Antonio Maceo estimaba mucho al coronel Carlos Socarrás y
Acosta que llevaba siempre sus huestes a la victoria. Es valiente y
decidido, pero en el combate de Cacarajícara, el 30 de abril de 1896, lo
tirotea una columna española y muere. La muerte del padre de Regla en
combate no sería la única desgracia que sufriría esta heroica familia.
Ellos guardan otro triste episodio de aquellos pavorosos días de la
guerra. En presencia de Regla, de su madre y de su hermana Olalla, los
españoles matan a sus hermanos: Antonio, quien es comandante y cuenta 18
años, y a Miguel, que es teniente y tiene en ese momento 16 años. Luego
el tío cae gravemente herido a los pies de Regla muriendo poco tiempo
después. La valiente mambisa no se arredra ante todo esto. Toma en sus
manos el rifle del tío y en desenfrenada carrera se interna en los
montes disparando por la libertad de Cuba. Más tarde, en unión de su
madre y de su hermana, que ha quedado sorda por la detonación de un
cañón, acompañada por algunas mujeres, vagan por la manigua durante
mucho tiempo. Finalmente son sorprendidas y hechas prisioneras en San
Diego de los Baños por la delación de un «presentado»[10].
Débiles, enfermas, hambrientas y extenuadas las llevan a La Cabaña en
La Habana en calidad de presas políticas, pero terminada su prisión
regresan a Bahía Honda y Regla sigue luchando por Cuba.
La Reconcentración
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| Reconcentrados |
Cuando el Capitán General Valeriano Weyler y Nicolau[11] promulga la orden de la reconcentración[12]
de la población, en Pinar del Río se siente con crueldad el azote de
esta orden sobre todo en la ciudad de Mantua y en Los Arroyos, donde hay
un número considerable de víctimas inocentes. El hacinamiento, las
inexistentes condiciones higiénicas, la falta de alimentos y las
enfermedades, provocan el aumento de la mortandad. En el cementerio de
este poblado encontraron sepultura los cientos de niños que habían
perecido por el hambre y las enfermedades.[13]
Pensemos por un momento el dolor de aquellas madres y lo impotentes que
se sentirían al no poder hacer nada por sus hijos. ¡Cuántos niños no
habrá auxiliado Regla Socarrás, no solo en la guerra sino también en
aquellos penosos meses de la Reconcentración! [14]
Al acabar la guerra un censo de la población arrojó que la cifra en
pérdida de vidas en toda Cuba era sobrecogedora. En el término municipal
de Mantua solamente, que en 1887 contaba con 11,122 habitantes, en 1899
tenía 8,366 habitantes. La disminución de población en esa región de
Pinar del Río fue de 2,756 habitantes.[15]
La República
Mucho
se tuvo que trabajar al terminar la guerra para reconstruir al país que
había quedado en ruinas en aquellos terribles años finales del siglo
XIX, y para la familia de Regla Socarrás, que además había perdido seres
queridos en la contienda, tuvo que ser aún más difícil y penoso. «Regla
tuvo que mantener a la familia con solo las pequeñas pensiones que
ambas hermanas recibían como veteranas de la Guerra de Independencia»,
me cuenta su nieta María Elena Prío Tarrero. Y continúa diciéndome: «Su
hermana Olalla quedó traumatizada, casi sorda y bastante inútil, por lo
que Regla tuvo que también hacerse cargo de ella».
Ya
en la República Reglita contrae matrimonio con el revolucionario
Francisco Prío Rivas, quien había permanecido exiliado y regresa a Cuba
al terminar la dominación española. El matrimonio tuvo cuatro hijos:
Francisco, Carlos, Antonio y María Regla. El segundo de los hijos,
Carlos Prío Socarrás[16],
llegaría a ocupar la Primera Magistratura de la nación. Sería
presidente constitucional de la República de Cuba desde 1948 hasta el
golpe de Estado de 1952. ¡Qué alegría para Regla ver que uno de sus
hijos servía a la nación como ella también había hecho durante la
guerra!
«Pero también tuvo penas, confiesa su nieta María Elena. «Su
esposo, Francisco Prío Rivas, mi abuelo, estuvo en silla de ruedas
durante años y murió bastante antes que ella. No tuvo una vida fácil mi
abuela», concluye diciendo Prío.
Mi
conversación con la nieta de Regla se vuelve muy interesante. Buscando
en una caja algún material para mostrarme, mirando unas fotos antiguas
me alerta enseñándome una y me dice: «Mira esta; mi abuela Regla
siempre, siempre, vestía igual». Y la describe: «un vestido de lino
blanco largo, o si no, otro jaspeado en blanco y negro con zapatos de
cordones negros. En el refajo llevaba un alfiler de criandera con 6 o 7
medallas religiosas prendidas». Y luego añade: «Sus prendas eran solo un
reloj tipo pasador pequeño que llevaba prendido a la blusa, y el anillo
de bodas, nada más. Su pelo, muy blanco, lo llevaba recogido en un
moñito, pegado a la nuca. Se pasaba la mayor parte del día sentada en
una mecedora de mimbre y en su mano siempre un pañuelo. No recuerdo el
propósito principal del pañuelo, pero sé que cuando no quería comer
escondía la comida en el pañuelo o se la daba al perro. La lucha de mi
Tía Yeyé para que comiera era a diario, pues mi abuela era muy
delgadita».
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| Presidente Carlos Prío Socarrás y familia |
Y recuerda: «No consumía productos españoles como jabones Maja,
uvas, manzanas, sidra, etc., porque según ella, ¡venían de España! Su
nacionalismo era muy grande. También era devota de Santa Ana. ‘¡Ay, Santana Bendita!’
era una exclamación que repetía con frecuencia. Hasta el día de hoy yo
repito también esa frase y me acuerdo de ella. Mi hermana Marián y yo te
podemos decir que era muy callada y serena. Nos besaba y acariciaba con
mucho cariño, pero no recordamos haber sostenido conversaciones con
ella. Éramos muy pequeñas».
«
¿Y qué me puede decir de sus hijos?», pregunto ahora a María Elena.
«Sus hijos la veneraban: era puro respeto y adoración lo que tenían con
ella. Cuando hacían algo que a ella le disgustaba los «controlaba»
(dicen ellos) con solo abrir bien los ojos». Y luego apunta: «Mi prima,
Ileana Prío, hija de mi tío Antonio, nació en la casa del Malecón[17]
y la recuerda bien». «Me consentía en todo, comenta luego Ileana. Me
relataba muchos cuentos y me hacía melcocha en la cocina». Y después
agrega María Elena: «allí en Malecón vivían Regla, sus cuatro hijos, los
cónyuges e hijos de estos; su hermana Olalla, más su primo, el tío
Francisco junto con Felicia Ferrer, su esposa, y otros cuantos
«adoptados» por Regla. No sé cómo cabía tanta gente», termina riéndose
María Elena Prío.
Aunque
habían pasado muchos años desde el final de la guerra, Regla Socarrás
mantenía contacto con los combatientes del 95. La familia recuerda que
recibía visitas, como por ejemplo de Rafael, un compañero negro que
tenía de la Guerra y que había sido esclavo; y también un señor que
había luchado en Pinar del Río y había perdido la vista y caminaba con
mucha dificultad. También la visitaban otras personas de aquella época
gloriosa que acudían a la casa a conversar y recordar otros tiempos.
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| Carlos Prío con su madre, Regla Socarrás |
Luego
de una larga vida dedicada primero a la libertad de la Patria, y luego a
su familia, la valiente patriota Regla Socarrás y Socarrás falleció en
La Habana el 3 de marzo de 1960. «El día que murió, señala María Elena
Prío, se convirtió desde entonces en día de luto en mi casa, y aunque
ese era el día de mi cumpleaños, como la venerábamos tanto, nunca más me
celebraron el cumpleaños hasta que cumplí los 15, y para eso solo me
compraron una torta». Los periódicos de la época reportaron que en La
Habana el día del entierro fue sorprendente por la cantidad de personas
que acudieron al Cementerio de Colón a darle a Reglita su último adiós.
«Fue una abuela especial. Mi familia y yo nos sentimos orgullosos de
haberla tenido entre nosotros», afirma María Elena Prío.
Por
sus méritos guerreros y su amor y entrega a la Patria, Regla Socarrás y
Socarrás, estimada hija de Pinar, siempre será un ejemplo, no solo para
su provincia, sino para su país. Los cubanos también debemos sentirnos
honrados por haber contado con una familia tan ilustre como esta en la
historia de Cuba.
Bibliografía
- Bohemia, «Doña Regla Socarrás», 28 febrero de 1960.
- Fernández Soneira, Teresa: Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, vol. 1, Ediciones Universal, Miami, 2014, pp. 170, 201-205 y 367.
- Gaiga, P. Joaquín: Mantua Mambisa y Martiana, apuntes para la historia de Mantua, Colección Memoria, Ediciones Vitral, 2009, pp. 41-42.
- García de Coronado, Domitila: Álbum poético fotográfico de las escritoras cubanas, Imp. Militar de la Vda. de E. de Soler, La Habana, 1868, p. 83.
- Martí, José: Revista Universal de México, 28 de noviembre de 1875.
- Revista de Historia: «La reconcentración de Cuba», https://revistadehistoria.es/poco-conocido-genocidio-espanol-cuba-la-reconcentracion-cuba-1896-1898.
- The Miami Metropolis, vol. l núm. 14, Miami, Florida, 14 de Agosto, 1896, p. 8.
- [1] Catalina Rodríguez de Morales (Madruga, 1835-1884). En Domitila García de Coronado: Álbum poético fotográfico de las escritoras cubanas, La Habana, Imp. Militar de la Vda. de E. de Soler, 1868, p. 83.
- [2] Isabel Rubio Díaz (Pinar del Río, 1837 – 1898). Destacada patriota pinareña. Para datos de Isabel Rubio, consultar Teresa Fernández Soneira: Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, Ediciones Universal, Miami, 2014, vol. 1, pp. 170; 201-205, y 367.
- [3] P. Joaquín Gaiga: «Mantua Mambisa y Martiana, apuntes para la historia de Mantua», Ediciones Vitral, Colección Memoria, Pinar del Río 2009, pp. 41-42.
- [4] Narciso López de Urriola (Caracas, 1796 – La Habana, 1851), militar y político venezolano creador de la bandera y el escudo de Cuba junto a exiliados cubanos que residían en Nueva York, en 1849. El 11 de agosto de 1851 el barco El Pampero, con alrededor de 600 hombres, arribó a la playa El Morrillo, en Bahía Honda. Allí los expedicionarios contaron con el apoyo de algunos campesinos de la zona, destacándose de entre ellos los miembros de la familia Socarrás. López fue líder de cinco intentos para liberar a Cuba hasta que fuera ejecutado por las autoridades españolas en La Habana por alta traición, en septiembre de 1851.
- [5] Nació en 1863 en Las Pozas, Bahía Honda, Pinar del Río.
- [6] Reportó el St. Louis Post-Dispatch para The Miami Metropolis, Vol. l núm. 14, Miami, Florida, 14 de Agosto, 1896, p. 8.
- [7] Se refiere a Regla Socarrás.
- [8] María Elena Prío Tarrero y Marián Prío Tarrero son las hijas de Carlos Prío Socarrás y María Dolores (Mary) Tarrero Serrano, y nietas de la patriota Regla Socarrás y Socarrás. Residen en Miami, Florida.
- [9] José Martí: «Patria y Mujer», Revista Universal, México, 28 de noviembre de 1875.
- [10] Algunos cubanos temiendo por sus vidas, se presentaban a los españoles antes de que fueran fusilados.
- [11] Valeriano Weyler Nicolau (Palma de Mallorca, 1838-Madrid, 1930), militar y político español. Fue nombrado capitán general de Cuba en febrero de 1896.
- [12] La Reconcentración tenía como fin aniquilar el levantamiento independentista aglomerando de manera forzosa a los campesinos en poblados cercados con el fin de que no auxiliaran a los insurrectos. La medida no funcionó y vio su fin en noviembre de 1897 con la sustitución de Weyler por el general Ramón Blanco y Erenas.
- [13] Teresa Fernández Soneira: Mujeres de la Patria, contribución de la mujer a la independencia de Cuba, vol. II, Ediciones Universal, Miami, 2018, pp.131-166.
- [14] La Reconcentración duró de 1896 a 1898, diezmando a la población de manera considerable.
- [15] Revista de Historia: «La reconcentración de Cuba», https://revistadehistoria.es/poco-conocido-genocidio-espanol-cuba-la-reconcentracion-cuba-1896-1898. Y también Teresa Fernández Soneira, Mujeres de la Patria, Ibídem.
- [16] Carlos Prío Socarrás, (Bahía Honda 1903-Miami, Florida 1977).
- [17] Casa donde residía la familia Prío.
- [18] Bohemia: “Doña Regla Socarrás”, 28 febrero 1960.
Tomado de la revista Convivencia.
Monday, June 17, 2019
Cuba: ‘a la tercera va la vencida’
Por Roberto Alvarez Quiñones
Un antiguo adagio viene hoy como anillo al dedo a lo que puede ocurrir en Cuba cuando los chavistas salgan del poder en Venezuela: “a la tercera va la vencida”
Esa expresión, de polémico origen (que algunos remontan hasta la Roma imperial), al parecer se arraigó en la cultura occidental en los tiempos del Derecho Penal de los siglos XVI y XVII cuando eran condenados a muerte quienes robaban por tercera vez.
No obstante, aquí con dicha expresión no quiero sugerir que al caer el régimen de Nicolás Maduro –no sabemos cuándo y cómo, pero caerá--en Venezuela, mecenas de Cuba, morirá también la dictadura cubana, no.
Lo que todo indica que va a suceder es que será imposible mantener en Cuba el modelo estalinista centralizado, causante de que el cubano sea hoy unos de los pueblos más pobres de Occidente, luego haber sido antes del diluvio castrista uno de los que más alto nivel de vida tenía en toda América.
Ese absurdo sistema económico ha cambiado muy poco desde que fue montado por el Che Guevara, cuando él desde la Junta Central de Planificación (hoy Ministerio de Economía) y el Ministerio de Industrias dirigía la economía cubana.
A propósito, casi nadie sabe hoy en la isla que fue el comandante argentino, y no Fidel Castro, quien diseñó e instaló el sistema de economía centralmente planificada, y basándose en el modelo estalinista de los años 30 y 40 en la Unión Soviética.
Con una más sólida formación teórica marxista-leninista que Fidel, pero sobre todo como admirador confeso de Stalin, el Che no aplicó el modelo del cálculo económico que había en la URSS desde la muerte de Stalin porque lo consideraba una variante “vergonzante” de capitalismo. El más importante economista marxista del gobierno entonces, doctor Carlos Rafael Rodríguez, sí era partidario del cálculo económico, pero el Che convenció a Fidel Castro de que era muy peligroso.
En la URSS con el cálculo económico las empresas estatales tenían bastante autonomía en su gestión y obtenían un porcentaje de las utilidades si cumplían el plan trazado. Las empresas decidían los surtidos a producir y las inversiones a realizar. Y los trabajadores recibían primas en dinero y obtenían parte de las ganancias si lograban reducir los costos de producción, o lo mantenían bajo.
Fidel y el Che, más maoístas y trotskistas que leninistas
Lo mismo se hizo en todas las naciones comunistas europeas. En forma más atrevida en Alemania Oriental con sus combinados industriales, que pude conocer de cerca cuando visité la República Democrática Alemana. En Yugoslavia el mariscal Tito fue más lejos y creó cooperativas que gestionaban las empresas y obtenían parte de las ganancias. Claro, nada de aquello salvó de su derrumbe apoteósico al “socialismo real”.
Para el dueto Castro-Guevara la autonomía empresarial y los estímulos en dinero eran una traición al socialismo. Ambos comandantes eran más maoístas y trotskistas que leninistas. Lenin, pese a la fuerte oposición de Trotski, fue más lejos que el cálculo económico cuando en 1921 lanzó la “Nueva Política Económica” que restableció en pequeña escala la economía de mercado en la Rusia bolchevique, hasta que Stalin la desmanteló luego de la muerte de Lenin.
En Cuba pasaron décadas hasta que por fin se flexibilizó el centralismo, pero muy poco. Los “Lineamientos…” del último congreso del Partido Comunista (2016) dejaron intacta la intromisión del plan central en todo el quehacer económico. De ese tutelaje estatal solo escapa muy tangencialmente el cuentapropismo (pequeños negocios familiares), y en cierta medida los campesinos individuales, pero solo ligeramente en cuanto al plan central, pues su actividad comercial y productiva sigue siendo controlada por el Estado.
Sin cash regalado no hay plan central estalinista
La economía socialista basada en un plan central único nace ya con el ADN de la improductividad y el fracaso. Por eso en Cuba solo ha sobrevivido financiada con dinero regalado. El país produce tan poco que se crea un círculo vicioso fatal: hay que importarlo casi todo, pero no se generan los recursos para ello.
El régimen castrista necesita entre 16,000 y 17,000 millones de dólares anuales para mantener un pobrísimo nivel de vida pero sin llegar a la miseria de una profunda crisis, el llamado “período especial”. Sin Maduro, Cuba apenas contará con la mitad de esa cifra, o menos.
El cash que recibirá Cuba en el postchavismo será el de las remesas, exportación de bienes (en 2018 no llegaron ni a $1,700 millones), la expoliación de los médicos que le queden en el extranjero (que serán muchos miles menos que ahora), y las pocas divisas netas que capta del turismo, pues hay que gastar en importaciones para esa industria 65 centavos de cada dólar bruto recibido.
Además, con la caída de Maduro a La Habana se le acabará el narcotráfico y lavado de dinero que ya se sabe realiza desde territorio venezolano en contubernio con las guerrillas de las FARC y el ELN.
Cuando Raúl Castro promovió el “diálogo” entre la dictadura de Maduro y la oposición en Noruega lo hizo con la pretensión de que en un gobierno de transición en Venezuela haya chavistas suficientes que le garanticen la entrega de petróleo, si no gratis, bien barato, y mantener a los médicos con una reducción del actual despojo de un 75% de sus salarios.
La fórmula ‘salvadora’ de dictadura arriba y capitalismo abajo
Pero no es sensato creer que un nuevo gobierno provisional venezolano, aun con chavismo incrustado, pueda regalar petróleo y divisas a Cuba. Surge entonces la pregunta de cajón: ¿qué hará la dictadura cubana para sobrevivir y mantenerse en el poder?
Desgraciadamente sí tiene para dónde mirar: la dictadura china. Allí ostenta el poder el mismo Partido Comunista (PC) que mató a 65 millones de personas. China ha mostrado que arriba se puede mantener en el poder una dictadura comunista si abajo libera las fuerzas productivas. Y Vietnam hizo lo mismo.
En 1978, dos años después de morir Mao Tse Tung, el mismo PC chino, ya con un nuevo liderazgo, lanzó las reformas capitalistas y se atornilló en el poder con la consigna antimarxista de “enriquecerse es glorioso”, acuñada por el número uno del país, el “liberal” Deng Xiaoping, a quien no le tembló la mano para ordenar en 1989 la masacre de miles de jóvenes que en la Plaza Tiananmen pedían libertades democráticas.
Lo peor de todo, el Partido Comunista, ahora con el autócrata y ególatra dictador Xi Jinping al frente, le vende al pueblo chino y al mundo entero una idea letal, muy preocupante, que puede hacer mucho daño en naciones en desarrollo. Según Pekín la falta de libertades democráticas paradójicamente es un factor sine qua non para lograr el desarrollo económico y la estabilidad político-social de un país.
Lo mismo dicen los jerarcas de Vietnam. Y es también la fórmula que en buena medida se aplica en Rusia con su “democracia controlada”. Con todos estos antecedentes el “socialismo de mercado” chino y vietnamita es bien atractivo para la mayor parte de la élite castrista. Más atractivo que el modelo “putinista”, que implica más libertades civiles y políticas, a las que el castrismo teme como Drácula a la cruz.
El problema es que las reformas en Asia y Europa las lanzaron nuevos líderes y en Cuba sigue al mando la vieja guardia jurásica de hace 60 años, que se niega a traicionar el legado estalinista de Fidel y cree que la libre empresa arruinaría sus planes de capitalismo de Estado controlado por las fuerzas armadas
La caída de Maduro cambiará muchas cosas
Pero la caída de Maduro obligará a hacer reformas en Cuba. Será cuestión de vida o muerte para la economía y para la salud política del castrismo debido a los efectos psicológicos desestabilizadores que causará allí el fin de la “revolución bolivariana” .
Castro II y sus dinosaurios tendrán un dilema: o liberan ellos mismos las fuerzas productivas, o los menos trogloditas jerarcas los presionarán para que las hagan, so pena de ser “invitados” a la jubilación.
No importa si iguales o no a las de China y Vietnam, o parecidas a las de Putin, las reformas deberán poner fin al abrumador centralismo estatista y conceder más espacio a la propiedad privada y el mercado.
Es ese solo un escenario probable. Como sucede frecuentemente con los pronósticos, puede que surjan otros que podrían írseles de las manos a la mafia que de hecho ha acabado con Cuba. Ojalá.
Un antiguo adagio viene hoy como anillo al dedo a lo que puede ocurrir en Cuba cuando los chavistas salgan del poder en Venezuela: “a la tercera va la vencida”
Esa expresión, de polémico origen (que algunos remontan hasta la Roma imperial), al parecer se arraigó en la cultura occidental en los tiempos del Derecho Penal de los siglos XVI y XVII cuando eran condenados a muerte quienes robaban por tercera vez.
No obstante, aquí con dicha expresión no quiero sugerir que al caer el régimen de Nicolás Maduro –no sabemos cuándo y cómo, pero caerá--en Venezuela, mecenas de Cuba, morirá también la dictadura cubana, no.
Lo que todo indica que va a suceder es que será imposible mantener en Cuba el modelo estalinista centralizado, causante de que el cubano sea hoy unos de los pueblos más pobres de Occidente, luego haber sido antes del diluvio castrista uno de los que más alto nivel de vida tenía en toda América.
Ese absurdo sistema económico ha cambiado muy poco desde que fue montado por el Che Guevara, cuando él desde la Junta Central de Planificación (hoy Ministerio de Economía) y el Ministerio de Industrias dirigía la economía cubana.
A propósito, casi nadie sabe hoy en la isla que fue el comandante argentino, y no Fidel Castro, quien diseñó e instaló el sistema de economía centralmente planificada, y basándose en el modelo estalinista de los años 30 y 40 en la Unión Soviética.
Con una más sólida formación teórica marxista-leninista que Fidel, pero sobre todo como admirador confeso de Stalin, el Che no aplicó el modelo del cálculo económico que había en la URSS desde la muerte de Stalin porque lo consideraba una variante “vergonzante” de capitalismo. El más importante economista marxista del gobierno entonces, doctor Carlos Rafael Rodríguez, sí era partidario del cálculo económico, pero el Che convenció a Fidel Castro de que era muy peligroso.
En la URSS con el cálculo económico las empresas estatales tenían bastante autonomía en su gestión y obtenían un porcentaje de las utilidades si cumplían el plan trazado. Las empresas decidían los surtidos a producir y las inversiones a realizar. Y los trabajadores recibían primas en dinero y obtenían parte de las ganancias si lograban reducir los costos de producción, o lo mantenían bajo.
Fidel y el Che, más maoístas y trotskistas que leninistas
Lo mismo se hizo en todas las naciones comunistas europeas. En forma más atrevida en Alemania Oriental con sus combinados industriales, que pude conocer de cerca cuando visité la República Democrática Alemana. En Yugoslavia el mariscal Tito fue más lejos y creó cooperativas que gestionaban las empresas y obtenían parte de las ganancias. Claro, nada de aquello salvó de su derrumbe apoteósico al “socialismo real”.
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| Che Guevara saluda a Mao Zedong durante su visita a China en 1960 |
En Cuba pasaron décadas hasta que por fin se flexibilizó el centralismo, pero muy poco. Los “Lineamientos…” del último congreso del Partido Comunista (2016) dejaron intacta la intromisión del plan central en todo el quehacer económico. De ese tutelaje estatal solo escapa muy tangencialmente el cuentapropismo (pequeños negocios familiares), y en cierta medida los campesinos individuales, pero solo ligeramente en cuanto al plan central, pues su actividad comercial y productiva sigue siendo controlada por el Estado.
Sin cash regalado no hay plan central estalinista
La economía socialista basada en un plan central único nace ya con el ADN de la improductividad y el fracaso. Por eso en Cuba solo ha sobrevivido financiada con dinero regalado. El país produce tan poco que se crea un círculo vicioso fatal: hay que importarlo casi todo, pero no se generan los recursos para ello.
El régimen castrista necesita entre 16,000 y 17,000 millones de dólares anuales para mantener un pobrísimo nivel de vida pero sin llegar a la miseria de una profunda crisis, el llamado “período especial”. Sin Maduro, Cuba apenas contará con la mitad de esa cifra, o menos.
El cash que recibirá Cuba en el postchavismo será el de las remesas, exportación de bienes (en 2018 no llegaron ni a $1,700 millones), la expoliación de los médicos que le queden en el extranjero (que serán muchos miles menos que ahora), y las pocas divisas netas que capta del turismo, pues hay que gastar en importaciones para esa industria 65 centavos de cada dólar bruto recibido.
Además, con la caída de Maduro a La Habana se le acabará el narcotráfico y lavado de dinero que ya se sabe realiza desde territorio venezolano en contubernio con las guerrillas de las FARC y el ELN.
Cuando Raúl Castro promovió el “diálogo” entre la dictadura de Maduro y la oposición en Noruega lo hizo con la pretensión de que en un gobierno de transición en Venezuela haya chavistas suficientes que le garanticen la entrega de petróleo, si no gratis, bien barato, y mantener a los médicos con una reducción del actual despojo de un 75% de sus salarios.
La fórmula ‘salvadora’ de dictadura arriba y capitalismo abajo
Pero no es sensato creer que un nuevo gobierno provisional venezolano, aun con chavismo incrustado, pueda regalar petróleo y divisas a Cuba. Surge entonces la pregunta de cajón: ¿qué hará la dictadura cubana para sobrevivir y mantenerse en el poder?
Desgraciadamente sí tiene para dónde mirar: la dictadura china. Allí ostenta el poder el mismo Partido Comunista (PC) que mató a 65 millones de personas. China ha mostrado que arriba se puede mantener en el poder una dictadura comunista si abajo libera las fuerzas productivas. Y Vietnam hizo lo mismo.
En 1978, dos años después de morir Mao Tse Tung, el mismo PC chino, ya con un nuevo liderazgo, lanzó las reformas capitalistas y se atornilló en el poder con la consigna antimarxista de “enriquecerse es glorioso”, acuñada por el número uno del país, el “liberal” Deng Xiaoping, a quien no le tembló la mano para ordenar en 1989 la masacre de miles de jóvenes que en la Plaza Tiananmen pedían libertades democráticas.
Con aquel monstruoso genocidio la comunidad internacional se molestó un poquito, pero como China era ya un paraíso para los inversionistas de Occidente nadie hizo nada para castigar a Pekín. Hoy Tiananmen sigue dominada por la foto gigante de Mao. Y la dictadura china es cada vez más represiva, y no menos.
Letal falacia china: la falta de democracia garantiza el desarrollo
Lo peor de todo, el Partido Comunista, ahora con el autócrata y ególatra dictador Xi Jinping al frente, le vende al pueblo chino y al mundo entero una idea letal, muy preocupante, que puede hacer mucho daño en naciones en desarrollo. Según Pekín la falta de libertades democráticas paradójicamente es un factor sine qua non para lograr el desarrollo económico y la estabilidad político-social de un país.
Lo mismo dicen los jerarcas de Vietnam. Y es también la fórmula que en buena medida se aplica en Rusia con su “democracia controlada”. Con todos estos antecedentes el “socialismo de mercado” chino y vietnamita es bien atractivo para la mayor parte de la élite castrista. Más atractivo que el modelo “putinista”, que implica más libertades civiles y políticas, a las que el castrismo teme como Drácula a la cruz.
El problema es que las reformas en Asia y Europa las lanzaron nuevos líderes y en Cuba sigue al mando la vieja guardia jurásica de hace 60 años, que se niega a traicionar el legado estalinista de Fidel y cree que la libre empresa arruinaría sus planes de capitalismo de Estado controlado por las fuerzas armadas
La caída de Maduro cambiará muchas cosas
Pero la caída de Maduro obligará a hacer reformas en Cuba. Será cuestión de vida o muerte para la economía y para la salud política del castrismo debido a los efectos psicológicos desestabilizadores que causará allí el fin de la “revolución bolivariana” .
Castro II y sus dinosaurios tendrán un dilema: o liberan ellos mismos las fuerzas productivas, o los menos trogloditas jerarcas los presionarán para que las hagan, so pena de ser “invitados” a la jubilación.
No importa si iguales o no a las de China y Vietnam, o parecidas a las de Putin, las reformas deberán poner fin al abrumador centralismo estatista y conceder más espacio a la propiedad privada y el mercado.
Es ese solo un escenario probable. Como sucede frecuentemente con los pronósticos, puede que surjan otros que podrían írseles de las manos a la mafia que de hecho ha acabado con Cuba. Ojalá.
Friday, June 14, 2019
La primera novia de Martí
Por Santiago Cárdenas
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| Fermín Valdés Domínguez y José Martí |
La llegada de su íntimo amigo y
compañero de aulas, Fermín Valdés Domínguez a Madrid en 1872 --expulsado de Cuba,
como lo fue Martí el año anterior-- abrió nuevas perspectivas en la vida de Pepe
, en aquél entonces estudiante de derecho en Madrid, sin un familiar cercano,
enfermo de su región ínguino- escrotal derecha ; sin dinero y con solo 19 años
de edad.
Martí padecía de lo que modernamente los
médicos llamamos en inglés “post traumatic stress disorder”, una mezcla de síntomas
orgánicos y depresión severa después de seis meses de duros trabajos forzados
en la cantera de San Lázaro y una salida o expulsión apresurada de su patria.
Fermín quería estudiar medicina
en Zaragoza, lejos del ambiente tóxico político en que estaba sumergido Pepe en
la capital. Valdés era un niño expósito de la Beneficencia, uno de los dos
adoptados por un clérigo guatelmateco muy rico asentado en la Habana. Él ayudó
a Pepe en su traslado y matrícula a la ciudad del Ebro en mayo de 1873. Allí
permanecieron en la casa de huéspedes de Félix Sanz, en Platerías # 13, durante
año y medio, graduándose ambos en tiempo récord: Martí de Derecho Civil y
Canónico y Filosofía y Fermín como médico.
Zaragoza, la provinciana, de unos
80,000 habitantes, era culturalmente la tercera ciudad de España, con una universidad
distinguidísima, numerosos cafés -El Iberia, el Matosi- con cultas tertulias,
la tranquilidad de la Catedral de San Salvador, la Seo, donde Martí
acostumbraba a meditar y con el palco número 13 siempre
abierto a los estudiantes más pobres, dado el temor supersticioso de los zaragozanos por ese número de la mala suerte.
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| Catedral de Zaragoza |
Allí el duetto, aficionado al teatro, hizo
presencia continua en las obras de las compañías itinerantes de toda España en los
teatros El Principal y el López de Vega.
Fue en el intervalo de una
función, -a decir de la biografía martiana novelada de Jorge Mañach- donde los
ojos de Pepe se toparon con “una bella, blonda y distinguida señorita” como
Fermín la describió en su poesía “Ofrenda de Hermano.”
En aquellos días Martí escribió :
Para Aragón, en
España,/ Tengo yo en mi corazón/ Un lugar todo Aragón,/franco, fiero, fiel, sin
saña.
Si quiere un tonto saber/ porque lo tengo, le
digo/ que allí tuve un buen amigo,/ que allí quise a una mujer.
Se trataba de
Blanca de Montalvo. Sus padres se oponían al romance porque consideraban a los dos
americanos como “aves de paso”. Eso resultó cierto cuando a fines de 1874 ambos
escaparon a Francia y Martí dejó de escribirle a Blanquita.
Las plazas de
Zaragoza asistieron al romance escondido de los jóvenes que hizo muy feliz al
novio. Fermín decía: “Pepe sonríe como no lo había visto por largos años”.
El mismo Martí escribió a su mamá: “Cuando
termino mis clases me gusta pasear por la plaza del Mercado y llegar a la
animada calle de Platerías donde vivimos Fermín y yo. Allí no estamos lejos de
las ruinas romanas, y vivimos como en familia. Mis días en Zaragoza han sido
los más felices de mi vida estudiantil.”
Al paso de los
años ella se casó con un médico: Manuel Simeón Pastor. Blanca bautizó su primer
hijo con el nombre de José.
Wednesday, June 12, 2019
Emilia Bernal o una historia de amor (segunda parte y final)*
El primer exilio
En el puerto de Nuevitas se les une el padre, quien ha reunido algún dinero para salir al exilio con su mujer y sus hijos. Deciden ir a Santo Domingo. De esta ciudad habían venido los antepasados Bernal cuando la Audiencia Real de Indias se trasladó a Puerto Príncipe. Resultaba lógico pensar que allí encontrarían buena acogida, pero pronto se desvanecieron las esperanzas de abrirse camino en el país vecino. Concepción no pudo obtener una plaza de maestra. Emilio Bernal intentó valerse de su talento de pintor para ganarse el sustento. Todos los esfuerzos fracasaron ante la difícil situación económica imperante en aquella tierra. Emilia recordaba, con gran sentido del humor, que ella y su hermano Calixto, con una peseta que le habían regalado a la niña por todo capital, fabricaron unos rudimentarios globos de papel de varios colores y los vendieron en menos de una hora. “¡Y fuimos nosotros los únicos de la casa que ganamos dinero en Santo Domingo!” (Betancourt de Hita 47).
Concepción publicó un artículo en “Listín Diario” con el título “Notas históricas sobre la inmigración cubana”. Quiso poner sobre aviso a los compatriotas que, desde Cuba, pensaban que había prosperidad en Santo Domingo. La realidad era muy distinta y ella trató de aclarar las cosas en beneficio de aquellos. Este artículo dio lugar a una campaña de prensa criticando la “ingratitud” de ciertos emigrados cubanos.
El regreso a Cuba y a la guerra
Para los Bernal la situación se había vuelto insostenible. La familia tuvo que regresar a Puerto Príncipe. La guerra en Cuba era cada día más feroz. El jefe militar español, el Capitán General Valeriano Weyler, sustituto del general Martínez Campos al reconocer éste el fracaso de su misión pacificadora, había implantado una política de reconcentración de campesinos para privar a los combatientes cubanos del apoyo que la mayoría de los habitantes del campo les brindaba. En su “Estudio político-social cubano”, Emilia Bernal explica los efectos de la medida:
Su Decreto de la reconcentración de los campesinos llenó las ciudades de desamparados y hambrientos. Las tropas españolas recogían en sus operaciones a todas las familias que encontraban a su paso y éstas que en el campo vivían pobremente; pero vivían, y al ser trasladadas a los pueblos donde no hallaban techo, ni pan, ni vestidos, iban sucumbiendo. La enfermedad y el hambre los acabó, se dio el más espantoso cuadro en la pródiga tierra de Cuba. Familias enteras, abuelos, padres, hijos y nietos, murieron, desesperados, bajo su cielo, a pleno sol… (Bernal. Cuestiones… 80).
La familia Bernal no fue reconcentrada pero sí sufrió otras consecuencias de la guerra. La madre solicitó la plaza vacante de maestra en el poblado de Las Minas. Le fue concedida y con sus hijos regresó a la casa donde habían vivido anteriormente. De nuevo se oían tiros en las noches y la familia tenía que echarse al suelo. La madre rezaba letanías a la Virgen María y la niña contestaba ¡Ruega por nosotros! A la inseguridad y el miedo pronto habría de sumarse el hambre. El gobierno dejó de pagar los sueldos y Concepción Agüero volvió a quedarse sin ingresos, como en Santo Domingo. Escaseaban los alimentos. Los mambises, como se conocía a los combatientes cubanos, quemaban los sembrados para causar daño al enemigo.
Anteriormente se ha citado otra fuente para corroborar afirmaciones de Emilia Bernal, no sea que el lector suspicaz quiera ver en algunas de ellas una exageración inspirada en su patriotismo. Acerca de los reconcentrados, la hambruna y la desolación abundan datos en el libro Cuba: The Pursuit of Freedom, de Hugh Thomas. La mayor parte de la isla, a comienzos de 1896, había sido definida como zona militar, dice Thomas, y por ende el decreto de Weyler, ordenando la concentración de toda la población de pueblos y caseríos en zonas militares, tuvo por consecuencia el establecimiento de un inmenso campo de concentración en Cuba (p. 329).
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| Víctimas de la Reconcentración de Weyler |
La entrada de Estados Unidos en la guerra de 1895
En el estudio sociopolítico citado, Emilia Bernal señala dos causas de la entrada de Estados Unidos en la guerra del 95: la opinión pública en ese país, agitada por los terribles sufrimientos de los reconcentrados, y la voladura del acorazado Maine, en el puerto de La Habana, adonde había llegado a pedido del cónsul estadounidense para proteger a sus ciudadanos ante los desmanes del cuerpo de voluntarios españoles. Emilia califica la explosión de la santabárbara del buque de guerra de “enigmática”, manifestando que “sorprende que a la hora de la catástrofe, la oficialidad del barco estuviese toda en tierra celebrando un banquete y que la marinería del mismo, que estaba a bordo, y que pereció, fuese, casi en su totalidad, mercenaria extranjera.” (Bernal, Cuestiones… 82).
Seguidamente, la autora expone en dos párrafos las consecuencias del hecho: el rompimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España; la declaración del Congreso de aquél reconociendo el derecho del pueblo de Cuba de ser libre e independiente; la destrucción de la escuadra española por la estadounidense, en Santiago de Cuba, y la toma de esta ciudad; el armisticio y la firma del Tratado de París, que puso fin a la guerra y reconoció la independencia de Cuba. Esta sección termina así:
“La bandera española debe recordar, eternamente, la hora en que se arrió, de nuevo, de los altos farallones del Morro. Los cubanos miraron, entristecidos, que en su lugar, siquiera fuese temporalmente, ondeó otra enseña que no fue la suya.” (Bernal, Cuestiones, 83).
Mucho más extenso es el tratamiento que da Emilia Bernal a lo que llama el hecho culminante de la ocupación del territorio de Cuba por el ejército de los Estados Unidos. Su análisis del significado y las consecuencias de la Enmienda Platt ocupa ocho páginas en Cuestiones cubanas (83-90). Teniendo en cuenta que el libro es de 1923, y que en 1934 fue derogada la enmienda impuesta a los representantes del pueblo cubano que redactaban la Constitución de la naciente república, no sería útil glosar aquí los argumentos de la autora, veterana de las dos guerras, la del 68 y la del 95, la heroína había dirigido el hospital de sangre más famoso de la lucha por la independencia.
Pronto se desvanecería la alegría de la victoria. La madre de Emilia padecía de tisis —enfermedad que había causado la muerte a varios miembros de su familia— pero había sentido alguna mejoría y se animó a emprender nuevamente su profesión de maestra. El interventor militar de Estados Unidos en Camagüey había abierto varias escuelas nuevas en la ciudad. Concepción solicitó una plaza, el militar le contestó que escogiera una, y ella pidió Nuevitas. Pero desde su llegada a la ciudad donde había conocido a su futuro esposo, donde se había casado y tenido su primera hija, Concepción Agüero de Bernal cayó en una crisis ininterrumpida. En una de sus últimas cartas a su esposo exclamó: “No puedo vivir…Paso las noches sin dormir… Me ahogo…Y en medio de esta tortura pienso en mi patria… ¡Oh Cuba, desde la cuna fui mártir contigo, y ahora que tú prosperas, gozas y aguardas, soy mártir también y me siento morir!” (Betancourt de Hita 53).
Con la muerte de la madre ejemplar terminó Emilia Bernal “El romance de cuando yo era niña”. Lo vino a escribir después de casarse muy joven, tener cuatro hijos, separarse del marido y trasladarse a La Habana. Pero no lo escribió en la capital de su amada patria. Layka Froyka brota de su pluma en Nueva York, en 1919. Una editorial de Boston acepta el manuscrito, siempre que sea traducido al inglés. Emilia carece de recursos para ello y tiene que esperar hasta 1924, cuando escribe el prólogo en La Alhambra de Granada, da el libro a la imprenta y éste se publica finalmente, en Madrid, en 1925.
Emilia Bernal en La Habana (1910-1919)
El autor de Emilia Bernal: su vida y su obra declara paladinamente que la cronología que esboza, a partir de la muerte de la madre hasta el viaje de Emilia a Nueva York en 1919, está basada en suposiciones, dada la incomunicación con la Cuba de hoy y las consiguientes dificultades para obtener documentación fehaciente. Sin embargo, resulta útil para dar una visión general del ambiente político y social en que se desenvolvió la poetisa durante su estadía en la capital de la muy joven nación.
Betancourt de Hita considera probable que el matrimonio de Emilia con Armando Labrada se haya celebrado tras la muerte de la madre y durante la primera intervención de Estados Unidos, o sea, entre 1898 y 1902. Los cuatro hijos nacieron en 1904, 1905, 1907 y 1908; el autor da las fechas exactas. La separación matrimonial la sitúa entre 1908 y 1910. En este último año Emilia ya está residiendo en La Habana, donde publica versos en las revistas El Fígaro, Bohemia y Social. En la Bibliografía Cubana del Siglo XX, de Carlos M. Trelles, publicada en 1916 (el mismo año de la publicación de Alma errante, el primer libro de poesías de Emilia Bernal), se cita 1914 como el año en que se recibió de Doctora en Pedagogía. Es probable que haya iniciado esos estudios en 1910 y posible que se haya desempeñado, simultáneamente, como maestra de instrucción primaria.
Alejada de su Camagüey, de sus amistades de la niñez y adolescencia, separada del marido cuando aún no había divorcio, La Habana no le habría parecido muy hospitalaria. Alejo Carpentier describe el entorno social y cultural capitalino en “Sobre La Habana (1912-1930)”. Afirma que La Habana pudiera haberse denominado una ciudad prácticamente sin mujeres debido a que, según costumbres heredadas de España, la mujer joven no tenía ningún tipo de convivencia con el hombre joven. Lo que era peor para Emilia Bernal, la mujer madura sencillamente se casaba y se relacionaba solo con su esposo, sus hermanos y los amigos de ellos. En las dos primeras décadas de este período no era costumbre que las mujeres trabajaran, con unas pocas excepciones. Una de ellas, la de maestra primaria, resultaba favorable a Emilia por ser su profesión. Carpentier cita la razón de ser de esta excepción: la atención al niño chiquito la podía prestar la mujer mejor que un hombre. ¿Qué diría al respecto la autora de la prosa “Paradoja”? (ver Emilia Bernal… 92.)
Emilia, al hacérsele imposible continuar ejerciendo de maestra, tuvo que salir de Cuba. No presenció, por tanto, la llamada Danza de los Millones, en mayo de 1920, cuando el precio del azúcar se disparó a 22.5 centavos por libra, de 7.3 en noviembre de 1919. Pero tampoco sufrió la caída vertiginosa del precio a 3.75 centavos, en diciembre de 1920. Como dice Alfredo José Estrada en Havana, Autobiography of a City, en un año Cuba pasó de la época de las “vacas gordas” a la de las “vacas facas”, en medio de las quiebras de azucareros y del pánico bancario.
Emilia en Nueva York y en Europa
Algunos de los éxitos literarios de Emilia Bernal, muy bien examinados por Betancourt de Hita, se citan aquí para relacionar su fecunda actividad de divulgación de lo cubano con el acontecer patrio durante sus viajes por el extranjero. Mientras Cuba enfrenta fuertes altibajos de su economía, Emilia recoge en Nueva York los recuerdos de su infancia y adolescencia, en Layka Froyka; lee sus poesías inéditas en un recital que en su homenaje organiza la Unión Benéfica Española de la Ciudad de Nueva York; y traduce los Sonetos completos, de Anthero de Quental, del portugués al español.
En 1923 llega a París. La sociedad dedicada a la propagación de las lenguas extranjeras en Francia la invita a dictar varias conferencias. Emilia lleva a cabo intensas investigaciones en la Biblioteca Nacional de París. Al regreso de un viaje a Italia da cuatro conferencias en La Sorbona: las tres primeras sobre los poetas mártires de Cuba, y la cuarta sobre su ilustre coterránea, la poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda. En este año, en La Habana, comienza a formarse el Grupo Minorista, integrado por unos 40 o 50 poetas, artistas, abogados, periodistas y otros profesionales que celebran tertulias los sábados por la tarde en el café La Acera del Louvre. Uno de sus fundadores fue Alejo Carpentier y en él se destacaron el poeta Rubén Martínez Villena, el primer Historiador de la Ciudad de La Habana, Emilio Roig de Leuchsenring, y el abogado Jorge Mañach. Entre los pintores, casi todos graduados de la prestigiosa Academia de Bellas Artes de San Alejandro, en La Habana, figuraban Eduardo Abela, Antonio Gattorno y el más famoso de todos, Wifredo Lam.
En París Emilia Bernal escribió su Estudio político-social cubano y luego, en 1925, leyó un extracto en la Universidad de Coimbra. En este estudio ofrece una visión completa de Cuba hasta 1919, el año de su partida. Comienza con las leyendas sobre las relaciones de sus pobladores primitivos con pueblos vecinos; habla del mito de la Atlántida y la predicción de Séneca; y cuenta hazañas de antiguos navegantes. Seguidamente analiza el Descubrimiento, la conquista y la colonización españolas. Expone los ciclos históricos del país: los intentos por obtener la autonomía —la vía pacífica— y las guerras por la independencia cuando fracasan aquellos. Critica la imposición de la Enmienda Platt durante la primera intervención de Estados Unidos, como se ha mencionado anteriormente.
En 1928, en la Universidad Central de Madrid, lee su ensayo “Resumen histórico de las letras cubanas, desde los tiempos más remotos hasta que la literatura se define”. Mientras tanto, en Cuba ha comenzado la lucha contra el presidente Gerardo Machado, que se ha hecho prorrogar en el poder. En ella participan mujeres y, según apunta Carpentier, comienzan a caer las barreras sociales y económicas heredadas de la antigua potencia colonial. En 1931 y 1932 se traslada a Mallorca, donde escribe incesantemente, mayormente en prosa, nos cuenta Betancourt de Hita, y su producción se recoge en un libro que lleva el nombre de la isla. Un año después, en agosto de 1933, Machado caía y salía de Cuba para siempre. Emilia Bernal, entretanto, no ceja en su labor de acercamiento interamericano. Desde agosto de 1935 hasta enero de 1940 recorre todo el sur del continente americano como Agregada Cultural, adscrita a varias representaciones diplomáticas de Cuba.
En marzo de 1940 está de regreso en La Habana, donde rindió informe de esta insigne labor en la Secretaría de Educación de la República. En Cuba se habían producido muchos cambios y, naturalmente, en La Habana también. La caída de Machado en 1933 no había dado paso a un gobierno estable. Pocas semanas después, el 4 de septiembre, un sargento taquígrafo del Ejército de Cuba, el cual contaba ya con oficiales formados profesionalmente, encabezó un golpe, apenas disimulado con ropaje democrático. Fulgencio Batista pasó a ser el poder detrás del trono. Emilia viviría ahora, in situ, los altibajos de la república que con grande y cruento sacrificio habían forjado sus mayores.
No obstante, la poetisa, escritora y traductora continuó su tarea cultural, divulgando en Cuba lo que había encontrado en sus viajes por otras tierras americanas. Como escribe en el anteprólogo a su traducción al español del Martim Cereré, Emilia Bernal se dedicó a hablar del Brasil y a recitar sus poemas nacionales en los más prestigiosos centros habaneros y en viajes por el interior de la isla, en el empeño de acercar a los pueblos de la América hispana, labor desarrollada en sus viajes durante tantos años y que en los 40 y 50 continuó llevando a cabo en su propia tierra, cerrando el ciclo.
En el prólogo a Cuestiones cubanas para América, modestamente titulado “Disculpa”, la hija de poetas y patriotas señala los motivos que tuvo para publicar el libro:
¿Por qué publico este libro? Dos motivos tengo. Primero, hacer labor de interamericanismo. Nosotros, entre sí, casi nos ignoramos….De Cuba no se sabe nada o se sabe muy poco en el Continente de habla española. O lo sabe la élite, lo cual es como si no lo supiese nadie con relación a la tendencia de compenetración de pueblos que todo americano debe de perseguir. Del Continente iberoamericano, ¿qué saben nuestros isleños? Y mi libro es para estos pueblos.
Y el segundo motivo, lleno de amor por Cuba:
“Los mártires y los sacrificios, los héroes y los triunfos, son el elemento esencial que consolida el espíritu de una nación. Además, son necesarios sacerdotes de los mártires y sacrificios. Aedos que canten y cuenten los triunfos y las derrotas. El pueblo de Cuba está muy carente de ellos…” (Bernal, Cuestiones… 13-14).
“Por pesada que sea la nube parda de la oscuridad reinante, siempre queda, un poco más allá del horizonte humanamente visible, la esperanza de un brillante renacer.”
Referencias bibliográficas
Bernal, Emilia. Cuestiones cubanas para América. Madrid: Imp. G. Hernández y Galo Sáez, 1928.
------------------. Alma errante. América. Miami: Editorial Cubana, 1990.
------------------. Layka Froyka. El romance de cuando yo era niña. Philadelphia: La gota de agua, 2006.
Betancourt de Hita, Armando. Emilia Bernal: su vida y su obra. Miami: Ediciones Universal, 1999.
Carpentier, Alejo. El amor a la ciudad. Madrid: Santillana, S.A., 1996.
Costa, Octavio R. Antonio Maceo, el Héroe. Miami: La Moderna Poesía, Inc., 1984.
Estrada, Alfredo José. Havana: Autobiography of a City. New York: Palgrave Macmillan, 2007.
Gómez, Máximo. Diario de campaña del Mayor General Máximo Gómez. La Habana: Centro Superior Tecnológico, 1940.
Jiménez Pastrana, Juan. Ignacio Agramonte: documentos. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1974.
Martí, José. Obras escogidas. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1992.
Olivera, Otto. Viajeros en Cuba (1800-1850). Miami: Ediciones Universal, 1998.
Thomas, Hugh. Cuba: The Pursuit of Freedom. New York: Harper & Row, 1971.
**Tomado de RANLE (Revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española). Agradecemos a su director Carlos Paldao la autorización para reproducirlo.
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