Por María Argelia Vizcaíno
Figura estelar de la música afrocubana, Celia Cruz ya
tiene un lugar asegurado en la historia del género. Su carrera de más de cinco
décadas es reconocida en todo el mundo. EDUARDO LIVIA DAZA
A
Celia se le ha tratado con intención peyorativa por rábulas despreciables y he
visto con pesar que casi ninguna pluma ni voces autorizadas hayan rebatido esa
ramplonería insolente, que ella por su gran corazón ha pretendido no darle
importancia.
Uno
de los actos más repudiables ocurrió el sábado 29 de abril del 2000, en el
estadio municipal Hiram Bithorn, de Puerto Rico, donde la Fania All Stars
preparó el encuentro titulado «De esto se trata ser leyenda», en un estadio con
numerosas butacas vacías, pero las que estaban llenas en su mayoría fueron muy
bien escogidas para que el espectador se convirtiese en actor. La producción
general fue mediocre y gran parte de los asistentes no esperaron el final
porque muchos sectores de las gradas no recibían sonido y otras veces la
retroalimentación de la acústica era lo que les llegaba. Pero los que
prepararon la cama para nuestra Celia creyeron que salieron airosos, pues su
burdo libreto era lo que contaba.
El
acto fue primero politizado con discursos de Willie Colón, que pre-calentaron
el ambiente (*). Por lógica y conveniencia dejaron a Celia para el cierre, no
sólo por ser la única mujer del grupo sino por ser de todos la más famosa, así
que cuando salió a escena había mucho menos espectadores. Para presentarla
escogieron a Cheo Feliciano, que pocos meses antes había viajado a Cuba para
grabar un disco y se había cansado de declarar las maravillas que encontró bajo
ese sistema destructor. Ese era el aviso para preparar a la audiencia que
recibieron a la Reina con «tímidos aplausos» que fueron opacados rápidamente
con vulgares abucheos. Como Celia cantó sin reparo el Cúcala, los «salseros»
rechiflaban, gritaban «fuera» y pedían a gritos por «Andy». Celia concluyó con
la educación que la caracteriza y noblemente les dijo: «Gracias, los quiero
mucho».
Los
que critican que la cultura no debe mezclarse con la política prepararon
suciamente su venganza. Todo ese sarcasmo hiriente por la actitud que Celia
asumió años atrás, cuando en 1997 Andy Montañez se solidarizó, abrazó y
felicitó al paladín castrista Silvio Rodríguez, miembro del buró político del
régimen totalitario, lo que le costó la cancelación del contrato para actuar en
Miami, la capital del exilio cubano, para así evitar más polémicas. Ese mismo
Montañez estuvo en La Habana y «repitió consignas QUE SE VAYAN, que era el
símbolo de la feroz ola de represión de 1980» como relata el admirado escritor
Roberto Luque Escalona en el artículo «Guerra a los cubanos», publicado en El
Nuevo Herald, el 22 de marzo de 1997, así que sabemos del lado que cojea.
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| Silvio Rodríguez y Andy Montañez |
Mucha casualidad que ese concierto estaba respaldado por Montañez, Cheo y Willie Colón (este último en Panamá arremetió contra la «Mafia de Miami»), y sabe Dios cuantos otros con simpatías marxistas y otras malas entrañas escondidas jugaron en la misma novena. No olvidemos que los agentes del terrorismo, otrora llamado comunismo, están preparados para crear condiciones que favorezcan la permanencia de su sistema y atacar a sus oponentes, y la música es una de sus mejores armas porque recluta a resentidos sociales, a los tontos que se dejan engañar más de una vez, a los elementos «ignorantones» y cínicos que se venden por unos dólares.
Todo
este acto grotesco lo reseñó en El Nuevo Día el 1ro. de mayo del 2000, Javier
Santiago bajo el título de «La Salsa en pleno consenso». Con aparente
ingenuidad reportó que «el pueblo salsero estaba indignado», como si los pocos
que participaron en semejante complot fueran la representación mayoritaria de
los puertorriqueños que tanto han querido a Celia, esa fue la respuesta de los
que manipulan a las masas que no toleran los éxitos del exilio cubano, no
permiten otros ídolos que su antiyanqui momia y los muertos que le son tan
útiles, porque no pueden hablar. El reportero Santiago apoyó la maquinada
«protesta» al decir que «doña Celia le echó más sal al no querer reconocer su
desplante a un compañero artista». Espero que al saber la verdad se dé cuenta quién
hizo el desplante.
La
grandeza de esta cubana ejemplar se consolidó hace muchos años, pero se mostró
una vez más en el Concierto de las Américas delante de los presidentes de todo
el continente reunidos para la Cumbre celebrada en Miami, Florida, en el año
1994. Celia cerró la presentación pidiendo: «Señores presidentes, no hagan nada
que pueda ayudar a Fidel. Queremos una Cuba libre del comunismo».
Celia Cruz en el concierto de Las Américas (25 dic. 1994)
Esa
es la gran dama que ha llevado con honra su CRUZ y sufre las injusticias del
mundo, aunque los tullidos de mente y los codiciosos envilecidos se empeñen en
hacer ver lo contrario. Ojalá que Cristina Saralegui y su esposo Marcos Ávila
—otros cubanos muy envidiados por sus logros sucesivos y por anticastristas—
incluyan en la producción cinematográfica que preparan sobre la vida de la
Divina Diosa (como la llama Johnny Pacheco) estas anécdotas de significación,
para que el público pueda apreciar la fibra patriótica de Celia Cruz, que se ha
mantenido con firmes convicciones y jamás acudirá a ninguna invitación del
gobierno opresor para actuar para un pueblo amordazado, como sí se han gozado
de participar sus principales detractores.
Muy a pesar de ellos, con su bilis derramada
por la constante producción de éxitos, sigue siendo la Reina de la Guaracha,
que hoy llaman Salsa y como ha escrito tan bien Luis Mario, el Poeta Nacional
en el exilio en su poema dedicado a Celia Cruz, recogido en el libro Antología
Sin Tierra:
«Ya
no está en Cuba, pero Cuba anhela/
que
le sequen su llanto con su piel de ciruela. /
Señora
guarachera, pero siempre señora, /
su
voz es un sedante cuando la patria llora». •
E-mail:
mariaargelia@hotmail.com
Escrito
en el año 2000.
(*)
Agradecemos a Willie Colón por esta carta necesaria para dar su versión de lo
sucedido
contra Celia Cruz este nefasto día.
To:
<mariaargelia@hotmail.com>
Subject: Dear Ms. Vizcaino
Date: Fri, 30 Mar 2007
02:06:31 -0400
Dear Ms. Vizcaino,
What happened between the
Estefans and myself was unfortunate but the press was largely responsible for
blowing it up.
Celia and Pedro were close friends of my family. Celia was the maid of honor at my wedding. The situation where Celia was booed in Puerto Rico was due to a false rumor that she had used some denigrating words to describe a prominent Puerto Rican (Andy Montañez) . As I understood it,
It was actually someone else that said those words and whenever I was asked about it, I corrected them and defended Celia. This was a false rumor about Celia just like the rumor about my organizing against Celia is totally unfounded and inaccurate.
I have never supported the
Castro regime nor have I ever been to Cuba. I will never go until Cuba is free
of this dictator.
I believe that in a Democracy
everyone has a right to their opinion and to petition. But a petition should be
based on truths not false rumors.
Respectfully
Willie Colón
-----------------------------------------------------
Traducción, cortesía de la amiga puertorriqueña Edith
Rodríguez.
Estimada
Sra. Vizcaíno,
Lo
que ocurrió entre los Estefan y yo fue muy desafortunado, pero la prensa tuvo
mucho que ver al exagerar. Celia y Pedro eran muy amigos de mi familia.
Celia
fue la Dama de Honor en mi boda. La situación donde a Celia la abuchearon en
Puerto Rico fue debido a falsos rumores, donde supuestamente ella utilizó
algunas palabras denigrantes describiendo al prominente puertorriqueño (Andy
Montañez). Lo que tengo entendido, fue que otra persona fue quien dijo esas
palabras. Donde quiera que yo iba me hacían la misma pregunta, yo les aclaraba
y defendía a Celia. Esto fue un falso rumor sobre Celia, al igual del rumor,
que yo estaba organizado en contra de ella, fueron totalmente incorrectos y sin
fundamentos.
Nunca
he apoyado el régimen de Castro, tampoco nunca he visitado Cuba. Iré a Cuba
sólo cuando esta sea libre de este Dictador.
Creo
en la Democracia, donde todos tenemos el derecho a opinar como a pedir. Pero
una petición debe estar basada en la verdad y no en falsos rumores.
Respetuosamente,
Willie
Colon.
Por
favor, no omita el nombre del autor ni la fuente de dónde fue publicado
cualquier escrito que copie y distribuya. Hay que respetar los derechos de los
autores, que es respetarnos a nosotros mismos. Gracias.
María
Argelia Vizcaíno
«Todo, el que copia el trabajo de otro y lo presenta como suyo demuestra lo indigno de su origen». José Martí.


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