Tuesday, January 16, 2024

Causa número 2 de 1989

Compartimos con nuestros lectores el video que resume el juicio al exministro del interior José Abrantes, iniciado el 24 de agosto de 1989 bajo la denominación oficial de Causa número 2 de 1989. Tal numeración hacía referencia a la famosa Causa número 1 fue la que se le había seguido a un grupo de oficiales del MININT y el MINFAR el mes anterior acusados de narcotráfico y que concluyó con el fusilamiento de cuatro de los acusados incluido el general de división Arnaldo Ochoa Sánchez. La principal acusación que se le hizo al ex ministro del MININT fue la compra de más de 1200 Ladas por un monto de cuatro millones de dólares para ser entregados a sus subordinados, cargo que sirvió para justificar la expulsión del MININT de los oficiales que habían recibido los vehículos y la reconstitución del ministerio por oficiales afines a Raúl Castro. Dicho juicio también propició el traspaso del sistema financiero construido por el MININT con dinero del narcotráfico a manos del MINFAR que ese mismo año habría de fundar la corporación Gaviota. José Abrantes, quien había sido ministro desde 1985, fue condenado a 20 años de prisión el 31 de agosto de 1989 condena de la que cumplió apenas unos meses. El 21 de enero de 1991 fallecía en la prisión de Guanajay donde estaba recluido, a causa de un infarto, según la explicación oficial. No obstante Archivo Cuba afirma que

Desertores del régimen cubano informaron que [Abrantes] había sido sometido a una dieta especial de nutrición para debilitarlo y que se le agregaban toxinas a su comida además de administrársele inyecciones con dosis concentradas de potasio y digoxina para provocarle un ataque cardíaco. Según se informa, fue trasladado en ambulancia al hospital y lo asfixiaron con una almohada durante el trayecto. No se realizó autopsia y no se permitió a la familia ver el cadáver.



Monday, January 15, 2024

We Were Strangers: Una película de John Huston inspirada en un episodio del machadato

 En el post anterior a propósito de un famoso atentado doble que se preparó contra Machado en 1932 se mencionaba la película de John Huston "We Were Strangers". Estrenada en 1949 y protagonizada por Jennifer Jones, John Garfield y Pedro Almendariz se inspiró en el barroco plan, desarrollado por los terroristas del ABC. Este incluía, como primer paso, el asesinato del presidente del senado Clemente Vázquez Bello tras lo cual se preveía que cuando el asesinado fuera enterrado en el panteón de los Truffin, la familia de la esposa, en el cementerio Colón, en La Habana. La segunda parte del plan consistía en hacer explotar una carga de dinamita que se había plantado previamente en dicho panteón cuando se hallaran allí los asistentes al entierro entre los que se esperaba que estuviera el dictador Gerardo Machado. La parte esencial del plan se vino abajo cuando los familiares de Vázquez Bello decidieron enterrarlo en el panteón familiar de Santa Clara, decisión que sin saberlo evitó el mayor atentado terrorista que hubiera conocido la república cubana. Lo que sí provocó, en cambio, fue una represión terrible por parte del régimen machadista tal y como se describe en el post anterior. 

No obstante lo intrincado del plan encendió la imaginación artística de al menos un par de creadores. De un lado la del escritor Lino Novás Calvo quien usó el plan para delinear el final de su cuento "Aquella noche salieron los muertos" publicado apenas semanas después del atentado en la Revista de Occidente. Por otro la película de John Huston que les ofrecemos a continuación.




Sunday, January 14, 2024

Cuba en los 1930: una historia familiar

Dr. Jorge Alfredo Belt Muñoz

Por Guillermo A. Belt

Jorge Alfredo Belt Muñoz nació en La Habana el 4 de octubre de 1868, y seis días después Carlos Manuel de Céspedes dio comienzo a la Guerra Grande con el Grito de Yara. Vivió diez años de su niñez en guerra. Tenía 17 años a la muerte de su padre, y se hizo cargo de su madre hasta que ella murió. A la edad de 19 se graduó de Derecho en la Universidad de La Habana. Inmediatamente comenzó a ejercer la abogacía. Dos años después, el 30 de agosto de 1889, era juez del juzgado municipal de El Cerro.

Desempeñaba igual cargo en otro juzgado de la capital cuando, al inaugurarse la República de Cuba en 1902, el Presidente Tomás Estrada Palma lo nombró Secretario de la Presidencia. En 1906 se vio en la necesidad de regresar al ejercicio de su profesión para atender urgentes obligaciones familiares. Al aceptar su renuncia, Estrada Palma le dijo en una carta manuscrita:

Los dos podemos decir que estamos fundidos en una sola pieza, porque en el pensar i en el sentir recta i honradamente nos hallamos por completo identificados.

Fue abogado de Estrada Palma hasta la muerte del primer presidente de Cuba, que halló a don Tomás en una escasez de recursos, por no decir pobreza, nunca más conocida en nuestro país por sus exmandatarios. Representó a importantes compañías y entidades, nacionales e internacionales. Tuvo éxito profesional, gozó de excelente reputación como hombre de bien, y sobre todo fue un padre ejemplar.

Murió el 27 de octubre de 1932 de un paro cardíaco, en su casa de Paseo 4, El Vedado. Esa misma tarde tuvo lugar su entierro en el Cementerio Colón. El día siguiente, el diario The New York Times publicó la noticia del fallecimiento[1], dando cuenta en los dos párrafos finales de un dato curioso: los tres hijos del Dr. Jorge Alfredo Belt Muñoz habían asistido al sepelio en circunstancias extraordinarias.

Traduzco los párrafos finales mencionados:

Le sobreviven tres hijos, Alberto, Alfredo y Guillermo. En la actualidad, Alfredo se encuentra en la Legación de Panamá, donde solicitó protección como asilado político tras los asesinatos políticos recientes, y se dice que los otros hijos están escondidos.

Las honras fúnebres han tenido lugar esta tarde en el Cementerio Colón. Alfredo estuvo presente, acompañado por un funcionario de la Legación panameña para garantizar su condición de asilado, en tanto que los hijos más jóvenes recibieron garantías, según se dice, por parte de Orestes Ferrara, Secretario de Estado, que les permitieron estar presentes en el sepelio.


Lectores asiduos del Times habrán leído otro despacho desde La Habana, del 21 de octubre, publicado el día siguiente, sobre el motivo del asilo de Alfredo y el ocultamiento de Alberto y Guillermo. En un libro transcribí el texto de esta noticia, hallado en línea hace varios años, cuyo original lamentablemente he perdido. Lo copio a renglón seguido.[2]

The Panamanian Legation informed the Secretary of State today that Dr. Alfredo Belt, a son of the prominent Cuban attorney Dr. Jorge Alfredo Belt and an Opposition leader, had taken refuge in the legation. El Heraldo de Cuba on Sept. 29 reported that Dr. Alfredo Belt had been arrested as one of the assassins of Dr. Vasquez [sic] Bello, President of the Cuban Senate. The paper was suspended and its editor was held in jail for several hours. Dr. Belt is said to have gone in hiding at that time, together with his brothers Guillermo and Alberto.

El 27 de septiembre de 1932, alrededor del mediodía, el Dr. Clemente Vázquez Bello, Presidente del Senado y muy allegado al Presidente Gerardo Machado, salió del Habana Yacht Club rumbo a su casa. Viajaba en su automóvil, conducido por su chofer, en el asiento trasero junto a un policía que era su única escolta. Varios hombres de la organización clandestina ABC, opuesta a Machado, a bordo de otro automóvil alcanzaron el de Vázquez Bello, le dispararon desde atrás con escopetas recortadas y lo mataron.

El asesinato formaba parte de un plan tan espectacular que terminó siendo la trama de una película. Días antes, otros miembros del ABC, dando por sentado que el entierro del prominente político tendría lugar en el Cementerio Colón y que el Presidente Machado asistiría, habían colocado una gran cantidad de explosivos bajo el panteón familiar, utilizando el túnel de la cloaca que conducía al mismo. Situados a más de 700 metros y mediante un cable, los conspiradores provocarían la explosión con la que esperaban matar a Machado.

Aunque el plan basado en el asesinato de Vázquez Bello fracasó porque a última hora la familia del político decidió enterrarlo en su natal Santa Clara, y a pesar de que los explosivos sólo fueron descubiertos días después, la represalia por la muerte del íntimo amigo de Machado fue inmediata y brutal. Esa misma tarde, la porra, como se conocía la policía secreta de la época, mató a tiros y en su casa a los tres hermanos Freyre de Andrade, así como al Dr. Miguel Ángel Aguiar, miembro de la Cámara de Representantes.

El Heraldo de Cuba, periódico favorable a Machado y vocero del gobierno, recibía información confidencial de personeros del régimen. A la 1 de la tarde del 27 de septiembre la edición del Heraldo circuló con esta noticia, que copio del libro antes citado, p. 161. Evidentemente se trataba de una filtración puesto que el asesinato de los Freyre ocurrió dos horas más tarde, el de Aguiar un poco después, y el del Dr. Ricardo Dolz no se produjo porque el catedrático universitario y exsenador logró escapar gracias al aviso de un amigo influyente que le aconsejó huir de inmediato ese mismo día. El Heraldo, en su afán de primicia, había dado cuenta de asesinatos que aún no habían ocurrido.


El lector comprenderá que los tres hermanos Belt se hayan ocultado después del 29 de septiembre, cuando el Heraldo publicó la noticia del arresto de Alfredo Belt, hijo mayor del Dr. Jorge Alfredo Belt Muñoz, como uno de los asesinos de Vázquez Bello. Que la noticia fuera falsa no representaba ninguna garantía para Tío Alfredo, como tampoco para Tío Alberto ni para mi padre. También comprenderá que un poco después Alfredo Belt haya recurrido al asilo político.

En una historia como esta no puede faltar mi madre, testigo y mucho más de algunos de los acontecimientos aquí relatados. De sus memorias, que ella modestamente tituló Apuntes y garabatos, escritas a mano en la década de 1980, tomo los párrafos pertinentes.[3]

Al regresar a La Habana (de la luna de miel) nos encontramos con que nuestra Villa Mar-y-Sol aún no estaba terminada y por tanto fuimos a vivir a Paseo 4, la casa de mi suegro, Jorge Alfredo Belt. ¡Qué hombre tan gentil, tan sonriente, tan encantador!...

Por fin nos instalamos en nuestra propia casa, esa Villa Mar-y-Sol, tan llena de recuerdos, tan parte de mi vida…Íbamos Guillermo y yo en su automóvil hacia La Habana cuando al pasar por Calzada, en El Vedado, vimos varios automóviles estacionados en la acera donde vivían los hermanos de Carmen Freyre (abuela hoy día de nuestros nietos Lamadrid). “Veamos qué sucede”, dijo Guillermo, dando la vuelta y parando junto a la entrada. En ese momento salía Alberto Mendoza y Freyre y al vernos se acercó y le dijo bajito a Guillermo: “No te bajes, vete de aquí. Acaban de asesinar a mis tres tíos.” (Fernando, Gonzalo y Guillermo Freyre de Andrade.) “La porra sólo buscaba a uno de ellos, pero al no saber quién era quién, asesinó a los tres.”


Otro acontecimiento de mi primer año de casada, que ocurrió acabado de mudarnos y estando yo en las primeras semanas de gestación, fue una especie de Huida a Egipto

Estábamos almorzando en casa (recuerdo el pijama de satín azul que yo llevaba puesto) cuando llegó, agitadísimo, José, el jardinero gallego de Paseo 4. “Váyase, huya, señorito Guillermo, que la policía secreta lo anda buscando”, nos dijo, casi sin poder respirar.” Salté la tapia del fondo para venir a avisarle”, susurró.

Acababan de asesinar a Vázquez Bello…En la confusión de las primeras horas se pensó en el hijo de Alfredo Belt, el revolucionario antimachadista, y ése debía ser, por deducción errónea, Guillermo. En aquellos días de la porra machadista, ser acusado era ser sentenciado. Por lo tanto, la única defensa era la huida. Nos montamos en el pequeño Ford de Guillermo – el bellísimo Pearce Arrow que mi padre me había regalado quedaría en el garaje – y tomamos a toda velocidad la carretera hacia Arroyo Arenas, sin rumbo fijo.

De pronto se nos ocurrió un refugio: el central Pilar, del General Rafael Montalvo, íntimo amigo de mi suegro y de mi padre, que era su abogado. Llegamos a la reja del batey, cerrada por lo incierto del clima revolucionario de entonces, y un ayudante de Montalvo nos preguntó quiénes éramos.” El Dr. José Agustín Martínez y su señora”, respondimos. Aún sin abrir la verja, regresó el Coronel Consuegra. “El Dr. Martínez está en Europa con su esposa”, nos dijo severamente (lo cual era cierto). Montalvo, curioso, salió a ver quiénes éramos. Comprendió al instante y nos hizo pasar. “Bien”, nos dijo, “quédense aquí. Diré a todos que son ustedes sobrinos míos, venidos de Chile, ya que tratar de esconderlos sería imposible y contraproducente.”

Allí en el Pilar estuvimos hasta octubre, cuando mis padres ya estaban de regreso. De pronto, una llamada de Papá. Alfredo Belt acababa de sufrir un ataque al corazón. Partimos inmediatamente para Paseo 4, donde murió a los pocos minutos de llegar nosotros. Fue una profunda pena para Guillermo, y también para mí, porque conocer a Alfredo Belt era quererlo, y yo lo quería muchísimo.


Tiempos turbulentos, aquellos que les tocó vivir en Cuba a nuestros mayores. Los recordamos aquí con escuetas noticias de la prensa nacional y extranjera, enriquecidas por la crónica de mi madre, testigo de excepción y valiente protagonista a lo largo de la vida de mi padre. Para ellos, mis abuelos y tíos son estas líneas en prenda de admiración.






[1] A mi hermano Juan y su esposa Elizabeth debo esta noticia, así como todas las citadas o copiadas aquí de The New York Times.


[2] Belt, Guillermo A. Tiempo para todo bajo el sol/A Time to Every Purpose, 163. Colección Pulso Herido, Academia Norteamericana de la Lengua Española, 2020.


[3] Martínez Viademonte de Belt, Elisa. Apuntes y garabatos. McLean, Virginia, 2007. Publicadas privadamente.

Sunday, January 7, 2024

The Continuing Relevance of Compadrazgo Spiritual Kinship in Latin America




By Roland Alum

Compadrazgo, from the gender-neutral gloss compadre in Spanish, literally means co-parenthood (i.e., shared parenthood). In its most elemental sense, the term refers to the spiritual and ritual kinship established between the parents and the godparents of a child over his/her baptism, which is the first of the seven Roman Catholic sacraments, an archetypal rite of passage. Common throughout Latin America, this sociocultural institution enmeshes biological and symbolic-religious parentages into a kin-like interpersonal relationship. It further evolved into an ever-expanding network of systemic “kinship by choice” characterized by a flow of highly respectful social and even reciprocal material responsibilities, especially among the adults involved.

The elaborate compadrazgo system has been studied mainly by sociocultural anthropologists, chiefly in Mesoamerica and the Andean region. Sir Edward Tylor, the pioneering British anthropologist, was an early commentator on Mexican ritual kinship, and twentieth-century ethnographers, such as the late Hugo Nutini (1928–2013), theorized the cultural phenomenon in the countries south of the Río Grande. Researchers have reported countless variations of religious, quasi-religious, and even secular compadrazgo occasions throughout the Americas. (Interestingly, it is not found in eminently Catholic societies, such as Ireland, and compadrazgo traditions in Spain and Portugal tend to be less intricate than their “New World” counterparts, yet it is prevalent in the Philippines, which was colonized by Spain).

For Anglo-Catholics, as well as the followers of other Christian rites that practice baptism —such as Anglicans and Episcopalians— the individuals involved in these ceremonies are not expected to form kin-like groups. However, in much of Ibero America, participants are typically drawn into a quasi-sacred relationship that at times supersedes even consanguineal and affinal relations. The terms “compadres” (masculine/neutral) and “comadres” (feminine) have become tantamount to “chums” or “buddies” —sometimes even “accomplices”— in everyday discourse throughout the region.

Despite the continued importance of compadrazgo among Latin Americans (as well as Hispanics in the United States), it seems that many contemporary anthropologists tend to either overlook the phenomenon or view it as a passé subject. This is somewhat ironic, given that compadrazgo traditions have proven to be both pliable and enduring. Here, I present some observations that connect contemporary practices with long-standing issues and discussions in the study of compadrazgo.

One form of change and variation that anthropologists might examine relates to who participates in compadrazgo. Both religious-based and secular types display vast geographic variation and are often subject to rather arbitrary local parishes and/or folk interpretations. The primordial baptism ceremony symbolizes a cleansing rebirth that marks a child’s initiation into the world’s Christian community. Technically, only one adult sponsor of either gender is required by Catholic Church rules, but customarily, both a man and a woman stand as godparents. Lately, I have observed among US Hispanics in my own community in northern New Jersey the addition of more than one duo as symbolic godparents at the ceremony.

Another set of changes and continuities has to do with the responsibilities that godparents have toward the neophyte and their compadres. In theory, the godparents are responsible for the child’s religious upbringing. Although there are no legal obligations, godparents are morally expected to raise the child in case of the parents’ absence. They are also usually expected to assume certain financial responsibilities for the godchild, as well as for the fiesta that normally follows the ceremony. I experienced these expectations myself upon standing recently as godfather to two Mexican siblings in a remote rural hamlet of the state of Puebla (see image of the baptism invitation below).

The relationship between the five individuals involved is characterized by an elaborate etiquette that includes expressions of deference, trust, and reciprocity of various kinds. This reverent conduct among the adult co-godparents encompasses addressing each other as “compadre” or “comadre,” respectively, while adopting the formal and more respectful usted form that replaces the informal tú in Spanish.

Although baptism co-godparenthood remains the classical form of compadrazgo, these types of ties grew exponentially to incorporate a large number of occasions throughout the region. Examples include other Catholic sacraments, such as first communion, confirmation, and matrimony, as well as nonreligious rites of passage, such as school graduations and quinceañeras, along with quasi-religious rituals that bless pets and other animals, as well as objects (e.g., a house, a tractor or an automobile). In the Mexican state of Tlaxcala alone, Hugo and Jean Nutini reported discovering over 30 occasions for compadrazgo.

At the same time, there seems to be much continuity when it comes to the functions of compadrazgo, which include, in some cases, the reinforcement of social hierarchies. The question of who is included in co-godparent bonds is subject to regional variation. In some areas, for example, all of the co-godparents of an individual may be considered mutually compadres, too, although it is understood that this is ultimately optional. A Mexican-born anthropology colleague reported to me that even the parents of her co-godparents treated her as an instant comadre. Yet the basic social functions remain, to wit:

(1) extending personal networks and family alliances,

(2) intensifying existing ties among consanguineal and affinal kin and friends,

(3) fostering harmony and social solidarity (e.g., mutual support in difficult times), and

(4) enhancing local prestige (more godparents means greater prestige, i.e., social capital).


Further, scholars have distinguished between horizontal and vertical forms of compadrazgo, the former involving co-godparents of a similar social level (e.g., class, ethnicity), and the latter referring to selection of co-godparents from a higher status. Compadrazgo among equals serves to bolster group solidarity, whereas vertical compadrazgo could establish and reinforce patron-client relationships. A case in point was dictator Rafael Trujillo in the Dominican Republic (1930–1961), who stood as godfather to hundreds of children baptized en masse, with him expecting political loyalty from the new ritual kinspeople. I met some of these individuals during my own field research there in the 1970s.

Although some researchers might have forecasted the demise of compadrazgo among Latin Americans due to economic development, secularization, internal and transnational migration, and the growing presence of Protestant and evangelical churches in the region, compadrazgo has endured and adapted to such changes. Instances of compadrazgo do not seem to be diminishing in ever-expanding Latin American cities or, for that matter, among Hispanics in the United States. Scholars have also found that compadrazgo ties often survive after conversions to Protestantism. Besides, even in the case of baptism, according to Catholic Church rules, only one godparent needs to be Catholic.

New communication technologies have also offered novel opportunities for the establishment and continuation of compadrazgo ties. Nowadays, an overseas-based couple might participate remotely as baptismal godparents at a ceremony taking place in, say, South America. At the church, there would stand proxy godparents —called padrinos de brazos (literally, “arm godparents”)— who ceremonially hold the neophyte in their arms for the ritual, though the emigrants’ names still appear in the baptism certificate as the rightful godparents. Resources could flow from the overseas padrinos to the new ritual kin, given that, again, there is an expectation of noblese oblige.

While some foreign anthropologists might tend to overlook compadrazgo, lately I have found that many Latin American anthropologists still give proper weight to its analysis. The two main characteristics of compadrazgo, its plasticity and its inconsistencies, have allowed the institution to meet the challenges of a dynamic and postmodern world. From a social-scientific standpoint, compadrazgo offers a unique opportunity to empirically study a “kinship by choice” tradition in a time of rapid social change.



===Roland Armando Alum: An AAA “Distinguished Member,” is an external Research Associate with the Center for Latin American Studies at the University of Pittsburgh, vice-chair of both the New Jersey Certified Psychoanalysts Advisory Committee and the N.J. Center for Hispanic Policy, Research & Development, as well as a trustee of DeVry University-NJ.

Perfil del miembro de la AHCE Guillermo A. Belt

 


Monday, December 18, 2023

NOTA DE PRENSA: INVESTIDOS DOS NUEVOS ACADÉMICOS EN LA AHCE

De izquierda a derecha: Armando Valladares, J.A. Albertini, Ernesto Díaz Rodríguez, Ileana Fuentes, y Eduardo Lolo

El pasado 16 de diciembre tuvo lugar en la sede de la Biblioteca Pública de Miami en Westchester el Acto de Investidura de la Lic. Ileana Fuentes y del Sr. Ernesto Díaz Rodríguez. Respondieron sus discursos de investidura el Dr. Eduardo Lolo y el Sr. J.A. Albertini, respectivamente.

La Lic. Ileana Fuentes llegó a los Estados Unidos en la Operación Pedro Pan. Ha escrito extensivamente sobre la cultura del Exilio y se caracteriza por sus estudios de cariz feminista sobre la mujer. Además de sus trabajos historiográficos en órganos de prensa, es coautora, entre otras obras, de Dengue: La epidemia secreta de Fidel, y Un enfoque feminista para el Siglo XXI. Recientemente completó sus memorias tituladas Retrato de Wendy: Memorias. Su Discurso de Investidura tuvo por título: “De historia a hystoria: Apuntes para enmendar la ausencia de las cubanas en la narrativa nacional.”

El Sr. Ernesto Díaz Rodríguez fue preso político en Cuba por muchos años. En prisión desarrolló su vocación literaria, escribiendo algunas de sus obras tras las rejas. Por presiones internacionales fue excarcelado en 1991 luego de 22 años de cautiverio. Autor de varios libros, algunos de ellos escritos en la cárcel y sacados clandestinamente del país en diminutos pedazos de papel. Entre ellos, Un testimonio urgente, así como Rehenes de Castro y La campana del Alba, este último un poemario para niños. Su Discurso de Investidura se tituló: “La vital transparencia que hace invencible la verdad.”

Las palabras de clausura y la entrega de Diplomas estuvo a cargo del embajador Armando Valladares, poeta, pintor y escritor de, entre otros, del más famoso libro de la historiografía cubana del Exilio hasta ahora: Contra toda esperanza, traducido a decenas de idiomas. En la actualidad, es presidente del Capítulo de la Florida de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio.

Con la incorporación de Ileana Fuentes y Ernesto Díaz Rodríguez, nuestra institución cuenta ya con 65 Miembros Numerarios (residentes en los Estados Unidos) y 7 Miembros Correspondientes (viviendo en países de Europa y América Latina.).

Thursday, November 30, 2023

Angel Pérez Herrero (1942-2023)

 


Por Enrique Del Risco

La conciencia del privilegio de conocer a gente excepcional suele ser asunto póstumo. No fue el caso con Ángel Pérez Herrero, fallecido en La Habana el pasado 24 de noviembre. A Angelito, quien fuera nuestro profesor de Historia del Arte mucho antes de que se convirtiera en estrella del programa Escriba y lea, bastaba tenerlo delante para saber que se trataba de alguien fuera de lo común. Con su traje de tres piezas, corbata, pasadores, yugos, pañuelo y el resto de la parafernalia de profesor republicano que conservaba en medio del calor asesino de las aulas de la Universidad de La Habana Pérez Herrero parecía venir más que de otro tiempo, de otro mundo. Porque si el calor hacía parecer su atuendo fuera de lugar la chabacanería socialista que imperaba por aquellos tiempos hacían a Angelito y sus maneras algo tan anacrónico como un caballero medieval con armadura y lanza en ristre.

43 años tenía Angelito cuando lo conocí, o sea, trece años más joven de lo que yo soy ahora mismo. Tal elegancia en alguien a quien la revolución lo había sorprendido con apenas 16 años no se debía a la inercia de quien ya no sabía ser de otra manera. Enrique Sosa, otro profesor admirable -y su “competencia” en las clases de arte- era doce años mayor que Angelito pero intercalaba sin esfuerzo sus apariciones de traje con otras con sandalias, jeans y camisas de colores. En Angelito su ropa y sus maneras eran más que un rezago del pasado, una declaración de principios. El rostro afeitado, la brillantina en el pelo, el aroma a colonia que lo envolvía y la pipa que siempre recuerdo apagada eran un complemento de la elegancia de espíritu con que transmitía su versión del devenir del arte universal. Tanto cuidado y afectación entre la tosquedad que lo rodeaba habría sido risible de ser falsos, afectados. Pero Angelito se resistía a ser vulgar sin renunciar a la picardía. Sabía entender el mundo en que se movía y si notaba algún despiste en un estudiante en lugar de decir “está detrás del palo” la traducía como “anda al dorso del madero”. Reivindicaba sin rubor la condición un caballero y si alguna estudiante dejaba caer un bolígrafo al suelo Angelito se lanzaba felinamente desde el estrado para adelantársele. Al fin, al devolverle triunfal el bolígrafo proclamaba para todos: “una mujer se convierte en dama cuando le permite al hombre comportarse como un caballero”.

Así, tan anacrónico en su tiempo como Don Quijote en el suyo Angelito nos permitía acceder a otra posibilidad de ser sin pretender que lo imitáramos. No descarto que su elegancia, con mucho que fuera natural en él le sirviera como herramienta pedagógica para conducirnos desde nuestra adolescencia semisalvaje a la posibilidad de emocionarnos con obras de arte que nos hablaban a más de dos milenios de distancia. Con la magia oscura y torpe de sus diapositivas modeló nuestra sensibilidad hacia el arte -nos hizo más humanos vale decir- al tiempo que nos hizo soñar con el momento en que estuviéramos frente a los originales. Y así, sin énfasis, nos demostraba en carne propia cómo se podían decir palabras como “talasocracia” o “criselefantino” sin parecer pedante. Decían que era hermano de quien había sido el cacique ideológico del país -algo que no parece ser cierto- pero las clases de Angelito se le escurrían al catecismo marxista contenido en cada onza de conocimiento que se despachaba en aquella facultad. Angelito no ignoraba la existencia de las clases sociales ni la influencia que los privilegiados podían tener sobre la producción de arte pero de alguna manera nos dejaba claro que en la producción de belleza hay impulsos que escapan a la dinámica entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Y sabía reconocer ese mismo impulso entre sus discípulos ajenos a su propio talento e incentivarlos para siempre diciendo, por ejemplo “García González, usted tiene madera de escritor: este examen suyo me lo demuestra”.

La página que Ecured le dedica da cuenta de las múltiples condecoraciones que recibiera en vida -sin dudas todas merecidas- aunque raras en un país que tan poca atención le presta al talento y al esfuerzo verdaderos y útiles. Ninguna de aquellas distinciones le evitó, sin embargo, que sus días finales los pasara en una situación lamentable al punto que se tuviera que organizar una colecta para reunir "insumos esenciales como toallas húmedas, jabones, pañales para adultos, y cremas para escaras, así como alimentos". El olvido por parte del Estado que alguna vez lo colmó de distinciones pudo darle una idea del valor exacto de aquellas a la vez que sirvió para distinguirlo de aquellos servidores dóciles a los que se les premia de modo más persistente con muchos menos méritos. Que sus estudiantes se movilizaran allí donde el Estado al que había servido por tantos años fallaba -como de costumbre- debió ser justo consuelo para Angelito, quiero pensar. Estimula saber que la huella que dejaste en tus estudiantes regresa a ti cuando más lo necesitas.


 
Al menos en mi caso particular no recuerdo clases universitarias más útiles que aquellas que nos impartió Ángel Pérez Herrero en aquella facultad. Gracias a ellas los museos y galerías con que me encontré en el futuro ya no fueron almacenes de objetos frente a los que solo cabían el desdén o el snobismo. Angelito me ayudó a perderle el miedo a la elegancia, a la belleza y al éxtasis que esta puede producir; a disfrutarlos sin dejar de ser yo. Como mismo él se permitía participar en nuestras bromas sin perder su compostura de caballero intemporal. Casi cada vez que visito un museo le agradezco en silencio haber abierto esa puerta donde bastaba con darnos clases y repartir notas. Más de una vez, al encontrarme cuadros de George de La Tour en un museo los fotografiaba y le hacía llegar la imagen a Angelito. No me pregunten por qué pero esos cuadros de mujeres en penumbras, iluminadas únicamente por una vela siempre me remiten al más elegante de mis profesores. Ya no podré seguirle enviando fotos de cuadros de La Tour pero donde quiera que se haya marchado Angelito cada vez que yo decida entrar a un museo le tocará acompañarme.

Tuesday, November 28, 2023

Anuario Histórico Cubanoamericano #7

 


INDICE

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIOGRAFÍA CUBANA DEL EXILIO (1959-2023), Eduardo Lolo

REVOLUCIÓN CUBANA: NACER SIN HISTORIA, Luis Leonel León

EL EXILIO MEXICANO DE JOSÉ MARÍA HEREDIA, Aejandro González Acosta

LA HISTORIA DE LA TUBERCULOSIS EN CUBA, Federico R. Justiniani

¡LA BOLA SE VA…!, René Álvarez

LA COMPARSA DE SAN PEDRITO AL RESCATE DE LAS “MÁSCARAS A PIE” Ismael Sambra

LA INFLUENCIA DE LA MÚSICA CUBANA EN LOS EE.UU. Eloy Cepero

DRAMAS REALES DE LA FARÁNDULA CUBANA DEL AYER, María Argelia Vizcaíno

ROBERTO DIAGO, AFRO-CUBAN PAINTER, Alejandro Anreus

FERNANDO POO, 1869: DESTINO FINAL. (ESTADOS UNIDOS, FERNANDO POO Y EL EXILIO POLÍTICO CUBANO DESDE
1868) José Raúl Vidal y Franco

CUBA, LA HABANA Y JOSÉ MARTÍ EN LA OBRA DE GUILLERMO CABRERA INFANTE, Waldo González López

JOSÉ MARTÍ: UNA VIDA SIN ACABAMIENTO, Alberto Müller

NADIE MUERE DEL TODO (ACERCA DE RAFAEL E. SAUMELL),Eduardo Lolo

FACTS ABOUT CUBAN EXILES, Sam Verdeja

LOS MISTERIOS DEL ESTUDIO SOBRE LA CULTURA DE LA POBREZA EN CUBA, POR OSCAR LEWIS, Rolando A. Alum Linera

LA SABIA DUBITACIÓN DE MÁXIMO GÓMEZ, J. Marat-Peres

LA REPÚBLICA QUE PERDIMOS, Pedro Corzo

LA DIPLOMACIA EN LA REPÚBLICA DE CUBA, Guillermo A. Belt

EL APORTE DE LOS ISRAELITAS A LA REPÚBLICA DE CUBA, 1902-1959, Raúl Moncarz, con Ivy Torres Morales

LA HABANA: LAS CONDICIONES QUE LA CONVIRTIERON EN EL CENTRO DE LA INDUSTRIA MUSICAL DEL CARIBE DURANTE LA REPÚBLICA, Antonio Gómez Sotolongo

LA PATRONA DE CUBA Y LA CUBA DE LA PATRONA, Julio Estorino

LOS SERVICIOS DE SALUD EN LA HABANA REPUBLICANA, Federico R. Justiniani

LA POLÉMICA AURELIANO-CHIBÁS: PRELUDIO DE LA DEBACLE REPUBLICANA, Octavio de la Suarée

EL BÉISBOL CUBANO NO ESCAPÓ A LA DESTRUCCIÓN DEL CASTRISMO, Jorge Morejón

FRACASOS DE LA REPÚBLICA, LA APARICIÓN DE FIDEL, CASTRO Y EL OCASO DE LA DEMOCRACIA EN CUBA, Manuel Gayol Mecías

LA CONSTITUCIÓN DE 1940: OBRA CUMBRE DE LA REPÚBLICA, Néstor Carbonell Cortina

DOSSIER EL PRESIDIO POLÍTICO CUBANO PRESIDIO POLÍTICO CUBANO CONTRA EL TOTALITARISMO, Pedro Corzo

EXPRIMIENDO LA MEMORIA, José Luis Fernández

POESÍA NACIDA ENTRE REJAS, Ernesto Díaz Rodríguez

RECUERDOS DE UNA ADOLESCENTE MENOR DE EDAD CONDENADA A SEIS AÑOS DE PRISIÓN POLÍTICA, Genoveva Canabal de Felisgrau

VIVENCIAS DE UN JOVEN PATRIOTA EN LAS PRISIONES DE LA TIRANIA TOTALITARIA CASTRISTA, Ramiro (“Manino”) Gómez Barrueco

ORIGEN Y SIGNIFICACIÓN DE PLANTADOS, Ángel De Fana

HISTORIAS DE HORROR Y PATRIOTISMO, DESPUÉS DE ISLA DE PINOS, Ángel Pardo

HUELGAS DE HAMBRE EN CUBA: LA REBELDÍA DE OFRENDAR LA VIDA, J. A. Albertini

¿DE VICTIMARIO A VÍCTIMA? ANÉCDOTA DEL FUGAZ INTERCAMBIO DE IDEAS DE UNA PRESA POLÍTICA CON
UNO DE SUS CARCELEROS, Ana Lázara Rodríguez

PRISIONEROS POLÍTICOS CUBANOS, INCIDENCIA DE STRESS POST TRAUMÁTICO Y EL EFECTO
INTERGENERACIONAL FAMILIAR, Irvin Flores

EFEMÉRIDES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA: OBRA CUMBRE DE LA HISTORIA SOBRE LA INDEPENDENCIA DE CUBA, Alberto Sánchez de Bustamante, Jr.

RESEÑA DE UN HUÉSPED NO INVITADO: LA VOZ TANGENCIAL DEL INDIO EN LA LITERATURA HISPANA, DE EDUARDO LOLO, Liliana Soto-Fernández

LA FAMILIA BORRERO: APORTE A LA HISTORIA LITERARIA Y ARTÍSTICA DE CUBA, Jesse Fernández

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FALLECE EL ACADÉMICO RAÚL EDUARDO CHAO

Raúl Eduardo Chao pronunciando su Discurso de Investidura en 2018. (Foto de Circe Lolo)


Raúl Eduardo Chao (1939-2023), llegado al Exilio tan temprano como en 1959, es la más reciente baja de nuestra institución, en la cual fuera investido como Miembro Numerario en el año 2018. Se caracterizó por haber sido un muy activo académico, tal y como se comprueba revisando los números editados del Anuario Histórico Cubanoamericano (del cual fue un asiduo participante) y sus muchos libros publicados. Sus estudios universitarios y su desarrollo laboral fueron en el campo de la ingeniería química, la docencia, y la consultoría técnica a empresas industriales y de servicio público, funciones todas en las cuales se destacó notablemente. Pero también, de forma paralela, llevó a cabo, como acucioso investigador y prolífero autor, una importantísima obra historiográfica con más de una treintena de libros a su haber; de lo cual se colige que fue un hombre que cabalgó por igual en palabras y en ciencias, como un tenaz remanente del intelectual renacentista o un Janus de incógnito mirando con un rostro hacia la historiografía y con el otro en dirección al mundo científico.

Entre sus obras más destacadas en el campo de la historiografía se encuentran Cuba Colonial (2014), Rescatando a Martí (2016), La Guerra del 68 (2017), Cuba 1887 (2018), La Insurrección en Cuba (2018) y, de más reciente factura, Cuba 1933 (2020), así como Adoctrinamiento en Cuba: tres generaciones de cubanos sometidos a las tergiversaciones y falsedades del marxismo (2022), etc.

Tuvo una muy cercana musa y colaboradora: su esposa Olga Isabel Nodarse, fallecida recientemente, como si se hubieran puesto de acuerdo (por lo que tiene el amor como fusión de almas) para comparecer ante el Creador uno inmediatamente después del otro. Entre ambos confeccionaron libros tales como Cartas y documentos de Cuba que cuentan su historia: viejos papeles de la Cuba cotidiana (2022), y Civilizaciones e imperios: cómo surgieron, tuvieron éxito y desaparecieron (2023), el último de los cuales constituye la obra postrera de ambos.

Vaya hasta sus familiares y amigos nuestro más acongojado pésame por esa doble pérdida en tan corto lapso. Siempre los recordaremos juntos, tomados de la mano; en la vida y en la obra. Ahora también en la Eternidad.

Dr. Eduardo Lolo, secretario de la AHCE

Editor del Anuario Histórico Cubanoamericano.