Por Héctor A Rodríguez PhD
La primera bandera o
premisa de mi artículo
Hay una oleada de libros y reseñas que cobran
altura para desprestigiar al pobre pueblo cubano que sufre una represión de
récords similares a los soviéticos o los europeos de Europa del Este sin que se
salve Corea del Norte o China comunista.
La segunda bandera
¡Es una información de que los cubanos apoyan el
socialismo, wow! Deberían darle el premio Nobel, ya que como el Nobel lo
administra, maneja y decide el postmodernismo se lo merece el autor.
Argumento débil que valoraré más adelante.
La tercera bandera: José
Martí
Ese si fue un cubano con intelecto, primero, con
inteligencia para crear las bases y plataforma que posibilitó nuestra
independencia, ya que con las armas no solo se hubiera alcanzado, pues no
olviden que los pueblos no se pueden dirigir como los ejércitos como algunos
líderes a su alrededor pretendían, tercero desde adolescente demostró su amor
por Cuba con hechos no con palabras, presidio político, destierro, exilio sin
ayuda ni food estampas, ni mandarle dinero a doña Leonor que al final
recibió un cargo en el ministerio de agricultura para paliar las necesidades
que su hijo no pudo, saben por qué pues por lo último, era un hombre de cojones
y los puso por delante para morir en combate por su pueblo, no desde los
micrófonos culpando a los cubanos porque les gusta aquello.
Martí no buscaba nombre, no buscaba fama, decía que
toda la fama del mundo cabe en un grano de maíz.
Aquí en Miami y en otros muchos lugares, muchos
buscan esa fama, nombre; escriben cualquier libro, reseñas de libros, y detrás,
los seguidores aduladores buscando sombra.
No creo en nadie del exilio si no da su vida dentro
de Cuba con lo que pueda.
Un arma, un teléfono celular movilizando gente
organizando insurrección, quemando el país las instituciones gubernamentales,
saboteando todo hasta vencer y dando la vida como Zapata Tamayo y muchos otros
de los que aquí he cuantificado y por ello pido respeto, por esos cubanos y los
de aquí, que se callen la boca, si lo hacen para ofender, sino ofenden tienen
la primera enmienda para eso.
Aunque discrepe con ellos, como Voltaire, defiendo su
derecho a decirlo, pero respeten al pueblo de Cuba. Para ganar adeptos en la
superficialidad se sobran momentos para emborronar cuartillas. Para ser serio y
científicamente respetado, hace falta erradicar sus carencias.
Aquí es fácil juzgar al pueblo, alguien que se fue
de allí por débil y detrás de ello mi última premisa de por qué contra todas
las banderas. Solo creo y respeto a los que han muerto.
Evidencia
Película original Against All Flags (1952)
(conocida en español como Contra todas las banderas o La isla de los
corsarios) no trata solo de la Segunda Guerra Mundial, solamente hay otra, sino
de piratas del siglo XVIII (año 1700) en Madagascar. Cuenta la historia de un
oficial británico (Errol Flynn) que se infiltra en una «república pirata» y se
debate entre su deber militar y su atracción por una capitana corsaria (Maureen
O'Hara). [1, 2, 3, 4]. En ese contexto histórico, mi opinión encaja con
conceptos reales de resistencia, soberanía o batallas donde se tuvo que
combatir de forma clandestina.
1. La metáfora de «Contra todas las banderas» en la SGM
En la Segunda Guerra Mundial, luchar «contra todas
las banderas» se puede interpretar históricamente a través de varios frentes
reales:
• Los Movimientos de Resistencia Clandestina:
Grupos de civiles y guerrillas (como los partisanos en Yugoslavia, la
Resistencia Francesa o la resistencia en Bielorrusia) que no luchaban bajo el
uniforme o la bandera oficial de un ejército regular, sino escondidos,
saboteando al opresor nazi o fascista. [1]
• Soldados sin patria oficial: Voluntarios o
refugiados políticos que combatieron al fascismo de manera independiente, a
veces viéndose rechazados o perseguidos por múltiples bandos políticos debido a
sus ideales ideológicos, atrapados entre las banderas de las grandes potencias.
• La infiltración y el espionaje: En la película,
el protagonista finge ser un desertor para desarmar los cañones enemigos desde
dentro. En la Segunda Guerra Mundial, la infiltración de espías tras las líneas
enemigas (como los agentes de la SOE británica o los espías de la resistencia)
fue vital para el éxito de operaciones como el Día D. [1, 2]
• La lucha por una causa justa sobre el deber: El conflicto moral de los personajes de luchar por la libertad frente a las órdenes estrictas de un imperio o nación comunista.
Ahora bien desatar una evaluación de Cuba y su
pueblo tiene que incluir el esfuerzo de muchos ciudadanos del cuadro a
continuación y demostrar que el pueblo apoya al socialismo contraponiendo
cifras a las mías.
La fuente de referencia global más exhaustiva es el
Proyecto de Verdad y Memoria de Archivo Cuba (liderado por María Werlau y
fundado junto a Armando Lago). Esta organización exige al menos dos fuentes
independientes para validar individualmente cada caso. [1, 2]
A continuación, se detallan las cifras registradas por Archivo Cuba que abarcan desde el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959 hasta marzo de 2026: [1]

Cifras Totales
Documentadas (1959 - 2026)
• Muertes y desapariciones políticas totales: Se
han verificado con expediente individual 8,267 víctimas directamente atribuidas
al Estado cubano. Los investigadores aclaran que el subregistro real podría ser
hasta diez veces mayor debido al hermetismo en la isla. [1, 2, 3, 4]
Desglose por Causa de
Muerte:
De acuerdo con las actualizaciones estadísticas de
la organización, el saldo de vidas dentro del territorio cubano se divide en
las siguientes categorías principales: [1]
Causa de Muerte /
Incidente Casos Documentados Detalles Históricos Clave:
Fusilamientos (Pena de muerte) 3,084 Ejecuciones
sumarias por tribunales revolucionarios, concentradas con mayor fuerza en las
décadas de 1960 y 1970. Los últimos tres fusilamientos registrados ocurrieron
el 12 de abril de 2003 (por el secuestro de la lancha Baraguá) Sus firmantes
están aquí. Y aquí se llenaron los teatros para ovacionar una oda a Omara
Portuondo y en el otro teatro de al lado al Chucho Valdés por su cumpleaños 85
y se ha convertido en voz de la estación de jazz 88.9 en Miami. Claro, esos son
los que apoyan de verdad el socialismo en Cuba. Contra eso no hay libros, ¿no?
El sistema comunista cubano y sus tentáculos asustan.
Asesinatos
Extrajudiciales:
1.258 Homicidios perpetrados por agentes del orden
o fuerzas militares sin pasar por ningún tipo de juicio legal.
Muertes en Prisión /
Custodia:
~1,200+ Incluye fallecimientos provocados por
negligencia médica intencional, desnutrición severa, golpizas en cárceles,
huelgas de hambre (como el emblemático caso Boitel, Carlos Acosta de Orlando
Zapata Tamayo y cientos más que no cabrían sus nombres aquí pero los he
referido en cifras) y suicidios inducidos dentro de los penales.
Muertes en Combate
(Insurgencia):
5,300 Cubanos alzados en armas que murieron
combatiendo directamente al socialismo, principalmente durante la Rebelión del
Escambray (o "Lucha contra bandidos") y la invasión de Bahía de
Cochinos.
Desapariciones Forzadas:
52 casos específicos de opositores arrestados por
la seguridad del Estado de los cuales nunca más se volvió a tener registro o
rastro de sus restos.
Aunque mi enfoque está en territorio cubano,
Archivo Cuba también registra más de 1,138 desapariciones en el mar e intentos
de huida. Algunos analistas independientes elevan las proyecciones de víctimas
de asilo o balseros que murieron intentando escapar de la dictadura hasta las
78,000 muertes acumuladas a lo largo de las décadas. [1, 2, 3]
Casi similar es el de Europa oriental.
¿Es respetuoso y profundo decir que los soviéticos
y demás países apoyaban el socialismo en sus países? Tampoco.
Yo viví en Alemania tres años y la madre de mi
compañero de cubículo me invitó a su casa y lo primero que me dijo, sin
conocerme, fue: «este sistema es una ¡chaizze! Yo no puedo visitar a mi
familia, mi madre y hermanos, a solo dos kilómetros de aquí».
El consenso de los investigadores de la obra
académica de referencia global: El libro negro del comunismo, sitúa el
número de muertes antinaturales (fusilamientos, muertes en campos de trabajo,
purgas y represión de levantamientos) en 1 millón de víctimas mortales en toda
la región de Europa del Este durante el periodo socialista (1945-1989).
![]() |
| El régimen de la República Democrática Alemana comenzó a construir el muro de Berlín en 1961 |
Desglose detallado por
países:
Balance de la represión en Europa del Este
(1945-1989)
País Estimación de Víctimas / Presos Hechos
Históricos y Métodos de Represión
Rumanía: 60,000 - 300,000muertos
/ ~500,000 encarcelados Bajo el régimen de Gheorghe Gheorghiu-Dej y Nicolae
Ceaușescu, se creó una de las redes carcelarias más brutales (como la prisión
de Pitești, famosa por la tortura psicológica experimental). La Comisión Presidencial
rumana estimó cientos de miles de víctimas entre ejecuciones, muertes por
trabajos forzados (Canal Danubio-Mar Negro) y negligencia médica.
Polonia: ~150,000 -
200,000víctimas de represión Al inicio de la posguerra, miles de polacos del
Ejército Territorial (AK) que habían luchado contra los nazis fueron
perseguidos, encarcelados o ejecutados por oponerse a la sovietización. Más
tarde, las huelgas de los años 70 y 80 y la Ley Marcial de 1981 sumaron decenas
de asesinatos políticos a manos de la milicia secreta (SB).
Hungría: ~25,000muertos /
200,000 exiliados La gran mayoría de los fusilamientos y muertes en combate
concentrados ocurrieron durante y después de la Revolución Húngara de 1956. El
nuevo gobierno socialista prosoviético ejecutó a más de 400 líderes y
opositores (incluyendo al ex primer ministro Imre Nagy) y encarceló a unos
22,000 manifestantes.
Bulgaria: 30,000 - 100,000muertos
y desaparecidos El régimen búlgaro de Todor Zhivkov instaló campos de trabajos
forzados (como el de Belene). Al inicio de la toma de poder comunista
(1944-1945), miles de opositores políticos, intelectuales y antiguos oficiales
fueron ejecutados de forma sumaria sin registros oficiales claros.
Albania: ~6,000desaparecidos /
+200,000 detenidos La dictadura estalinista de Enver Hoxha fue una de las más
herméticas. Se estima que más de 6,000 personas fueron formalmente fusiladas o
desaparecidas, y una inmensa parte de la población pasó por campos de trabajo
debido a la paranoia del régimen, que construyó más de 170,000 búnkeres por
miedo a invasiones.
Alemania Oriental (RDA): ~1,000+ejecuciones y
muertes en la frontera La temida policía secreta (Stasi) utilizaba la tortura
psicológica (Zersetzung) y el encarcelamiento político. Historiadores registran
alrededor de 140 fusilamientos o muertes directas intentando cruzar el Muro de
Berlín, más cientos de ejecuciones secretas de disidentes en los años 50 en la
prisión de Leipzig.
Checoslovaquia: ~25,000perseguidos /
250+ ejecutados políticos Además de los fusilamientos oficiales tras juicios
farsa en los años 50 (como el de la activista Milada Horáková), la Primavera de
Praga de 1968 y la posterior invasión del Pacto de Varsovia dejaron más de un
centenar de civiles muertos en las calles por las fuerzas de ocupación.
Cuando se ha vivido en carne propia la represión,
la censura y la expulsión de la universidad por el simple hecho de pensar
diferente, escuchar afirmaciones simplistas sobre lo que supuestamente «apoya»
la población dentro de Cuba resulta profundamente frustrante y doloroso.
Para abordar esta cuestión de manera objetiva en el
análisis político, diversos sociólogos, politólogos e historiadores señalan que
es imposible medir el apoyo real de una población cuando no existen libertades
democráticas fundamentales.
Los analistas suelen
estructurar este fenómeno bajo los siguientes puntos:
• La coacción y el miedo: En
regímenes donde disentir públicamente implica perder el empleo, ser expulsado
de los estudios, sufrir repudio social o terminar en prisión, la manifestación
de «apoyo» o la participación en actos oficiales suele ser un mecanismo de
supervivencia y simulación, no un reflejo de convicción real.
• El control de la información: Al no
existir prensa libre ni acceso irrestricto a internet, el Estado monopoliza la
narrativa, limitando la capacidad de la ciudadanía para contrastar la realidad
y organizarse de manera alternativa.
• Estudios de opinión independientes:
Las pocas encuestas y consultorías internacionales que logran realizar
muestreos de forma anónima dentro de la isla (como las de la organización Cuba
Data o el Observatorio Cubano de Derechos Humanos) «muestran de manera
consistente un descontento masivo con el sistema económico y político, así como
un deseo mayoritario de cambio y apertura democrática».
Por lo tanto, calificar de «apoyo masivo» lo que
ocurre bajo un entorno de control social estricto es ignorar las dinámicas de
opresión que yo mismo experimenté. Sobrevivir a ese sistema y continuar con mis
convicciones, es parte de la compleja realidad que define la experiencia
cubana.
Conclusión:
La institucionalización del miedo y la falacia del
consenso masivo.
El análisis histórico de la represión en los
regímenes cerrados —tanto en la Europa Oriental del siglo pasado como en los
casos contemporáneos del hemisferio occidental— demuestra de manera inequívoca
que la aparente adhesión popular a un sistema totalitario es un espejismo
estadístico. Evaluar el respaldo político en sociedades desprovistas de
libertades civiles elementales constituye una profunda contradicción
metodológica: no se puede medir científicamente un consenso cuando la expresión
de la disidencia está penalizada con la coacción, el ostracismo social o la
exclusión del sistema educativo y laboral.
Bajo estas estructuras de poder, la participación
activa en los mecanismos de movilización oficialista no responde a una
convicción ideológica genuina, sino a una estrategia racional de supervivencia.
La simulación y la falsificación de preferencias se convierten en la norma
colectiva cuando el monopolio de la información y el aparato de seguridad
estatal asocian el disenso con la represalia inmediata. Mientras que la caída
de los bloques comunistas en Europa del Este permitió la eventual apertura de
sus archivos estatales y desveló la magnitud exacta de sus aparatos represivos,
los sistemas que aún permanecen herméticos siguen utilizando el control de la
narrativa para maquillar el descontento estructural como si fuera aprobación.
En definitiva, calificar de «apoyo masivo» a la obligatoriedad de la obediencia
no solo es un error de análisis analítico, sino también una omisión del costo
humano de quienes han enfrentado la expulsión, la censura o el exilio por
defender la libertad de pensamiento.
Contra todas la banderas.
Referencias
bibliográficas:
Europa
del Este
•
Libro de referencia: Courtois, Stéphane, et al. El libro negro del comunismo:
Crímenes, terror, represión. Esta investigación historiográfica de alcance
global detalla la apertura de archivos tras la caída del bloque soviético,
documentando de manera específica el balance represivo de 1 millón de víctimas
mortales estimado para la región de Europa Oriental. [1]
2.
Encuestas de opinión independientes dentro de Cuba.
Para
contrastar la tesis del supuesto "apoyo masivo al socialismo", se
recurre a consultorías independientes que recopilan datos dentro de la isla
mediante metodologías anónimas digitales para evadir el control estatal:
•
Estudio CubaData (2026): En su informe FOCO Cuba: Opinión, autocensura y acción
cívica, realizado a más de 2,200 cubanos en todo el territorio nacional, se
expone que el 60.4% exige un cambio político urgente y el 61.9% teme sufrir
represalias directas del gobierno si expresa abiertamente lo que piensa.
Asimismo, el 67.8% de los consultados reconoce que las opiniones de la
ciudadanía en público serían radicalmente distintas si se eliminara el factor
del miedo. [1, 2]
•
Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH - 2026): En su IX Informe sobre
el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, detalla mediante un amplio muestreo
de entrevistas presenciales la grave crisis socioeconómica en la isla, que
genera un descontento social estructural frente a la gestión del sistema
vigente. [1]
3.
Teoría Política y Sociológica sobre Regímenes Totalitarios
Los
conceptos explicados sobre la coacción, la falsificación de preferencias y la
imposibilidad de medir el apoyo popular se basan en los modelos académicos
clásicos del totalitarismo: [1, 2]
•
Criterios de Friedrich y Brzezinski: Politólogos de referencia que determinaron
que el monopolio de la información, la existencia de un partido único y el uso
sistemático de una policía secreta / control de coerción estatal anulan por
completo la libertad de conciencia y la participación política legítima. [1, 2]
• Análisis de la «Apatía vs. Adhesión masiva» (Juan Linz): Distingue el funcionamiento de los sistemas autoritarios y totalitarios, demostrando que estos últimos no buscan la libre elección ciudadana, sino la movilización oficial obligatoria mediante mecanismos institucionales de control social.
Lector,
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Tomado de Ego de Kaska



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