Contra la indefensión y la desesperanza
Por
Pedro Corzo
Por
suerte, para los cubanos, nuestra historia cuenta con las doctrinas y ejemplos
que nos dejó José Martí, parte fundamental de nuestro pensamiento nacional.
Es
apropiado reconocer que la represión bajo el totalitarismo tiene un formato
integral y diversificado que ha intoxicado con el terror a la mayoría de la
población. Las regulaciones restrictivas de un sistema absoluto trascienden lo
policial ya que hacen acto de presencia en el mundo laboral, educativo y
social, incluyendo la familia. No hay actividad ajena al control del estado después
que se implanta un sistema totalitario.
Esta
gestión tan abarcadora limita en gran medida la formación de una oposición
articulada nacionalmente con propuestas de carácter social y reivindicativas
que promuevan proyectos políticos y sociales, factor que impide a los
opositores promover protestas y reclamos que le conviertan en opción de cambio.
El
control es tan dominante que la inmensa mayoría de la población se siente
desamparada ante las autoridades del estado. La indefensión y la desesperanza
es un sentir extendido en toda la sociedad, producido, por la supremacía del
estado, gobierno y partido, en los más ínfimos detalles del quehacer diario.
Por
suerte, para los cubanos, nuestra historia cuenta con las doctrinas y ejemplos
que nos dejó José Martí, parte fundamental de nuestro pensamiento nacional. La
vocación patriótica del “Maestro”, su confianza en el futuro y su hacer
constante a favor de su utopía, una república “con todos y para el bien de
todos” son referentes para cualquier ciudadano con conciencia cívica, como lo
fueron sus convicciones sobre la libertad individual y la soberanía popular.
Martí,
siempre se manifestó con mucha claridad sobre los derechos inalienables del
hombre al subrayar que la "Libertad es el derecho que todo hombre tiene a
ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía", mientras, el castrismo
se ha sostenido perpetuamente en el oportunismo, la mentira y el engaño. El
sistema totalitario este afincado en una doble moral, en la que el vasallo
oculta sus opiniones y actúa en base a lo que le conviene a su sobrevivencia,
una hipocresía integral que se ha convertido en el agente más corrosivo que
enfrenta el despotismo.
Las
diferencias entre las propuestas políticas de Martí con las del tirano Fidel
Castro, son abismales. El Maestro siempre difundió la esperanza y fue muy
explícito cuando escribió “Patria es humanidad, es aquella porción de la
humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha
de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías
inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas”, una
descripción del castrismo muy difícil de igualar.
En
cambio, los hermanos Castro persistentemente identificaron la Patria con la
Muerte, como si fuera parte de su patrimonio, una heredad en la que no hacen
diferencias entre rebaños y personas, eliminando así toda esperanza de los
ciudadanos que, transformados en siervos, esperan una vida mejor.
El
apóstol cubano con una indudable visión de futuro advirtió en la “Futura
Esclavitud”,1884, sobre el peligro de concentrar el poder en el estado,
señalando que "De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo
del Estado", destacando a su vez el surgimiento de una nueva clase que
llama “funcionarios”, burócratas, una angustiante realidad que sufren los
cubanos desde hace más de seis décadas.
Las
esperanzas han crecido y fortalecido por factores propios de los pueblos y
gracias a la decisión del presidente Donald Trump de encarcelar a Nicolas
Maduro, más sus advertencias a los dictadores de Cuba y Nicaragua de que sus
depredaciones han llegado a su final, lo que sumado al agotamiento del
despotismo en ambos países ha motivado el renacer de la esperanza de cambios
que conduzcan a la democracia o al menos, al derrocamiento de los opresores.
Es
fácil apreciar que Miguel Diaz Canel y sus sicarios, al igual que la dupla
Ortega-Murillo y las huestes de facinerosos que le acompañan, se sienten
inseguros, temen por su futuro porque la impunidad que han disfrutado por años
se les está terminando.


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