Por Profesor Rolando Alum Linera (**)
Bayamo, 9 de julio de 1835-Santiago de Cuba, 4 de noviembre de 1908
Es costumbre en las naciones modernas honrar la memoria
de sus primeros presidentes. Sin embargo, desde 1959 la tiranía de corte
Marxista-Leninista impuesta por los hermanos Fidel y Raúl Castro se ha dedicado
a difamar hiperbólicamente la memoria del primer mandatario cubano, don Tomás
Estrada Palma (Julio 9, 1835--Nov. 4, 1908).
Y es de rigor en las dictaduras de todos los matices la
ambición de reescribir la historia. Afortunadamente, la ya desaparecida
profesora Margarita García de Estévez relató la trayectoria vivencial de
Estrada Palma en su libro: ANTES DE CUBA LIBRE: EL SURGIMIENTO DEL PRIMER
PRESIDENTE CUBANO, TOMÁS ESTRADA PALMA (Madrid: Editorial Betania, 2016;
también disponible in inglés).
Don Tomás Estrada Palma se incorporó en su nativa Bayamo
a los mambises al estallar la que luego se llamó Guerra de los Diez Años
(1868-1878), llegando a asumir la presidencia de la República en Armas.
Capturado por los españoles, fue encarcelado en Cataluña, y liberado debido al
armisticio del Zanjón (1878). Ya que se le prohibió regresar a Cuba, entonces
se trasladó a Honduras, donde su primo, el poeta José Joaquín Palma (autor de
la letra del himno de Guatemala), era asesor del presidente reformista liberal
Marco Soto. A don Tomás Estrada se le acredita el haber organizad los servicios
hospitalarios, educacionales y de correo en Honduras, donde, por cierto, se
casó con la hondureña doña Genoveva Guardiola (quien luego deviniera en la
Primera Dama inicial de Cuba Libre).
Cuando el gobierno del Presidente Soto colapsó bajo
presión de los militares, don Tomás emigró a EE.UU., instalándose en el
pueblito de Central Valley, al norte de Manhattan. Allí dirigió una escuela
privada la cual José Martí visitaba y escribió sobre ella.
Como es sabido, ya para 1890 los exiliados
independentistas se habían reorganizado bajo el liderazgo de Martí, quien en
abril de 1895 se infiltró en Cuba para unirse a los insurrectos alzados desde
febrero 24. Al caer Martí en combate el 19 de mayo, Estrada Palma lo sucedió al
frente del Partido Revolucionario Cubano. La profesora García detalló en su
libro como don Tomás lideró un portentoso cabildeo internacional
pro-independencia, y coordinó la recaudación de fondos, así como la logística
de provisiones para el Ejército Mambí (por cierto, al que pertenecieron dos
tíos abuelos míos: Federico Alum Sotologno, muerto en combate, y Emilio García
Rizo, quien falleció en Miami ya a una avanzada edad poco después de llegar al
Exilio a principios de los 1960).
En abril de 1898 los estadounidenses intervinieron
militarmente en Cuba, encontrando un país terriblemente devastado por la guerra
y las infames reconcentraciones ordenadas por las autoridades coloniales.
Aunque se le da poco crédito (aun en este Exilio nuestro), la ocupación
estadounidense (1898-1902) promovió el establecimiento de los primeros sistemas
de educación y de salud pública, y la construcción de una vasta infraestructura
de acueductos, carreteras y hospitales; y finalmente, convocó a elecciones el
31 de diciembre de 1901. Estrada Palma accedió --sí reticentemente-- a ser
candidato presidencial apoyado por el domínico-cubano General Máximo Gómez, ex
jefe del Ejército Libertador. Oponiéndosele, se presentó el General Bartolomé
Masó (1830-1907), quien a última hora retiró su candidatura alegando fraude
electoral premeditado, aunque más tarde restablecieron su amistad confraternal.
Electo en ausencia, don Tomás regresó al país después de
25 años de exilio para su trascendental investidura el 20 de mayo de 1902,
evento que conmemoramos hoy.
La novedosa biografía de Estrada Palma por García que
reseño aquí concluye cronológicamente con su juramentación presidencial. No
obstante, admite que don Tomás violó su promesa de no reelegirse en 1906, lo
que suscitó revueltas de opositores y la polémica Segunda Intervención
Estadounidense (1906-1909).
Don Tomás falleció a los 73 años de edad en Santiago de
Cuba. No obstante sus errores, su honestidad legendaria y rectitud moral
contrastan con la triste trayectoria del clan gobernante por las más recientes
siete décadas [ver: www.antesdecubalibre.com].
(*) Tomado del Periódico
Cubano
(**) El Profesor Rolando Alum Linera, antropólogo residente de Nueva Jersey, es colaborador asiduo del Periódico Cubano.
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