La participación de los agentes castristas en el narcotráfico
Por Pedro Corzo
Los
vínculos entre los déspotas de ambos países han sido tan profundos que el
carnicero más devastador del castrismo, Ramiro Valdés, ha sido un asiduo
visitante al país sudamericano con el objetivo de montar la base logística que
el chavismo necesitaba para sobrevivir
Cierto
que Venezuela le ha facilitado al totalitarismo cubano un respaldo invaluable
consistente en la entrega de petróleo, contratación de trabajadores esclavos y
respaldo internacional, pero los Castro le han trasmitido, primero a Hugo
Chávez y después al felizmente encarcelado Nicolás Maduro, sus vastos
conocimientos en actividades relacionadas con la represión, el espionaje y un
aspecto poco comentado, la estrategia a desarrollar para que la mayoría de la
población insatisfecha políticamente, emigre con el objetivo de reducir la
oposición y tener ingresos provenientes del extranjero.
Han
sido muchas las denuncias sobre el control ejercido por oficiales de las
Fuerzas Armadas de Cuba sobre los institutos armados venezolanos. Efectivos de
diferentes graduaciones tienen autoridad en el fuerte Tiuna, el centro marcial
más importante, mientras, instruyen a los servicios de espionaje y
contraespionaje en como neutralizar hasta arrestar, a los potenciales
conspiradores dentro de las unidades castrenses.
Hay
que señalar que las enseñanzas de castrismo han conducido a la autocracia
venezolana a implantar un control social muy semejante al de Cuba,
caracterizado por el sectarismo, la discriminación y la desconfianza ciudadana,
con el remate de una desesperanza generalizada, en mi opinión, el legado más
trágico de cualquier dictadura.
El
castrismo es igualmente responsable del narcotráfico como Maduro y Diosdado
Cabello, máxime, si recordamos las denuncias de la estrecha relación de Fidel
Castro con varios de los capos del narcotráfico de los ochenta y noventa y
otras recientes, que aducen que el totalitarismo intento cubrir con el
fusilamiento del general Ochoa y de otros altos oficiales, su actividad
delictiva.
Por
otra parte, creo necesario recordar que los esbirros castristas que murieron el
3 de enero último en Caracas no han sido los únicos de su estirpe en ser
abatidos en defensa de lo peor. Fidel Castro siempre anhelo someter a
Venezuela, aunque fue Hugo Chávez, traidor a su país, quien se la entregó en
bandeja de plata.
El primer sicario castrista que se tenga conocimiento muerto en ese país fue Antonio Briones Montoto, uno de los invasores de Machurucuto. El interés de Castro por imponer su fundamentalismo en el hemisferio fue constante pero dos países, para desgracia de estos, ejercieron sobre el déspota cubano una atracción fatal, Venezuela y Colombia.
Desde los albores de la revolución cubana cientos de insurgentes venezolanos fueron entrenados y pertrechado con armas y dinero de la Isla, sin embargo, la ayuda de los Castro no destruyó la democracia, fueron Hugo Chávez y Nicolás Maduro quienes la echaron abajo y todos juntos, han estado involucrados en el tráfico de drogas.




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